Filmoteca de la UNAM, una historia de película

Publicado en http://cultura.unam.mx/ . Por la importancia que este blog ha manifestado por la historia cinematográfica nacional, transcribo el artículo. ¡Felicidades a la UNAM y a la Filmoteca!

Desde hace 50 años que la Filmoteca de la UNAM se ocupa de rescatar, restaurar, conservar y difundir gran parte de la memoria fílmica de México.

Filmoteca de la UNAM en San Ildefonso. (Foto: UNAM)

El cine es una auténtica suma de artes y un registro invalorable de episodios que marcaron historias personales y públicas desde que se captaron las primeras imágenes en movimiento. De ahí la trascendencia que tiene la creación, el 8 de julio de 1960, de la Filmoteca de la UNAM, uno de los acervos cinematográficos más importantes de América Latina

“La Filmoteca la UNAM nace con la donación realizada por el productor Manuel Barbachano, de dos películas, Raíces y Torero, dos cintas importantes que se suman a las ya existentes en los archivos universitarios, que eran difundidas al público estudiantil por los cineclubes”, cuenta Guadalupe Ferrer, titular de la Dirección de Actividades Cinematográficas.

La fundación de la Filmoteca tuvo que ver  también con el espíritu visionario y la pasión por el cine de Manuel González Casanova, quien supo cristalizar el impulso del  movimiento cineclubista en México y orientar el trabajo futuro de esta instancia, como la responsable de buscar, conservar, recuperar, preservar, comprar, restaurar y proteger todos aquellos materiales que ayudarán a la construcción y evolución de la cultura cinematográfica mexicana.

El acervo fílmico de más de 40 mil títulos no sólo reúne películas clave de la historia del cine mexicano, sino también otras “que dan cuenta de lo que ha sido nuestra cultura, de lo que es y lo que ha sido la transformación de nuestras ciudades, del campo de tradiciones incluso, y también es un reflejo una memoria histórica de nuestro país”, destaca la funcionaria.

Sin la Filmoteca de la UNAM, añade Ferrer, hubiera sido mucho más difícil seguir el rastro de varias cintas mexicanas que se encontraban en diversas partes del mundo, recuperarlas con procedimientos tecnológicos de punta y archivarlas en condiciones adecuadas, de manera que se garantice su conservación.

Las bóvedas de la Filmoteca albergan obras de suma importancia como El compadre Mendoza de Fernando de Fuentes (1912), La mujer del Puerto de Arcady Boytler (1933), Vámonos con Pancho Villa de Fernando de Fuentes (1935), ¡Qué viva México! de Eisenstein, Santa de Ramón Peredo (1918), Una catástrofe en el mar de Eduardo Urriola (1927) y La macha de sangre de Adolfo Best Maugard (1937), por mencionar algunas.

La sede de la antes llamada Cinemateca de la UNAM estuvo ubicada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso y en 1996 se perfiló el proyecto que culminaría con su traslado al Centro Cultural Universitario.

Después de medio siglo de actividad, las tareas de esta dependencia universitaria han combinado la difusión del acervo con la formación de públicos, a través de seminarios, talleres, publicaciones y organizaciones de festivales, entre otras actividades.

Los objetivos  de la Filmoteca resultaron complementarios, además, con los de otras instituciones, como el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), fundado en 1963 y la Cineteca Nacional, creada en 1974.

Tecnología para combatir el paso del tiempo:

Las actuales instalaciones de la Filmoteca aseguran un mantenimiento adecuado de 48 mil títulos en más de 300 mil latas. Además, permiten reunir en condiciones óptimas, diversos equipos entre los que se encuentran aparatos pre-cinematográficos y cinematográficos, así como una biblioteca de 5 mil volúmenes, 4 mil guiones, 150 mil fichas de microfilm y 127 colecciones de revistas.

“El trabajo que ha hecho la Universidad, además, tiene como característica que cuenta con un laboratorio de restauración, un trabajo enorme: 24 fotogramas por segundo, la multitud de fotogramas que implicarían un minuto, una hora, es un trabajo artesanal complicado, difícil hoy, desde la perspectiva fotoquímica que es la que nosotros llevamos a cabo en casa; sin embargo, hemos tenido la virtud de formar restauradores y tener un laboratorio y proteger muchas películas de su posible desaparición”, explica Ferrer

Reconocimientos:

El trabajo realizado por la Filmoteca de la UNAM ha sido reconocido con distinciones diversas, como el Gran Premio de Honor de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas al Cine Universitario, Tres Cabezas Olmecas otorgadas por el Festival de Cine de Tabasco, así como un diploma al cine universitario en el IX Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana,  La Diosa de Plata “Francisco Pina”, otorgada por la asociación civil de Periodistas Cinematográficos de México (PECIME), por su labor de difusión cinematográfica, y en 2003, un Ariel de oro por su labor de preservación cinematográfica. Ha recibido, además, premios como la Medalla de Plata y el Premio José Rovirosa, éste último dirigido a documentales mexicanos.

Guadalupe Ferrer destaca también la importante contribución de la Filmoteca para la difusión del cine mexicano en festivales realizados en distintos países del mundo y los reconocimientos que se han obtenido merced al estupendo trabajo realizado en materia de restauración.

Recientemente, por ejemplo, se exhibió en Londres, en el Festival de Barbican, la película silente El tren fantasma, restaurada por la UNAM, que fue exhibida a sala llena y recibió excelentes comentarios, particularmente de conocedores que descubrieron en la cinta movimientos de cámara inusuales para la época en que fue filmada. Se trata de “una película de las primeras décadas del siglo pasado, silente, que seguramente el público mexicano no conoce y que lleva el nombre de nuestro país al extranjero”, señala.

Actividades conmemorativas:

La Dirección de Actividades Cinematográficas tiene previsto realizar varios eventos conmemorativos del Centenario de la UNAM, entre los que figura una exposición en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en septiembre de este año, “donde mostraremos desde el inicio de la imagen hasta la digitalización acompañada de una línea del tiempo y de una serie de aparatos que darán cuenta de cómo ha funcionado toda la captura de la imagen y ha sido devuelta al espectador”.

Gracias a la colección que tiene la Filmoteca, se realizará un recorrido que abarca una diversidad de tecnologías de exposición hasta llegar a la digital. “Esta culminación de la exposición se hará con la expresión digital en el Salón Fósforo, en donde se albergará el proyecto Nuevas tecnologías y, para eso, estamos creando con especialistas Viaje Escheriano, una animación tridimensional de aproximadamente 10 minutos que podrá ser vista en formato de cine o video de alta definición. Este proyecto no sólo mostrará los avances tecnológicos en el campo audiovisual, sino también la obra del artista gráfico Escher, quien combina armoniosamente ideas artísticas con ideas matemáticas y geométricas”, concluye Ferrer.

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