La mirada desenterrada. Juárez y El Paso vistos por el cine (1896-1916)

Willivaldo Delgadillo y Maribel Limongi rescatan en un libro la historia de las primeras escenas cinematográficas tomadas en la frontera norte de México. Rostros, gente descansando en las bancas de un parque, un cuadro del encuentro de box entre Bob Fitzsimmons y Peter Maher, el hipódromo de Ciudad Juárez, su plaza principal, su estación de ferrocarriles, Madero, Villa, son imágenes que narran la vida de dos de las ciudades más importantes en la frontera norte del país: El Paso y Ciudad Juárez y su relación con el cine a principios de siglo.

Esta abundante iconografía forma parte del libro La mirada desenterrada. Juárez y El Paso vistos por el cine (1896-1916), escrito por Willivaldo Delgadillo y Maribel Limongi, el cual fue presentado por María Novaro, Perla Ciuk y Jorge Bolado en 2001 en Cinemanía (Plaza Loreto), donde se proyectaron las primeras escenas cinematográficas exhibidas en El Paso en 1896, la entrevista Díaz-Taft (1909), así como imágenes de la Revolución Mexicana.

Este trabajo de “arqueología de las sombras”, a decir de su editor Miguel Ángel Berumen, cuenta con una presentación del doctor Aurelio de los Reyes, quien afirma: “Ojalá y todos los estudios sobre el cine mudo en provincia ofrecieran soluciones originales como las de este libro.”

Willivaldo Delgadillo explica, el génesis y el desarrollo de su investigación: “Fue bastante difícil porque casi no hay trabajos de investigación sobre cine en la frontera y menos en esos tiempos. Los archivos se quemaron y en ese tiempo no se publicaban periódicos de manera tan frecuente, duraban un año o salían cada semana. En todo caso no fueron preservados”.

“Afortunadamente, agrega, del lado americano, en El Paso, Texas, sí se preservaron los periódicos y había una tendencia más cultural en el periodismo. Están microfilmados algunos periódicos que nos permitieron reconstruir la época. Originalmente nos habíamos planteado hacer una pequeña investigación de cómo había llegado el cine a la zona, tal y como se puede plantear la llegada del tren al pueblo de uno; de pronto nos dimos cuenta que había cosas muy interesantes, que unos archivos llevaban a otros y así una investigación planeada para seis meses culminó en dos años y medio”.

 “Existió el problema de los archivos, tuvimos que armar el rompecabezas a partir de miradas externas al fenómeno y a la ciudad. Poco a poco fuimos llegando a archivos municipales que nos revelaron cosas muy interesantes. Por ejemplo, hay una película documental que se filmó en 1909, que es la entrevista entre el presidente estadounidense Howard Taft y Porfirio Díaz, era la primera vez que los presidentes de estos dos países se encontraban y la primera vez que un presidente estadounidense cruzó hacia México. El encuentro se llevó a cabo en El Paso y Juárez. Lo filmaron los hermanos Alva y aún se preservan en la filmoteca de la UNAM fragmentos de esa película documental”.

“Nosotros encontramos en el archivo municipal un sinnúmero de documentos de cómo se estaban organizando las dos ciudades para recibir ese evento. En el libro hacemos una arqueología de lo que fue la producción de esa película”.

“O sea que fue una película documental que tuvo producción, aunque los hermanos Alva no lo supieran, ya que iban en el convoy presidencial que salió de México. En cada ciudad que llegaban el recibimiento era apoteótico, Juárez no fue la excepción: se redecoró el centro de la ciudad y se pusieron columnas con unas águilas doradas. Los hermanos Alva filmaron el documento y circuló por todo el mundo, se conserva hasta la fecha”.

¿Cuánto del material documental filmado en la zona, a principios de siglo, aún se conserva?

 “Muy poco. Se conservan los fragmentos de la entrevista Díaz-Taft, fragmentos del triunfo de la revolución maderista, del campamento de Madero a las orillas del río antes de la toma de Ciudad Juárez, hay muchos pequeños fragmentos que están al cuidado de la UNAM. Si no hay periódicos, menos películas. Lo que sí encontramos fueron otros datos muy interesantes: el cine llegó aquí con los Lumière en agosto de 1896, pero en Juárez ya se había filmado una película en febrero de ese año. Seis meses antes de que llegaran los [representantes de los hermanos] Lumière a México, en Juárez ya se estaba filmando una corrida de toros”.

“Uno de los capítulos del libro está dedicado a Francisco Villa, afirma Delgadillo, y el contrato que hizo en 1914 con una compañía de Nueva York para permitir que filmaran sus batallas. Este contrato se firmó en El Paso, pero los fragmentos de esa película no se han encontrado”.

Las imágenes cinematográficas y fotográficas de esta zona, ¿en qué medida contribuyeron a crear la mitología de la revolución mexicana?

 “Había dos representaciones de México y de la revolución en el cine de ese momento. Uno era el de los camarógrafos estadounidenses que filmaban para los noticieros cinematográficos que empezaban en ese tiempo, daban noticias de ese mundo caótico y violento que estaba del otro lado de la frontera que ponía en riesgo sus intereses económicos y su seguridad nacional”.

“En México los camarógrafos tenía una orientación documentalista, ellos retrataban a Ciudad Juárez como el lugar de donde provenían noticias interesantes de carácter épico. Había héroes que se habían levantado en contra del sistema opresivo de Porfirio Díaz y que habían triunfado, eran como los ‘Marcos’ o los ‘Tachos’ de ese tiempo. Evidentemente quien consolidó esa imagen fue Francisco Villa y su carisma, su habilidad para utilizar las imágenes en movimiento para promover su causa y su versión de la lucha armada. En 1914, cuando firmó el contrato con la Mutual Film Corporation, él tenía conflictos con William Randolph Hearst, el magnate de los periódicos en Estados Unidos que, en ese tiempo, estaba invirtiendo en noticieros cinematográficos y quien también tenía latifundios e intereses económicos muy fuertes en Chihuahua”.

“Veía a Villa como una gran amenaza y comenzó a hacerle una propaganda negativa tanto en los periódicos como en el cine. Cuando Villa firma el contrato con la Mutual, obedeció a la idea de hacerle la guerra también en el cine, contrarrestando su imagen negativa con la imagen épica que le proponía la compañía. Era importante para la propaganda de Villa tanto en México como en Estados Unidos porque en ese momento Villa quería convencer a Wilson, el presidente de Estados Unidos, de que él era un hombre capaz de gobernar a México. Gracias en gran medida a la ayuda del cine, Villa se convierte en un héroe épico”.

Ustedes aseguran que su libro es un primer tratamiento del tema. ¿Qué es lo que falta por hacer?

 “Hicimos una investigación que va hasta 1930. Al final decidimos hacer un libro que abarcara solamente hasta 1916, de este año a 1930 hay mucha más información en la que ya no tuvimos tiempo de profundizar. En el segundo tratamiento hablaríamos de la importancia de la frontera en el paso del cine mudo al cine sonoro. Ciudad Juárez fue una gran plataforma de distribución del cine estadounidense hecho en Hollywood. El Paso era uno de los puntos en donde paraba el tren que iba de Nueva York a Los Ángeles, muchos actores y actrices estuvieron en Juárez, había una gran actividad cinematográfica”.

¿Ya hay una fecha tentativa?

“Ese es un proyecto que, por lo pronto, tenemos detenido. Quizá lo resolvamos el año que entra. Hacer una investigación de ese tipo requiere tiempo, pero a la vez es costoso. Este trabajo lo hicimos de manera independiente, sin el apoyo de instituciones culturales. Quedamos un poco desfalcados. Lo que queremos es juntar energía y dinero para emprender esta segunda empresa”.

¿Y si alguna institución los apoya?

“Eso sería como un milagro. Tal vez ahora se abra esa posibilidad. Si hubiéramos planteado a una institución cultural hacer un libro de cómo llegó el cine a Ciudad Juárez, probablemente se hubieran reído de nosotros porque como que el tema no está en el mapa. Después del libro el hecho adquiere relevancia. Creemos que lo que encontramos sí tiene gran relevancia para la historia del cine en México y en Estados Unidos. Ya con el libro en la mano es probable que sea más fácil conseguir financiamiento. Ojalá y así sea”.

* La entrevista, concedida a Juan Solís, apareció en El Universal el 24 de mayo de 2001.

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