María Antonieta (24 de julio de 1904)

(Reverso del cartel del 24 de julio de 1904)

MARÍA ANTONIETA

Reyna de Francia

Escena Histórica Cinematográfica en nueve cuadros

LARGO DE LA BANDA, 200 METROS. DURACIÓN DE LA PROYECCIÓN, 20 MINUTOS

                María Antonieta: este nombre, que evoca una de las partes más perturbadas de la historia de Francia, deja en nosotros un sentimiento de conmiseración irresistible que hace de nuestra heroína una figura sumamente simpática. El narrar su vida no podía dejar de interesar al ilustrado público.

                Lo que añade un atractivo de sumo valor a esta escena es el desarrollarse en el mismo lugar donde los sucesos que describimos acontecieron. En efecto, asistimos a una fiesta dada en el pequeño Trianón por el joven rey Luis XVI y la reina María Antonieta, donde se mezclan los juegos favoritos de los cortesanos de la época: merienda sobre la yerba, representación al aire libre, gallina ciega, etc., que termina en una pequeña intriga amorosa bosquejada por la reina en el templo del amor, donde algunos señores y damas viene a sorprenderla.

                El 14 de Julio de 1789, el pueblo en delirio resuelve forzar la Bastilla, célebre prisión del estado, donde eran encerrados, desde tiempos muy remotos, prisioneros cuyo único crimen era el de desagradar al gobierno de los reyes.

                Los hombres llegan en animadísimos grupos, armados con palos, sables y fusiles, excitados por las mujeres que amenazan con el puño la sombría fortaleza. Después de un primer ataque rechazado por los suizos, la muchedumbre, más numerosa, se arroja contra la Bastilla, gritando frenéticamente y penetran en la fortaleza.

                Después de haberla incendiado, apoderándose del Gobernador el Marqués de Launay, que fue decapitado, mientras que algunos prisioneros antiguos son puestos en libertad y conducidos por sus libertadores.

                Este ataque atrevido que debía marcar un paso decisivo en la historia de la emancipación de los pueblos, no había necesitado más de algunas horas.

Reverso del cartes del 24 de julio de 1904
Reverso del cartel del 24 de julio de 1904

                Después de la jornada del 10 de Agosto de 1792, en la cual el pueblo, había invadido las Tullerías, la familia real fue encerrada en el Templo.

                El 3 de Septiembre de 1792, a la una de la tarde, cuando la comida se había terminado, la reina y su hermana, Madame Elizabeth, estaban ocupadas en trabajos de tapicería, mientras que el rey da una lección al delfín. De pronto un clamor espantoso resuena en la calle, el rey se levanta precipitadamente y corre a la ventana.

                En este momento, aparece tras la ventana, ensartada en la punta de un pica, la cabeza de la princesa de Lambelle, cuyos restos mutilados son arrastrados en las calles por el populacho.

                El rey no puede reprimir un movimiento de horror. Cléry, su ayuda de cámara intenta desviar la atención de la reina, pero ésta, que ha visto la cabeza de su amiga desgraciada, se desmaya en los brazos de Madame Elizabeth.

                Durante este tiempo, algunos comisarios de la Comuna y soldados, invaden el cuarto y como verdaderos salvajes, se arroja sobre el rey, y le hacen que se vuelva, señalando con risa de mofa a la reina desmayada y a su familia llorando.

                La reina María Antonieta es conducida en presencia del tribunal, acompañada por su defensor Mr. Chauveu Lagarde. A su entrada, el pueblo puesto en la tribuna la injuria, y tiende los puños hacia ella.

                Fouquet Tinville, el acusador público, lee el acta de acusación en el cual echa en cara a la reina sus locuras, sus gastos, su correspondencia con las naciones extranjeras coligadas contra Francia. Habert se levanta a su vez y acusa a María Antonieta de inmoralidad en sus costumbres, la ataca hasta en sus afecciones maternales, echándole en cara el haber depravado a su hijo.

                Al oír esta acusación monstruosa, protesta enérgicamente y cruzando los brazos sobre el pecho, los mira con desprecio y pregona la verdad ante el pueblo.

                Pero el tribunal que no quiere oír nada, pronuncia la sentencia de muerte, y la víctima es llevada en medio de los gritos y del tumulto del pueblo que palmea acérrimamente.

                El 16 de Octubre de 1793, en presencia de una muchedumbre inmensa, la reina María Antonieta fue decapitada en la plaza de la Revolución. Los grupos discuten con animación, de repente las miradas se vuelven hacia la carreta que se para junta a la fatal máquina. María Antonieta, acompañada de dos soldados y un carcelero ha bajado de la carreta. Asciende lentamente las gradas del cadalso, sostenida por el guardián de la prisión. La muchedumbre no deja de gritar, la desdichada tiene apenas consciencia del suplicio que va a sufrir. Ya en la plataforma quiere hablar, pero los sollozos no la dejan y su voz se ahoga en su garganta, el verdugo y su ayuda la garran brutalmente arrojándola debajo del fatal cuchillo que hace su obra.

                La cabeza mostrada al pueblo, es saludada con clamores frenéticos por esta horda embriagada con la sangre.

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