La historia en la mirada: del porfirismo a la revolución

Publicado el jueves, 14 de Abril de 2011 por Arturo Mendoza en El punto crítico.

El cine es como un virus, quisiera que el espectador se dejara infectar con nuestra película y por los tiempos de antaño, afirmó el realizador José Ramón Mikelajáuregui, quien este viernes 15 de abril estrena su documental La historia en la mirada, que rescata más de 78 minutos de documentos fílmicos que parten del régimen porfirista al periodo revolucionario y la instauración del Congreso Constituyente.
Acompañado en la Cineteca Nacional por el historiador Carlos Martínez Assad, el cineasta Hugo Mendoza y la especialista en sonido Martha Poly, el director y productor de La historia en la mirada, celebró que un filme histórico fuera tomado en cuenta por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para ser nominado al Ariel.
“Es un orgullo y una gran satisfacción que ocurra esto en un momento en el que el documental se es el género más importante de nuestro país, esta nominación nos dice que el pasado continúa siendo un tema de gran interés para los mexicanos”, señaló José Ramón Mikelajáuregui.
Egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica, el cineasta dijo estar convencido de que el cine es un fenómeno que ocurre dentro del metabolismo emocional, tanto de los realizadores como de los espectadores, y por ello este documental ha tocado de forma muy profunda las fibras sensibles de la gente.
“Vemos las calles, los barrios, las vestimentas, los movimientos políticos, los personajes, de una manera única, que nos transporta en tiempo y espacio a esos momentos tan convulsos para el país. Las personas que vemos en el filme son puros fantasmas, son espectros, pero son indudablemente iguales a nosotros, de ahí que imponga tanto su mirada cuando voltean hacia la cámara”, detalló José Ramón Mikelajáuregui.
Precisamente este aspecto, el de la gente mirando hacia la lente de los antiguos camarógrafos, es lo que unifica las diversas secuencias del filme a lo largo de casi hora y media. El director explicó que desde un principio se pensó en una forma narrativa que no fuera intrusiva con el material encontrado en los acervos de la Filmoteca de la UNAM.
“Queríamos que el espectador significara en su interior lo que estaba viendo, más que documentar mi idea era que el público viajara por las calles y la realidad de ese tiempo, creo que una de las secuencias clave de la película es la que ocurre en la hoy calle de Madero, del Centro Histórico, porque nos remite en una espacio conocido a algo que pertenece a otra forma de vida, a otra época”, relató José Ramón Mikelajáuregui.
El cineasta destacó que el material fue donado hace unos años a la Filmoteca de la UNAM y se encontraba en muy mal estado por tratarse de copias en positivo, algunos rollos estaban repletos de hongos, mientras que otros aparecían cortados por un intento de edición.
“Afortunadamente contamos con el apoyo del Conaculta, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que financió la restauración de dos horas de material. Es un proceso muy caro, estamos hablando de un costo de más de dos millones de pesos”, precisó el director.
El cineasta Hugo Mendoza, quien también ha labrado una sólida carrera como director, tuvo a su cargo la recomposición de cuadro de cada una de las secuencias, así como la edición del montaje.

Refirió que la música fue un elemento vital para crear a un intermediario y un guía emocional con el espectador. “La música de Eduardo Gamboa permitió unificar y dar más matices a las secuencia, en cierta manera, junto con el sonido logró hacer contemporáneo el pasado”.
En este sentido, la especialista en sonido, Martha Poly, expuso que trabajó junto con Carlos Aguilar, con efectos para vestir cada secuencia y acentuar la acción de las personas que aparecen a cuadro, dotando al filme de una esencia muy contemporánea.
A su vez, el historiador y guionista Carlos Martínez Assad, confesó que fue todo un reto ordenar las secuencias por fechas y periodos, e incluso descubrir a que momento pertenecía cada una.
“Hay mucha inexactitud en los filmes de la Revolución –indicó– incluso en los libros, a veces se ilustra determinado periodo con escenas que son de otros años, por ello pusimos un especial énfasis en la investigación, hay muchos elementos que ayudan, en nuestro caso nos basamos en materiales fotográficos de los hermanos Casasola para ubicar cada uno de los acontecimientos”.
El especialista puntualizó que La historia en la mirada representa una forma diferente de mostrar la Revolución Mexicana, centrándose en la gente y en quienes se dedicaron a capturar las imágenes de esa época.
“Es el único filme donde hay secuencias en donde los propios fotógrafos se filman unos a otros y donde las reacciones de la gente nos muestran todo un contexto del tiempo en que se encuentran, muchos de los transeúntes que aparecen no sabían a bien que eran esas cajas enormes que se asemejaban a las cámaras de los estudios, y eso nos lo hacen saber con sus rostros”, describió Carlos Martínez.
Afirmó que aunque aparecen los personajes acostumbrados de la Revolución como Francisco Villa, Venustiano Carranza o Francisco I: Madero, los personajes centrales son los mexicanos de hace 100 años.
“Como dije, hay mucha falsedad en los documentos cinematográficos del periodo revolucionario, no hay muchas imágenes de batallas de esas épocas, a veces los propios soldados hacían montajes actuados después de terminada la pelea, me sorprende incluso que hay fotos que fueron captadas en frente de los rifles de la tropa, obviamente no son reales, se trata de representaciones, por ello la importancia de lo genuino que de principio a fin se vislumbra en este material”, apuntó el historiador.
Finalmente, José Ramón Mikelajáuregui, señaló que en la futura edición en DVD y Blue Ray, del filme, se incluirán más materiales así como referencias históricas sobre los fotógrafos que retrataron esos tiempos de parteaguas para el país.
“Es un filme que deben ver sobre todo los jóvenes, para conocer otros lenguajes documentales. Por la influencia del periodismo estamos acostumbrados a que la realidad se filman de cierta forma, por ello lo especial de este trabajo es que es la realidad de nuestro pueblo no es un reportaje, sino una codificación sensible para ser descifrada por cada persona”, concluyó José Ramón Mikelajáuregui.

Mexican Silent Cinema Series en Brownsville, TX

Brownsville Olé, Wednesday 6 April, 2011

 Mexican Silent Cinema Series

The Brownsville Historical Association, working with the Mexican Consulate in Brownsville and the Agrasánchez Film Archives are proud to announce the Mexican Silent Cinema/ Ciclo del Cine Mexicano Silente Series to be held in April and May at the Historic Alonso Building.  These screenings are free to the public and a new movie will show every Thursday, beginning at 6:30pm.  The movie premier dates are April 7, 14, and 28, May 12 and 19, 2011.  This series was made possible through sponsorships from the Mexican Consulate, the Mexican Ministry of Foreign Affairs, the Brownsville Historical Association, historian Rogelio Agrasánchez, Jr., the Agrasánchez Film Archives, and the UNAM Filmoteca. The Agrasánchez Film Archive, headed by Rogelio Agrasánchez, Jr., is a significant repository of collections linked to the history of Mexican cinema, dealing mainly with its sound era. Rogelio Agrasánchez Jr. is the owner, curator, and only sponsor. The archive is located in Harlingen, one of the largest cities in the Rio Grande Valley, in Texas. However, its permanent site is yet to be considered. Because it is  a private source, it is not open to the public. Still, its assets have been made available to researchers, authors, film festivals, museums and other organizations since 1991. The collections are partially cataloged, and only a small percentage of them has been digitized so far. Cataloging is advanced enough as to allow an efficient search for materials related to a specific subject or film in particular. The Archive is entirely independent from the Agrasánchez Film Library, which is a motion picture business belonging to other members of the Agrasánchez family .The Archive is not -and has never been- involved in film licensing of any kind, its purpose being only educational and cultural. The Historic Alonso Building is located at 510 E. Saint Charles Street and is managed by the Brownsville Historical Association. For more information on BHA programs and exhibits please call 956-541-5560.

DF: estrenan filme mudo ‘La venganza de Pancho Villa’, hallado en 2001

Realizado entre 1930 y 1934, desde 1985 estaba en la Universidad de Texas*

Notimex
Publicado: 16/04/2011 13:08

México, DF. El filme mudo La venganza de Pancho Villa (México/Estados Unidos, 1930-1934), de Edmundo y Félix Padilla, fue proyectado por primera vez en el país, luego de haber sido descubierto en 2001.

La producción de 50 minutos cerró el ciclo de cine ocho largometrajes, en el marco de la muestra CRISISSS, América Latina, Arte y Confrontación 1910-2010, con la curaduría realizada por el investigador cinematográfico Jesse Lerner.

La proyección se efectuó la víspera en la Sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Artes, ante una mediana audiencia que escuchó los pormenores del descubrimiento a cargo de Gregorio Rocha, curador e investigador fílmico.

Rocha señaló que él encontró por casualidad La venganza de Pancho Villa, en el 2001 en el acervo de la Biblioteca de la Universidad de El Paso, Texas.

El filme fue restaurado en Estados Unidos y en una institución en Italia, dado que estaba muy dañado, por lo que hubo que someterlo a un proceso especial y copiarlo al formato digital.

Dijo que todo sucedió de manera fortuita, pues él buscaba afanosamente la película que en 1914 había rodado el Centauro del Norte. “Yo andaba de tiempo completo de un país a otro, iba por donde salían pistas y encontré fragmentos de dicha producción, pero al llegar a El Paso descubrí ‘La venganza’”.

Subrayó Gregorio Rocha que el filme original, en 35 milímetros, no tiene música y que él se la añadió de los discos que los productores tocaban durante las funciones que efectuaban en rancherías y poblados en Ciudad Juárez.

Reveló que Félix Padilla, padre de Edmundo, un empresario de la región, fue pionero de la exhibición en Estados Unidos y que La venganza de Pancho Villa era la carta fuerte de ellos en ese negocio que llevaban por los estados de Chihuahua, Coahuila y Texas.

Fue en 1985, dijo Rocha, cuando la nieta de don Félix e hija de Edmundo donó la película a la Universidad de El Paso y ahí estuvo todo el tiempo.

El investigador comentó que fue gracias al apoyo de la institución estadounidense y a una parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) que logró el descubrimiento, pues él no iba a restaurar nada, sino que estaba haciendo su documental.

Aseguró que lamentablemente el cine mudo en el mundo, pero mucho más notable en México, ha desaparecido. Que sólo hay un tres por ciento de lo que se produjo, pero advirtió que a estas alturas encontrar cualquier vestigio, por muy mal estado en que esté, es sumamente valioso.

Por otra parte, cabe señalar que en el programa de mano del ciclo llevado a cabo, se indica que las producciones “surgieron de una diáspora, entendida como la emigración de los pueblos. En contraste con los movimientos y las tecnologías cinematográficas del llamado ‘Primer mundo’, el Nuevo Cine Latinoamericano ofrecía un modelo listo para la exportación”.

El teórico Teshome Gabriel escribió que la principal característica del “Tercer cine” en realidad no es tanto dónde se hace o quién lo hace, sino la propuesta ideológica y de conciencia.

Por lo que se refiere a la Revolución Mexicana, se establece en el programa de mano que fueron numerosos los directores de cine, tanto nacionales como extranjeros, que la documentaron.

Este suceso coincidió con lo que los historiadores de cine han identificado, por un lado, como un periodo de transición entre el falso documental (actualités) y el primer cine; y por otro lado, con el surgimiento y la codificación las normas narrativas del cine clásico.

A menudo, “las miradas” de la Revolución se reunieron posteriormente en el cine de compilación, como es el caso de la Historia completa de la Revolución Mexicana (Salvador Toscano entre 1912 y 1930) o La historia de la Revolución (Julio Lamadrid, 1928).

En la explicación documentada se establece que, sin embargo, ninguna de esas recopilaciones es tan anárquicamente improvisada como lo es La venganza de Pancho Villa (1930-1934), una película ensamblada con distintos materiales.

La producción de los Padilla, fragmentos de películas de Hollywood ambientadas en la Revolución, tiene tomas sacadas de El nacimiento de una nación (DW Griffith, 1915), y tomas originales de los Padilla, en la que actúan familiares de los propios realizadores.

Los Padilla, resume el documento, trabajaban como proyeccionistas itinerantes a lo largo de la frontera México-Estados Unidos, mostrando su única película en continua evolución, puesto que integraron imágenes reales de la Primera Guerra Mundial que se reeditaron para representar la ocupación estadunidense en Veracruz. Además, utilizaron diversos actores que interpretaron a Villa, incluyendo al mismo general revolucionario.

*Artículo tomado de http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/04/16/estrenan-filme-mudo-la-venganza-de-pancho-villa-descubierto-en-2001

Entrevista a Aurelio de los Reyes

Sus ojos azules se posan sobre los documentos. Olfatea las páginas con la mirada, las palpa con la retina, las escudriña con esa especie de visión biónica que la musa Clío le concedió como gracia a los historiadores del arte. Para Aurelio de los Reyes los documentos se revelan como escenas cinematográficas. Pueden ser artículos periodísticos, grabados o imágenes fijas o en movimiento. Extrae de ellos datos precisos, contundentes, para construir la historia cuadro por cuadro. Encuentra en ellos rasgos de la vida cotidiana que nos hacen recordar tiempos remotos de gente común y corriente. Son ojos y mente de cine, porque saber ver es la labor de los historiadores del arte.

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A una cuadra de la Ciudadela, en el número 21 de Plaza Carlos Pacheco, se localiza la Academia Mexicana de la Historia, correspondiente de la Real de Madrid, que actualmente dirige la historiadora Gisela von Wobeser. El 14 de abril se realizó la sesión solemne de recepción como Académico de Número del doctor Aurelio de los Reyes, quien a partir de ese día ocupó el sillón 16 y pronunció el discurso La iconografía imperial de Maximiliano y Carlota. “Fue un ingreso inesperado y sorpresivo. No significa un reconocimiento a una trayectoria que aún no está concluida porque me faltan muchos libros por escribir. Lo importante fue la muestra de apertura que dio la Academia hacia nuevas líneas de investigación como son el cine, la vida cotidiana y la iconografía”, revela el historiador De los Reyes, también Premio Universidad en investigación en artes. “Mi ingreso fue propuesto por un grupo de académicos, maestros míos muy queridos. Pensé mucho la aceptación porque no tenía previsto que esta institución se atravesara en mi vida.”

El investigador de cine destaca la actual flexibilidad de la Academia porque la historiografía se ha abierto a muchos temas en los últimos años, más allá de las líneas tradicionales de la historia política, económica y social. “Era una necesidad que la institución evolucionara de acuerdo con el proceso seguido por la dinámica de la historiografía.” Considera que en el futuro deberán tener inclusión en la Academia científicos sociales, antropólogos o sociólogos que posean una obra historiográfica o realicen investigación con perspectiva histórica.

¿Cómo enseñar la historia?

Aurelio de los Reyes no se siente autorizado a ofrecer propuestas para mejorar la enseñanza de la historia en México a niveles básico y medio. En cambio, comparte su experiencia como maestro de licenciatura y posgrado. “Mis seminarios son fundamentalmente de investigación. Hago que cada muchacho desarrolle un tema y sobre el mismo voy corrigiéndolo. Pongo a mis alumnos a investigar de inmediato. No les impongo ninguna regla; más bien les ofrezco una orientación. La mayoría ya sabe dónde investigar; simplemente hay que encauzarlos.”

Explica que los estudiantes proponen temas novedosos y que se fascinan con ellos. Aurelio de los Reyes “tiene que ser cuidadoso para que escojan bien su objeto de estudio, no se desvíen ni dispersen su atención. Pero son ellos quienes van aprendiendo sobre la marcha. En ese sentido soy muy pragmático. Una vez que tienen una idea mucho más clara de lo que quieren investigar, entonces sí los enfrento con lecturas sobre teoría de la historia. Me importa mucho más el tema y la percepción del estudiante que la memorización. Voy viendo qué le interesa, cuáles son sus percepciones y trato de afirmar sus ideas para que se sienta seguro.”

Advierte que por parte de los estudiantes está de moda realizar el marco teórico y adherirse a las ideas de un autor para desarrollar su tesis. “Todos tenemos ideas propias y me interesa más la percepción del estudiante y sus propias ideas para después confrontarlas con las ideas de las autoridades en el tema que el alumno está tratando. Pero primero hay que afirmar lo que piensa el estudiante y proporcionarle un sentido crítico para que le hable de tú y no de usted a las autoridades. Así se va construyendo la investigación.”

La chispa de la investigación

Supe de Aurelio de los Reyes al leer Los orígenes del cine en México, 1896-1900. Un libro de biblioteca pública con hojas amarillentas, orillas dobladas y páginas apostilladas y subrayadas con marca textos. Lo que llamaba la atención, además de que el libro había sido leído muchas veces – como una especie de trepanación intelectual –,  era la innumerable cantidad de notas a pie que hacían referencia a igual número de artículos en periódicos y libros. Actualmente, el historiador de cine tiene en su haber más de diez títulos publicados. El más reciente, editado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, donde Aurelio de los Reyes es investigador, se titula El nacimiento de ¡Que viva México!, sobre la gestación de esa emblemática película sobre la cultura mexicana del cineasta ruso Sergei Eisenstein.

¿Cómo surge el interés por realizar una investigación?

Siempre empiezo con preguntas que le hago a la historia. Por ejemplo, sobre el más reciente libro sobre Eisenstein me pregunté qué escribir sobre él que fuera nuevo. Creí que todo estaba dicho sobre ¡Que viva México! Pero tenía que enfrentar a Eisenstein porque ahí termina mi historia del cine mudo. ¿Qué hacer? ¿Repito lo que ya han dicho los historiadores? ¿Me conformo? Empecé a revisar bibliografía y encontré un libro que daba a conocer la correspondencia entre Eisenstein y el escritor estadounidense Upton Sinclair. El documento más antiguo que cita está fechado el 11 de noviembre de 1930. Es un telegrama donde la Secretaría de Gobernación de México autoriza la filmación de la película. Pero esa es la culminación de un proceso. ¿Qué hay detrás? ¿Cómo y por qué surge la idea en Eisenstein de hacer la película sobre México? Con esas preguntas en mente comencé a revisar la bibliografía y me di cuenta de que el asunto no estaba claro, ni siquiera en las memorias del cineasta, Mi encuentro con México. Descubrí que Eisenstein se idealizaba a sí mismo en su relación con México. Pero siempre, invariablemente, parto de preguntas. También con mis estudiantes hago que se pregunten y cuestionen para que empiecen sus investigaciones.

¿Cómo lograr que la Historia responda las preguntas? De los Reyes revela que las preguntas lo van guiando a los documentos y así va tejiendo las respuestas y las explicaciones. “Trato de comprender para explicar. Un documento me lleva a otro.”

De la investigación en torno a ¡Que viva México! y de la revisión de las memorias de Eisenstein “surge la necesidad de consultar la prensa alemana, porque al director ruso, a raíz de un artículo publicado en la revista alemana Arbeiter Illustrierte Zeitung (y que desprendió cuando buscaba críticas a su afamada película El acorazado Potemkin), le sorprendió que un país se burlara de la cultura mexicana. Eso ameritaba investigar en la prensa de aquel país. Fui a Colonia y encontré esa revista y otra más, Kölnische Illustrierte Zeitung; no había ningún reportaje sobre el Día de Muertos pero sí mucha literatura sobre México, con fotografías de Hugo Brehme, lo que me sorprendió; también hallé muchos temas que serían eisenstenianos como la Villa de Guadalupe y las haciendas pulqueras que después desarrollaría en su película.”

De Colonia se trasladó a Moscú donde Aurelio de los Reyes enfrentó obstáculos y trabas burocráticas para consultar el archivo de Eisenstein. Tras releer la biografía que Marie Seton le realizó al cineasta, resultado de tres entrevistas, y que constituye el mejor testimonio que se haya escrito sobre Eisenstein, De los Reyes descubrió que la biógrafa no tuvo acceso al archivo del cine-autor y que creyó todo lo que el cineasta le dijo. “Contrasté lo que decía Marie Seton con el archivo de Eisenstein y descubrí muchos matices que era necesario precisar. Siempre es la pregunta la que me va guiando. No tengo una metodología precisa sino que voy construyéndola conforme va desarrollándose la investigación.”

Tener en las manos un libro significa conocer los resultados de una ardua investigación; sin embargo, realizarla implica innumerables retos y dificultades a las que el historiador debe enfrentarse, complicaciones que no siempre se traslucen en las publicaciones. Para Aurelio de los Reyes las dificultades se superan con perseverancia. “Tuve muchos problemas durante la investigación en Moscú pero la burocracia no tiene que estar encima de mí sino yo arriba de la burocracia. Afortunadamente, conté con la ayuda de la doctora Tatiana Riutkova del Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia y, a través de ella, conseguí la visa para ir a investigar. Además obtuve su apoyo para hablar con la directora del archivo para que se resolvieran los problemas y obstáculos. Si se tiene un tema por investigar no se puede dar uno por vencido con el primer obstáculo sino insistir hasta lograr el objetivo.”

El cine como documento

Aurelio de los Reyes no se mete en complicaciones. Observa las imágenes sin prejuicios o predisposiciones teóricas. Está acostumbrado a ver un mundo rodeado de imágenes, algunas de las cuales tiene que descubrir, estudiar, analizar y describir para sus investigaciones. “Cuando veo los documentos y encuentro escenas que me parecen cinematográficas, las transcribo, porque para mí es una comunicación visual a pesar de estar escritas.”

Para algunos números de la serie Biografías del poder del Fondo de Cultura Económica De los Reyes realizó la investigación iconográfica. Resultan materiales atractivos precisamente por la profusión con la que se hallan ilustrados. Sobre todo, “revela que el medio académico, más allá de la historia del arte, ha reconocido el valor de la imagen. La historia, la sociología, la antropología visual se han dado cuenta de la importancia del estudio iconográfico como parte de un enfoque multidisciplinario”.

Explica que la imagen siempre ha tenido un valor testimonial, como cualquier documento. Ya sea de cine o cualquier otra, las imágenes son documentos. “Entonces todas las imágenes son emblemáticas. El historiador tiene que desentrañar los signos que hay en ellas. A veces el problema de la historia del arte es que para estudiar las imágenes se necesita tener un plus estético. Pero desde el punto de vista historiográfico no hay ninguna imagen desechable o de segunda. Todas tienen su significación y el investigador tiene que hacerle preguntas a la imagen, a la iconografía para buscar su explicación, por muy mala factura que tenga. Por eso se ha creado el término de cultura visual, para complementar esas limitaciones de la historia del arte.”

Esa es la razón por la cual Aurelio de los Reyes no comulga con conceptos como cultura popular y Kultura (la elevada o de élite). “Para mí todo es cultura. No hago ninguna diferenciación.” Y es que de sus libros siempre emerge un sustrato de vida cotidiana. “[Realizo] una historia social vista a través del cine pero también tiene pasajes con una fuerte carga de la historia de la vida cotidiana. Mientras hago la investigación me pregunto qué hacia la gente, cómo se divertía y de qué manera gastaba su tiempo y utilizaba sus horas de ocio. En mis libros siempre está presente el cine y uno de los discursos visuales del cine es la cotidianeidad. Los personajes, aunque sean de ciencia ficción o héroes fantásticos, tienen una cotidianeidad, una rutina. Me fijo mucho de eso, en actividades de la gente menor, intrascendente que, por lo general, no figura en la historia. Ese es otro aspecto interesante e importante de la historia de la vida cotidiana.”

Ver y leer de todo

Cuando el tiempo se lo permite, entre libros por escribir y la dirección de aproximadamente seis tesis al año, Aurelio de los Reyes acostumbra ir al cine. Aunque reconoce que ha descuidado sus incursiones a la pantalla grande, siempre veía de todo. “Eso lo aprendí desde que empecé a estudiar el cine mexicano. Si partía de la idea de cine de arte y de no arte me iba a pasar lo que a una serie de críticos que sólo encuentran meritorio a Buñuel, a dos o tres directores y lo demás lo tiran a la basura. Eso no puede ser. Entonces decidí ver al cine como documento: se abre la perspectiva y empiezas a ver que todo es interesante desde el punto de vista cinematográfico. No hay nada desechable, todo tiene significación. El cine nos va historiando, nos guste o no; sea bueno o sea malo, quedamos impresos en él.”

También acostumbra leer, pero por falta de tiempo concentra sus lecturas en lo que necesita para sus investigaciones y clases. “Como son investigaciones ambiciosas, entonces leo mucha bibliografía complementaria o adyacente.” Por gusto lee las novelas del siglo XIX: Benito Pérez Galdós, Emile Zola, Honorato de Balzac. Y explica la razón: “en su ensayo El naturalismo, Zola dice que debemos ver casos de la vida cotidiana y abordarlos en las novelas, incluso sustituir el término ‘novela’ por el de estudios. Precisamente, lo que hago son estudios de la sociedad, de las personas. La literatura se adelantó al cine y a la historia en fijar la vida cotidiana. Desde sus orígenes en 1896, el cine también ha captado la vida cotidiana: la “vista” El desayuno del niño es vida cotidiana, Llegada del tren es vida cotidiana. La historiografía llegó muy tarde al estudio de la vida cotidiana pero menos mal que llegó porque abre otra dimensión a la historia.”

Aurelio de los Reyes se inició en el estudio del cine mexicano por sugerencia de su maestra Josefina Zoraida Vázquez. Ambos comentaban la semejanza de ciertas películas con la realidad que estaban estudiando en el aula, sobre la historia contemporánea de Estados Unidos y el filme Jauría humana (Arthur Penn, 1966). “Si le gusta tanto la historia y el cine, por qué no hace historia del cine”, le recomendó Josefina Zoraida Vázquez. Fue así como decidió cambiar de tema sobre el arte tequitqui e inició su investigación sobre el cine mudo mexicano, que es consultada por innumerables especialistas y estudiantes.

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Unos vivaces ojos azules se posan sobre los documentos. Éstos corren como escenas cinematográficas. Página a página, cuadro a cuadro. “Las imágenes publicitarias y políticas también tienen su significación. Cualquier imagen es motivo de estudio. Las hay con calidad y sin calidad pero ninguna es desechable. También son interesantes las imágenes que el público envía al noticiario de Carlos Loret de Mola en Televisa. Aunque la televisión esté controlada, a veces se les sale de control y transmiten imágenes de campo muy impresionantes, como los cuadros de delincuencia. Más allá de una actitud moralista, la pregunta es por qué existe esa delincuencia.”

Ya sea en los recónditos archivos de Moscú o circulando a bordo de su camioneta, “cuando veo este mundo lleno de imágenes dan ganas de estudiarlo, pero no se puede todo. Veo con ojos de cine y adopto una mente cinematográfica. Me gustaría grabar todo y seguir el concepto de vista mexicana de principios del siglo XX que retrata la realidad fenomenológica para llevar un registro cuidadoso de todos los aconteceres como la inflación o la influenza. Todo lo que ocurre es como para registrarlo en película.”

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*Entrevista de Jorge Bravo al Dr. Aurelio de los Reyes publicada en la revista electrónica Imágenes del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.