Emma Padilla en la prensa de 1917

Entrevista (1) que Hipólito Seijas le hizo a la Srita. Emma Padilla y que se publicó en El Universal el 27 de abril de 1917 en su columna Por la pantalla.

Emma Padilla (foto: cinemexicano.mty.itesm.mx/
Emma Padilla (foto: ITESM)

En un alto piso de la Avenida Madero, en una casa silenciosa y rodeada de misterio, vive nuestra futura artista de cinematógrafo, que es hermosa y posee un rostro plástico digno de ser fijado en la pantalla para gran solaz de los amantes de la belleza.

Alegre conversación se tenía entre los empresarios de películas mexicanas y los artistas en embrión. Se platicaba de arte.

Allí estaban el infatigable Max Chauvet, el director artístico, René J. Jamet, el operador Ezequiel Carrasco, la bellísima Emma Padilla y su señorita hermana Evelia.

Emma, que tiene en su cabello blondo las fulguraciones de las gotas de champaña que burbujean con arabescos en las copas cinceladas por un Benvenuto Cellini, platicaba con entusiasmo, y sus manos primorosas se entrelazaban para ratificar con dejos cadenciosos sus opiniones emotivas.

La luz, [tríptico de la vida moderna], película que ha sido comentada por la crítica y aún el público no conoce, es el primer escalón que ha sentido el suave chapín de la artista rubia.

¿Cuándo cree usted que se estrene su película?

Tal vez en los primeros días de la semana entrante.

¿Qué cine escogería?

El Olimpia.

¿Cómo se llaman sus compañeros?

Son varios. Mire usted, mi hermana, Margarita Cantón, Agüeros, Carlos de Juambelz, Carlos Clindor y Francisco Escobedo.

¿Cuánto tiempo tiene usted de trabajar en el cine?

Como seis meses.

¿Quién es su maestro?

El señor Jamet a quien considero como el más competente.

¿Y por qué prefiere el cine al teatro?

Porque es más elegante, más hermoso y menos vulgar.

Reía jubilosa, y sus labios bermejos mostraban dos hileras impecables de dientes, maravillosamente blancos.

¿Cuál es su actriz preferida en la comedia?

Virginia Fábregas.

¿Y en el cine?

Responde, inmediatamente, sin vacilaciones: ¡¡¡Pina Menichelli!!!

¿Y por qué la prefiere a la Bertini?

Porque se me figura que su arte es más hermoso y más moderno.

¿Y de los mimos?

Nepotti.

Eso es cuanto a lo serio; ¿pero en lo bufo?

Max Linder.

¿Le gustan las films americanas?

No me hable usted de ellas, opto por las italianas.

¿Le agradan los episodios?

Otra vez; le digo que no, son muy insulsos y los argumentos resultan inverosímiles.

¿Qué clase de películas prefiere, las reconstrucciones históricas, adaptaciones de novelas o temas pasionales?

Aquellas que vienen de la adaptación de novelas.

¿Cuál es su película favorita?

Duda un momento, ¡existen tantas y tan bellas!, pero reacciona pronto, hay en su rostro diafanidad de aurora y responde con calor: ¡¡¡El fuego!!!

¿Qué opina de los pianistas de cine?

Que le hacen pasar a uno malos ratos.

¿Cuál es su ambición?

Triunfar, triunfar en el cine; pero en México, que es mi patria.

Sus párpados se cierran y parece que sueña.

¿Qué habrá más, argumentos o artistas de cine?

Mi maestro tiene la palabra.

Jamet sonríe y asegura, enseñándome un manojo de pergaminos garrapateados, que hay más argumentos que artistas.

¿Cuál fue su impresión íntima al contemplarse por primera vez en la pantalla?

La del miedo.

No quise fatigarla más, ni fatigar a mis lectores. Me despedí galantemente, y todavía al escribir las cuartillas mi retina sentía la emoción de los bellos ojos de Emma Padilla, que parecían revolotear en mi cerebro como dos luminosos cocuyos.

Emma Padilla
Emma Padilla en La luz, tríptico de la vida moderna (1917)

El mismo día de la aparición de la entrevista arriba transcrita, en otro diario, éste vespertino, se incluyó el siguiente entrefilet (2) (vocablo francés que se refiere a una gacetilla suelta) sin firma que cuestiona duramente a Emma Padilla y por supuesto al entrevistador.

EL NACIONAL

DIARIO LIBRE DE LA NOCHE

VIERNES 27 DE ABRIL DE 1917

El cine es una fatalidad; en cada vecindad hay una Pina Menichelli y por todos los barrios sobran Lydas Borellis de quinto patio. Hoy en El Universal aparece entrevistada una señorita Padilla quien al ser interrogada dijo varias tonterías. Nosotros pensamos que la interviú debe reservarse para quien lo merece por su notoriedad. En un pasaje de su entrevista dice el ingenuo cronista refiriéndose a la señorita entrevistada: sus párpados se cierran y parece que sueña, claro que sueña, pero es preciso despertarla.

La actriz italiana Pina Menichelli
La actriz italiana Pina Menichelli

Tres días después, el 30 de abril en su columna Por la pantalla, Hipólito Seijas contesta el entrefilet con argumentos bien sustentados y cuestiona el malinchismo de los reporteros de la época, amén de la ausencia de galantería. Asume, caballerosamente, su culpa por cualquier pifia que hubiese cometido la actriz durante la entrevista.

Las injusticias

Un colega vespertino, en bien salpimentado entrefilet, criticó la entrevista que hice a la señorita Emma Padilla, y faltando a la galantería que toda dama se merece, por el sólo hecho de serlo, dijo: “que las Menichellis de quinto patio” y que la interviú, debía “reservarse para quien la mereciera por su notoriedad”. Y yo me digo: ¿en una sección destinada exclusivamente a cines, voy a ocuparme de poetas, filósofos, cantantes, actores o zapateros? Claro que no; debo ocuparme de personalidades nuestras, que trabajen o traten de trabajar en el cine. El colega, que maneja el humorismo con acierto, me diría tal vez, en el colmo de las impertinencias, que entrevistara a la Bertini o a la Menichelli en cualquier pantalla de cinematógrafo.

Si hablé de la señorita Padilla, fue porque esta gentil criatura, y siento que el autor del entrefilet no la conozca, ha sido la primera artista mexicana de cine, que en forma ha filmado una película.

Si dijo tonterías, creo que una señorita de pocas primaveras, y por ende, bella, no está en el derecho de concertar como si fuera un profundo pozo de ciencia. En dado caso y siendo galante, me abrogo la responsabilidad de las tonterías, ya que ella no hizo más que contestar a las preguntas tontas que le formulé.

Uno de los triunfos del cine es la plasticidad. Emma Padilla es hermosa, y con ello tiene la mitad de la partida ganada.

Pero…Emma Padilla debe ser rudamente discutida, porque Emma Padilla ¡oh desdicha!, es mexicana.

Es notorio que los debates dentro del gremio reporteril de la farándula eran cuestión cotidiana. Ello enriquece el quehacer periodístico, más que empobrecerlo. En otra entrega también transcribo los paradójicos escritos sobre la cinta La luz, tríptico de la vida moderna (1917) de J. Jamet que protagonizó Emma Padilla. El de Seijas, a favor; el de Gil tor, pseudónimo de Gilberto Torres Gallardo, en contra. Pero eso es otra historia.

Notas:

(1) Manuel González Casanova, Por la pantalla: Génesis de la crítica cinematográfica en México, 1917-1919, Dirección General de Actividades Cinematográficas, UNAM, México, 2000, pp. 198-200

(2) Ídem. pp. 431.

(3) Ídem. pp. 203.

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