Actriz, guionista y periodista taurina, Adela Sequeyro, Perlita, transitó del cine mudo al sonoro

Publicado por Juan Solís en El Universal.

El domingo 31 de octubre de 1937, en la página 9 de la segunda sección de Excélsior, al pie de una foto que mostraba a un hombre con capa y sombrero oscuros atendiendo a una dama tirada en el piso, se podía leer: “Una pobre muchacha fue bárbaramente golpeada por su padrastro, un salvaje sin corazón, quien, quizá, obedeciendo a bestiales instintos que no satisfizo por la inquebrantable rectitud de su hijastra, la echó a la calle a fuerza de latigazos.” La crónica continuaba detallando la huída de la mujer y su encuentro con unos jóvenes que la llevan a su casa. Al final, si el lector quería saber el destino de la víctima, tenía que seguir un consejo: “Vea La mujer de nadie, la primera gran película que dirige una mujer y que está dedicada a la mujer.” Por sólo dos pesos en el cine Balmori , el espectador podía enterarse “de lo que ha sido capaz una mujer dirigiendo, escribiendo la obra y actuando.” ¿Quién era la versátil mujer? Adela Sequeyro, Perlita.

Actriz, editora, guionista, argumentista, productora y directora de cine, Adela Sequeyro Haro es una de las pioneras del cine nacional. En una industria cinematográfica nacional que daba sus primeros pasos, Sequeyro, como muchas otras mujeres, desempeñó una labor imprescindible, transitando del cine mudo al sonoro. Perlita, seudónimo utilizado por la realizadora para firmar sus críticas taurinas y de cine en El Universal Taurino y El Universal Gráfico, cumpliría este 11 de marzo de 110 años.

Los inicios 

Nacida en el puerto de Veracruz, Sequeyro se traslada muy pequeña a la ciudad de México. En ese tiempo, el cine competía con el teatro exhibiéndose en condiciones deplorables. Federico Dávalos Orozco explica en Albores del cine mexicano la situación: “la naturaleza colectiva de la experiencia fílmica es de efectos contradictorios, pues su disfrute era perturbado por los olores nauseabundos, tan propios de estos sitios, mal ventilados y con los sanitarios deficientes (…) Los primeros cinéfilos, acostumbrados a otros espectáculos en vivo, gritaban, aventaban sombreros y aplaudían como si estuvieran en las plazas de toros, o bien, silbaban y ‘pateaban’ las malas películas como lo hacían en el teatro. Esta conducta persistió hasta muy entrada la segunda década de nuestro siglo.”

En ese ambiente nace su pasión por la actuación y el cine. A los 15 años debuta como actriz teatral y en corto tiempo obtiene varios papeles importantes. En 1923, luego de participar en un concurso patrocinado por el diario El Demócrata, el cine Olimpia y la Paramount con la finalidad de seleccionar a la primera actriz mexicana que filmaría en Hollywood, incursiona por primera vez en el cine participando en el filme silente El hijo de la loca, dirigido por José S. Ortiz y estrenada el 12 de octubre de ese mismo año. Del mismo director filma también No matarás.

Bajo la dirección de Gustavo Sáenz de Sicilia filma Atavismo; posteriormente, del mismo director y acompañada por el inigualable caricaturista Ernesto García Cabral (El Chango), participa en el filme Un drama en la aristocracia, estrenado en el cine Palacio el 5 de diciembre de 1926. En ese mismo año rueda Los compañeros del silencio, de Basilio Zubiaur. Al año siguiente actúa en El sendero gris y La que ya no puede amar, dirigidas por Jesús Cárdenas.

Precursora de la cinematografía sonora

Como lo consigna Perla Ciuk en su Diccionario de directores del cine mexicano, Sequeyro es pionera del cine sonoro: “actúa al lado de Charles Amador, también director, y del debutante Emilio Tuero en El Inocente, corto seguramente sincronizado con discos.” Posteriormente es dirigida por Fernando de Fuentes en El prisionero trece (1933), y al año siguiente es parte del elenco de Mujeres sin alma, dirigida por Ramón Peón y Juan Orol. En 1935 funda la cooperativa Éxito. En una conversación con Marcela Fernández Violante, (registrada en el diccionario de Ciuk), la directora narró el inicio de su etapa como productora: “Hice una cooperativa con el Banco de Crédito Popular. Se llamaba Éxito, invité a 10 personas para formarla. Trabajé lo que usted no imagina haciendo un guión con Jorge Cárdena, pero los consejeros del banco nos tiraron el asunto y en la noche, jalada de los cabellos, lo reescribí en máquina. Pasó una larga y espantosa temporada en que parecía que lo aceptaban y, luego, lo volvían a rechazar… Por fin accedieron a que se hiciera. Fue entonces cuando formamos la cooperativa y se hizo Más allá de la muerte, que dirigió Ramón Peón y que yo le ayudé a dirigir.”

La cooperativa fracasa y funda entonces Producciones Carola. Ahí produce, escribe, dirige, actúa y edita la primera película sonora realizada por una mujer en México: La mujer de nadie, estrenada el 27 de octubre de 1937 en el cine Balmori y cuyo guión presuntamente fue plagiado por Chano Urueta quien tres años antes filmó Una mujer en venta. Al año siguiente filma su segunda y última cinta: Diablillos de arrabal, película que narra las hazañas de dos pandillas urbanas, estrenada el 31 de mayo de 1940 y de la que sólo se conservan algunos fragmentos.

Debido a que ambas producciones son un fracaso económico, la productora desapareció y Perlita se dedicó al periodismo taurino y a la crítica cinematográfica. Todavía en 1944 participó en la cinta Los misterios del hampa, dirigida por Juan Orol. Cinco años más tarde actuó en La posesión, de Julio Bracho.

Murió el 24 de diciembre de 1992.

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