1901, primer año del siglo XX

A diferencia del último lustro del siglo XIX, 1896-1900, el primer año del siglo XX reviste importancia mayúscula para la historiografía local, en especial para el cine mudo. La riqueza documental conservada en el Archivo Histórico Municipal de Toluca en el ramo de “diversiones públicas” nos permite acercarnos, aunque sea en una proporción minúscula, a la vida cotidiana que los toluqueños escenificaban hace un poco más de cien años, ya que el cine representa una de las formas de entretenimiento que comenzaba a asentarse en el imaginario colectivo. Su influencia en la sociedad y a la postre parte integral de nuestra cultura, con la llegada de la mal nombrada “época de oro” del cine nacional, tuvo su génesis en los empresarios cinematografistas itinerantes que lo llevaron a todos los rincones del país.

Al despuntar el siglo XX el invento de los hermanos Lumière, el cinematógrafo, y el de Thomas A. Edison, el vitascopio, tuvieron un importante descenso en la aceptación del público capitalino, La razones son varias: desde los peligros de incendio que frecuentemente se sucedían, hasta el hartazgo del respetable por ver continuamente las mismas vistas.

La solución fue harto benéfica para que proliferarán infinidad de jacalones, carpas y hasta teatros en provincia privilegiando la proyección de “vistas”, ya fuera como acto principal o como complemento a otro espectáculo. Toluca no fue excepción, pues fue en el Teatro Principal donde se presentó durante los días 9, 10, 16 y 19 de mayo de 1901 la Empresa Delamare representada por el gestor local Agustín Hinojosa, sin que sepamos quien es el empresario detrás de dicha empresa. Los carteles, que por fortuna existen en el archivo municipal, nos indican que el programa que presenta lo denomina “Modelo Exposición” en referencia a la Exposición de París de 1900 y la vista de más duración es: “EXPOSICIÓN DE PARÍS. 1a. serie: Inauguración por el Presidente Loubet — del gran Palacio — Puente Alejandro III — Los inválidos — Plataforma movible — El viejo París — Calle de las Naciones — Pabellones de Italia, Turquía, Estados Unidos, Austria, Alemania, Suiza, España, etc. etc., y salida por el pabellón de Suecia. DURACIÓN 15 MINUTOS”. El jueves 9 hubo una función solamente, mientras que los domingos 10 “dos regias funciones”; el jueves 16, “2 funciones de gran atractivo”, para terminar el 19 con “2 sublimes funciones”.  Incluso se le eximió del pago de impuestos municipales.

Cartel del Teatro Eden del 26 de septiembre de 1901
Cartel del Teatro Eden del 26 de septiembre de 1901

Cada función se compone por treinta vistas que de acuerdo a la empresa, “la cantidad de 30 vistas del programa, equivale a más de 80 por haber muchas de gran duración”. Entre la vistas de “gran duración” destacan: Exposición de París 1ª y 2ª series, donde en la segunda serie figura el “PABELLON DE MEXICO”, “UN GRAN INCENDIO EN NEW-YORK comprendiendo: Salida del cuartel de las bombas á vapor. Llegada de las autoridades al lugar del siniestro. La muchedumbre en el paso de las bombas. Bomba combatiendo el fuego. El salvamento. Las autoridades presenciando el incendio. Bomberos inundando los escombros, etc., etc.”, “La primorosa y aplaudida ¡¡¡Cenicienta!!!”, “GRAN CORRIDA DE TOROS completa en Sevilla, por el afamado diestro ‘GUERRITA’” y una vista mexicana, “Pelea de gallos en Guadalajara”. Los precios iban desde los tres pesos por seis lugares en platea hasta cinco centavos por un asiento delantero en palcos segundos y “NIÑOS MENORES DE 10 AÑOS Y TROPA FORMADA MEDIA PAGA”.

Cada función iniciaba con la “obertura por la orquesta”, habiendo dos intermedios por la orquesta cada diez vistas. Es muy probable que la orquesta tocara durante la proyección de las vistas para crear atmósferas más ad hoc con lo presentado en pantalla.

Pero es Carlos Mongrand el que proyecta más funciones en Toluca, pues durante los últimos días de septiembre (26 y 29) durante todo octubre (5, 6, 8, 10, 15, 17, 20, 22, 24 y 27) y noviembre (1, 2 y 3) ofrece funciones en el Teatro Principal. Pero será para una próxima entrega que hablaremos del empresario Carlos Mongrand y las funciones del cinematógrafo Lumière.

Como dato curioso sabemos que el 24 de noviembre de 1901, Antonio Pimentel presentó el cineógrafo Edison en el Teatro Principal, sin que tengamos mayor información respecto al programa presentado.

El último día de exhibición de la empresa de Carlos Mongrand en el Teatro Principal de Toluca fue el lunes 3 de noviembre de 1901 y reviste una gran diferencia con todas las anteriores pues agrega una cuarta parte de vistas. Así que en lugar de proyectar alrededor de 30 vistas como era común, se exhibieron más de 40 por cada una de las dos funciones. El programa incluye la mayoría de las vistas de gran duración: “La guerra china”, “El redentor del mundo. Nuestro señor Jesucristo”, “Don Juan Tenorio”, “Historia de un crimen”, “La Cenicienta”,  “La Caperuza colorada” y “Juana de Arco.” Es de notar que los directores de estas vistas son considerados hoy como grandes artistas por las aportaciones al cine. Obras de Ferdinand Zecca y Georges Méliès fueron recurrentes en los programas de la época.

“El diablo predicando en un convento ó sea el triunfo de San Miguel sobre Satanás”, obra de Georges Méliès creada en 1899 y exhibida por Carlos Mongrand y Salvador Toscano en Real de Catorce y San Luis Potosí durante diciembre del mismo año debe ser la misma que se proyecta en Toluca en la función de noviembre de 1901. Por ser día festivo se dieron “¡2 grandiosas funciones! Por la tarde a las 4 y 45. Por la noche a las 8 y 45. El mismo programa tarde y noche.” Completan el programa las vistas de varios cuadros “D. Juan Tenorio” de Salvador Toscano, “Juana de Arco” de Georges Méliès e “Historia de un crimen” de Ferdinand Zecca.

Que el público de Toluca haya tenido la oportunidad de deleitarse con vistas realizadas por directores pioneros responsables de comenzar a darle coherencia al lenguaje cinematográfico, nos indica que el público toluqueño fue educado cinematográficamente de manera inconsciente viendo obras de primera calidad. También es obvio que los creadores y actores de las vistas no revestían interés alguno para el espectador, y eran las vistas mismas, las que motivaban al público, siendo irrelevante  todo lo demás. Tardaría algún tiempo para que el espectador comenzara a comprender el star system y entender la cinematografía como una forma de arte, el séptimo arte.

Si bien el año 1901 fue prolijo en exhibiciones cinematográficas no deja de ser curioso que el más representativo de los pioneros cinematográficos haya visitado Toluca: Carlos Mongrand. No sólo exhibió numerosas vistas mexicanas, sino también capto al toluqueño promedio al realizar filmaciones in situ. Tanto “Los reservistas de Toluca” como “La llegada del Gral. Villada” son muestra de la importancia que para él revestía plasmar eventos locales, que a la postre le beneficiaban comercialmente, pues el público acudía a verse en pantalla. Desafortunadamente no existe rastro alguno de estos dos documentos iconográficos, pues nos aportarían interesantes datos sobre el Toluca porfiriano. La película utilizada en la filmación de las dos vistas fue mandada a la Ciudad de México para su revelado y devuelta al cabo de pocos días, ya que lo filmado el 22 de septiembre se exhibió el 5 de octubre y el material del 25 de ese mismo mes se proyecta el primero de noviembre.

Durante el año se exhibieron en Toluca más de 230 vistas de las cuales 36 son mexicanas, sin embargo fueron muchas más, ya que no poseemos la información referente a la programación que se exhibió en su totalidad. Antonio Pimentel, con el cineógrafo Edison, dio funciones durante noviembre de ese año. Guillermo Becerril dio una función el 8 de diciembre, pues existe la exención de impuestos municipales, sin que se mencione el lugar de la exhibición. Tampoco es creíble que sólo un día tuviera función; lo común era exhibir varias, por lo que debió presentarse algunos días. Carlos Mongrand regresó a Toluca para dar exhibiciones los últimos días de diciembre de 1901 y enero de 1902, usando la intermediación de un gestor Alfonso Labat y Prado. Es muy probable, si sumamos las vistas de las funciones de las cuales no poseemos información, que la cantidad exhibida en la ciudad durante 1901 raye en las cuatrocientas, cantidad nada despreciable.

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