Charla sobre cine mudo en Toluca

El próximo 7 de agosto, dentro del Ciclo de Conferencias Historia de Toluca 2012, pláticas que organiza el Archivo Histórico Municipal de Toluca, daré una charla sobre algunos aspectos de la época silente del cine en la capital del estado de México.

El Archivo Histórico Municipal de Toluca está situado en Leona Vicario Norte # 303, entre Independencia y Lerdo en la colonia Santa Clara. La cita es a las 16:00 horas.

Los Juegos Olímpicos en el cine mudo. La Calle de julio 30, 2012

Toda la información vertida en esta semblanza olímpica proviene del blog The Bioscope.

Atenas, 1896:

Los primeros Juegos Olímpicos de la edad moderna, los de Atenas 1896 no fueron filmados. Los juegos escenificados en Atenas del 6 al 15 con la asistencia de 241 atletas de catorce naciones tuvieron algo de noticioso alrededor del mundo, sobre todo para los clasicistas y atletas, pero la industria cinematográfica estaba en sus inicios y no tenía los medios para recrear las noticias mundiales. El cine todavía no llegaba a Grecia, ya que fue en abril 23 cuando Edison en Estados Unidos presentó su “vitascopio”, y los hermanos Lumière, únicos candidatos posibles, no consideraron enviar operadores a Atenas. Cuando se ven en la televisión escenas adjudicadas a los juegos atenienses, estas imágenes son de los juegos de 1906 y no de los primeros en 1896. En el archivo de Burton Holmes se consignan en los Travelogues imágenes coloreadas a mano del evento bajo el título The Olympic Games in Athens.

París, 1900:

Los Juegos Olímpicos de 1900 fueron casi un desastre, después del modesto triunfo de Atenas. Organizados de forma simultánea a la Exposición Universal de París, los juegos fueron vistos de forma marginal, y al ser organizados de forma harto caótica y pobremente promovidos muchos de los atletas ni si quiera sabían que competían en Juegos Olímpicos. No resulto sorpresivo, por ello, que ninguna película se filmara del evento (varias se filmaron de la Exposición Universal de París, pero ninguna muestra competencias atléticas).

Sin embargo, breves escenas existen filmadas por Etienne-Jules Marey quien con su invento de la “cronofotografía” decidió comparar los métodos de algunos deportistas americanos y franceses. Alvin Kraenzlein (oro en atletismo), Richard Sheldon (oro en atletismo) y Ray Ewry (saltador) fueron algunos de los atletas filmados. Las películas son una sucesión de fotogramas que no duran más de unos pocos segundos. Estas imágenes mostraron la superioridad de la dinámica en la técnica americana sobre la corrección militar de los atletas franceses. Estas breves escenas sobreviven hoy –hay copia de ellas en el National Media Museum.

St. Louis, 1904:

Si París fue un desastre para los nacientes Juegos Olímpicos, San Luis fue peor. Otra vez los juegos se empalmaron con la Exposición Universal de San Luis, y otra vez se errores de inicio a fin, con poco sentido de identidad de los juegos, además de la distancia que alejó muchos atletas de viajar a América. No hubo filmación alguna del evento deportivo.

Atenas, 1906:

Estos juegos intercalados de 1906 fueron organizados para compensar a Grecia que se sentía  defraudada porque los Juegos Olímpicos no se celebraban permanentemente en Atenas. Fueron un relativo éxito y lograron poner la idea de ellos de manera seria en la palestra internacional. También atrajo a las compañías cinematográficas. Gaumont y Pathé de Francia, The Warwick Trading Company de Gran Bretaña y Burton Holmes de Estados Unidos filmaron breves vistas de los juegos. Tres filmes de un rollo sobreviven. El filmado por la Gaumont y en custodia del British Film Institute, BFI se concentra en la inauguración y gimnasia; un segmento filmado por la Pathé y descubierto en The Corrick Collection en Australia incluye las ceremonias de inauguración y clausura, lucha, ciclismo, gimnasia y entrega de medallas; y el segmento anónimo en el BFI muestra el salto de altura.

Londres, 1908:

Estos juegos se empalmaron con la Franco-British Exhibition para la cual se construyeron White City y varios estadios. Esta vez los juegos fueron bien acogidos por los organizadores. Los juegos fueron filmados por la Pathé, en lo que parece fue un trato de exclusividad. The Charles Urban Trading Company filmó eventos afuera de los estadios, incluyendo la maratón, pero dentro de los estadios era la Pathé, hecho que presagiaba arreglos futuros. Sobreviven unos diez minutos de filmación en la base de datos de la British Pathé, y con copia en el BFI. Se filmó el salto de garrocha, wáter polo y arco femenil sin mencionar a los deportistas. La mitad del pietaje se concentra en la maratón, en especial en el corredor italiano Dorando Pietri, quien lo ganó, para ser descalificado por haber recibido ayuda al desplomarse frente a la línea de meta. Estas escenas las captó de forma muy clara el filme. Por primera vez en pantalla nos emocionamos frente a la enjundia Olímpica.

Estocolmo, 1912:

Los juegos de 1912 fueron los más exitosos hasta la fecha. Veintiocho naciones, 2,407 atletas (sólo 48 mujeres), un triunfo la organización y un evento seguido de forma regular alrededor del mundo como nunca antes. La responsabilidad de filmar los juegos fue A. B. Svensk, Ameridanska Film Kompanient quien comisionó a la Pathé en exclusiva, sin controversia de por medio, la filmación de breves cortos noticiosos. La totalidad de lo filmado se resguarda en el archivo de Sveriges Television. Ahora, sí se nombra a los atletas y se trasmite un sentido de competencia y logros deportivos. En los primeros dos rollos resguardados en el BFI National Archive se ven gimnasia de exhibición femenina (la gimnasia femenina como deporte olímpico inicia en 1928). Siguen escenas de gimnasia masculina por equipo e individual; el lanzador de jabalina sueco Eric Lemming, ganador con el primer lanzamiento de más de 60 metros; esgrima, caminata de 10,000 metros y el lanzamiento de bala, ganado por al norteamericano Harry Babcock. El segundo rollo muestra dobles masculinos de tenis, futbol (Gran Bretaña gana a Dinamarca, 4-2), lucha greco-romana, lanzamiento de martillo, salto de altura y la maratón, corrido en un día muy caluroso que orilló a la mitad de los corredores a abandonar la carrera. Filmado con extremo detalle, el drama de la maratón se crece, la tensión de la competencia deportiva empuja el filme a encapsular esta sensación. La carrera la ganó Kenneth McArthur de Sudáfrica.

Amberes, 1920:

Los VI Juegos Olímpicos debieron ser escenificados en Berlín. Los juegos se cancelaron sin sorpresa alguna, sin embargo existen filmaciones de los atletas alemanes entrenando para los juegos. Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los juegos fueron otorgados a Bélgica, que probablemente no estaba preparada para organizarlos después de todo lo que pasó durante la guerra, por lo que los juegos de 1920 fueron organizados de forma apresurada y barata. A pesar de ello, el creciente interés a nivel mundial que despertaban no dejaba de incrementarse, además de la asistencia de varios atletas que dejaron huella en el olimpismo: El volador finlandés Paavo Nurmi, el norteamericano Charley Paddock, ganador de los 100 metros y la tenista francesa Suzanne Lenglen. Según un artículo publicado en The New York Times (28/XI/1923), del cual no hay confirmación ni información sobre las compañías involucradas, se habla de una concesión en exclusividad para Amberes, desdeñada por las protestas de otros productores cinematográficos, sin embargo ello confirma el interés norteamericano por filmar los juegos, y por ende mayor interés de los medios de comunicación. Desafortunadamente, pocos rollos noticiosos sobreviven que muestran algunos de los eventos deportivos.

Paris y Chamonix, 1924:

Los segundos juegos llevados a cabo en París son más conocidos por el público moderno gracias a la película Chariots of Fire (1981). Existe un aliciente en seguir las peripecias de los corredores británicos que recrea el filme ganador de un Oscar, Eric Liddell y Harold Abrahams, que son muy realistas por los detalles. Estos fueron los primeros juegos en ser seguidos y cubiertos a profundidad en filmes. La exclusividad le fue otorgada a Rapid-Film of France. Como se reportó en 1920, existía una controversia sobre otorgar la exclusividad de los derechos de filmación, con los norteamericanos siendo los más agraviados, al grado de amenazar con retirar a su equipo de rugby del juego contra Francia a menos que se les permitiera filmar. Al final se les concedió el permiso (el equipo norteamericano ganó de forma sorpresiva), pero el episodio sacó a relucir que el comité organizador en su ansiosa necesidad de allegarse más ganancias, consideró la venta de derechos de exclusividad, pero eso hizo aflorar los sentimientos de aquellos que consideraban que los juegos no podían ser exclusividad de nadie.

Aunque parezca hecha como una obra unitaria, Les Jeux Olympiques Paris 1924 de la Rapid-Film fue editada en tres partes en Francia (recreación de los Antiguos Juegos, Juegos de Verano y Juegos de Invierno en Chamonix); en Gran Bretaña en 2 rollos dedicados a varios deportes. Recién restauró el Comité Olímpico Internacional a su forma original tres horas y media de película. Mucho de lo filmado es rutina, pero eventos individuales son adecuadamente mostrados y en ocasiones de forma formidable. En particular es emocionante el futbol, donde el ganador de la medalla de oro, Uruguay muestra un acompañamiento técnico años luz en comparación con los robustos jugadores de los equipos europeos. Los 100 metros, ganados por Abrahams, es de lo más destacado, con detalles como los atletas escarbando para acomodar el tacón. Se usa la cámara lenta de manera magistral (en especial en los 3,000 metros steeplechase). La maratón es un tour de force, un verdadero drama, con bien observados detalles como las ansiosas miradas de los oficiales en el stand de las bebidas (donde se ve la gracia de las autoridades francesas que ofrecen junto agua, vino).

Se muestran varios de los atletas estrellas: Nurmi y su gran rival finlandés Ville Ritola, los norteamericanos Jackson Scholz (sprinter) y Helen Wills (tenista), pero desafortunadamente del futuro Tarzán, Johnny Weismuller, sólo podemos ver su larga figura sumergirse en long shots. Les Jeux Olympiques Paris 1924 producido por Jean de Rovera no es una obra de arte, pero como un documento deportivo, captura mucha grandeza.

Amsterdam y St. Moritz, 1928:

Los últimos Juegos Olímpicos de la época del cine mudo se llevaron a cabo en Amsterdam (verano) y St. Moritz (invierno) en 1928. Los juegos ya estaban firmemente arraigados en el público a nivel mundial. La idea de un filme dedicado a los juegos ya se había establecido como una regla. A una compañía alemana, Olympia-Film Ag, se le adjudicó originalmente el contrato, pero fuertes objeciones se levantaron, la OFA se retiro por razones financieras y el comité organizador termino firmando un contrato con la compañía italiana, Istituto Luce. Por primera vez se escogió un director con una “casa de arte” con pedigree (Leni Riefenstahl y su Olimpia de 1936 no es la primera filmación de unos Juegos Olímpicos, ni la primera con un director de renombre como comúnmente se cree). El director fue el alemán Wilhem Prager, quien tuvo un notable éxito en 1925 con su documental deportivo de la Kulturefilme, Wege zu Kraft und Schönheit (Formas para endurecer y embellecer), filme donde Riefenstahl hace un breve rol.

La película de Prager (preservada en  el EYE, Film Institute in the Netherlands) es bastante eficiente, además de tener algunas innovaciones, tales como marcar junto a los corredores de distancia su nombre mientras se desplazan. El filme muestra a Nurmi y Ritola otra vez; a Boughera El Ouafi, el nativo de Argelia (pero corriendo para Francia), ganador de la maratón; el bullicioso Lord Burghley (interpretado por Nigel Havers en Chariots of Fire) quien ganó los 200 metros con vallas; y el primer asiático en ganar una medalla de oro, el japonés Mikio Oda, quien ganó en salto triple. Pero debido al pésimo manejo que el comité organizador hizo, los empresarios holandeses boicotearon el filme oficial y pocos lograron verlo.

The Altar of the Aztecs (1911)

The Moving Picture World, Volume XV, Jan-Mar 1913, pp. 390 and 679:

THE ALTAR OF THE AZTECS, (Jan. 31). – “The Altar of the Aztecs” is a picturesque and romantic story dealing with strange adventures encountered by Edwin Dalton, a young American mining engineer in the ancient silver mines of the Aztecs in Sonoma, Old Mexico. It starts with a brilliant social function, given by Juan Caballes, an Americanized descendant of the old Spanish Aztecs (sic), and now a wealthy mine owner on the New York Stock Exchange. This interesting story is carried through, scene after scene, of original and gripping incidents and picturesque settings, until at last the hero finds himself imprisoned in the tumble-down silver mine in far-off Condilleras (sic), Mexico. A strong love story is interwoven throughout, which makes this at once one of the most sensational and vivid stories yet released this season.

“THE ALTAR OF THE AZTECS” (Selig), Jan. 31. – An unusual picture with an extremely interesting atmosphere. It’s naturally a love story and deals with the discovery of a rich gold ledge once known to the Aztecs; but long lost. It probably was suggested by a real temple of pre-historic Mexico some good views of which are included; but its author has carefully laid out his plot and the picture shows none of the haphazard looseness that has begun to seem almost the rule with photoplays made to order. It opens in New York and with some perfect interior sets in the home of a rich merchant whose daughter resembles an old painting of an Aztec princess, her ancestress. This fact plays no part in the story, it is brought in merely for atmosphere, an atmosphere, by the way, that the picture doesn’t pretend to develop. In the novel of this type the girl usually has something to do with finding the mine; is looked upon by the natives as a goddess or something of that kind and the scenario writer perhaps knew that the spectator would follow the well-known clue and that his picture would get an added touch of mystery. We commend him for it, but wish that he could have taken the time to make two reels or more; he shows that he can be interesting. The author is J. C. Cowles and he knows how to make an acceptable picture, and Henry McRae, its producer can put one over. Hobart Bosworth plays the American mining engineer who discovers the “lost ledge” and so wins the girl, who is played by Phyllis Gordon. Henry W. Otto plays the girl’s father and F. Galves and A. E. Garcia have parts as Mexicans. The photography is of the best and the offering plainly took the audience into camp. The sub-titles are not just what was wanted.

William Selig Papers, Margaret Herrick Library Digital Collections, The Academy of Motion Picture Arts and Sciences

La ficha filmográfica la tomo de la circular que imprimió la Selig para publicitar el filme, el cual era la historia de una moderna trabajadora doméstica y sus ancianos ancestros.

Productor: Selig (USA, 1913). Productor: Henry McRae. Argumento: J. C. Cowles. Intérpretes: Hobart Bosworth (Edwin Dalton, un joven ingeniero de minas), Henry W. Otto (Juan Caballes, un descendiente de ¿azteca español? ya americanizado), Ferdinand Galvez (Juan, un viejo azteca), Al Ernest García (Joaquín, un capataz mexicano), Phyllis Gordon (Ethel Caballes).

Emilio García Riera en México visto por el cine extranjero, vol. 1, pp. 56 y 57 comenta sobre este filme:

También hubo en el primer cine norteamericano de “aztecas”, entendiendo por éstos a una raza ubicua en la geografía y la historia mexicanas, pues podían ser actuales y fronterizos. Antiguos o modernos, esos “aztecas” ilustraban un exotismo de ritos viejos y crueles, sacrificios humanos y tesoros u otras riquezas de las que sólo ellos conocían el secreto, pero no la utilidad. De ritos y sacrificios, debieron tratar The Aztec Sacrifice (1910) y The Altar of the Aztecs (1911); de riquezas incógnitas, The Aztec Treasure (1914), The Lost Ledge (1915) y The Secret of the Dead (1915).

Cinema Domingo Orchestra musicaliza el filme Argol, Tragödie der Macht (1920) de Hans Werckmeister

Nota de Copelia Mallé aparecida en Ciudadanía Express, periodismo de paz de Oaxaca:

Cinema Domingo Orchestra en Oaxaca. Cine Alcalá, presentarán, el próximo 2 de agosto la proyección y musicalización en vivo del filme Algol, Tragödie der Macht de Hans Werckmeister.

Un habitante del planeta Algol le entrega en mano a un minero llamado Robert Herne el secreto de una fuente de energía eterna. Gracias a esta tecnología, Herne se convierte en poco tiempo en uno de los hombres más poderosos del mundo. Sin embargo, su riqueza no le convierte en un hombre feliz ni pacífico, ya que su obsesión por tener cada vez más poder destroza todo lo que tiene a su alrededor: su mujer muere y su hijo intenta matarle. Al final, Herne ve la destrucción de la máquina como su única salvación.

Hay que destacar que, para su tiempo, la película tiene un enfoque muy aproximado de la cultura de la modernidad. La tragedia que se desarrolla en la película es igual que la que tiene lugar en la actualidad: el progreso basado en la explotación, no solo es destructivo para el ser humano y la naturaleza, sino que tampoco da la felicidad a quienes se benefician de ello.

 

LA HISTORIA DE LA COPIA Y SU RESTAURACIÓN.

En julio de 2007, un descendiente de la familia Pajkuric se acerca a la Cineteca Nacional de Chile para hacer entrega de un montón de latas viejas y oxidadas de una película sin identificación alguna.

La donación consistía específicamente en 14 rollos de película en 35mm de material de nitrato. Para sorpresa de Gabriel Cea, encargado del archivo de la Cineteca Nacional de Chile, el material se encontraba en muy buenas condiciones a pesar de haber estado guardado sin ninguna protección en el closet de una casa por cerca de 90 años.

Pero la sorpresa fue mayor cuando tras de dos semanas de investigación, Cea descubre lo que tenía entre manos: de los 14 rollos, 9 pertenecían a la película Phantom, en su versión íntegra, conservando incluso los teñidos de color originales y sus rótulos en castellano y 5 rollos restantes correspondían a una copia incompleta de Algol, Tragödie der Macht, una cinta de ciencia ficción de 1920 del alemán Hans Werckmeister, protagonizada por el gran Emil Jannings, cuya trama contempla a un ser extraterrestre que entrega super poderes a un humano para poder dominar el mundo. Se dice que Algol, Tragödie der Macht fue nada menos que la inspiración para que Thea von Harbou concibiese la célebre Metropolis (1927) de Fritz Lang.

La restauración de Algol, Tragödie der Macht se trabajó en colaboración con el Museo del Cine de Munich y el Goethe-Institut Chile. La copia entregada a la Cineteca Nacional de Chile, aunque incompleta, es única en el mundo.

Los negativos originales se encuentran en un archivo de Moscú y los alemanes tienen una copia en blanco y negro de mala calidad y sin teñidos, pero completa. Ahora, gracias a esta colaboración, se tiene una versión definitiva a partir de los cinco rollos encontrados en Chile.

CINEMA DOMINGO ORCHESTRA

Cinema Domingo es un proyecto audiovisual ideado por el músico Steven Brown en la ciudad de Bruselas, Bélgica, a finales de los años 80 del pasado siglo. La propuesta consistía en la intervención de espacios públicos por un grupo de músicos y un proyeccionista. Armados con sus instrumentos y con un proyector de 16 mm, musicalizaban filmes mudos de las primeras décadas del siglo.

A principios del milenio Steven se muda a la ciudad de Oaxaca, en México, donde funda el proyecto con músicos locales. Cinema Domingo Orchestra se ha presentado en festivales de cine, muestras de cortometrajes, festivales interdisciplinarios y conciertos especiales, en foros de la Ciudad de Oaxaca, el interior del Estado y otras ciudades del país.

Steven Brown: Piano, clarinete y saxofón. Nacho Carillo: Percusiones. Julio García: Bandolón, requinto y guitarra. Bruno Varela: Bajo. Facundo Vargas: Trombón.

Ficha filmográfica: Algol, tragedia del poder (Algol – Tragödie der Macht), (Alemania, 1920). Producción: Deutsche Lichtbild-Gesellschaft e.V. (DLG). Dirección: Hans Werckmeister. Argumento: Hans Brennert y Friedel Köhne. Intérpretes: Emil Jannings (Robert Herne), John Gottowt (Algol), Hans Adalbert Schlettow (Peter Hell),  Hanna Ralph (Maria Obal), Erna Morena (Yella Ward),  Ernst Hofmann (Reginald Herne), Gertrude Welcker (Leonore Nissen), Käthe Haack (Magda Herne). 99 minutos en la versión restaurada.

La cinta dirigida por el alemán Hans Werckmeister, en 1920, estuvo por más de ocho décadas incompleta y ahora es posible disfrutar de ella acompañada con la música de Cinema Domingo Orchesta, como parte del ciclo BandaSonoras: Cine Mudo a Ritmo de Rock, una colaboración de la Cineteca Nacional y el Instituto Mexicano de la Radio.

Esta cinta se considera el largometraje pionero en tratar el tema del consumo y monopolización de la energía. La historia sigue la vida de Robert Herne, quien trabaja en una mina de carbón. Mientras trabaja en la mina, se encuentra con un habitante del planeta Algol quien le da un prototipo de máquina que puede proveer una fuente casi ilimitada de energía.

Algol, Tragödie der Macht fue restaurada por el Museo de Cine de Munich y el Goethe Institut en Alemania, cuya versión definitiva se estrenó el 14 de agosto de 2011 en el XXVII Festival Internacional de Cine Mudo de Bonn; así que, prácticamente, pocos han sido los afortunados en ver el filme. Esta película se estrenó en Finlandia el 7 noviembre de 1921.

La función única, se llevará a cabo a las 19:00 horas y los boletos se encuentran en taquilla

Entrada General $50.00 pesos; con descuento $40.00 pesos. Horario de taquilla: 16 a 19 horas.

 

Gaona, Belmonte y Gallito (1920)

Anuncio de página entera de Cine-Mundial de julio de 1920 donde se anuncia la American Trading Association para comercializar desde Nueva York la película de los matadores “Gaona, Belmonte y el malogrado Gallito” en “extraordinaria corrida de toros celebrada en la plaza de Madrid”.

A continuación tres fotogramas de la película:

Fotogramas tomados de Cine-Mundial, agosto, 1920,