La labor de la “International Pictures Company” en Méjico durante 1920

Entrevista publicada en el número de junio de 1920 de Cine-Mundial. La International Pictures Company tenía una sucursal en la ciudad de México localizada en la 2a. de Capuchinas 40, México, D. F. Aparte mantener oficinas en El Paso, Texas y Nueva York. El cubano Juan de la Cruz Alarcón, admirador del cine norteamericano se empeño en que éste ayudará a resolver asuntos sociales y políticos de México al grado de tener la idea de instalar aquí una cadena de cines “y hacer de ellos centros de cultura artística y civilizadora”.

El Sr. J. de la C. Alarcón habla de los obstáculos vencidos por su Compañía en el vecino país

El señor J. de la C. Alarcón, Gerente General de la International Pictures Company, que regresó recientemente a El Paso, después de varias semanas de permanencia en Nueva York, nos concedió, antes de partir, una entrevista en la que, a grandes rasgos, describió los trabajos de la casa que administra para dar impulso no sólo a la exhibición de películas cinematográficas en Méjico, sino también a los métodos modernos de alquiler y distribución de las mismas.

Fotografía: Cine-Mundial, junio de 1920

A pesar de su vasto territorio, de su importancia comercial, de su cultura y del gran número de sus habitantes, Méjico, en lo que se refiere a cinematografía contemporánea, no estaba, durante la guerra mundial—que marcó el período crítico en el comercio de películas—a la altura de las demás grandes naciones hispanoamericanas. Y eso, no por culpa del público, sino por obra y gracia de los exhibidores, que se empeñaban en presentar material en su mayoría mediocre—por barato—y rehusaban ofrecer en sus pantalla nada que no fuera europeo, en momentos en que Europa se dedicaba a fabricar grandes cañones y no tenía a disposición de los alquiladores de películas más que material viejo.

Puede decirse, pues, que la International Pictures Company fué la que inició el movimiento de reacción que, en menos de un año, ha transformado las cosas en la República vecina, en donde ahora se presentan los grandes estrenos mundiales—que siguen siendo los estrenos neoyorquinos—en la misma medida que en Buenos Aires, Santiago, Montevideo, Río Janeiro y la Habana.

Hechas estas aclaraciones, transcribimos a renglón seguido la entrevista tenida con el señor Alarcón. no sin advertir que el Gerente de la International estaba un poco vacilante, a causa de haber perdido varios kilogramos de peso que se desvanecieron en el aire como consecuencia de una aventurn gastronómica que, según él dice, no fué aventura, sino complot. Parece que—sin que nos atrevamos a asegurarlo—toda una familia se puso de acuerdo para adelgazarlo por medio del socorrido expediente de invitarlo a comer, en Nueva York, chorizos de Extremadura.

Anuncio aparecido en Cine-Mundial de enero de 1920 donde se anuncian dos filmes de Antonio Moreno: El torbellino y La mano invisible

—¿Cuáles han sido las principales tareas de la International Pictures desde que extendió
sus actividades a la capital de Méjico?— preguntamos al entrevistado.

—Una de las más difíciles fué la de hacer práctica y efectiva la Ley del Registro de Películas, a fin de proteger los intereses de productores y exhibidnres. Esta ley que, en teoría, era excelente, no podía ser aplicada en la práctica, porque exigía que se entregasen en la Secretaría respectiva del Gobierno, dos copias de cada película registrada. Eso implicaba la compra de tres copias cuando menos y naturalmente que, por evitar tal gasto, los exhibidores preferían abstenerse de hacer el registro y arriesgar que “les reventaran”
la cinta. Por fortuna, mediante un arreglo con el Ministerio, arreglo que fué iniciado por nosotros, se ha hecho una contemporización que resuelve el problema: para proteger la posesión de una película, basta registrarla y presentar dos copias de varios cuadros de celuloide que correspondan a escenas de cada uno de los rollos que integren la producción, lo mismo que el argumento de ella. Con eso basta.

—¿Qué más ha hecho la International en favor del exhibidor?

—Entre otras cosas, trató de combatir, aunque inútilmente—pues ya es un hecho — la censura cinematográfica y fué factor en la formación de la Unión de Alquiladores, cuyo establecimiento y bases de operación fueron ya descritos por el corresponsal de ustedes. La International —me precio de decirlo—puso fin al desbarajuste ocasionado por la presentación de material viejo, dio nuevo interés a la exhibición del material extranjero,
presentando películas con titulaje en buen español y atendió muy particularmente a la selección de programas novedosos, sobreponiendo la calidad a la cantidad. Y la mejor prueba de que estas innovaciones son estimadas por el público es el éxito que nuestros programas tienen desde que. dejando aparte las cintas rancias, hemos comprado sólo material norteamericano de buena clase.

Anuncio en el número de febrero de 1920 de Cine-Mundial. El serial La mano invisible de la Vitagraph es protagonizada por Antonio Moreno

—¿Tiene usted algunos nuevos proyectos?

—Tantos, que no puedo enumerarlos todos. La International Pictures Company está en manos de jóvenes, lo cual quiere decir que ni nos asustan las innovaciones radicales ni tienen límite nuestro entusiasmo y nuestras ilusiones. Nuestros representantes en la ciudad de Méjico son dos hombres de empresa animados de agresividad mercantil, y cuyas tareas ya comenzaron a dar fruto: Cesáreo Molinar y José V. Calderón.

—¿Cuál es la situación cinematográfica en Méjico actualmente?

—Va por buen camino. El terreno es propicio a todos los progresos y si no había adelantado nada antes era por culpa de los exhibidores rutinarios, que desconocían el negocio y la manera de desarrollarlo mercantilmente. Tenían miedo de adoptar los sistemas nuevos y se habían fosilizado, para perjuicio del público. Ahora las cosas han cambiado mucho. La International ha vulgarizado el sistema norteamericano de alquiler, que es, a mi juicio, el mejor y el impulso dado a la cinematografía en Méjico ha sido, desde entonces, enorme.

Anuncio publicado en Cine-Mundial de mayo de 1920. Noten las tres películas estelarizadas por Antonio Moreno: El antifaz siniestro, La mano invisible y Aventuras de Moreno

—¿Va usted a Méjico?

—Por ahora, no. Tengo varios asuntos que arreglar en El Paso. Entre otros, la designación de representante en Nueva York. El señor A. W. Smith, jr., que tenía ese puesto, se ha separado de nuestra compañía.

Antonio Moreno en El misterio velado se anuncia en el número de noviembre de 1920 de Cine-Mundial

Y, con un apretón de manos, pusimos fin a la entrevista.

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