El cine mudo en Toluca, 1896-1900

El cine mudo en Toluca, 1896-1900

ANTECEDENTES

El presente ensayo, génesis de una investigación en curso que abarca hasta 1910 y, si es posible hasta 1930, obedece a mi interés por la historiografía cinematográfica mexicana, en especial la etapa muda del fenómeno. Estudiar e investigar los inicios del cine en México, del que fue iniciador Aurelio de los Reyes y continuaron ese interés Leal, Barraza, el periodista Sánchez García, Dávalos, Miquel, Barbachano, y González Casanova, así como otros varios historiadores locales, que amparados e influenciados por la microhistoria Gonzaliana han desmenuzado madejas documentales en archivos locales; polvosos, desordenados y mal clasificados, pero siempre ricos en información para el ojo acucioso del investigador. Es a partir de la publicación de los estudios pioneros de Gabriel Ramírez, El cine yucateco; de Julia Tuñón, Historia de un sueño. El Hollywood tapatío y el perteneciente a Guillermo Vaidovits, El cine mudo en Guadalajara, que la microhistoria cinematográfica toma carta de naturalización dentro de la historiografía nacional. Por mucho tiempo se contempló al cine nacional como una industria con sede en la capital de la república, sin embargo a partir de los años noventa los estudios locales comienzan a tomar auge: Cine Tropical. Notas para una historia del cine en Mazatlán, 1897-1926 de Marco Antonio Lugo, Esplendor y ocaso de las salas de cine en Sinaloa de Jorge Briones Franco, El cine mudo en Chihuahua de Alma Montemayor y cierra el estudio regional de Norma Iglesias, Entre yerba, plomo y polvo. Lo fronterizo visto por el cine mexicano. Más reciente es La mirada desenterrada. Juárez y El Paso vistas por el cine (1896-1916) de Willivaldo Delgadillo y Maribel Limongi. Dentro de la tradición historiografía que instauró don Luis González y González con su clásico Pueblo en vilo, Eduardo de la Vega Alfaro compiló una serie de ensayos de microhistoria cinematográfica regional que abarcan toda la geografía del país. Como resultado del I Coloquio de Historia del Cine Regional en México que se llevó a cabo en Guadalajara se publicó Microhistorias del cine en México. De interés local es la investigación incluida en el libro anterior que tiene como tema de estudio nuestro estado y de la autoría de Cuitláhuac Martín Gómez Salinas, De la pantalla a la vida cotidiana: exhibición cinematográfica en Tenango del Valle, Estado de México (1927-1989). Basado más en entrevistas personales que en material hemerográfico o bibliográfica logra una bien estructurada lectura de lo que el cine significó para los habitantes de esa ciudad y cómo modeló muchas de sus actividades, aunado a la memoria histórica que les construyó. Por lo que respecta a otros estudios previos que privilegien el cine como fuente de estudio histórico en el Estado de México existen dos breves ensayos aparecidos en Castálida, revista del Instituto Mexiquense de Cultura, uno en 2005 titulado Actividades en el Cine Coliseo Revolución, 1939-1949 escrito por José Alfredo Germán Islas y el otro de Alfonso Sánchez Arteche Llega el cine a Toluca en 1994. La investigación histórica enfocada al fenómeno cinematográfico en el Estado de México, en especial al período mudo, es una veta virgen que necesita de historiadores que escarben en los archivos e interpreten los documentos para enriquecer el acervo histórico de Toluca y, por ende, el del Estado de México.

EL CINE LLEGA A MÉXICO

            Es 1896 y México tiene poco menos de doce millones de habitantes y la ciudad capital no pasa del medio millón. Xochimilco, Mixcoac, Coyoacán y demás poblaciones aledañas a la capital no son más que pequeños pueblos polvorientos, salvo Tacubaya, villa preferida de la élite porfirista como reducto de descanso. Porfirio Díaz está a punto de iniciar su cuarta reelección en la presidencia y el general Felipe Berriozábal es ministro de Guerra. El canal de la Viga es el afluente fluvial más transitado del valle de México y lugar por el que llegan las frutas, legumbres y demás bienes al centro de la ciudad: La Merced y Jamaica los mercados principales. Las calles más emblemáticas de la ciudad son Plateros, La Profesa y San Fernando hoy conocidas como Avenida Madero. La casa de los azulejos es el Jockey Club.

Es el año de la llegada del Cinematógrafo Lumière a México. En agosto de ese año se anuncia en la prensa capitalina la presentación de dos aparatos ópticos que en las postrimerías del siglo XIX iban a iniciar la globalización del mundo. El cinematógrafo de los hermanos Augusto y Luis Lumière proveniente de Francia y el vitascopio del inventor norteamericano Thomas Alva Edison. Sin embargo, si nos atenemos a la posición de Juan Felipe Leal, la llegada del cine a México se sitúa en 1895 con la introducción del kinetoscopio de Edison, pues argumenta, y con mucha lógica, que las anteriores bases historiográficas:

“…cedieron a la seducción de la cultura porfiriana, afrancesada y centralista. Según esa visión, el primer cine mexicano es determinado por las acciones de los emisarios de los hermanos Lumière y por las actividades cinematográficas efectuadas en la capital de la República.”(Leal, 2006a, p. 15)

Ya Edison en 1895 nos había enviado el kinetoscopio, aparato que consta de una caja “con la película arollada en una banda sin fin, que circulaba entre una fuente luminosa y el ocular de la parte superior por donde individualmente se disfrutaban las vistas.”(Leal, 2006a, p. 78)

Edison's kinetoscope
El kinetoscopio de Edison

En 1895 con el kinetoscopio como antecedente directo del cinematógrafo, se exhiben en México 33 vistas. Un alto porcentaje de las vistas hechas para el kinetoscopio se adaptaron posteriormente al vitascopio, siendo que la producción de alguna manera se heredó. Como ahora se reeditan en CD los viejos discos de acetato. Pues bien, en 1895 se exhibieron en México 33 vistas, todas filmadas en el “Black Maria”, primer set construido especialmente para la producción fílmica y producidas por la Edison Manufacturing Company. Tres intérpretes eran mexicanos, aunque integrantes del Buffalo Bill’s Wild West Show, Vicente Oropeza aparece en Champion Lasso Thrower (Lazador mexicano) y Pedro y Demetrio Esquivel escenifican Mexican Knife Duel (Duelo mexicano a cuchillo). (Leal, 2006a, pp. 139-141)

Las dos vistas que más impresionaron al público fueron la de los “obreros herreros” filmada en 1894 (Blacksmith Scene) y “la serpentina” (Annabelle Serpentine Dance), ambas filmadas en el “Black Maria”, nombre con que se conoció el estudio que Edison construyó en West Orange, New Jersey. La serpentina causó asombró, pues fue coloreada fotograma por fotograma y daba la impresión de estar filmada a color. (Leal, 2006a)

Los representantes de los hermanos Lumière, Fedinand Bon Bernard y Gabriel Veyre, quienes habían llegado al país a fines de julio después de un viaje de cinco días por tren desde Nueva York, alquilaron al General Berriozábal el entrepiso de la segunda Calle de Plateros No. 9 arriba de la “Droguería Plateros” (hoy existe un restaurante), para la primera exhibición pública del nuevo invento. Se celebró el 14 de agosto de 1896 con el siguiente programa: La Destruction des mauvaises herbes (Unas aldeanas quemando paja), Baignade en mer (Bañadores en el mar), Charge de cuirassiers ( Una carga de coraceros), Le Repas de bébé ( La comida del niño), Comitiva imperial en Budapest, La Démolition d’un mur (Demolición de una pared), 96e de ligne en marche (Desfile del 96º regimiento de línea), Querelle enfantine (Disgusto de niños), Enfants jouant aux billes (Juegos de niños), Partie d’ecarté (Jugadores de ecarté), L’Arrivée d’un train á La Ciotat (Llegada del tren), Montagnes russes sur l’eau (Montañas rusas naúticas), Place des Cordeliers (Una plaza de Lyon), Arroseur et arrosé (El regador y el muchacho), Sortie d’usine (Salida de los talleres Lumière en Lyon) y Bassin des Tuileries (Las Tullerías de París). Hubo una función privada en el Castillo de Chapultepec para el General Díaz, su familia y algunos íntimos, ocho días antes, el jueves 6 de agosto. (Leal, 2006b, pp. 165-177)

Mientras que el Cinematógrafo Lumière se proyectaba a pocos metros del zócalo, en el Teatro-Circo Orrin de la plazuela de Villamil — hoy se encuentra allí el Teatro Blanquita — se instalaron los emisarios de Edison con su vitascopio, aparato similar al cinematógrafo.

Como se podrá constatar la competencia comercial entre franceses y estadounidenses fue cotidiana durante los inicios del cine. Quien más ganaba era el espectador ya que podía admirar vistas europeas y americanas y como no existían problemas lingüísticos que impidieran entenderlas, todo mundo las admiraba. No en balde podemos considerar al cinematógrafo como el primer fenómeno social de repercusiones globales. La imagen como portadora del mensaje exime al espectador de una interpretación lingüística. El lenguaje, por ser el cine mudo, carece de sentido, por lo que la imagen unifica al espectador que no requiere de explicaciones verbales. “Una imagen dice más que mil palabras”, reza el refrán.

Simultáneo a los kinetoscopios, en 1895 aparecerán también las proyecciones de vistas fijas en las ciudades de México, Guadalajara y Veracruz. Aquí es interesante diferenciarlas de las motion pictures, término utilizado en la actualidad para referirse al cine. “La proyección de las transparencias o vistas fijas se llevaba a cabo por medio de ‘linternas mágicas’, aparato óptico con bastante historia, antecedente directo de los proyectores de transparencias de hace una treintena de años. (Leal, 2006a, p. 105) Hubo dos compañías que explotaron las vistas fijas: Lorenzo Trujillo Marín y los señores Hentado y Beltrini. El primero con un establecimiento inaugurado el 8 de abril de 1895 y situado en la “Calle 1ª de San Francisco núm. 1, Esquina á Gante” (Leal, 2006a, p. 109) y los segundos en el Salón de Variedades de Santa Clara número 12 que abrió sus puertas el domingo 12 de junio. (Leal, 2006a, p. 111) Durante ese año se exhiben 30 series de vistas fijas y Trujillo Marín comercializa 17 de ellas bajo el nombre de Exposición Imperial. Consiste el espectáculo en mostrar en pantalla,  fotografías fijas de lugares tan distantes entre sí como Tierra Santa, Túnez o Moscú. La primera noticia sobre la llegada del cine a Toluca consiste en una noticia aparecida en la Gaceta de Gobierno sobre este espectáculo.

La primeras tres películas rodada en suelo mexicano, pero nunca exhibidas en México, fueron filmadas, la primera, por Enoch Rector, socio de la Kinetoscope Exhibition Company, quien durante febrero de 1896 filmó una corrida de toros en la plaza de San Pablo de Ciudad Juárez; le siguieron Bullfight (Corrida de toros)  y Drill of the Engineer Corps (Desfile de un grupo de maquinistas) filmadas en la ciudad de México durante marzo de 1896 por Gray Latham y Eugène Lauste.(Leal, 2006a)

            Los enviados de los Lumière, Gabriel Veyre y Ferdinand Bon Bernard, filmaron varias escenas en México a pocos días de haber llegado. Las primeras vistas mexicanas son: Exercice à la baïonêtte (Alumnos de Chapultepec con la esgrima del fusil), Marché indien sur le canal de la Viga (El canal de la Viga), Scène aux bains Pane (Escena en los baños Pane), Le Géneral Díaz et sa famille en promenade (Un grupo en movimiento del general Díaz y algunas personas de su familia), Le Président en promenade (El señor Presidente de la República paseando a caballo en el bosque de Chapultepec). Las primeras cuatro vistas se proyectaron en el Castillo de Chapultepec el 23 de agosto de 1896 y la última el 27 del mismo mes en el mismo lugar. (Leal, 2006b) Junto con estas vistas nacionales se proyectaron otras filmadas en Europa para complementar el programa. Es obvio que filmar personajes públicos redituaba, a la par que permitió a Vayre y Bon Bernard acercarse a personas famosas que les iban a abrir puertas para acrecentar su negocio. También es notorio que la vista del canal de la Viga se titule “mercado indiano” pues era la forma de mostrar aspectos folklóricos y exóticos para los públicos europeo y americano.

            Durante ese año, 1896, se filman 39 vistas en nuestro país y de ellas once tienen al Presidente Díaz como personaje central. El General Díaz entrando o saliendo del Castillo de Chapultepec, caminando o en carruaje, sólo o con sus ministros. Personajes públicos, el gobernador de Palacio, Carmen Romero Rubio de Díaz o los literatos más conocidos son filmados y posteriormente las vistas proyectadas en el Castillo de Chapultepec o en los Bajos del Hotel de la Gran Sociedad en la Calle del Espíritu Santo núm. 4 en la Ciudad de México (hoy Isabel la Católica), lugar a donde se muda el cinematógrafo después de permanecer en la Calle de Plateros por un par de meses.

            Guadalajara es la segunda ciudad del país que recibe el nuevo invento y además Veyre y Bon Bernard  filman en Atequiza, Jalisco varias vistas folklóricas entre las que destacan Lassage d’un boeuf sauvage (Lazamiento de un buey salvaje), Lassage d’un cheval sauvage (Lazamiento de un caballo), Danse Mexicaine (Danza mexicana) que son proyectadas el 12 de noviembre de 1896 en el Liceo de varones en Guadalajara. (Leal, 2006b)

            Estudiantes, campesinos, vaqueros, la comunidad española, corridas de toros, peleas de gallos, grupos indígenas, escenas costumbristas y sitios de interés completan las vistas que en aquel lejano 1896 se filmaron y proyectaron en México. La importancia del cinematógrafo como vehículo de difusión de la imagen del poder quedó patente al ser el Presidente Díaz, como actor involuntario, y el Castillo de Chapultepec, acondicionado como sala de cine, el personaje y el sitio de difusión del nuevo invento. Porfirio Díaz entendió a cabalidad el significado del culto a la personalidad y utilizó el cinematógrafo para difundir su imagen.

EL CINE EN TOLUCA, 1896-1900

            El Distrito de Toluca en las postrimerías del siglo XIX cuenta con 114,196 habitantes según el censo de 1895 y para 1900 tiene 130,018 de los cuales 23,638 viven en la Cabecera del Distrito (Censo, 1900) En la Gaceta del Gobierno. Periódico Oficial del Estado de México, única publicación periódica en Toluca durante el último lustro del siglo XIX localizable hoy, existen datos fidedignos sobre la llegada del cine a Toluca, por desgracia las notas o noticias referentes al cinematógrafo son casi inexistente, no obstante en la página 5 de la mencionada publicación, el 8 de agosto de 1896 aparece una noticia dentro de la sección Noticias del Estado que incluye otras notas: Cambio de jefes políticos sobre los nuevos reemplazos en Lerma, Otumba y Sultepec, El Sr. Ricardo Rode  que fue designado Prefecto General del Instituto Científico y Literario y finalmente Para el Museo Nacional donde se comunica el regalo que don Benito Juárez Maza, hijo del Benemérito, hizo al Museo Nacional.

“ESPECTACULO AGRADABLE É INSTRUCTIVO

Acaba de llegar á esta Ciudad la Compañía Anglo-Americana de exhibiciones, que con tan buen éxito ha sido recibida en la Capital de la República.

La Compañía de que se trata exhibe por medio de un aparato enteramente moderno, vistas de todas partes del mundo: monumentos, episodios históricos, bíblicos, etc., etc., causando una ilusión completa, puesto que pueden verse del tamaño natural.

            Los espaciosos salones del Hotel del León de Oro se han arreglado convenientemente y hasta con lujo. Se ha introducido el alumbrado incandescente y las exhibiciones tendrán lugar todos los días de 6 á 11 p.m. á contar de esta fecha, durante un mes.

            Como el espectáculo en cuestión, es no sólo objeto de recreo sino á la vez instructivo para niños y adultos, de esperarse es que nuestra culta sociedad lo visite con frecuencia, pues el precio está al alcance de todas las fortunas.” (Gaceta de Gobierno, 8/VIII/1896)

Sin firma aparece una noticia “Espectáculo agradable é instructivo” que menciona a la compañía Anglo-Americana de exhibiciones. Por la fecha, 8 de agosto y la empresa involucrada, no puede ser el cinematógrafo Lumière. Dos días antes se presenta por primera vez en el país en una función privada para el general Díaz en el Castillo de Chapultepec y seis días después se da la primera función pública en la Ciudad de México. El “aparato enteramente moderno” nos muestra “vistas de todas partes del mundo: monumentos, episodios históricos, bíblicos, etc., etc.,” que “pueden verse del tamaño natural” Las linternas mágicas comenzaron a utilizar proyectores estereoscópicos que daban la impresión de tercera dimensión y el espectáculo más famoso de esta clase fue la Exposición Imperial (Kaiser Ausstellung) que entre 1895 y 1900 recorrió todo el país, motivando la admiración general.” (Leal, 2006a, p. 109) En un anuncio publicado en la Ciudad de México en julio de 1895 presume dictámenes de Mr. Sadi-Carnot, Presidente de Francia, del Iltmo. Sr. Próspero María de Alarcón y Sánchez de la Barquera, Arzobispo de México y del Sr. Don Pedro Rincón Gallardo, Gobernador del Distrito Federal. El precio del abono para diez series es de dos pesos, pero hay entrada eventual para cada serie por 25 centavos. (Leal, 2007a, p. 112-113)

El empresario no puede ser otro que Trujillo Marín pues es quien explota el espectáculo de vistas estereoscópicas en la capital del país. Los cambios al Hotel del León de Oro donde “se ha introducido el alumbrado incandescente” son para tener una atmósfera brumosa que magnifica la calidad de las imágenes en la pantalla. Las vistas de todas partes del mundo corresponde al catálogo de las vistas fijas, ya que el acervo fílmico hecho para el kinestospcopio, como vimos anteriormente, fue filmado en el “Black Maria”  y producido en su totalidad por Edison, y son las primeras, las que ofertan lugares lejanos de todas partes del mundo: Egipto y el río Nilo, Revista del ejército alemán por el Emperador Guillermo II en honor del Rey de Italia y El Puerto de Hamburgo y sus alrededores, Roma y el Vaticano, Funerales de Mr. Sadi-Carnot en París, Presidente de la República Francesa, asesinado en Lyon son algunos de los títulos de las series que conforman la Exposición Imperial exhibidos durante 1895 por Trujillo en México. (Leal, 2006a, pp. 159-172) Los socios Hentado y Beltrini presentan su espectáculo en Guadalajara durante noviembre, y es poco probable que hubieran parado en Toluca, pues no representaba un mercado redituable y Guadalajara era un mercado mucho más atractivo para sus expectativas económicas.

Existe en el archivo municipal de Toluca una licencia otorgada al Sr. L. Trujillo Marín en 1898 para exhibir el Cinematógrafo Lumière y la Exposición Imperial. (AHMT, Diversiones públicas) Ahora bien, es muy probable que habiendo visitado Toluca en 1896 regresara un par de años después, ya conociendo el mercado. Así que “las exhibiciones [que] tendrán lugar todos los días de 6 á 11 p.m. á contar de esta fecha, durante un mes” estén compuestas por las mismas vistas fijas del espectáculo que presentó en la ciudad de México, Exposición Imperial, ya que dos años después insiste con el mismo programa, aunque como complemento del cinematógrafo. Todo apunta a que Trujillo alquilo el Hotel del León de Oro por un mes, al igual que lo hizo en México durante el período abril-julio de 1895 para presentar las mismas vistas. Tiene lógica considerar que el empresario de vistas fijas de 1896 sea Trujillo, quien conocedor ya de la ciudad, la considera un mercado redituable. Tampoco es descabellado concluir que Trujillo tuviera otro tipo de negocios que complementaba con presentaciones de cine. El redactor de la nota termina con una apología educativa del espectáculo y la invitación para toda clase de economías dándole seriedad y un aire docto al evento.

Las diversiones públicas al doblar el siglo XIX consisten mayormente en peleas de gallos y carreras de caballos. Las ferias, especialmente la de El Carmen, son las fiestas populares por excelencia. El circo y algunas carreras de bicicleta organizadas por la élite económica local son otros entretenimientos que la población disfruta. Los espectáculos culturales, teatro y opera se escenificaban en El Teatro Principal ubicado sobre la calle de La Libertad, hoy Avenida Hidalgo, que fue demolido para construir el Cine Rex. Su historia se remonta a mediados del siglo XIX cuando José María González Arratia, siendo Presidente Municipal decide su construcción siguiendo aquellos lineamientos del Teatro Principal de la Ciudad de México. Se inaugura en 1851 teniendo “600 butacas, palcos, plateas y galería, en armoniosa vista con el decorado interior.” (Zárate, 1980) Desde esa fecha el Principal, como se le conocía popularmente, albergó múltiples y variados eventos: óperas, zarzuelas, obras dramáticas y cómicas, variedades y novedades europeas, conciertos y hasta espectáculos de prestidigitación, hipnotismo y adivinación. En su escenario nuestros bisabuelos se admiraron con las actuaciones de Virginia Fábregas; y es en este entorno artístico que se expide el siguiente oficio por parte del Ayuntamiento de Toluca:

Alfredo Ferrat
Alfredo Ferrat

“Esta Presidencia Municipal ha concedido licencia el Sr. Eduardo Hervet para que en las noches de hoy y de mañana, exhiba un Cinematógrafo Lumiere, en el Teatro Principal de esta Ciudad.

Tengo el honor de comunicarlo á esa Jefatura Política para su superior conocimiento, manifestándole que hoy le corresponde presidir la función de que se trata, al C. Regidor Miguel Solalinde y mañana al de igual clase Adolfo Pando Ballina.

Libertad y Constitución. Toluca, Julio 2 de 1898

Ferrat (rúbrica)” (AHMT, diversiones públicas)

Autorización a favor de Eduardo Hervet para exhibir el cinematógrafo en Toluca fechada el 2 de julio de 1898
Autorización a favor de Eduardo Hervet para exhibir el cinematógrafo en Toluca fechada el 2 de julio de 1898

Existe un vacío documental en el archivo municipal en el ramo de  “diversiones públicas”. Los legajos correspondientes a 1895, 1896 y 1897 andan extraviados. Lástima, pues mi hipótesis de que fue Lorenzo Trujillo Marín el empresario que trajo las vistas fijas en 1896 hubiese podido ser cotejada de existir la documentación relativa a licencias, permisos, pagos, multas o exención de impuestos para esos años. Por lo mismo no es posible saber con certeza si la licencia expedida al Sr. Eduardo Hervet el 2 de julio de 1898 fue la primera para un espectáculo cinematográfico, pero a diferencia de la especulación, la licencia para exhibir el Cinematógrafo Lumière en el Teatro Principal se puede considerar la primera exhibición de cine en Toluca. El invento ya tenía casi dos años en México pasmando a todo mundo y dudo mucho que algún otro empresario trotamundos no hubiese visitado Toluca antes del Sr. Hervet. Otra hipótesis a verificar.

            Para la historiadora Margarita García Luna, “[e]n este teatro también se presentó el cinematógrafo Lumiére y del 17 al 20 de marzo de 1898 se dieron funciones diarias de cine mudo, preámbulo quizá del destino del teatro.” (García Luna, página web) Sin embargo no especifica su fuente y no encontré en el archivo municipal documento que lo corrobore.

Eduardo Hervet es el mismo empresario que en marzo de 1899 presenta en el Teatro Colón de Mérida, Yucatán La passione de Gesú (La pasión de Cristo), aunque es mencionado sólo como Hervet (Leal, 2007, p. 146) y es el mismo que presenta el Cinematógrafo Lumière en el Teatro Principal de Toluca durante todo el mes de julio de 1898. Tenemos la licencia que se le otorga para presentarlo los 2 y 3 de julio. Pero adicionalmente, aún sin tener las subsiguientes licencias para el mes, conocemos los oficios del municipio asignando a los diversos regidores las diversiones públicas a las cuales deben asistir y presidir. Durante el mes de julio hubo 13 funciones, dándose función doble, tarde y noche, los días 10, 17 y 25, que son domingo. Las funciones nocturnas y únicas corresponden a 2, 3, 5, 7, 12, 19 y 21 de julio. De los regidores que asistieron para presidir el espectáculo listamos a Miguel Solalinde, Adolfo Pando Ballina, Manuel Alcocer, Maximiliano Álvarez, Gabino Romero, Gabriel Durán, Alfredo Ferrat y Santiago Graf. Salvo Pando, Ferrat y Graf todos presidieron en dos ocasiones las funciones. No sabemos todavía cuáles vistas se proyectaron, pero de lo que sí estamos seguros es del público al que iba dirigido el espectáculo. No en balde es el Principal, el teatro escogido para presentar el Cinematógrafo Lumière. “Coliseo” toluqueño al que habitualmente asiste la élite.

Los dos Regidores que presidieron las dos primeras funciones mencionadas arriba, Miguel Solalinde…

“…era un ingeniero de mérito encargado de trazar uno de los primeros planos de la Toluca moderna; en el año que

Miguel Solalinde
Miguel Solalinde

nos ocupa era cuarto regidor, responsable de las comisiones de policía, de aseo y ornato, de mejoras materiales, aguas, atarjeas y salubridad; por su parte, el señor Pando Ballina, quinto regidor, tenía a su cargo las de alumbrado, relojes, coches y carros.” (Sánchez Arteche, 1994)

El firmante, Alfredo Ferrat es un “próspero comerciante y segundo regidor, con las comisiones de mejoras materiales, paseos, festividades nacionales y banda de policía.” (Sánchez Arteche, 1994)

Hay dos documentos más de 1898, uno, la licencia otorgada a Trujillo Marín, de la que se habló párrafos arriba, fechada el 15 de octubre donde la “Presidencia Municipal há concedido licencia al Sr. L. Trujillo Marín para exhibir en los Salones del Centro Cosmopolita, varias noches, el Cinematógrafo Lumière y la Exposición Imperial, siendo la primera exhibición esta noche.” Trujillo sigue explotando las vistas fijas, pero ahora son complemento a las vistas del Cinematógrafo Lumière. Una nota aparecida en la Gaceta de Gobierno el 15 de octubre nos habla de la Exposición Imperial, omitiendo cualquier comentario respecto al cinematógrafo. Las razones pueden ser varias que expliquen el desdén del reportero hacia el cine; desde  el desconocimiento  del invento y sus cualidades,  hasta el franco desprecio por un invento que era más visto como “novedad científica” que como diversión pública. La nota dice: (mantengo la ortografía y sintaxis originales)

Exposición Imperial Kaiser Ausstellung en la Gaceta de Gobierno del 15 de octubre de 1898
Exposición Imperial Kaiser Ausstellung en la Gaceta de Gobierno del 15 de octubre de 1898

“EXPOSICIÓN IMPERIAL KAISER AUSSTELLUNG.

Esta noche se efectuara el estreno del espectáculo “Exposición Imperial” en el salón bajos del Centro Cosmopolita.

La serie escojida por la Empresa Trujillo Marín, para su presentación, se intitula, Sevilla y una corrida de toros, 25 escenas admirables, que con seguridad dejarán satisfecho al gusto más exigente en materia de arte.

Llamamos la atención del público, con especialidad, á las escenas que representan los interiores de los jardines del Palacio de San Telmo cuyo ilusión es completa.” (Gaceta de Gobierno, 15/X/1898)

 No sabemos el precio por función, ni la cantidad de funciones efectuadas, así como tampoco la importancia que le dio el público toluqueño al nuevo invento óptico. Si nos atenemos al precio que Trujillo cobró en su establecimiento de la Calle de San Francisco donde la entrada costaba 25 centavos, el precio en Toluca pudo ser el mismo, sin embargo al complementarlo con el Cinematógrafo Lumière, el precio fuera mayor. (Leal, 2007a) El otro documento emitido el 24 de noviembre de 1898 es una exención de impuestos municipales que “ha tenido a bien disponer” el  C. Gobernador a la empresa del Cinematógrafo Lumière por la función efectuada el domingo 20. No menciona el nombre del empresario ni las vistas proyectadas, tan sólo que la exención fue para una función, sin embargo es dudoso que un empresario diera una sola función, pues ello no era redituable en el aspecto económico. Las exenciones impositivas municipales frecuentemente se otorgaban por función, como veremos más adelante.

Tenemos en 1898 que nos visitan al menos dos empresarios itinerantes cargando el invento llamado cinematógrafo Lumiére y un anónimo empresario en noviembre.  Eduardo Hervet programa al menos 13 funciones del Cinematógrafo Lumière durante julio en el Principal. De allí saltamos a octubre donde ya nuestro viejo conocido Trujillo Marín exhibe varias noches el invento. Para noviembre tenemos una función documentada, sin poder saber quien fue el empresario. Lo probable es que hubiesen más, pues no era buen negocio programar una función aislada. Los empresarios trotamundos  ofrecían varias funciones en cada ciudad que llegaban (De los Reyes, 1983). Tres establecimientos de Toluca sirvieron como escenario para las primeras funciones cinematográficas: el Hotel del León de Oro en 1896 para las funciones de vistas fijas y que probablemente fuera Trujillo el empresario responsable y la Exposición Imperial el programa exhibido; el Teatro Principal en julio de 1898 para las funciones de Eduardo Hervet; y los salones del Centro Cosmopolita donde Trujillo combina el Cinematográfo Lumière con las  series de vistas fijas, durante octubre del mismo año y, por último, repite el Teatro Principal donde se presenta en noviembre el invento sin saber quien fue el empresario ni el programa.

En abril de 1899, con el Gral. José Vicente Villada a la cabeza del ejecutivo estatal, el Teatro Principal es reinaugurado “una vez que fueron terminadas las reformas de que fue objeto en el escenario, en la sala principal, pasillos y pórticos, con lo que desapareció su aspecto triste y sombrío de su antiguo decorado y en su construcción que lució más esbelta con la remodelación realizada.” (Zárate, 1980) Recién terminan las adecuaciones que a Román J. Barreiro, el 6 de julio, se le otorga licencia para que “dé algunas exhibiciones de vistas con el Cinematógrafo Lumière” en el Teatro Principal. También se le exenta del pago de impuestos municipales a través de un tal Mariano González quien promueve la condonación a nombre de Barreiro. González pudo haber sido simplemente un gestor local relacionado con los encargados de la recaudación impositiva o representante de Barreiro en la ciudad.

El Teatro Principal en el siglo XIX
El Teatro Principal en el siglo XIX

1900, fin de siécle, el cine se democratiza al alcanzar a las clases populares. Guillermo Becerril paga el 17 el julio a la Administración de rentas municipales de Toluca la cantidad de $3,00 por impuestos a “diversiones públicas” y 90 centavos de contribución federal “por derecho de licencia para exhibir un Cinematógrafo en la plazuela del Carmen desde hoy hasta el 22 del presente”. (AHMT, diversiones públicas) Hay un segundo recibo con fecha 23 de julio por $1.90. Un peso para el pago del impuesto a “diversiones públicas” por exhibir el cinematógrafo los días 23 y 24 de julio y 90 centavos por contribución federal. La fiesta del Carmen a finales del siglo XIX era la máxima expresión de jubilo popular y la celebración, que hasta la hoy en día se festeja, comienza el 16 de julio, día de la Virgen del Carmen. Pues es durante esta fiesta popular que los hermanos Becerril montan su carpa en la plaza del Carmen. Saber el precio de entrada y la cartelera presentada representa otro problema que tendremos que investigar, pero los precios debieron ser muy económicos, ya que el margen de diferencia entre lo que pagan de impuestos en la plazuela con el costo impositivo del Teatro Principal es muy alto, como veremos más adelante. 

Los hermanos Becerril regresaron a Toluca en noviembre y el 22 tiene lugar la primera de varias exhibiciones del Cinematógrafo Lumière en el Teatro Principal, según se desprende de una carta remitida al ayuntamiento por los hermanos para pedir licencia para la exhibición de vistas. Concluye la carta, “como verá por los programas adjuntos, la 1ª función deberá tener lugar el jueves 22 de la presente semana.” (AHMT, Diversiones públicas)Estas funciones sí tuvieron eco en la prensa, aunque fuera mínimo, ya que el sábado 24 de noviembre se informa en la Gaceta de Gobierno que “[l]a noche del jueves último se estreno en el Teatro Principal el Cinematógrafo Lumiere, de los señores Becerril Hermanos. Se exhibirán (sic) algunas vistas nacionales y extranjeras con el mejor éxito.” (Gaceta de Gobierno, Tomo XIII, n. 42, 24/XI/1900) Desgraciadamente los programas a los que hace referencia la carta continúan todavía reacios a ser encontrados, si es que todavía existen. La condonación a pagar impuestos municipales por la primera función está a nombre del Sr. Manuel Becerril, pero la licencia es a favor de los Sres. Becerril Hermanos. La segunda licencia también es otorgada a los mismos, pero se precisa en la licencia que se deberá pagar un impuesto de cuatro pesos por función más el impuesto federal. Notable es la diferencia en el pago de impuestos, pues mientras que la carpa que colocan en la plazuela del Carmen les cuesta 50 centavos por día más impuesto federal, en el Principal se eleva hasta los cuatro pesos más impuesto por función. Es poco creíble que sólo los hermanos Becerril visitaran Toluca durante 1900, siendo que ellos vienen en julio y noviembre, otros empresarios debieron hacer alto en Toluca durante el último año del siglo XIX.

Aurelio de los Reyes titula Llegando el tren a Toluca algún capítulo de uno de sus libros “pues es sabido que en casi todos los países la producción local se inició retratando llegadas de trenes. De México conocemos Llegando el tren a Toluca exhibida por los hermanos Becerril.” (De los Reyes, 1983, p. 53) En una reproducción bastante borrosa de un fotograma de la vista se aprecia un tren enarbolando banderas en la parte delantera de la locomotora entrando a una pletórica estación mientras en primer plano apreciamos un fotógrafo. El tren no corresponde a una corrida normal; la muchedumbre, los adornos y la presencia de un fotógrafo muestran que en el tren viaja alguien importante y no es descabellado pensar que el General Díaz sea el pasajero. Esta vista, la fecha Aurelio de los Reyes en 1899 y le atribuye la primera exhibición en la Ciudad de México a los hermanos Becerril (de los Reyes, 1983b, p. 23)

 El 13 de octubre de 1900 “El héroe de la paz” (Gaceta de Gobierno, Tomo XIII, n. 31, 13/X/1900) visita la ciudad de Toluca. La Gaceta de Gobierno publica en primera plana y a ocho columnas:

“En la tarde de hoy, enmedio de una espléndida manifestación popular, hizo su entrada triunfal á esta Ciudad, el señor general Porfirio Díaz, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Toluca se vistió de gala para recibir al glorioso Jefe de la República y la sociedad entera lo aclamó en su tránsito de la Estación al Palacio del Ejecutivo” (Gaceta de Gaceta, Tomo XIII, n. 31, 13/X/1900)

Bienvenida al Gral. Díaz en su visita a Toluca. Gaceta de Gobierno del 13 de octubre de  1900
Bienvenida al Gral. Díaz en su visita a Toluca. Gaceta de Gobierno del 13 de octubre de 1900

¿Es posible que la vista que Aurelio de los Reyes atribuye haberse exhibido en la Ciudad de México por los hermanos Becerril en 1899, haya sido en realidad filmada 1900? Los hermanos Becerril, por lo que sabemos están en Toluca ese año: la primera vez durante las fiestas de El Carmen durante julio y la segunda en noviembre presentándose en el Teatro Principal. Coincide que Porfirio Díaz visita Toluca en octubre, y los hermanos Becerril tienen varias exhibiciones en noviembre. El desfase de un mes no borra el hecho de que para los hermanos Becerril, Toluca representa un mercado al que regresan varias veces al año y, es probable que durante la visita de Díaz a la capital mexiquense alguno de los hermanos Becerril estuviese en Toluca arreglando asuntos para las próximas funciones a efectuarse en noviembre. También es posible que el fotograma corresponda a cualquier otra estación de tren del país y los hermanos Becerril hubiesen decidido el título de la vista al azahar y  Llegando el tren a Toluca  no sea más que un nombre inventado. Ahora bien, ¿de haber filmado la llegada del tren presidencial a Toluca, por qué no filmar las actividades del Presidente durante su estancia de dos días, siendo lo más lógico de hacer? De haber sido la llegada de Díaz a Toluca la filmada por los hermanos Becerril, ¿el título hubiese cambiado para incluir el nombre de Díaz? Recordemos, sin embargo, que es mínimo el material fílmico que ha sobrevivido al tiempo y ninguna vista nacional filmada en el período 1896-1900, salvo fotogramas, ha llegado a nuestras manos. Contamos con muy pocos documentos relativos al cinematógrafo que contemplen el lustro 1895-1900 en los diversos archivos locales, Archivo Histórico Municipal de Toluca, Archivo Histórico Estatal y Centro de Información y Documentación de la Gestión Gubernamental, así que, “formarse una imagen del primer cine mexicano es una labor casi a ciegas, es armar un rompecabezas con unas cuantas piezas.” (Leal, et al., 1993, p. 9)

Existe otra vista que de los Reyes cataloga como filmada en diciembre de 1900 y exhibida en Toluca por los hermanos Becerril, Vistas de Tenango del Valle de la cual no encontré referencias en los archivos locales sobre su filmación ni sobre su exhibición. (de los Reyes, 1986, p. 24) Sabemos que los hermanos Becerril montaron exhibiciones del Cinematógrafo Lumière en Toluca a finales de noviembre y no es descabellado pensar que durante diciembre se hubiesen trasladado a Tenango del Valle para filmar algunas vistas para integrarla al programa que se presentaba en las funciones toluqueñas. La fuente de este dato no esta identificada. En Vistas que no se ven. Filmografía mexicana 1896-1910 (Leal, et al., 1993, pp. 54 y 58) ambas vistas están incluidas; Llegando el tren a Toluca con el número 86 y Vistas de Tenango del Valle con el 110. Ambas atribuyen la fuente a Aurelio de los Reyes. Sin embargo en El arcón de las vistas. Cartelera del cine en México 1896-1910 (Leal, et al., 1994) ninguna de las dos vistas esta catalogada

Es significativo que en  la Ley de Ingresos para la Municipalidad de Toluca de 1898, el artículo 16 relativo a “Diversiones Públicas” (GdeG, Tomo XI, n. 8, 27/VII/1898) no menciona al cinematógrafo; aparecen según el monto a pagar, en el apartado A, obras literarias o musicales; en el B, “las de circo, maroma, títeres ú otras análogas” y en el C, las corridas de toros y novilladas. El artículo 20 sobre “Juegos Permitidos” incluye los billares, juegos de cartas, juegos de bolos, frontones y juegos de pelota. Para la actualización de la ley de 1900, en su artículo 14, tampoco se contempla al cinematógrafo para el pago de impuestos, sin embargo como hemos visto sí pagaban impuestos, aunque de vez en vez se les exentaba de esa obligación. Para 1900 se agregan  nuevas “Diversiones Públicas” a las consideradas en la ley de 1898: se adicionan el apartado E, “jaripeos ó diversiones análogas”,  y el F, “cafés conciertos, bailes públicos y demás diversiones análogas” (GdeG, Tomo XIII, n. 47, 12/XII/1900)

EPÍLOGO

Las piezas del rompecabezas son mínimas y en mal estado. El último lustro del siglo XIX fue el del afianzamiento y consolidación de un régimen, el porfirista, que a la postre la historiografía nacional oficialista trato de olvidar. Tratar de entender a esos empresarios visionarios, aventureros y cronistas involuntarios de una belle époque autóctona y nacionalista reviste un trabajo arduo y en ocasiones estéril. Toluca y su público presencian, con pocos meses de diferencia a la Ciudad de México, las vista fijas que trae Trujillo Marín en 1896, sin embargo el Cinematógrafo Lumière tarda cerca de dos años en llegar a nuestra capital estatal, además, dudo que Eduardo Hervet sea el primer empresario en habernos visitado, pero a menos que encontremos algún documento que diga lo contrario, la primera función del Cinematógrafo Lumière en Toluca sucedió el 2 de julio de 1898.

Durante los años 1899 y 1900, tenemos testimonios de dos visitas de empresarios cinematográficos itinerantes a nuestra ciudad. Román J. Barreiro durante julio del 99 y los hermanos Becerril que dan funciones del nuevo invento durante los meses de julio y noviembre de 1900. Similar al año anterior, las fuentes primarias son cuasi inexistentes para este bienio.

Las lagunas documentales son frecuentes durante este período, siendo que existen más preguntas carentes de respuesta que certezas históricas. Positivo es que conforme se avance cronológicamente más documentos existen para su consulta. Ya para el primer año del siglo XX la riqueza documental se incrementa de forma cualitativa y cuantitativa.

Al igual que México, Guadalajara, Veracruz, Orizaba, San Luis Potosí, Durango, Monterrey, y varias otras ciudades del país,  Toluca no escapó a la llegada del cinematógrafo ni a la influencia que éste tuvo en la sociedad decimonónica local al grado que para la década 1911-1920 hubo instalados tres cines en los portales de la ciudad. Peor eso es arena de otro costal.

 

BIBLIOGRAFÍA

Reyes, Aurelio de los, Cine y sociedad en México 1896-1930: Volumen I, vivir de sueños (1896-1920), México, Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, 1983, 274 pp.

—–, Los orígenes del cine en México (1896-1900), México, Dirección General de Difusión Cultural de la UNAM, 1973, 196 pp., segunda edición FCE, (Col. Lecturas Mexicanas 61), 1983, 252 pp.

—–, Filmografía del cine mudo mexicano: Vol. I: 1896-1920, México, Filmoteca de la UNAM, (Col. Filmografía Nacional 5), 1986, 136 pp.

García Luna, Margarita, El Teatro Principal de Toluca, página web: http://www.conaculta.gob.mx/estados/dic07/06_edo02.html

Leal, Juan Felipe, Eduardo Barraza y Alejandra Jablonska, Vistas que no se ven: Filmografía mexicana, 1896-1910, México, Coordinación de Humanidades de la UNAM, 1993, 144 pp.

Leal, Juan Felipe, Carlos Arturo Flores y Eduardo Barraza, Anales del cine en México, 1895-1911. Vol. 1: 1895: El cine antes del cine, México, Eón-Voyeur, 2006a, 226 pp.

—–, Anales del cine en México, 1895-1911. Vol. 2: 1896: El vitascopio y el cinematógrafo en México, México, Eón-Voyeur, 2006b, 288 pp.

—–, Anales del cine en México, 1895-1911. Vol. 3: 1897: Los primeros exhibidores y camarógrafos nacionales, México, Eón-Voyeur, 2003, 272 pp.

—–, Anales del cine en México, 1895-1911.Vol. 5: 1899: ¡A los barrios y la provincia!, México, Eón-Voyeur, 2007, 214 pp.

—–, El arcón de las vistas: cartelera del cine en México 1896-1910, Coordinación de Humanidades de la UNAM, México, 1994, 376 pp.

Sánchez Arteche, Alfonso, “Llega el cine a Toluca (2 de julio de 1898)” en Castálida, Número 2,  enero-febrero 1994

Zárate de Lino, Irma, et al., Teatro y música en Toluca en Sumaria Tolucense, Edición conmemorativa del sesquicentenario de la Ciudad de Toluca como capital del Estado de México, Toluca, 1980

ARCHIVOS CONSULTADOS

Archivo Histórico Municipal de Toluca (AHMT)

Centro de Información y Documentación de la Gestión Gubernamental (Cidogeg)

María Antonieta (24 de julio de 1904)

(Reverso del cartel del 24 de julio de 1904)

MARÍA ANTONIETA

Reyna de Francia

Escena Histórica Cinematográfica en nueve cuadros

LARGO DE LA BANDA, 200 METROS. DURACIÓN DE LA PROYECCIÓN, 20 MINUTOS

                María Antonieta: este nombre, que evoca una de las partes más perturbadas de la historia de Francia, deja en nosotros un sentimiento de conmiseración irresistible que hace de nuestra heroína una figura sumamente simpática. El narrar su vida no podía dejar de interesar al ilustrado público.

                Lo que añade un atractivo de sumo valor a esta escena es el desarrollarse en el mismo lugar donde los sucesos que describimos acontecieron. En efecto, asistimos a una fiesta dada en el pequeño Trianón por el joven rey Luis XVI y la reina María Antonieta, donde se mezclan los juegos favoritos de los cortesanos de la época: merienda sobre la yerba, representación al aire libre, gallina ciega, etc., que termina en una pequeña intriga amorosa bosquejada por la reina en el templo del amor, donde algunos señores y damas viene a sorprenderla.

                El 14 de Julio de 1789, el pueblo en delirio resuelve forzar la Bastilla, célebre prisión del estado, donde eran encerrados, desde tiempos muy remotos, prisioneros cuyo único crimen era el de desagradar al gobierno de los reyes.

                Los hombres llegan en animadísimos grupos, armados con palos, sables y fusiles, excitados por las mujeres que amenazan con el puño la sombría fortaleza. Después de un primer ataque rechazado por los suizos, la muchedumbre, más numerosa, se arroja contra la Bastilla, gritando frenéticamente y penetran en la fortaleza.

                Después de haberla incendiado, apoderándose del Gobernador el Marqués de Launay, que fue decapitado, mientras que algunos prisioneros antiguos son puestos en libertad y conducidos por sus libertadores.

                Este ataque atrevido que debía marcar un paso decisivo en la historia de la emancipación de los pueblos, no había necesitado más de algunas horas.

Reverso del cartes del 24 de julio de 1904
Reverso del cartel del 24 de julio de 1904

                Después de la jornada del 10 de Agosto de 1792, en la cual el pueblo, había invadido las Tullerías, la familia real fue encerrada en el Templo.

                El 3 de Septiembre de 1792, a la una de la tarde, cuando la comida se había terminado, la reina y su hermana, Madame Elizabeth, estaban ocupadas en trabajos de tapicería, mientras que el rey da una lección al delfín. De pronto un clamor espantoso resuena en la calle, el rey se levanta precipitadamente y corre a la ventana.

                En este momento, aparece tras la ventana, ensartada en la punta de un pica, la cabeza de la princesa de Lambelle, cuyos restos mutilados son arrastrados en las calles por el populacho.

                El rey no puede reprimir un movimiento de horror. Cléry, su ayuda de cámara intenta desviar la atención de la reina, pero ésta, que ha visto la cabeza de su amiga desgraciada, se desmaya en los brazos de Madame Elizabeth.

                Durante este tiempo, algunos comisarios de la Comuna y soldados, invaden el cuarto y como verdaderos salvajes, se arroja sobre el rey, y le hacen que se vuelva, señalando con risa de mofa a la reina desmayada y a su familia llorando.

                La reina María Antonieta es conducida en presencia del tribunal, acompañada por su defensor Mr. Chauveu Lagarde. A su entrada, el pueblo puesto en la tribuna la injuria, y tiende los puños hacia ella.

                Fouquet Tinville, el acusador público, lee el acta de acusación en el cual echa en cara a la reina sus locuras, sus gastos, su correspondencia con las naciones extranjeras coligadas contra Francia. Habert se levanta a su vez y acusa a María Antonieta de inmoralidad en sus costumbres, la ataca hasta en sus afecciones maternales, echándole en cara el haber depravado a su hijo.

                Al oír esta acusación monstruosa, protesta enérgicamente y cruzando los brazos sobre el pecho, los mira con desprecio y pregona la verdad ante el pueblo.

                Pero el tribunal que no quiere oír nada, pronuncia la sentencia de muerte, y la víctima es llevada en medio de los gritos y del tumulto del pueblo que palmea acérrimamente.

                El 16 de Octubre de 1793, en presencia de una muchedumbre inmensa, la reina María Antonieta fue decapitada en la plaza de la Revolución. Los grupos discuten con animación, de repente las miradas se vuelven hacia la carreta que se para junta a la fatal máquina. María Antonieta, acompañada de dos soldados y un carcelero ha bajado de la carreta. Asciende lentamente las gradas del cadalso, sostenida por el guardián de la prisión. La muchedumbre no deja de gritar, la desdichada tiene apenas consciencia del suplicio que va a sufrir. Ya en la plataforma quiere hablar, pero los sollozos no la dejan y su voz se ahoga en su garganta, el verdugo y su ayuda la garran brutalmente arrojándola debajo del fatal cuchillo que hace su obra.

                La cabeza mostrada al pueblo, es saludada con clamores frenéticos por esta horda embriagada con la sangre.

D. Quijote de la Mancha (28 de julio de 1904)

ARGUMENTO DE

D. QUIJOTE DE LA MANCHA

PRIMERA PARTE

Reverso del cartel del 28 de julio de 1904
Reverso del cartel del 28 de julio de 1904

CUADRO I: Don Quijote sale á defender á los opresores.

                Entusiasmado por la fiebre heroica que le infunde la lectura de sus libros de Caballería, Don Quijote descuelga su espada, su casco, su armadura y blandiendo su crusianela toma por padrinos las figuras de la tapicería que según él parecen moverse.

                El fracaso de sus desconcertados gastos, ha puesto en movimiento la casa, y el ama de llaves que lo acechaba se apresura á prevenir á sus amigos para tratar de clamar á nuestro héroe entusiasmado.

                Don Quijote llama á su fiel Sancho para acabar de equiparse; de este momento en que se encuentra, sólo se aprovecha para escaparse y compromete á su desgraciado servidor á fin de de que esta brusca decisión tenga el éxito que desea.

                La vieja ama entra apresurada seguida del cura, del barbero y de la nieta de Teresa Sancho, pero es ya tarde, pues el desorden de la pieza indica que nuestro hidalgo se ha escapado.

                Observando los libros que en desorden se encontraban, el barbero los retira de la biblioteca tan luego que sus compañeros los arrojan á la calle no sin que el cura se apodere de algunas obras que juzga propias para su uso.

CUADRO II: Aporreado, Apaleado y Colgado.

                Nuestros héroes en camino llegan por fin á una hostería. La entrada de nuestro héroe armado de cabo á rabo montado en su rocinante y seguido de su fiel Sancho, provocan las risas de todos los viajeros. El posadero que quiere divertirse á costa de nuestro hidalgo y queriendo también hacer pasar ratos agradables á su clientela, parece prestarse á todas las fantasías de Don Quijote, y así después de haberlo consagrado caballero, en ceremonial grotesco, deja á Don Quijote sólo en el patio donde arma pleitos con los arrieros que lo aporrean.

                Los sirvientes no queriendo quedar sin parte, se mezclan en la bronca. De lo alto de una ventana de la hostería le hacen miles de arrumacos. Don Quijote se apresura á corresponder á estas caravanas deseando estrechar su mano con las de aquellas damas, pero no encontrando manera más apropiada para acercarse á ellas, se trepa sobre la cabalgadura cuando inconsciente  su servidor Sancho, retira al rocinante dejando suspendido á su desgraciado amo que lanzaba furibundos gritos.

CUADRO III: El enemigo imaginario. Batalla contra los molinos de viento.

                Era el alba cuando Don Quijote y su escudero se alejaron de la hostería. La ruta que tomaron los conduce á un lugar donde se encuentran molinos de viento, que bajo la brisa agitan sus alas.

Nuestro Quijote persuadido, á pesar de los prudentes avisos de Sancho, que se encontraba en presencia de corpulentísimos gigantes les arremete, lanza en mano, queriendo despejar la tierra de esta raza malvada.

Arrancado, brutalmente de su montura por una de las aletas del molino, es lanzado el espacio, de donde cae hecho un martirio.

CUADRO IV: Los Galeotes agradecen á su libertador.

                Siguiendo su camino encuentran una docena de hombres á pie otorgados por una larga cadena de hierro y caminando con las manos atadas, escoltados por soldados armados.

A Don Quijote se le infunde la idea de socorrer á estos desgraciados, pues no pueden ver que estas gentes vayan así conducidos y contra su voluntad. Les pregunta el motivo, y descubre una iniquidad que á él pertenece desaparecer. Manda al comisario dejar libres estos prisioneros, y como se rehusara, Don Quijote se precipita contra el comisario, desata algunos galeotes quienes se ayudan entre sí.

Mas los galeotes habiendo rehusado el ir á prestar sus homenajes á Dulcinea en reconocimiento de su libertad reconquistada, Don Quijote se encoleriza y les dice que ellos merecen volver á cargar su cadena.

Poco surgidos los malvados, se arrojan sobre el hidalgo y después de haberlo aporreado y despojado de todo, lo abandonan en medio del camino. Con el alma traspasada al verse maltratado por aquellos á quienes había hecho un tan singular beneficio, comienza á dar lastimeros gritos.

CUADRO V: Donde Sancho pierde su asno.

                Sancho, dándose cuenta de la desgracia de su amo y teniendo por justas razones las persecuciones de la Santa Hermandad, decide el buen hombre obtener á tiempo las cuevas de la Sierra Morena estando próximo, y permanecer allí algunos días, en tanto que alcanzaran las provisiones que se habían escapado al despojo de los galeotes.

                Llegaron por fin de noche. Sancho está tan fatigado que se duerme sobre su asno. La fatalidad ha querido que los galeotes hubiesen pensado también ocultarse en estas montañas. Como los malvados son siempre ingratos, se proponen robar el asno de Sancho, preocupándose nada del Rosinante, pues les parece muy miserable. Al efecto, usan de un ardid que les permite robarse al animal sin que Sancho despertara de su profundo sueño.

                Don Quijote, por su parte, seducido por el aspecto del paisaje que los abriga y queriendo imitar á Amalio, uno de los héroes famosos de los libros que él había leído en alguna ocasión, decide hacer penitencia en honor de Dulcinea.

                Antes que Sancho hubiera impedido á Don Quijote, su amo, tira precipitadamente de sus calzones y apremiando á su servidor á que le ayudase á desvestir, queda con sólo la camisa y sin más, comienza á dar mil volteretas por lo que Sancho entiende que su amo no está con todos sus cinco sentidos.

CUADRO VI: La bohardilla de los encantos.

                Don Quijote después de su penitencia volvió á la posada. Mas como él pagaba más con extravagancias que con el mejor dinero, el posadero consintió en darle posada, como á caballero andante en una horrible bohardilla donde se encuentra abanafiladas jarras de rojo vino.

                Queriendo inquietar á la sirvienta, de que él toma por su Dulcinea, le revela su cariño y al fin con argumentos amorosos calman el ardor de nuestro enamorado caballero.

                Se retira difícilmente  á su lecho, y aún no acaba de acostarse, cuando arroja sordos gritos, pues él cree que los gigantes se apresuran hacia su turbado cerebro.

                El posadero, despertado por el ruido, corre hacia la bohardilla seguido de todos los huéspedes. Encuentra á Don Quijote en camisa, el casco encaramado, la cobertura de su cama enrollada sobre si brazo izquierdo, y con la mano derecha blandía una espada, con la cual esgrimía de estoque y de talle, como si realmente estuviese peleando contra enemigos gigantes. Tantos golpes de espada había  dado, que rompió todas las jarras de vino, que inundaba la bohardilla.

                Cuando el posadero se dio cuenta de lo que pasaba, se lanza furioso contra Don Quijote y le ha dado tantas puñaladas, que si el barbero y el curo no lo hubiesen quitado de las manos, seguro era que nuestro héroe hubiera muerto en el acto.

CUADRO VII: Las nupcias de Camacho.

                En una de tantas ocasiones, cuando nuestros dos héroes recorrían la selva en busca de una nueva aventura, llegaron á un sitio donde se preparaba un gran festín para celebrar las nupcias de Camacho, rico propietario de aquel lugar.

                Sancho, atraído por el olor de las provisiones y por la vista de las piezas de carne, liebres y pollos colgados de las ramas, no pudo calmar el deseo de sus ojos y de sus narices. Y sin pérdida de tiempo se dirige hacia las cocinas, solicita gustoso todo lo que ve y se le concede. Tan luego como ha llenado sus bolsas de toda clase de provisiones gracias á la bondad de las cocineras, se presenta Don Quijote saludando muy cortésmente á los esposos, quienes al ver su arrogante figura de hidalgo, le invitan á tomar parte en estos regocijos.

                Después que él tomó lugar en medio de los invitados, los grupos de aldeanas, con vestidos propios para la fiesta, se entregan al placer del baile.

                Gran pantomima.

                Sancho, que no goza en esta fiesta, se encuentra algo molesto, de tal modo, que la reunión para divertirse y castigar al intruso, se divierte haciéndolo brincar.

SEGUNDA PARTE

CUADRO VIII: La comedia exaspera á D. Quijote.

                De regreso á la posada, Don Quijote encuentra al posadero en mil apuros, y preguntando qué hay de extraordinario, contesta el posadero que el célebre Pedro el titiritero, de paso por la comarca, ha tenido á bien posar en su casa para dar en espectáculo la historia de Melisandro, descrita por el caballero Gaiferos.

                El teatro esta construido de modo que todo el mundo pueda ver. Don Quijote, que seguía con interés las dirigentes peripecias de la historia, se levanta instantáneamente, gritando con espantosa voz: “Yo no permitiré jamás que en mi presencia se haga burla de tan famoso caballero.” En diciendo esto desenvaina su espada, de un salto se precipita sobre el teatro, con tanta furia, que reduce todo á piezas.

                Los asistentes creen tener que habérselas con un loco. En estos momentos llegan á la hostería sus amigos prevenidos de  sus precedentes extravagantes, para conducirlo á su casa, buscan un cajón y después de haberlo encerrado, lo pasean fuera de la hostería, persuadiéndolo de que su mal genio es quién lo exige y lo reclama.

CUADRO IX: En las aguas del Ebro.

                Llegando á su casa Don Quijote, logra una vez más escaparse de la vigilancia de sus amigos, y vuelve á partir seguido siempre de Sancho. Después de haber andado dos días llegan al Ebro.

                La hermosura de sus riberas, la pureza de sus aguas y la tranquilidad de su curso, despierta en Don Quijote la idea de una nueva embarcación.

                Habiendo apercibido un pequeño barco atado á un tronco de árbol, nuestro hidalgo se imagina que la Providencia ha colocado este barquillo para que él vaya á socorrer á algún otro caballero que su encuentra en peligro.

                Después de haber atado á Rocinante y á Rucio, abandonados á la gracia de Dios, saltan al barquillo que se aleja poco á poco de la ribera.

                Descubren un gran molino construido á la mitad del río; y persuadido de que este es el Castillo fuerte donde debe estar encerrado el desgraciado que demanda socorro, D. Quijote ataca vigorosamente á pesar de los lamentos de su escudero.

                Esta locura no tuvo otra consecuencia que la de hacer zozobrar la barca y nuestros héroes tuvieron que patalear.

                Allí hubieran perecido si los molineros no hubieran sacádoles del peligro.

CUADRO X: El encanto de Dulcinea.

                El duque y la duquesa, cuyos nombres se ignoran, habiendo sabido las locuras del hidalgo, resolvieron reírse á sus costas.

                Con este motivo organizaron una caza á la que fueron invitados Don Quijote y su escudero. Al llegar al lugar de la cita, Don Quijote, que no tiene la costumbre de apearse solo, quiere violentamente hacer presentes sus respetos á la duquesa, pero al querer descender es retenido por un estribo y cae sin que Sancho hubiera tenido tiempo de socorrer á su amo.

                El duque y la duquesa trataban de demostrar á su huésped el encantamiento de Dulcinea. Al ruido infernal de trompetas, de tambores y cañones, se ve inmediatamente desembocar de una roca un carro coronado por un elevado trono, y que lleva arriba un anciano venerable.

                Atrás de este aparece conducido por demonios en ridículas figuras un palanquín sobre el cual está sentada una ninfa cubierta de gasa transparente que permite dejarse ver un rostro encantador de una doncella, rodeada de otras ninfas, sus hermanas, que agitan los velos en graciosas figuras. El ruido ha cesado para dar lugar á una música dulce que encanta á Sancho y al caballero deja boquiabierto.

                Satisfechos de haber logrado su objeto, el duque y la duquesa volvieron al castillo deseosos de obtener otras chuscadas de las cuales el caballero y su escudero fueran objeto.

CUADRO XI: Ensayos de caballería.

                Al día siguiente el duque y la duquesa prepararon una aventura aun más divertida que la anterior. Después del almuerzo, cuando todos los asistentes estaban reunidos en los jardines. Las damas de honor hacen sentar á Don Quijote y le embadurnan la cara de jabón, so pretexto, según el uso, de hacerle la barba, al mismo tiempo que los marmitones frotan el rostro de Sancho con hollín, sufriendo la misma formalidad que su amo.

                Una dama de las presentes hace una proposición á Don Quijote el cual la acepta, se le persuade también á montar sobre el famoso caballo de madera que sirvió á Pedro de Provenza para robarse á Magdalena. Este caballo vuela á través de los aires con una gran rapidez, á condición de que sea montado por dos personas: un caballero y su escudero. Sancho rehúsa, pero el duque queriendo llevar el asunto á lo serio; acaba por convencerlo, prometiéndole el gobierno de una isla muy  importante.

                Luego que nuestros grandes héroes, con los ojos vendados, estuvieron sobre el caballo, vino un sirviente y con un fuelle hacía el viento bajo las narices de D. Quijote y Sancho, en tanto que otros pasaban estufas alrededor de sus rostros, para hacer la ilusión de que atravesaban por capas atmosféricas con alternativas de frío y calor. En fin, para dar un digno desenlace á esta aventura tan bien llevada, se prende fuego al caballo que estaba cargando de artificios. Salta en el aire con un ruido espantoso y arroja sobre la yerba á D. Quijote y Sancho que ya agonizaban.

CUADRO XII: Sancho Gobernador de la Isla Barataria.

                Para dar pávulo á los chistes de que habían gozado el duque y la duquesa, esa misma tarde enviaron á Sancho, acompañado de un gran cortejo; á una villa que para él debía ser la Isla Barataria. Y para mejor hacer creer á Sancho de esta ilusión, se le condujo sobre una góndola ricamente adornada. Cuando llegó á su reinado, el cuerpo municipal salió á recibirlo. Repican las campanas, y en medio de la alegría general se le instala como el perpetuo gobernador de la Isla Barataria. Se le sirve en seguida una opípara comida. Sancho preside la mesa. A su lado se acerca un personaje el cual reconoce como médico, teniendo en su mano una varita.

                A medida que el sirviente de mesa trae consigo los platos, el médico los toca con la varita y un paje los levanta antes que Sancho se moleste.

                El médico con extraño rostro declara que el encargado de vigilar la salud del gobernador, no ha de permitirle jamás comer de aquello que pudiera serle dañoso. Sancho se encoleriza y se aprestaba á contrarrestar á este personaje, cuando una llamada de trompetas anuncia la llegada de un correo.

                “¡A las armas! ¡A las armas! Señor Gobernador, una multitud de enemigos ha penetrado en la isla y somos perdidos si vuestro valor no nos presta socorro.” Inmediatamente se traen dos grandes escudos que se colocan uno adelante y otro atrás atándoselos con cuerdas fuertes. Se suplica pasar y marchar por delante para animar y obligar á sus soldados. El pobre Gobernador trata de marchar pero se lo impiden los escudos y no acierta más que á caer.

                Los unos empujando y otros cayendo sobre él, hasta que se encuentra uno compasivo que lo monta sobre su espalda, y así gobierna nuestro Gobernador desde esa altura.

CUADRO XIII: El Torneo.

                El duque y la duquesa decidieron organizar un torneo donde el caballero Quijote sería aún víctima de sus mortificaciones, ayudados en esto de un amigo del hidalgo, el Lic. Carrasco, quien bajo el nombre del caballero de la Blanca Luna vendría á provocar á Don Quijote á fin de auxiliarlo en todo por sus aventuras bruscas. El éxito de este torneo tiene por objeto la reivindicación del título de caballero defensor del oprimido que pertenecería solamente al vencedor.

                Después del ceremonial de costumbre, los dos adversarios aparecen, pero sin que alguna trompeta no haya dado alguna señal de ataque, el adversario de Don Quijote arremete y con tanta violencia lo hiere que lo hace rodar por tierra.

CUADRO XIV: La muerte del héroe.

                Sancho avergonzado levanta á su amo.

                El desgraciado caballero decepcionado, bajo el golpe de la impresión penosa y reciente que le ha dejado su derrota del torneo, ha abandonado toda veleidad caballeresca. En vano ha sido que sus amigos le prenden su espada ó sus libros. Don Quijote los rehúsa, dulcemente él reconoce su necedad y peligro á donde lo ha arrojado la lectura de sus libros, en otro tiempo favoritos. El acepta hoy solamente los buenos oficios del cura que le coloca un crucifijo sobre el pecho y que el hidalgo agraza con efusión.

                Después de haber pedido perdón á Sancho por haberlo comprometido en la serie de locuras, él muere en el momento precioso en que él había recobrado enteramente la razón.

Las aventuras de Robinson Cruzoe (21 de julio de 1904)

 

(Reverso del cartel del 21 de julio de 1904)

ARGUMENTO DE LAS AVENTURAS DE ROBINSON CRUZOE

Reverso del cartel del 21 de julio de 1904
Reverso del cartel del 21 de julio de 1904

PRIMER CUADRO: ROBINSON ES ARROJADO A UN ISLA DESIERTA.

El navío en el que se embarcó Robinson, acaba de naufragar. A lo lejos vemos que el mar tempestuoso sacude los restos del buque. Robinson llega nadando y luchando con desesperación contra las olas que furiosas se rompen en las rocas de la isla. Sus fuerzas le abandonan, pero en un supremo esfuerzo logra asirse de las rocas, pone pie en tierra y cae inanimado de frío y cansancio.

SEGUNDO CUADRO: LA BALSA.

A la vista de las costas de isla, se percibe á lo largo el buque desmantelado; Robinson construye una balsa en la que salva todo lo que puede de provisiones que contiene el buque. Se lanza con la balsa para penetrar en la isla con su cargamento  por la embocadura de un río.

TERCER CUADRO: LA EMBOCADURA DEL RÍO.

                Robinson luchando con la corriente del río que amenaza arrastrarlo, logra vencerla y arribar á la isla con su balsa cargada de cajas, barriles, armas, cordajes, velas, mástiles, utensilios, etc., etc., que ha salvado del buque.

CUARTO CUADRO: LOS DESHECHOS.

                El buque ha sido arrojado sobre la costa. Allá está encallado y rajado. Robinson después de haberse hecho cargo de que la isla donde lo ha arrojado su mala suerte está inhabitada, se dedica á una tarea penosa para sacar del buque todo lo que puede serle útil en su gran satisfacción, descubre en la cola del buque un perro y un gato, únicos seres que han sobrevivido después del naufragio. En su infortunio se alegra de encontrar estos animales que serán sus compañeros de infortunio y de destierro.

QUINTO CUADRO: ESPERANZA DEFRAUDADA.

                Veinte días después de su naufragio, Robinson por medio de una escalera que ha construido con ramas groseramente talladas, sube sobre lo más alto de las crestas de la isla y descubre gustoso un buque navegando á lo largo. Hace señas que desgraciadamente no son notadas por la tripulación y el navío sigue su derrotero con gran descontento de Robinson.

SEXTO CUADRO: LA HOGUERA.

                Robinson esperando aún ser notado por la tripulación del buque, enciende sobre la cima de la isla en que se encuentra una gran hoguera de leña, pero tiene la desgracia de verlo alejarse cada vez más y más hasta el grado de desaparecer en el horizonte.

SÉPTIMO CUADRO: CONSTRUCCIÓN DE LA CHOZA DE ROBINSON.

                Viendo que en lo sucesivo no podrá contar sino consigo mismo, Robinson después de haber cortado árboles con los utensilios de carpintería que ha salvado del buque, construye su morada formad de empalizada semicircular apoyado en las rocas y cubierta de un techo de ramas y vigas. No ha hecho puerta de entrad por miedo de ser molestado por las fieras, se ha reservado penetrar á su habitación por las ventanas que ha hecho al efecto, haciendo uso de su escalera.

OCTAVO CUADRO: LOS ANTROPÓFAGOS.

                Los salvajes acaban de desembarcar en la isla de Robinson y de devorar á uno de los prisioneros que traen. Alrededor de los restos del festín se dedican á embriagarse.

NOVENO CUADRO: LAS ROCAS MONUMENTALES. LA DANZA DE GUERRA.

                Al pie de gigantescas rocas los salvajes encienden una gran hoguera alrededor de la cual se dedican á la danza de la guerra con que acompañan sus victorias. El jefe les arenga y enseñándoles á otro prisionero, atado, les ordena que le maten. En el momento en que uno de los salvajes se apresta á romperle la crisma de un hachazo, Robinson, surgiendo de entre las rocas, bruscamente le abate de un balazo.

DÉCIMO CUADRO: SALVACIÓN DE VIERNES.

                Los salvajes azorados al ruido de la detonación y á la extraña figura de Robinson, huyen despavoridos. Robinson salva al preso, al que dará en lo sucesivo el nombre de Viernes en conmemoración del día en que se salvo. Aconseja á este último á que le siga, prometiéndole que le dará buen trato. Viernes se dedica á suertes cómicas y sigue á su nuevo amo. Ambos ganan la cima de las rocas.

DÉCIMO PRIMER CUADRO: LA FUGA DE ROBINSON. DESMORONAMIENTO DE ROCAS.

                Entre tanto que suben á la cima Robinson y Viernes, los salvajes vuelven á acometerlos, pero Robinson y Viernes se defienden con valor y á culatazos de escopeta y con hachas, se libran de sus agresores que caen con la cabeza fracturada desde lo alto de las rocas. Los veinte salvajes restantes, y supervivientes se lanzan al asalto; pero Robinson y Viernes hacen caer sobre ellos, un enorme peñasco que baja en una nube de polvo y detiene por un momento a los asaltantes.

DÉCIMO SEGUNDO CUADRO: LA PERSECUCIÓN.

                Robinson y Viernes llegan por fin arriba. El primero indica al segundo el camino que tiene que seguir para llegar á su habitación y viendo á los salvajes llegar casi á la altura donde él se encuentra, se pone en emboscada y mata á varios de ellos á medida que hacen su aparición. El arrojo de los salvajes se encuentra detenido por este medio y Robinson aprovecha esta circunstancia para correr hacia su choza.

DÉCIMO TERCER CUADRO: EL ATAQUE A LA CHOZA DE ROBINSON.

                Más ágil que Robinson, Viernes llega el primero a la choza y de un salto se sube sobre el techo. Robinson llega después perseguido por sus adversarios. Se traba un combate terrible. Un salvaje, luego un segundo, son matados a balazos, otro tasajeado a machetazos, un cuarto a hachazos, y por fin, el quinto es echado a tierra por Robinson y es muerto por Viernes, que se ha dejado ir sobre él desde lo alto del techo. Robinson y Viernes suben a la choza y levantan la escalera; los otros salvajes gruñendo y lanzando gritos de muerte, llegan, pero debido al arsenal de fusiles preparados de antemano por Robinson detrás de la empalizada para prevenir cualquier ataque imprevisto, los desgraciados son fusilados uno a uno a quemarropa hasta el último.

DÉCIMO CUARTO CUADRO: ROBINSON Y VIERNES.

                Robinson instruye a Viernes en su choza, rodeado de sus animales favoritos, de su gato, de su perro, de su cotorra, de su obra y de todos sus accesorios bien conocidos. Un incidente cómico se verifica. Viernes, queriendo acomodar algunos costales de harina que ha molido en un mortero primitivo con el trigo recogido por él, procesado al arreglo de ellos con tanta torpeza que se le caen encima, blanqueándolo por completo y quedando como el Pierrot de la fuerza italiana.

DÉCIMO QUINTO CUADRO: CONSTRUCCIÓN DE UNA LANCHA.

                Robinson ayudado por Viernes construye una lancha valiéndose de un gigantesco arbusto que han cortado, pues tiene la esperanza de hacer uso de ella, para salir de la isla y dar con un continente habitado.

DÉCIMO SEXTO CUADRO: TEMBLOR, TEMPESTAD, CICLÓN, DESTRUCCIÓN DE LA CHOZA DE ROBINSON.

                Robinson y Viernes de vuelta de paseo están a punto de llegar a su choza cuando repentinamente estalla el huracán, las palmas se tuercen, el techo de la habitación es levantado y arrancado por el huracán. Robinson se agarra de su parasol que el furioso temporal amenaza arrancarle de las manos. El ciclón se vuelve más violento y el parasol hecho trizas se le va de las manos bajo el impulso del huracán y es levantado por los aires. El suelo se agita, la choza se estremece de una manera peligrosa bajo la presión del viento que en su vertiginosa carrera arranca todo lo que a su paso encuentra; desgraciadamente las rocas en las que esta apoyada la choza se derrumban con gran estrépito destruyendo y sepultando bajo sus grandes moles la choza de nuestro infortunado aventurero. Incontinente la furiosa tempestad se desencadena y los relámpagos rompen la atmósfera iluminando a su paso las rocas y el grandioso paisaje.

DÉCIMO SÉPTIMO CUADRO: EN EL BOSQUE. LA CAZA.

                Robinson y Viernes en la selva se dedican a la caza, Robinson hiere un águila. Viernes se precipita para apoderarse de la presa, pero el ave que solo está ligeramente herida, emprende su rápido vuelo llevándose consigo al desgraciado negro que es arrojado a tierra desde una colosal altura. El golpe ha sido de consecuencias y nuestro hombre en la expresión de su dolor y de su lastimero estado, hace contorciones propias de él, pero que resultan de un efecto excesivamente cómico.

DÉCIMO OCTAVO CUADRO: PASEO A LA VELA ALREDEDOR DE LA ISLA.

                Para probar la velocidad y condiciones de la lancha, Robinson y Viernes dan una vuelta alrededor de la isla por el mar. (Este cuadro es de gran visualidad para el espectador, pues domina el hermoso paisaje del mar.)

DÉCIMO NOVENO CUADRO: LA TRIPULACIÓN INGLESA SUBLEVADA.

                Veinticinco años después de su llegada a la desierta isla, Robinson ve con gran regocijo que un buque inglés se vista a sus playas y cuya tripulación se sublevó a bordo por un complot fraguado contra el capitán y los oficiales. Los insubordinados han hecho prisioneros a sus jefes y tratando de abandonarlos en la desierta isla, saltan a tierra, conduciendo entre manifestaciones injuriosas a los prisioneros, que para mayor seguridad están maniatados.

VIGÉSIMO CUADRO: ROBINSON Y VIERNES SALVAN AL CAPITÁN.

                Robinson y Viernes hacen su aparición en la escena; enterado Robinson de los acontecimientos que se desarrollan en su presencia, ayudado por su fiel Viernes, sale a la defensa de los prisioneros desatándoles sus ligaduras y ayudados por el capitán y los oficiales atacan a los rebeldes consiguiendo reducirlos a la impotencia. El capitán altamente agradecido por la noble acción de Robinson, le anuncia que en recompensa será conducido él y su compañero, a su tierra natal. Robinson emocionado al ver realizarse sus esperanzas, acepta tal ofrecimiento. Robinson, Viernes, el capitán y los oficiales se dirigen a bordo dejando abandonados en aquella desierta isla a los amotinados.

VIGÉSIMO PRIMER CUADRO: LOS MUELLES DE SOUTHAMPTON.

                El navío en el cual están Robinson y Viernes, entra en el puerto de Southampton, aclamados por la multitud apiñada en los muelles en medio de las salvas de artillería que en su honor desparan los cañones de los fuertes.

VIGÉSIMO SEGUNDO CUADRO: ROBINSON ES LLEVADO EN TRIUNFO.

                La nueva de la llegada de Robinson y de su extraordinaria historia ha causado en Londres un entusiasmo general. Robinson atraviesa la Capital pasando frente al templo de San Pablo, precedido de un magnífico cortejo compuesto de música militar, soldados, loores, marqueses y masas populares. Es llevado en hombros de soldados escoceses en traje nacional; le sigue su fiel Viernes que se ha vuelto un cumplido caballero y que viste a la moda. A su paso estallan manifestaciones rumbosas de entusiasmo y alegría.

VIGÉSIMO TERCER CUADRO: ¡HOGAR, DULCE HOGAR!

                Robinson por fin ha llegado a su hogar. Merced a los regalos de cuantía con lo que fue agasajado por la nobleza a su regreso, está ahora en la opulencia; encuentra a su esposa ya anciana, así como también él envejeció durante su larga ausencia acompañada de fatigas y privaciones.

VIGÉSIMO CUARTO CUADRO: AUMENTO DE FAMILIA.

                Sus hijos son un honrado mocetón y una hermosa joven; se han casado y presentan el fruto de su enlace al abuelo. Durante los inevitables alborozos de la familia, al fondo del cuadro se ilumina gradualmente y deja ver al honrado Viernes que bendice a su familia adoptiva.

VIGÉSIMO QUINTO CUADRO: APOTEÓSIS.

El cuadro que acabamos de presentar, se disipa en humo y deja ver a Robinson y a Viernes sobre una peña triunfando de los salvajes que yacen en tierra. En el fondo la aurora boreal. A la derecha e izquierda luces de bengala.

Ali-Babá y los 40 ladrones (19 de julio de 1904)

 
GRAN BIOGRAFO ESTEREOPTICON LUMIÈRE-PATHE

LIGERA RESEÑA de la hermosa vista de gran duración, iluminada por los mejores artistas franceses:

ALI-BABA Y LOS 40 LADRONES

Entresacado de “Las mil y una noche”

En un pueblecillo cerca de Persia residía en compañía de su esposa un pobre hombre llamado Alí—Babá.

Para afrontar las necesidades de la vida, no contaba con otros recursos que los escasos productos de la venta de la leña que cortaba en el bosque vecino y que conducía á la ciudad, con ayuda de un borrico, su única posesión.

Mas un día Alí—Babá se hallaba en el bosque y oyó ruido de pasos que le revelaron la llegada de gente numerosa. Persuadido de que provenía de una partida de ladrones, trató inmediatamente de poner á salvo su persona. Luego de haber escondido á su borriquillo entre las malezas, se subió á un árbol que crecía al pie de una roca completamente aislada y se acomodó entre las ramas de forma á poder observar sin ser visto.

La partida llegó y precisamente hizo alto al pie del árbol que servía de escondite á Alí—Babá. El capitán que estaba á caballo, se apeó y Alí—Babá le oyó pronunciar estas palabras: “Sésamo ábrete.”

Inmediatamente la roca se abrió. Hizo pasar primero á su gente que venía cargada de fardos y objetos pesados. [Alí—Babá contó hasta cuarenta ladrones] después llegó su favorita sobre un magnífico palanquín llevado por esclavos. Luego que la hizo descender, todos penetraron en la roca que volvió a cerrarse.

La sorpresa de Alí—Babá no reconoció límites; al punto descendió de su observatorio, pero el temor de ser visto le hizo volver á subir y esperar á que los ladrones abandonasen su guarida.

Después que estos hubieron descargado su botín, salieron y convencido Alí—Babá de que ya se habían ausentado abandonó su escondite.

Como había retenido las palabras que el capitán pronunció, la curiosidad le indujo á probar si tenía el mismo talismán pronunciadas por él. En efecto, no bien hubo terminado de decir “¡Sésamo, ábrete!” que la roca se abrió.

La enorme cantidad de riquezas acumuladas, le dejó asombrado, atónito; fardos de ricas telas de seda y brocatel, tapices de gran valor, y sobre todo el oro y la plata á montones.

Convencido de que no debía de perder tiempo, pues de lo contrario se exponía á ser descubierto, cargó á su borrico de tantos sacos de oro como pudo llevar y tomó el camino del pueblo.

Llegó á su casa y vació los sacos sobre la mesa haciendo un gran montón ante su mujer, estupefacta; tanto oro había que se vieron precisados á medirlo con un celemín.

Cassim, el hermano de Alí—Babá, que precisamente se encontraba allí, se puso al corriente del suceso y tan pronto supo el modo de penetrar en la roca, partió á ella; penetrado que hubo en el interior no podía creer lo que sus ojos veían; no se había imaginado tantas riquezas á pesar de lo que Alí—Babá le había contado.

Cuando más embelesado se hallaba admirando todo, oyó ruido, la puerta se abrió: eran los ladrones que regresaban: solo tuvo tiempo para esconderse tras unos fardos que próximos á él se hallaban.

Todos los ladrones penetraron con gran algazara acompañados de sus favoritas.

El capitán celebraba una fiesta y cuando las mujeres ejecutaban danzas y los hombres se libraban á las delicias del vino, descubrieron a Cassim y lo condujeron al capitán. Este le obligó á que le indicase quien le había descubierto el secreto de la roca y Cassim denunció á su hermano Alí—Babá creyendo salvarse así de la muerte. El capitán y toda la cuadrilla juraron vengarse; mas, por prudencia y por deshacerse de un testigo enojos, el capitán desenvainó su espada y de un solo tajo degolló á Cassim.

Alí—Babá gozaba tranquilamente de su fortuna, tranquilamente adquirida, sin imaginarse la traición de su hermano.

Los ladrones no perdían tiempo y no pensaban más que en llevar á cabo su venganza deshaciéndose de Alí—Babá como lo habían hecho de su hermano Cassim.

Para ello el capitán hizo meter sus hombres en pellejos que servían para el transporte de aceite. Después de haberlos hecho cargar sobre unos mulos, por la tarde se dirigió á la casa de Alí—Babá con el fin proponerle la venta de su falsa mercancía.

Como llegó á hora algo avanzada, Alí—Babá prefirió no tratar el asunto hasta el día siguiente, consistiendo sin embargo en que el falso mercader colocara los pellejos en el patio y ofreciéndole amplia hospitalidad.

Todo marchaba según el deseo de los ladrones, y Alí—Babá hubiera perecido si la casualidad no hubiese hecho que la criada, llamada Morgiana, tuviese necesidad de aceite para hacer la cena.

Salió al patio y se dirigió hacia el primer pellejo con objeto de sacar de él el aceite necesario, más no fue poca su sorpresa al notar que los pellejos hablaban. Repuesta que fue en un instante se dio cuenta del inminente peligro en que se hallaba Alí—Babá y su familia y de la necesidad de evitarlo á todo trance. Para el lo hizo hervir un gran caldero con aceite y lo vació parcialmente en cada pellejo, consiguiendo por esto medio matar á los ladrones.

Mientras esto sucedía, Alí—Babá hacía servir á su convidado una excelente cena amenizada con baile y otras diversiones.

Morgiana queriendo llevar hasta el fin su obra, con tan buena fortuna empezad, se mezcló en el grupo de bailarinas y tan pronto el baile fue terminado, quitó á una esclava su pandereta y disimulando, en la mano derecha, un puñal, se dirigió á los espectadores fingiendo solicitar su libertad.

Así que se halló frente al falso mercader y mientras éste se disponía á sacar de su bolsillo una bolsa con dinero para regalársela con un valor digno de su firmeza y resolución, le clavo el puñal en el corazón.

Llenos de espanto Alí—Babá y su mujer, se precipitaron sobre Morgiana exclamando: ¡desgraciada! ¿Qué has hecho? Pero esta no tuvo necesidad de grandes esfuerzos para convencerlos del peligro que les amenazaba.

Dichosos al verse salvados y encontrándose los solos dueños del secreto de la gruta, dieron gracias á Morgiana y queriendo recompensarla y probarle hasta qué punto le estaban reconocidos le dieron la libertad.

Esta escena termina con un espléndido APOTEOSIS.

Reseña de Ali-Baba y los 40 ladrones del 19 de julio de 1904
Reseña de Ali-Baba y los 40 ladrones del 19 de julio de 1904

 (Reverso del cartel del 19 de julio de 1904)