El automóvil gris (1919)

Compuesta por 24 rollos, este serial mudo de 12  episodios narra las fechorías de una banda de ladrones, que vestidos con atuendo militar, asolaron la ciudad de México durante el año de 1915 cuando la revolución estaba en pleno apogeo y las fuerzas beligerantes — villistas, carrancistas, convencionistas, obregonistas, constitucionalistas o zapatistas — ocupaban alternativamente la capital por breves períodos. La banda aterroriza a la burguesía capitalina mientras un detective les sigue la pista. Esta producción dirigida entre marzo y noviembre de 1919 por Enrique Rosas con la asistencia de Joaquín Coss y Juan Canals de Homs (estos dos últimos protagonistas de la película) y del jefe policiaco Juan Manuel Cabrera quien aportó documentación sobre la aprehensión de los malhechores y que se interpreta a si mismo en el filme, es considerada la mejor cinta muda del cine mexicano y nada le pide a los seriales de la época como la francesa Fantomás (1911) de Louis Feuillade o la norteamericana The million dollar mystery (1914) de  Howell Hansel. Sus virtudes son evidentes desde la calidad del argumento, su aire documental, las actuaciones, pero sobre todo al adecuado uso del lenguaje cinematográfico a través de los primeros planos, el acercamiento o los planos generales.

La serie fue un verdadero éxito desde que se estrenó en veinte cines de la capital en tres jornadas: jueves 11, viernes 12 y sábado 13 de diciembre de 1919. Entre las salas de cine que exhibieron la obra destacan el legendario Salón Rojo ubicado en la calle de Plateros (hoy Madero), famoso por sus espejos cóncavos y convexos, y el Olimpia, también ubicado en el centro histórico.

Que sea un hecho verídico que sucedió pocos años antes y del cual Enrique Rosas había filmado, con afán documentalista, el fusilamiento de algunos miembros de la llamada “banda del automóvil gris” el 24 de diciembre de 1915; que el detective inspector Cabrera, personaje de la película, haya sido interpretado por el propio policía Juan Manuel Cabrera, quien había logrado desmembrar a la banda algunos años antes; que el general carrancista Pablo González, poderoso e importante actor de la revolución, fuera acusado de ser el autor intelectual de las fechorías de la banda convirtió al serial en una especie de “cinéma vérité” que apasionó a los espectadores de la época. Así que entre mito y realidad el director optó por filmar la película en los lugares donde se escenificaron los atracos de la banda. El resultado nos permite admirar una ciudad de México que todavía respira un aire de provincia, pero donde se ve que esta vacía y sobreviviendo los lastres de la revolución. Enrique Rosas trata en la cinta de exculpar, por razones políticas al General González, ya que era de los líderes revolucionarios presidenciables.

A casi cien años de los acontecimientos, algunos de los aspectos más encantadores de la cinta se localizan en sus imágenes de una Ciudad de México empolvada y fantasmal, aún no recuperada por completo del ajetreo revolucionario. Las calles solitarias a pleno mediodía, las casas lastimadas por los enfrentamientos recientes, los rostros de aquellos mexicanos que aún usaban sombrero y bastón, integran un testimonial involuntario de una capital mexicana muy diferente a la que hoy conocemos.

La película por poco y no llega a nuestros días. Sin conocimiento sobre la importancia de preservar la historia fílmica del país la cinta fue mutilada para convertirla en un largometraje. En 1933, al hacerse una sonorización de la cinta, se redujo la serie a un largometraje convencional de 111 minutos. Con tal reducción, El automóvil gris sufrió mutilaciones irreparables, perdió su sentido original y varias escenas quedaron inconclusas o incomprensibles. La mutilación dejo una película donde hay momentos de franca confusión y los engranajes entre cada episodio desaparecieron. El resultado es francamente desalentador, sin embargo algo quedó para las generaciones venideras. Desafortunadamente Enrique Rosas falleció en 1920 y sus herederos no tuvieron el tino o tal vez el poder de impedir este atropello intelectual. Todavía en los años sesenta no era raro encontrarla en exhibición, y su frecuente paso por la televisión también contribuyó a mantenerla viva en la imaginación de los mexicanos.

No hay que confundir El automóvil gris con otra película dirigida por Ernesto Vollrath y  producida por Germán Camus que se tituló La banda del automóvil o La dama enlutada que se estrenó tres meses antes. Esta película constaba, al igual que la obra de Rosas, de doce episodios que fueron finalmente reducidos a ocho. Salta a la vista que la competencia entre productores y exhibidores de ese período provocaba muchas veces que se filmaran los mismos eventos o historias.

Ficha filmográfica: P. Azteca Films y Rosas y Cía. 24 rollos, serial de 12 episodios; 117 min. en versión editada y sonorizada en 1933. D. Enrique Rosas, Joaquín Coss y Juan Canals de Homs. Guión: José Manuel Ramos sobre una historia de Enrique Rosas y Miguel Necoechea, con la colaboración documental del Juan Manuel Cabrera. Fotografía: Enrique Rosas. Edición: Miguel Vigueras y Enrique Rosas. Música: Miguel Vigueras (agregada en 1933). Intérpretes: Juan Canals de Homs (Higinio Granda), Joaquín Coss (don Vicente González), Juan Manuel Cabrera (detective inspector Cabrera), Ángel Esquivel (Francisco Oviedo), Manuel de los Ríos (Ángel García Chao), Miguel Ángel Ferriz, Sr. (Rafael Mercadante), Valentín Asperó (Luis Hernández), Enrique Cantalaúba (Rubio Navarrete), Gerardo López del Castillo (Luis León), Ernesto Finance (Bernardo Quintero), María Mercedes Ferriz (Carmen), Dora Vila (Ernestina), María Tereza Montoya (mujer de Risco), Russo Conde (el Plegado), Francisco Pesado (José Fernández), Carlos E. González (Santiago Risco), Jesús Ojeda (Ángel Fernández), Alfonso Vallejo (el Español), Antonio Galé (el millonario Mancera), José Torres Ovando (Quiñonez), Carlos Obregón (padre de Ernestina).

Según la página cine mexicano del ITESM la cinta fue estrenada el 11 de diciembre de 1919 en veinte salas de la capital del país, El automóvil gris se convirtió en la película más importante del cine silente mexicano. Su magnitud, popularidad y calidad provocaron que esta cinta se mantuviese vigente a lo largo de varias décadas. Todavía en los años sesenta no era raro encontrarla en exhibición, y su frecuente paso por la televisión también contribuyó a mantenerla viva en la imaginación de los mexicanos.

Filmada originalmente como una serie de doce episodios, la cinta de Enrique Rosas fue una verdadera superproducción que superó las expectativas del público y la crítica de su tiempo. Basada en una serie de crímenes que sacudieron a la sociedad capitalina de 1915, El automóvil gris trajo por primera vez al cine mexicano la experiencia histórica inmediata. En este sentido, la cinta es una de la más contemporáneas de su tiempo, un enorme trabajo de “cinéma vérité” que incluye dos elementos totalmente reales: el inspector Juan Manuel Cabrera interpretándose a sí mismo y la famosa escena final del fusilamiento real de los ladrones, filmada en 1915 por el propio Rosas.

A nuestros ojos, algunos de los aspectos más encantadores de El automóvil gris se localizan en sus imágenes de una Ciudad de México empolvada y fantasmal, aún no recuperada por completo del ajetreo revolucionario. Las calles solitarias a pleno mediodía, las casas lastimadas por los enfrentamientos recientes, los rostros de aquellos mexicanos que aún usaban sombrero y bastón, integran un testimonial involuntario de una capital mexicana muy diferente a la que hoy conocemos.

A pesar de su fama, El automóvil gris estuvo a punto de no llegar hasta nuestros días. En un tonto pero comprensible afán por modernizarla, la serie fue reeditada y sonorizada en 1933. La prematura muerte de Rosas (ocurrida en 1920) y la poca conciencia que existía en aquella época sobre la importancia de preservar el patrimonio fílmico hicieron que la serie sufriera pérdidas irreparables. Ausentes están hoy las conexiones entre los diferentes segmentos que la integraban, quedando solamente un esbozo de la complicada trama que ideó su director. Sin embargo, lo que existe de El automóvil gris es suficiente para emocionarnos ante sus imágenes. En la cinta aún vibra el espíritu del intrépido Rosas buscando entretener a los espectadores de aquel lejano 1919.

Algunos miembros de la verdadera banda frente al paredón.

Federico Dávalos en su obra Albores del cine mexicano, editorial Clío subraya que:

El automóvil gris dirigida por Enrique Rosas entre marzo y noviembre de 1919, es la película más ambiciosa y tal vez la más importante del cine mudo mexicano. Era una serie de doce episodios en tres jornadas con pretenciones documentales. Narraba los atracos cometidos desde 1915 en residencias de familias adineradas por unos asaltantes con uniformes militares. La serie se divide claramente en dos partes: La primera muestra los diversos robos cometidos por la banda y, la segunda, las pesquisas ejecutadas por la policía y las sucesivas detenciones de los bandidos.

La idea de la película partió de las escenas documentales del fusilamiento ‑el 24 de diciembre de 1915‑ de algunos miembros de la llamada banda del automóvil gris rodadas por Enrique Rosas (incluidas en Documentación histórica nacional 1915-1916, 1916). El proyecto tardó largo tiempo en cristalizar.

La impunidad de la banda tenía varias causas: por un lado, la confusi n reinante en la capital que permitió a los dirigentes de la banda incrustarse en los destacamentos de las diversas fuerzas de seguridad (militares, policíacas, “reservada”), de las diferentes facciones revolucionarias que se sucedieron en el dominio de la capital (convencionistas, villistas, zapatistas, carrancistas) y, por otro, la connivencia con algunos jefes de tales destacamentos. No cometió todos los delitos que le imputaron, pero el rumor y la voz popular deformaron los hechos y se los atribuyó a la “banda del autom vil gris”, señalando de paso al general carrancista Pablo González de ser el autor intelectual de los delitos.

La cinta, a pesar de la intención documental y verista, confunde historia y leyenda. Rosas intenta reivindicar, dignificar y limpiar la imagen de los militares carrancistas y exaltar, además, al presidenciable general Pablo González, como responsable de la aprehensión y ejemplar castigo de los malhechores; exculparlo de su vinculación en la banda.

Enrique Rosas fue asesorado en la dirección por Joaquín Coss y Juan Canals de Homs. El señor Juan Manuel Cabrera, jefe policíaco responsable de la aprehensión de los criminales, proporcionó documentación y actuó también en la película representándose a sí mismo.

Ya desde su estreno, la cinta no pudo apreciarse cabalmente, pues la censura impidió la exhibición de algunos episodios. En 1933, al hacerse una sonorización de la cinta, se redujo la serie a un largometraje convencional de 111 minutos. Con tal reducción, El automóvil gris sufrió mutilaciones irreparables, perdió su sentido original y varias escenas quedaron inconclusas o incomprensibles.

El prurito realista y documental de Rosas se explicaba por la necesidad de armonizar las partes filmadas con base en el guión con el material documental del fusilamiento. Esto lo llevó a filmar la cinta en los lugares reales de los acontecimientos.

El éxito de El automóvil gris se debió no sólo a la resonancia de los acontecimientos referidos, sino también a sus virtudes cinematográficas. Destacan en la película el eficaz empleo de la mascarilla, el acercamiento, el plano general y otros recursos del lenguaje cinematográfico.

Simultáneamente a El automóvil gris, Germán Camus produjo otra película de 12 episodios de tema similar: La banda del automóvil o La dama enlutada (Ernesto Vollrath, 1919) que se estrenó tres meses antes. Los doce episodios originales fueron reducidos a ocho. Era el resultado de la competencia entre los exhibidores por explotar el asunto del auto gris, aunque con más libertad.

Parece que El automóvil gris ha tenido dos sonorizaciones: la ya mencionada, en 1933, y la que se conoce hoy, que data de 1937 y que se realizó en los estudios García Moreno.

Los 12 episodios de El automóvil gris, en tres “jornadas”: Primera Jornada: 1. “El rapto”; 2. “Cara a cara”; 3. “El exfoliador”; 4. “La esquela de defunción”. Segunda Jornada (“La garra de la policía”): 5. 1r. episodio: “La estratagema”; 6. 2o. episodio: “!Sálvese el que pueda!”; 7. 3r. episodio: “Un papel insignificante”; 8. 4o. episodio: “El hombre de la cicatriz”; 9. 5o. episodio: “En la chapa del alma”. Tercera Jornada (“Un patíbulo y un misterio”): 10. 1r. episodio: “Josés, Franciscos y Bernardos”; 11. 2o. episodio: “Un patíbulo”; 12. 3r. episodio: “Un misterio”.

Las tres jornadas que formaban El automóvil gris se estrenaron, sucesivamente, el jueves 11, viernes 12 y sábado 13 de diciembre de 1919, en las salas Casino, Teatro Colón, Parisiana, San Juan de Letrán, San Hipólito, Venecia, Trianón Palace, Royal, Salón Rojo, Granat, Olimpia, Alarcón, Santa María la Ribera, Las Flores, Garibaldi, Progreso, Vicente Guerrero y Alcázar.

Los doce episodios de La banda del automóvil, la competidora de Rosas son los siguientes: 1. La dama enlutada. 2. El robo a la casa del banquero. 3. El detective Maclovio. 4. El misterio de doña Victoria. 5. La aprehensión. 6. La historia de Ricardo. 7. El buen juez. 8. Una evasión sensacional. 9. El gran descubrimiento de Maclovio. 10. Hijo por hijo. 11. El corralón trágico. 12. El triunfo del amor.

Ya hacia 1908, el francés Jasset había creado al personaje Nick Carter en las primeras cintas de episodios. En Francia, René Navarre, fue protagonista de la serie Fantomás (1911) y de Judex ( 1916-1917) dirigidas por Louis Feuillade. La última se estrenó en México en febrero de 1918. Entre las primeras series norteamericanas se encuentran The adventures of Kathlyn (1913) con Kathlyn Williams y; antes What happened to Mary? con Mary Fuller. Entre las series más populares estuvieron The perils of Pauline (1914) con Pearl White y The million dollar mystery (1914) de 23 episodios.

16 pensamientos en “El automóvil gris (1919)”

  1. Hola, se hizo dos sonorizaciones de la película, en 1933 y 1937. Alguien sabe quien decidió de hacer esas versiones (productor/distribuidor) y si se estreno otra vez?

    1. Al hacer la sonorización también se editaron las 12 partes de la serie para hacer un largometraje de hora y media. Los responsables de tal atrocidad fueron los herederos de Rosas. Los oríginales en forma de serie se perdieron y lo único que tenemos es la versión sonorizada sin intertítulos y editada.

    1. No existe copia alguna del serial de 24 episodios. Solamente hay una versión unitaria sonorizada donde unieron todo el serial en una sola película. Un verdadero atentado.

  2. En la actualidad se puede ver la pelicula de 24 rollos, me podran decir si existen copias de los 24 rollos o se perdieron, teléfono casa 56 79 95 85 en la Ciudad de México
    Atentamente Alberto González y Ceniceros, correo: chavela26@prodigy.net.mx

  3. Estimado amigo:

    ¿Cómo puedo obtener la película?

    Veo que ya no está en línea y me encantaría verla. ¿Tienes manera de compartirla por otro medio o subirla a otro servidor? es para un estudio acerca del paisaje magueyero en donde se filmó.

    Agradeceré infinitamente.

  4. En verdad muchas gracias por colocar esta película, yo estudio el automóvil en México, de la hemerografía que he consultado fue una gran sorpresa para mi observar que el automóvil fue muy rápidamente aceptado y utilizado para realizar asaltos y robos; sin embargo, es notorio el impacto de esta banda, pues además de la película también se hizo una zarzuela.

  5. pz esta lectura la verdd me parece un poco interestante ya que en ella muestra un poco de la vida de la misma pelicula… y qe viva el cine mexicano!!!!!!!!!!!!!!

  6. me gusta tu comentario y hace tiempo que busco la pelicula pero no la encuentro. Si me podrias ayudar con eso te lo agradeceria

    1. Hola Adrián,
      En la filmoteca de la UNAM venden el video. Pero ya no es la versión original. Sin embargo vale la pena verla y estudiarla.

  7. Interesante el comentario muy, acucioso se ve que te interesa el asunto. Bien por gente como tú. Que no se piense que todos leemos medio libro al año y que así nos traten… sobre todo los “gobernantes”. Saludos

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