Cinefotógrafo en acción

Fotografía tomada del libro 1911. La batalla de Ciudad Juárez en imágenes de Miguel Ángel Berumen, Océano, México, 2009, 240 pp. Lo interesante de la foto radica el trabajo del cinefotógrafo y la forma de plasmar las imágenes a principios del siglo XX.
El fotógrafo registra el momento en que otros cuatro colegas toman fotografías durante las celebraciones del triunfo revolucionario en el Monumento a un homenaje al oficio del fotoperiodismo, mayo de 1911. Al lado derecho del basamento, vemos a Antonio Ocañas con una cámara de cine y abajo a David W. Hoffman, todos centran su atención en Francisco I. Madero y Pascual Orozco. Lo abierto de la toma nos permite apreciar los componentes del suceso fotográfico. Esta imagen es sin duda un homenaje al oficio del fotoperiodismo, mayo de 1911. Foto de Aurelio Escobar

Cine silente mexicano en Milenio Semanal

En la revista Milenio Semanal, Lucía Valle reseñó someramente en su columna Mirad@s el blog cine silente mexicano.

Mirad@s

  • 2010-01-24 | Milenio semanal
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CINE SILENTE MEXICANO. Blog que reproduce ensayos sobre el cine mudo nacional, Cine Silente Mexicano (https://cinesilentemexicano.wordpress.com) divulga el conocimiento de ese periodo tan poco conocido de nuestra cinematografía, ideal no sólo para estudiantes de cine y comunicación sino para todo aquel que tenga curiosidad sobre los detalles y anécdotas de aquella naciente industria fílmica, y para quien quiera aprender al respecto gracias a las enteradas plumas que alberga y a los enlaces a otras publicaciones online que comparten el interés histórico de Luis Recillas Enecoiz, creador del blog, quien bajo el seudónimo Stéphane H. Derchak promociona de manera entusiasta su trabajo desde Toluca.

Para leer la reseña de manera directa: http://semanal.milenio.com/node/1821.

Dos películas mudas sobre el zapatismo

Por Berenice Fragoso*

Los documentales hechos en tiempos de la Revolución Mexicana, además de ser informativos, obedecían ya a tendencias e inclinaciones políticas. En el caso del zapatismo, esto se manifestó de manera evidente con la producción y  exhibición de dos películas antagónicas: Sangre hermana (1914), fue un documental oficialista en pro del Ejército Federal del gobierno de Victoriano Huerta; La revolución zapatista (1914) sería su contraparte, filmada para justificar la causa de los surianos. Desafortunadamente, ninguna de las dos películas se conserva, ni siquiera fragmentariamente, pero les sobreviven fuentes impresas.

Los carteles, anuncios y programas subsistentes, permiten darnos idea de las escenas que conformaron los documentales, y de su intencionalidad política. En febrero de 1914, el Teatro Lírico de la Ciudad de México publicó en el diario El Independiente anuncios sobre la exhibición de Sangre hermana. En uno de ellos, se leía: “el publico verá maravillado verdaderos combates zapatistas, apreciará el valor de nuestros soldados, pueblos en el momento de ser incendiados, trenes volados por dinamita, zapatistas ejecutados y todos los horrores de la Revolución del Sur”. (1)

La mayoría de todos estos medios de difusión no escatimaron en peyorativas para referirse a los surianos como “hordas turbulentas”. Resalta una clara intención de exhibir al Ejército Libertador del Sur como una banda de gentuzas ruines e incendiarios despiadados de pueblos. También es importante destacar el sentido de pertenencia que se le daba al nombrar a las tropas federales como “nuestro heroico ejército” y marcar los hechos como “nuestra historia”. (2)

Descripciones de la película como “poema de dolor y lágrimas” y el que se le comparara con las películas europeas, son claros referentes del perfil de los espectadores que se esperaba abarcar y a los que iba dirigido el contenido antizapatista. De acuerdo con la propaganda, Sangre hermana tuvo un “ruidoso éxito”, y salió en gira “triunfal” por la república a mediados de febrero de 1914. (3)

La revolución zapatista

En el caso de la película pro suriana, La revolución zapatista, afortunadamente tenemos mucho más información detallada en cuanto a la estructura de la película y a la descripción de sus escenas. De acuerdo con un programa contenido en un cartel rescatado por Aurelio de los Reyes, algunas de las escenas eran las siguientes:

  • Vista panorámica de Cuernavaca tomada después de dos meses de sitio por las fuerzas del general Emiliano Zapata.
  • Cómo se divierten los valientes zapatistas, jaripeo en el estado de Morelos.
  • Vida íntima de un zapatista.
  • Vista panorámica de Cruz de Piedra, los cerros del Tepeyte y Tetillas.
  • Panorama de la hacienda de Temixco. El horror del incendio ordenado por la concentración de los indefensos vecinos.
  • Fusilamiento de un jefe zapatista. Hacemos notar al público que éste es un fusilamiento de verdad.
  • Bajo el aleteo de la muerte vibra todavía el amor. La abnegada mujer mexicana recoge el último suspiro del que fue el compañero de su vida.
  • El Suffolk, crucero inglés en el que huyó el más grande los tiranos y dictadores Victoriano Huerta. (4)

Al tratar de justificar al Ejército Libertador del Sur la información se manejaba, al igual que en Sangre hermana, intencionadamente. Pero en esta ocasión a favor de la causa zapatista, como se distingue al anteponérsele los epítetos de dictador y tirano a Huerta, y al adentrar al espectador en la cotidianidad de los guerrilleros sureños. También se aprecia en ella una especie de diálogo o repuesta a su película antagónica. Por ejemplo, en ambas películas había escenas de incendios; la versión oficialista señalaba a los sureños como incendiarios y en la versión zapatista eran ellos mismos quienes sufrían las quemazones. Se buscaba una sensibilización frente a la crueldad de la que eran víctimas los morelenses, mostrando que aquellos bárbaros simplemente eran osados campesinos peleando por un ideal, y que el severo castigo de su ahorcamiento era rotundamente inhumano. Si bien la versión antizapatista desarraigaba al revolucionario morelense por ser el causante de tanta calamidad para “nuestra paria”, en La revolución zapatista se invitaba a conocer su vida íntima, presentándose la majestuosa tierra que defendía con tomas panorámicas, en paisajes que se veían apesadumbrados por las batallas donde se perdían seres amados.

La realización de estas dos obras nos muestra que los camarógrafos mexicanos habían tenido un avance importante al evolucionar su lenguaje cinematográfico, realizando películas con un argumento detallado, teniendo de fondo una definida postura política. Tanto en un bando como en el otro se utilizaban tomas del campo de batalla, que apelaban a una empatía emocional por parte del espectador. (5)

Notas:

(1) Anuncio, El Independiente, 14 de febrero de 1914, en Jablonska y Leal, 1991, Revolución, 1991, p. 52.

(2) Anuncio del Teatro Lírico en El Independiente, 15 de febrero de 1914, en Jablonska y Leal, Revolución, 1991, p. 52.

(3) Idem.

(4) De los Reyes Aurelio, Filmografía del cine mudo mexicano. 1896-1930, tomo 1, Filmoteca de la UNAM, México, 1986, pp. 102-104. Según De los Reyes, la película tenía una estructura parecida a la de las películas de la toma de Ciudad Juárez; incluía escenas de luchas cuerpo a cuerpo, imágenes de soldaderas y hasta los hechos de la ocupación norteamericana en Veracruz.

(5) De los Reyes, Cine, 1996, p. 139.

* Estudiante de posgrado del CIDHEM.

La mirada desenterrada. Juárez y El Paso vistos por el cine (1896-1916)

Willivaldo Delgadillo y Maribel Limongi rescatan en un libro la historia de las primeras escenas cinematográficas tomadas en la frontera norte de México. Rostros, gente descansando en las bancas de un parque, un cuadro del encuentro de box entre Bob Fitzsimmons y Peter Maher, el hipódromo de Ciudad Juárez, su plaza principal, su estación de ferrocarriles, Madero, Villa, son imágenes que narran la vida de dos de las ciudades más importantes en la frontera norte del país: El Paso y Ciudad Juárez y su relación con el cine a principios de siglo.

Esta abundante iconografía forma parte del libro La mirada desenterrada. Juárez y El Paso vistos por el cine (1896-1916), escrito por Willivaldo Delgadillo y Maribel Limongi, el cual fue presentado por María Novaro, Perla Ciuk y Jorge Bolado en 2001 en Cinemanía (Plaza Loreto), donde se proyectaron las primeras escenas cinematográficas exhibidas en El Paso en 1896, la entrevista Díaz-Taft (1909), así como imágenes de la Revolución Mexicana.

Este trabajo de “arqueología de las sombras”, a decir de su editor Miguel Ángel Berumen, cuenta con una presentación del doctor Aurelio de los Reyes, quien afirma: “Ojalá y todos los estudios sobre el cine mudo en provincia ofrecieran soluciones originales como las de este libro.”

Willivaldo Delgadillo explica, el génesis y el desarrollo de su investigación: “Fue bastante difícil porque casi no hay trabajos de investigación sobre cine en la frontera y menos en esos tiempos. Los archivos se quemaron y en ese tiempo no se publicaban periódicos de manera tan frecuente, duraban un año o salían cada semana. En todo caso no fueron preservados”.

“Afortunadamente, agrega, del lado americano, en El Paso, Texas, sí se preservaron los periódicos y había una tendencia más cultural en el periodismo. Están microfilmados algunos periódicos que nos permitieron reconstruir la época. Originalmente nos habíamos planteado hacer una pequeña investigación de cómo había llegado el cine a la zona, tal y como se puede plantear la llegada del tren al pueblo de uno; de pronto nos dimos cuenta que había cosas muy interesantes, que unos archivos llevaban a otros y así una investigación planeada para seis meses culminó en dos años y medio”.

 “Existió el problema de los archivos, tuvimos que armar el rompecabezas a partir de miradas externas al fenómeno y a la ciudad. Poco a poco fuimos llegando a archivos municipales que nos revelaron cosas muy interesantes. Por ejemplo, hay una película documental que se filmó en 1909, que es la entrevista entre el presidente estadounidense Howard Taft y Porfirio Díaz, era la primera vez que los presidentes de estos dos países se encontraban y la primera vez que un presidente estadounidense cruzó hacia México. El encuentro se llevó a cabo en El Paso y Juárez. Lo filmaron los hermanos Alva y aún se preservan en la filmoteca de la UNAM fragmentos de esa película documental”.

“Nosotros encontramos en el archivo municipal un sinnúmero de documentos de cómo se estaban organizando las dos ciudades para recibir ese evento. En el libro hacemos una arqueología de lo que fue la producción de esa película”.

“O sea que fue una película documental que tuvo producción, aunque los hermanos Alva no lo supieran, ya que iban en el convoy presidencial que salió de México. En cada ciudad que llegaban el recibimiento era apoteótico, Juárez no fue la excepción: se redecoró el centro de la ciudad y se pusieron columnas con unas águilas doradas. Los hermanos Alva filmaron el documento y circuló por todo el mundo, se conserva hasta la fecha”.

¿Cuánto del material documental filmado en la zona, a principios de siglo, aún se conserva?

 “Muy poco. Se conservan los fragmentos de la entrevista Díaz-Taft, fragmentos del triunfo de la revolución maderista, del campamento de Madero a las orillas del río antes de la toma de Ciudad Juárez, hay muchos pequeños fragmentos que están al cuidado de la UNAM. Si no hay periódicos, menos películas. Lo que sí encontramos fueron otros datos muy interesantes: el cine llegó aquí con los Lumière en agosto de 1896, pero en Juárez ya se había filmado una película en febrero de ese año. Seis meses antes de que llegaran los [representantes de los hermanos] Lumière a México, en Juárez ya se estaba filmando una corrida de toros”.

“Uno de los capítulos del libro está dedicado a Francisco Villa, afirma Delgadillo, y el contrato que hizo en 1914 con una compañía de Nueva York para permitir que filmaran sus batallas. Este contrato se firmó en El Paso, pero los fragmentos de esa película no se han encontrado”.

Las imágenes cinematográficas y fotográficas de esta zona, ¿en qué medida contribuyeron a crear la mitología de la revolución mexicana?

 “Había dos representaciones de México y de la revolución en el cine de ese momento. Uno era el de los camarógrafos estadounidenses que filmaban para los noticieros cinematográficos que empezaban en ese tiempo, daban noticias de ese mundo caótico y violento que estaba del otro lado de la frontera que ponía en riesgo sus intereses económicos y su seguridad nacional”.

“En México los camarógrafos tenía una orientación documentalista, ellos retrataban a Ciudad Juárez como el lugar de donde provenían noticias interesantes de carácter épico. Había héroes que se habían levantado en contra del sistema opresivo de Porfirio Díaz y que habían triunfado, eran como los ‘Marcos’ o los ‘Tachos’ de ese tiempo. Evidentemente quien consolidó esa imagen fue Francisco Villa y su carisma, su habilidad para utilizar las imágenes en movimiento para promover su causa y su versión de la lucha armada. En 1914, cuando firmó el contrato con la Mutual Film Corporation, él tenía conflictos con William Randolph Hearst, el magnate de los periódicos en Estados Unidos que, en ese tiempo, estaba invirtiendo en noticieros cinematográficos y quien también tenía latifundios e intereses económicos muy fuertes en Chihuahua”.

“Veía a Villa como una gran amenaza y comenzó a hacerle una propaganda negativa tanto en los periódicos como en el cine. Cuando Villa firma el contrato con la Mutual, obedeció a la idea de hacerle la guerra también en el cine, contrarrestando su imagen negativa con la imagen épica que le proponía la compañía. Era importante para la propaganda de Villa tanto en México como en Estados Unidos porque en ese momento Villa quería convencer a Wilson, el presidente de Estados Unidos, de que él era un hombre capaz de gobernar a México. Gracias en gran medida a la ayuda del cine, Villa se convierte en un héroe épico”.

Ustedes aseguran que su libro es un primer tratamiento del tema. ¿Qué es lo que falta por hacer?

 “Hicimos una investigación que va hasta 1930. Al final decidimos hacer un libro que abarcara solamente hasta 1916, de este año a 1930 hay mucha más información en la que ya no tuvimos tiempo de profundizar. En el segundo tratamiento hablaríamos de la importancia de la frontera en el paso del cine mudo al cine sonoro. Ciudad Juárez fue una gran plataforma de distribución del cine estadounidense hecho en Hollywood. El Paso era uno de los puntos en donde paraba el tren que iba de Nueva York a Los Ángeles, muchos actores y actrices estuvieron en Juárez, había una gran actividad cinematográfica”.

¿Ya hay una fecha tentativa?

“Ese es un proyecto que, por lo pronto, tenemos detenido. Quizá lo resolvamos el año que entra. Hacer una investigación de ese tipo requiere tiempo, pero a la vez es costoso. Este trabajo lo hicimos de manera independiente, sin el apoyo de instituciones culturales. Quedamos un poco desfalcados. Lo que queremos es juntar energía y dinero para emprender esta segunda empresa”.

¿Y si alguna institución los apoya?

“Eso sería como un milagro. Tal vez ahora se abra esa posibilidad. Si hubiéramos planteado a una institución cultural hacer un libro de cómo llegó el cine a Ciudad Juárez, probablemente se hubieran reído de nosotros porque como que el tema no está en el mapa. Después del libro el hecho adquiere relevancia. Creemos que lo que encontramos sí tiene gran relevancia para la historia del cine en México y en Estados Unidos. Ya con el libro en la mano es probable que sea más fácil conseguir financiamiento. Ojalá y así sea”.

* La entrevista, concedida a Juan Solís, apareció en El Universal el 24 de mayo de 2001.

El cine que vio Fósforo en el MUNAL

En el Museo Nacional de Arte (MUNAL) en la Ciudad de México se exhibe una muy interesante y completa muestra de la relación que Alfonso Reyes tuvo con las artes titulada Alfonso Reyes y los territorios del arte. Corresponde parte de la exposición dedicarla a Fósforo, seudónimo que Reyes y Martín Luis Guzmán adoptaron para escribir su columna sobre el cinematógrafo en la revista madrileñá España. Es plausible que el curador Juan Solís haya incluido dentro de la muestra, la exhibición de varias de las películas que Fósforo vio y que serán programadas durante el resto de este mes y hasta el 14 del próximo.

Les recomiendo abrir el link ver invitación pues ésta no tiene desperdicio. Muy original; me encantó.

Transcribo la información que el MUNAL proporciona sobre la exhibición en su portal http://www.munal.com.mx/:

Alfonso Reyes y los territorios del arte
Hasta el 14 de febrero de 2010

Exposición que da cuenta de las relaciones de Alfonso Reyes con artistas plásticos, tanto mexicanos como extranjeros, a través de un recorrido novedoso en el que la voz del escritor regiomontano interactúa con la obra de los artistas referidos en sus textos. El recorrido se divide en varios espacios que refieren las etapas de vida del escritor y funcionario al servicio internacional de México, en las que destacó como promotor cultural. En cada apartado su palabra refiere al artista y sus creaciones, siempre desde la mirada del escritor, igualmente al cine que reseñó en medios españoles entre 1915 y 1918, con el seudónimo de “Fósforo”.
Visita las salas que siguen muy de cerca la idea “contra el museo estático” del escritor. Podrás dialogar, escribir, dejar tu testimonio y continuar con la larga e interesante conversación que tuvo Alfonso Reyes con el arte.

En la página principal, a la derecha se ingresa al programa de las películas que conforman el ciclo El cine que vio Fósforo y que detallo a continuación:

Cartelera de Cine del Museo Nacional de Arte

Sede: Auditorio Adolfo Best Maugard

Ciclo: El cine que vio Fósforo

Horarios: viernes: 16 horas; sábados y domingos: 12 y 16 horas  

ENERO

Viernes 22/ 16 hrs. / Cabiria (Italia, 1914), Director: Giovanni Pastrone

Sábado 23/ 12 hrs. / Cabiria (Italia, 1914), Director: Giovanni Pastrone

Sábado 23/ 16 hrs. / La dama de las camelias (Italia, 1915), Director: Gustavo Serena. (Con intertítulos en italiano)

Domingo 24/ 12 y 16 hrs. / El Bombero (EU, 1916), Parodia sobre Carmen (EU, 1916), El capataz (The floorwalker), (EU, 1916), Director: Charles Chaplin

Viernes 29/ 16 hrs. / La dama de las camelias (Italia, 1915), Director: Gustavo Serena. (Con intertítulos en italiano)

Sábado 30/ 12 hrs. / Cabiria (Italia, 1914), Director: Giovanni Pastrone

Sábado 30/ 16 hrs. / La vida de Cristóbal Colón y su descubrimiento de América (España-Francia, 1916), Director: Gérard Bourgeois. (Función con acompañamiento de piano)

Domingo 31/ 12 y 16 hrs. / El Bombero (EU, 1916), Parodia sobre Carmen (EU, 1916), El capataz (The floorwalker), (EU, 1916), Director: Charles Chaplin 

FEBRERO

Viernes 5/ 16 hrs/ Los misterios de Nueva York (The exploits of Elaine) (EU, 1914),

Dirección: Louis J. Gasnier, George B. Seitz, Leopold Wharton. (Capítulos 8 y 9); El misterio de Zudora (EU, 1914), Dirección: Howell Hansel, Frederick Sullivan. (Capitulo 2), (Con intertítulos en inglés)

Sábado 6/ 12 hrs. / Los misterios de Nueva York (The exploits of Elaine), (EU, 1914), Dirección: Louis J. Gasnier, George B. Seitz, Leopold Wharton, (Capítulos 8 y 9); El misterio de Zudora  (EU, 1914), Dirección: Howell Hansel, Frederick Sullivan. (Capitulo 2),  (Con intertítulos en inglés) 

Sábado 6/ 16 hrs. / Los misterios de Nueva York (The exploits of Elaine), (EU, 1914), Dirección: Louis J. Gasnier, George B. Seitz, Leopold Wharton. (Capitulos 8 y 9; El misterio de Zudora  (EU, 1914), Dirección: Howell Hansel, Frederick Sullivan. (Capítulo 2), (Función con acompañamiento de piano)

Domingo 7/ 12 Y 16 hrs. / El Bombero (EU, 1916), Parodia sobre Carmen (EU, 1916), El capataz (The floorwalker), (EU, 1916), Director: Charles Chaplin

Viernes 12/ 16 hrs. / Fantomas (Francia, 1913), Dirección: Louis Feuillade. (Con intertítulos en francés)  

Sábado 13/ 12 hrs. / Fantomas (Francia, 1913), Dirección: Louis Feuillade. (Con intertítulos en francés)

 Sábado 13/ 16 hrs/ Fantomas (Francia, 1913), Dirección: Louis Feuillade. (Función con acompañamiento de piano) 

Domingo 14/ 12 Y 16 hrs. / El Bombero (EU, 1916), Parodia sobre Carmen (EU, 1916), El capataz (The floorwalker), (EU, 1916), Director: Charles Chaplin