Los primeros cines en Chihuahua

Publicado en http://eldiariodelestudiante.com/

De 1910 a 1930, en la sociedad chihuahuense se formó la cultura del cine, poco a poco creció el número de cinéfilos que esperaban el fin de semana para acudir a distraerse con esta atracción, con ellos también se incrementó poco a poco el número de establecimientos que ofrecían sus funciones. Cines como el Centenario, después llamado Colonial, el Ideal en Aldama y Quinta, el Apolo en Ocampo y Ojinaga, el Estrella de Aldama y 21 o el Alejandría, que se encontraba en la colonia Industrial y el Alcázar presentaban desde películas y obras de teatro, hasta cintas del cine europeo.

Alma Montemayor, en su libro Cien años de cine en Chihuahua, señala que cuando Eduardo Albafull construyó el teatro Centenario, el cual nombró así para conmemorar los primeros cien años del inicio de la Independencia, nunca se imaginó que dos meses después el movimiento armado revolucionario impediría que las compañías de comedia, drama y zarzuela se presentaran regularmente en la ciudad. A pesar de la problemática, el empresario se negó a cerrar el lugar y el público nunca dejó de asistir, por lo que aprovechó su experiencia en el ramo cinematográfico como dueño del Salón Rosa, entonces convirtió el Centenario en el mejor cine de la ciudad. A partir del mes de marzo Ede ese año se ofrecieron funciones diarias. “Puede usted asistir el día que guste con la seguridad plena que siempre encontrará muchos estrenos de vistas preciosas”, decía una leyenda para promocionarlo.

Los costos de las entradas variaban entre los 10, 15 y 20 centavos, de acuerdo con la localidad que cada quien deseaba, los domingos y días festivos había funciones dedicadas a los niños y entraban dos con un boleto, las vistas llegaban periódicamente en el tren que venía de la capital del país. Entre las cintas exhibidas en la temporada de cinematógrafo del mes de agosto de 1911 se encontraban El azote de la humanidad, La gratitud de un jefe indio, Moctezuma y Hernán Cortés, El desertor, Amor y celos y Desdémona y Otelo; también había cintas de ficción, en los noticieros y reportajes se informaba del avance revolucionario. Para diciembre de 1912 había imágenes de la revuelta felicista, donde se veían claramente los movimientos de las fuerzas federales, según se escribió en El Correo de Chihuahua el 17 de diciembre de 1912. También se presentaron imágenes de la Decena Trágica, que fueron anunciadas de esta forma en El Correo de Chihuahua el 13 de marzo de 1913: “La empresa del teatro Centenario proyectará en la pantalla de dicho coliseo la interesante y verdadera vista relativa a los últimos acontecimientos registrados en la capital de la república, no siendo ésta la que se exhibió hace días en otro cine de la localidad”.

Durante los años 1914 y 1915, en que Eduardo Albafull debió abandonar la ciudad, las proyecciones continuaron de forma periódica y se alternaron con los espectáculos teatrales. El cine-teatro Centenario tuvo una intensa actividad cinematográfica durante los años de la Revolución, al paso de los años se convirtió en el cine Colonial, que se mantuvo por muchos años en ruinas, hasta que el Ayuntamiento rescató el inmueble y lo restauró para convertirlo en el Teatro de la Ciudad. Los empresarios ya habían comprendido que el cine era una diversión que permanecería durante largo tiempo en el gusto del público, por lo que decidieron invertir su dinero en la construcción de salones destinados principalmente para esos espectáculos. El que tuvo una intensa actividad fue el teatro-cine Ideal en el año de 1919, pues se trataba de un año sumamente difícil para la ciudad, debido a los acontecimientos políticos; ese año, la actividad del Ideal, donde se presentaban compañías de zarzuela y variedades, duetos, transformistas, músicos y películas, sobrepasó en comparación con lo que había en los otros dos teatros, el De los Héroes y el Centenario.

A partir de 1920 el Ideal y el Apolo se centraron en actividades cinematográficas y proyectaron entre otras cintas de arte europeo y comedias de Chaplin; en 1925 el Ideal amenizaba sus vistas (películas mudas) con la música del quinteto Talavera y el Trío Mozart; en tanto, el cine Estrella tuvo también gran vocación de teatro, pues ahí se presentaron compañías de gran prestigio a lo largo de los años veinte, treinta y cuarenta. Estuvieron, entre otros, la compañía de títeres de Rosete Aranda en 1930, la de Joaquín Pardavé en 1936 y la de Lupe Rivas Cacho en 1940. Además, desde mediados de los veinte, el Día de Muertos se volvió tradicional para la presentación de “Don Juan Tenorio” por aficionados de la localidad y ya en los años treinta se proyectó la película Zorrilla, en una ocasión en que la compañía teatral que la presentaría canceló de último momento.

También se presentaron grandes éxitos del teatro como Chucho El Roto, Juan José, Cásate y verás, Malditas sean las mujeres, así como otras que empezaban a manejar con más originalidad el lenguaje cinematográfico, como las películas de Chaplin, de Laurel y Hardy, y de Groucho, Chico y Harpo Marx. Los rostros de las estrellas mexicanas aparecían con frecuencia en la pantalla del cine, como fueron los de Ramón Novaro, Lupe Vélez, Lupita Tovar y Dolores del Río. Otros cines de la época estuvieron ubicados en colonias o rancherías alejadas de la ciudad, como el Alejandría que estaba en la colonia Industrial y el Ávalos, que se encontraba por el rumbo de la fundición. Por otra parte, el cine Alcázar, una vez que fue reubicado en 1927, se convirtió en el principal centro de atracción del momento, pues marcó el inicio formal de las proyecciones cinematográficas en la ciudad, hizo honor a su nombre de teatro-cine al presentar diversos espectáculos, sobre todo en sus primeros años de vida. Entre las variedades presentadas destacaron las de Chucho Graña, las hermanas Iris y Paco Andrew, también estuvo doña Virginia Fábregas con su compañía dramática, que llegó ahí en marzo de 1929, además de actores aficionados que ofrecieron numerosas comedias y los rotarios, que presentaron El Tenorio en diversas ocasiones.

Cuando inició el Alcázar, desaparecieron los promocionales de los cines Ideal y Apolo; hubo un espectáculo en vivo de actores, escritores y dramaturgos, y a lo largo de tres años estuvieron figuras relevantes como la escritora Catalina D’Erzell, autora de exitosas obras de teatro, quien ofreció una conferencia que llevó el título de “Si los hombres supieran”. También estuvo Lupita Tovar, la llamada “Novia de México” y el actor y cantante argentino José Bohr, recordado en películas como Luponini, el terror de Chicago y Mariguana, el monstruo verde; Bohr se presentó del 5 al 11 de mayo y originó un impresionante alboroto entre sus admiradoras al cantar tangos sobre el escenario. Artistas de la localidad, como Natalia García, Virginia Martínez, Margarita Hermosillo de Campos y Victoria Licón de Romero, así como Pedro Vargas acompañado del pianista Bola de Nieve y otros, homenajearon a Bohr con canciones de Agustín Lara y Gonzalo Curiel en 1933, acto en que obtuvieron lleno completo y se vieron obligados a ofrecer dos funciones más; el propio Lara se presentó en este escenario en 1934. El Alcázar fue el más prestigiado de los cines de la empresa “Calderón y Salas Porras”, por lo que era el más caro y el que tenía la mejor publicidad, su costo de entrada en los años treinta era de 1.50 pesos en luneta y 0.50 pesos en balcón, con el que el asistente tenía derecho a disfrutar de dos películas y un episodio o serie, una especie de cine-novela, éstos se rolaban de un cine a otro, pero siempre eran estrenados ahí.

Fue ahí donde se exhibió la primera película sonora, El cantante de jazz, en 1929, dos años después de que el cine con sonido iniciara, la nota en El Correo de Chihuahua para presentarla señalaba que, entre otras probables emociones que el espectador habría de experimentar, “las lágrimas inundarán sus ojos y su corazón latirá aceleradamente”. En 1950 se exhibió Broadway, la primera película musical o cantada, que fue traducida por completo al español, además de Santa con Lupita Tovar y Carlos Orellana, en abril de 1932; otros estrenos exitosos fueron Adiós a las armas con Gary Cooper en 1933, King-Kong en 1934, Viva Villa en 1935 y Allá en el rancho grande, en 1937.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s