Refulge Metrópolis, joya del expresionismo alemán

Artículo de Xavier Quirarte publicado en Milenio el 14 de agosto de 2011.

Se estrenará en México la versión completa de este filme, que incluye material localizado el año pasado en Buenos Aires y la música original, ejecutada por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México

Para el director Fritz Lang (1890-1976), a quien el British Film Institute llamó el Maestro de la oscuridad, “cada película tiene una especie de ritmo que sólo el director puede darle. Él debe ser como el capitán de un barco”.

Como buen capitán, llevó a buen puerto cintas como Los nibelungos, El testamento del Dr. Mabuse, M. y Sólo se vive una vez, pero ha sido Metrópolis la obra por la que más se le recuerda. Estrenada en 1927, la película, considerada una de las obras maestras del cine mundial, podrá ser vista en todo su esplendor el 17 de agosto en el Auditorio Nacional, en el marco de la décima Semana de Cine Alemán 2011.

Se exhibirá en una copia de 35 mm restaurada, que incluye el pietaje descubierto hace dos años en Argentina. Además, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, dirigida por José Luis Castillo, interpretará la música que Gottfried Huppertz escribió para la cinta.

Nelson Carro, subdirector de Programación de la Cineteca Nacional, dice en entrevista que Metrópolis “es una obra clave del cine de anticipación científica y uno de los clásicos del expresionismo alemán. La versión que se exhibirá es muy diferente porque la película tiene casi 30 minutos más, lo que equivale a un 25 por ciento más de lo que se había visto hasta ahora. Es como ver otra película”.

El crítico de cine explica que el material que no se conocía apareció en el Museo del Cine de Buenos Aires. “Cuando Metrópolis se estrenó en Berlín, un distribuidor argentino compró una copia y se la llevó a Buenos Aires. Después de su función inicial en Alemania, la película se reeditó y se le cortó media hora. Las copias que salieron para el resto del mundo ya no la tenían”.

Hace alrededor de 15 años un investigador de cine argentino, Fernando Martín Peña, sospechaba que existía la copia de la obra completa, refiere Carro. “Estuvo rastreando hasta que el año pasado ubicó ese material en una copia de 16 mm. La copia se envió a Alemania y se integró a la película original”.

Al principio críticos e historiadores vieron la noticia con escepticismo y dudaban que realmente existiera, agrega el entrevistado. “Todos pensaban que ese material estaba perdido y que no iba a poder verse nunca. Después llegó el beneplácito de que el material era el original y que ahora había una versión completa”.

La película sufrió muchas desventuras porque “durante la guerra se perdió el negativo original. Entonces las versiones que existían eran reconstruidas a partir de copias positivas que habían subsistido en diferentes lugares. De hecho todo lo que existía de Metrópolis era producto de diversas restauraciones, pero supongo que ésta será la definitiva”.

El nivel de la obra que Gottfried Huppertz (1887-1937) escribió para Metrópolis, asegura el director de orquesta José Luis Castillo, es maravilloso. Es indiscutible que es una gran partitura que, en la tradición de poswagnerialismo —por decirlo de alguna manera—, transita desde el expresionismo hasta la tonalidad expandida. Es una partitura que no sólo destaca en función de la película —porque es un binomio prodigioso—, sino además como pieza musical por sí misma”.

La ejecución de la obra es un trabajo titánico, explica el director, porque “son dos horas y media de película y de música. Hay lugares de transferencia del código cinematográfico al musical. Por ejemplo, hay marchas para los momentos de los obreros o huele a Parsifal (la ópera de Wagner) en los momentos religiosos… En fin, es algo glorioso que al público le va a fascinar”.

Una estética visual vigente

••• Algunos críticos han cuestionado el mensaje ideológico de Metrópolis, película situada en el año 2024 que narra una rebelión de obreros, que viven en galerías subterráneas, contra la clase dirigente que habita en rascacielos. Nelson Carro admite que hay cosas cuestionables.

Sin embargo, “lo más impresionante es esa visión de la sociedad del futuro, inspirada por los rascacielos neoyorquinos, y esa idea de los obreros que trabajan bajo tierra, en oposición a ese mundo exterior del ocio de los ricos y, sobre todo, yo diría, la utilización de todos los recursos visuales del expresionismo”.

El director, que en una entrevista se declaraba una “persona visual” que “experimentaba con los ojos”, creó una cinta que, advierte Carro, “visualmente conserva una vigencia total con sus enormes escenografías, sus escenas de masas, la gran inundación, etcétera. Es un gran cine espectáculo, una superproducción de su época que mantiene su atractivo”.

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