Los entretenimientos

Tomado de Entre dos estaciones, Rodolfo García G., Ediciones del Gobierno del Estado de México, 1986, pp. 23-24:

En el primer lustro de los años veintes, mi hermano Alfonso y yo íbamos los domingos, con la demás chiquillería del campamento, a las matinés del cine Edén, que abría sus puertas en la esquina sureste de las calles de Allende y Mina. Comenzaba la función a las once de la mañana, y, antes de su inicio, un timbre que sonaba si cesar anunciaba la función. Teníamos dinero para comprar entradas de luneta; pero solidarios con nuestros amigos, íbamos a galería, que costaba cinco centavos. Era todavía la época del cine mudo. Desde el ángulo de visión, distorsionado, en el que nos encontrábamos, había que ingeniarse para descifrar los letreros. Las escenas dramáticas eran musicadas por algunos de los hermanos Vega, quienes formaban la orquesta llamada Canarios de la melodía. Allí, en ese teatro convertido en cine vimos las primeras películas de Dolores del Río e innumerables episodios en los que actuaba el perro Rin-Tin-Tin.

Rin-Tin-Tin en un set en Los Angeles, circa 1925

En los intermedios, la asistencia de las alturas solicitaba a la orquesta, La chancla, La escoba, La norteña y La sandunga, entonces canciones de moda. Hubo, quizás por ausencia de público, una promoción temporal en el Edén. Con la mitad del boleto de entrada, los asistentes podían acudir a la función siguiente.

 Otras veces íbamos al cine Villada, que estaba al oriente del Jardín Zaragoza. Aquí vimos episodios del célebre Automóvil Gris. También en la década de los veintes asistimos al Tívoli, centro recreativo para obreros, que había fundado, a fines del siglo XIX, el general Villada. Nos llevaba Pedro Hernández, carretillero que fue de mi padre, servicial y adicto como pocos. Había funciones matinales en las que actuaba Cheto, payaso de chistes y maromas, auxiliado por el partiquino Chano. A la salida de estas funciones, todavía nos dábamos tiempo para detenernos en la alameda, que aún era, a medias, un parque zoológico. De lo que un cronista de principios de siglo dice que había en éste lugar, alcanzamos a ver el kiosco, que se alzaba en el centro de la arboleda, la pajarera de fierro, el coto de cuyos y venados, el invernadero, las fuentes con sus grupos metálicos, y los macetones de fierro sobre pedestales de canteras.

Un pensamiento en “Los entretenimientos”

  1. con afecto soy un toluco trotamundos y vivo en tijuana si pudieran conseguirme fotos e informacion del campo tivoli y canchas de fronton de nino me llevaba mi papa pero no he encontrado nada de este centro deportivo en cual alguna vez vi jugar al monito carus y a el chino lazcares gracias.

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