Jacobo Granat, creador del primer cine en México

Alicia Gojman Goldberg

Fuente: Extracto del texto “Los inmigrantes judíos frente a la Revolución Mexicana”, presentado en la XIII Reunión de Historiadores De México, Estados Unidos y Canadá – 2010.

Jacobo Granat (Lember, Austria 1871- Auschwitz, Alemania 1943) llegó de Austria en 1900 a invitación de un tío Jacobo Kalb que llegó a México desde 1885 y se estableció en el puerto de Veracruz. Granat empezó a trabajar como joven soltero con ganas de prosperar y aprovechar las buenas condiciones que el gobierno de Díaz ofrecía a los europeos. El clima difícil y la soledad lo enviaron a conocer la capital a la que llegó a principios del año de 1902. Su capacidad de desarrollar negocios lo llevó a decidirse por dar al público una sana diversión que empezaba a propagarse también en Europa. El cine fue el negocio que Granat desarrolló a partir de 1906, comprando la primera sala a la que llamó El Salón Rojo.

Así decía la crónica: “A partir de 1906, en la unión de las calles de San Francisco y Coliseo, en un edificio de características eclécticas, pero más tendiente al neoclásico, que remataba con una hornacina amparado la imagen de basalto de la Virgen de Guadalupe, las puertas del extraordinario Salón Rojo se abrieron, después de una acuciosa restauración destinada a la comodidad de los futuros parroquianos. Este lugar de esparcimiento, nacido en el último periodo del paternalista porfiriato, cuando la energía eléctrica dominaba ya la escena de las grandes orbes…supliendo todo aquello que antes necesitaba de la mano del hombre o la bestia… apareció este gran salón…” (1)

Jacobo Granat

Su ubicación fue inmejorable ya que ocupó la Casa de Borda, construcción palaciega edificada por don José de la Borda hacia 1775. Aquella mansión, se encuentra en las calles de Bolívar y Madero, aunque el señor Borda nunca la vio terminada ya que murió en 1778 y jamás imaginó que su obra llegaría a ser icono de la cinematografía mexicana. Del baile popular, de la música y de los juegos de azar. En ese año de 1906 el periódico El Imparcial describía el lugar diciendo lo siguiente:

“El local es bien amplio, fue decorado elegantemente y en él se arregló un foro en el que durante los intermedios de las exhibiciones para darles mayores atractivos un grupo de artistas cantará romanzas de los mejores repertorios francés, italiano y español. Tiene una variada y numerosa selección de vistas cinematográficas. Las tandas comenzarán desde las cuatro de la tarde y durarán hasta las once de la noche…” (2)

El Salón Rojo fue por muchos años lugar de diversión y esparcimiento para los aristócratas, burgueses, fifís, rotos y estirados de los primeros años del siglo XX, es decir para los allegados a la élite porfiriana. El periodista Alfonso de Icaza recordaba que inicialmente ocupaba el local bajo del edificio, extendiéndose años más tarde al piso superior y así lo describió:

“…Constaba de tres salones de proyección y varios más con espejos que deformaban la figura y otras pequeñas diversiones, así como uno destinado a mesas, donde se servían platillos y refrescos. Para subir al segundo piso había una escalera eléctrica, que se veía muy favorecida por la gente menuda. En general el “Salón Rojo” era amplio y cómodo….” (3)

Para 1915, el Salón Rojo fue identificado como el principal cine de la capital y pocos años después en 1921, aumentó sus atractivos al inaugurar un salón de baile, donde las orquestas de más fama durante los años veinte formaron parte de los carnets musicales. Los anuncios en los diarios ofrecían a la clientela baile por 25 centavos los días jueves y domingos, y para atraer a más personas celebraba un concurso de baile amateur en varios géneros como el danzón, el tango o el vals. También mantuvo su prestigio como lugar de exhibición de películas de estreno, fue posiblemente este foro el mejor lugar de su tipo durante la época del cine silente. En su nombre se apoyaron los artistas mexicanos y extranjeros más renombrados, a los cuales el Salón Rojo apoyaba con postales de color sepia, en blanco y negro, que se vendían a pasto en la taquilla principal.

Pero también este espacio fue utilizado como foro para realizar conferencias y mítines de todo tipo, ya que Jacobo Granat era muy dado a participar en todos los eventos culturales de la ciudad pero además estaba al tanto de las ideas revolucionarias de Madero al cual conoció personalmente y con el que trabó una estrecha amistad. Francisco Madero le solicitó en varias ocasiones a Granat la posibilidad de utilizar la sala principal del Salón Rojo para llevar a cabo varios mítines en los cuales propagó sus ideas de cambio y libertad democrática.

La multitud se agolpa afuera del Salón Rojo para vitorear a Francisco I. Madero. Imagen: Fundación Salvador Toscano

Jacobo Granat siempre estuvo presente en esas conferencias y escuchaba atentamente a su amigo deseando que lo que estaba proponiendo se convirtiera en realidad. Supo de su entrada a la ciudad, de la caída de Díaz, y de su partida posterior hacia Paris. Para entonces sus negocios habían prosperado y era dueño de otros cines como el Cine Olimpia, para cuya colocación de la primera piedra se permitió invitar nada más y nada menos que a Enrico Caruso y frecuentaba el Club Austro Húngaro en la Avenida Juárez.

En 1912 fue uno de los personajes que apoyó decididamente la creación de una comunidad permanente en México, a la cual nombraron Alianza Beneficencia Monte Sinaí en la cual se reunieron todos los judíos que entonces radicaban en la ciudad, apareciendo Jacobo Granat como su primer presidente. Para que esa comunidad pudiera dar todo el servicio que requerían sus miembros, Granat solicitó en 1916 al presidente Carranza la apertura de un panteón para la Colonia Israelita de México recién formada, en la zona de Tacuba. (4)

Las dificultades que tuvieron que enfrentar los fundadores de la Alianza Monte Sinaí con las autoridades gubernamentales- debido a los constantes cambios en el poder- para obtener el reconocimiento oficial de la institución, así como la obtención del permiso de funcionamiento del panteón, fueron innumerables. Fue el 29 de enero de 1916, cuando se recibió una carta en donde oficialmente se otorgaba el permiso de funcionamiento por parte de la oficina del gobierno, cuyo titular era el Lic. Adolfo Carrillo. “Se presume que debido a las buenas relaciones del Honorario Jacobo Granat con varios políticos de la época, se había logrado la obtención del permiso de funcionamiento y se continuaban las gestiones para el reconocimiento oficial de la Sociedad.” (5)

En una entrevista realizada con el señor Elías Capón éste comentó lo siguiente:

“El señor Jacobo Granat era un empresario muy importante en el ramo de las salas de cine. Entre otros tenía el Salón Rojo, y éste era constantemente solicitado por diferentes políticos para efectuar sus mítines o reuniones. En una ocasión el presidente Madero, con quien llevaba buenas relaciones, le pidió esa sala para anunciar allí su Plan de Ayala…(sic)” (6)

El 14 de abril de 1913 se acordó formar la mesa directiva de la Sociedad la cual quedó integrada con Jacobo Granat como presidente e Isaac Capón como tesorero. Ambos lograron formar una firme mancuerna para el trabajo comunitario. Sin embargo sus múltiples ocupaciones no le dejaban tiempo a Granat para realizar todo el trabajo así que ” en una ocasión en el año de 1915, al ver mi tío (Isaac) que el señor Jacobo Granat como Presidente de Monte Sinaí no podía dedicarle el tiempo suficiente a su puesto, le pidió que le cediera el cargo por algún tiempo, a lo que Jacobo Granat accedió entendiendo que el futuro de la Sociedad era primero…” (7)

Para Jacobo Granat la situación del país lo tenía consternado. Su familia había llegado desde 1885 cuando Jacobo Kalb tío materno llegó al país desde la ciudad de Lvov, en Polonia. Gracias a su insistencia a partir de 1900 de la ciudad de Lemberg, arribaron sus sobrinos los Kalb que se habían establecido en Veracruz donde él radicaba. Al pasar a la ciudad de México lo siguieron sus familiares que ya tenían varios hijos que habían nacido en México como Jack en 1907 que creció y se educó en el colegio alemán y su padre que empezó a trabajar en la Casa Boker. Todos mantenían buenas relaciones con la sociedad mexicana y vivían en el centro de la capital.

Cuando estalló el cuartelazo en 1913 la mayoría de los judíos vivían en el rumbo de la Ciudadela. Todo empezó cuando Bernardo Reyes y Félix Díaz intentaron un golpe de Estado en contra del presidente Francisco I. Madero y terminó el 19 cuando se acallaron los combates y los integrantes del gobierno fueron aprehendidos. La muerte de Reyes benefició a Victoriano Huerta quien asumió el poder y por sus órdenes fueron asesinados Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez.

Alfonso de Icaza periodista y nieto de Antonio de Icaza un prominente comerciante comentó lo siguiente: “Yo salí a la calle, y tras oir misa, fui, en unión de otros familiares a Tacubaya, a recoger unas primas, entre ellas mi actual esposa, que hacía ejercicios de encierro en casa de unas monjitas.

Hubo que emprender la caminata a pie y nos impresionó profundamente ver un carro “rabón cargado de cadáveres”. (8)

Para Jacobo Granat que vivía en la calle de Bolívar esquina con la ahora calle Venustiano Carranza fue un gran golpe al ver lo que estaba sucediendo en las calles de la capital. Tomó el teléfono y llamó a casa de los Kalb para salvar a su familia. El episodio lo relata Jack su sobrino de la siguiente manera:

Cuando la Revolución estalló en 1913, que fue el principio del derrocamiento del General Porfirio Díaz y la muerte de Madero, vivíamos entonces en la Plaza de la Ciudadela, conocida con ese nombre porque allí se encontraba una escuela militar o un cuartel general que lo nombraban la Ciudadela por lo muy protegido que estaba… recuerdo que fue un domingo… del mes de febrero, de los primeros días de febrero, yo había salido a comprar unos dulces con el “domingo” que me daba mi padre en aquel entonces eran como 3 o 4 centavos.. regresé y le dije a mi padre: hay muchos soldados en las calles, y no lo acababa de decir cuando empezó el tiroteo en la Plaza de la Ciudadela… como a las 12 del día. Mi tío Jacobo Granat llamó por teléfono y le dijo a mi padre que agarrara a los dos niños yo de seis años y mi hermano de dos. Que tomara un coche y se viniera a su casa. El vivía en la calle de Bolívar esquina con Venustiano Carranza, era entonces Capuchinas, vivía en un primer piso. Mi papá le preguntó si valía la pena salir a la calle y le contestó que era peor quedarse, porque ahí estaba el tiroteo y estaban tirando con granadas y cañoncitos. Mi padre y madre empacaron en unas petacas nuestras cosas y se alquiló un coche, el taxi de entonces. Y el coche cerró unas cortinas, para en caso de que lloviese y las bajaron y no nos permitieron asomarnos. Unos caballos eran los que llevaban el carro y pasamos los días del combate en casa del tío y dijo: hay que irnos de México. Y nos vamos a Veracruz. Allí permanecimos unos 35 a 40 días. Nuestra casa al regresar a México tenía dos boquetes de granada o de bala de cañón chico. Gracias a mi tío estábamos vivos. (9)

Para Jacobo Granat fue un gran golpe, haber esperado tanto de su amigo Madero y de un cambio en el país, que su muerte lo dejó muy frustrado y entristecido. Después de algunos años decidió vender sus cines y fue el señor Jenkins el que compró todo su emporio. Ya no se sentía cómodo en el país, además su esposa como buena vienesa añoraba los cafés y las pastelerías de su lugar natal. Después de algunos años de indecisión partió de regreso a Europa. Los Kalb permanecieron en México.

En Austria sufrieron la anexión de ésta a Alemania y el antisemitismo tremendo que se desató a raíz de la subida de Hitler al poder y la declaración de guerra a Polonia en septiembre de 1939 iniciaba la Segunda Guerra Mundial. De pronto ya no pudieron volver a México y sus parientes tampoco lograron salvarlos. Muy pronto fueron enviados a un campo de concentración en Alemania y murieron en 1943 en las cámaras de gas en Auschwitz. (10)

Notas:

1 Flores y Escalante, Jesús, Salón Rojo, Vida cosmopolita en la Ciudad de México, en Revista Relatos e Historias en México, México, número 19, marzo 2010.

2 Ibidem, p. 81.

3 Idem., p. 82.

4 Cfr. Smeke, Jacobo y Sofía Mercado, Historia de una Alianza, México, Comunidad Monte Sinaí, 2000..

5 Historia de una Alianza, op.cit., p. 44

6 Ibidem Entrevista a Elías Capón por Sofía Mercado, México junio de 1995. Historia de una Alianza, op. cit., p. 45.

7 Idem. P. 52

8 Martínez, Assad, Carlos, Las otras visiones del cuartelazo de 1913 en Revista Relatos e Historias en México, México, número 19, marzo 2010, apud. En Alfonso de Icaza, Así era aquello… Sesenta años de vida metropolitana, México, Botas, Alonso editores, 2007, pp. 175-177

9 Archivo de Historia Oral CDICA, Entrevista de Historia Oral a Jack Kalb realizada por Anita Viskin, México 25 de abril de 1988. (coord. Alicia Gojman de Backal).

10 Ibidem.p.6.

En en libro Sobre el Judaísmo Mexicano: Diversas Expresiones de Activismo Comunitario escrito por Shulamit Goldsmit y Natalia Gurvich Peretzman adicionan otro dato importante en la biografía de Granat, la de productor y director:

Jacobo Granat, conocido en la historia de la filmografía mexicana como el “exhibidor cinematográfico más importante” de principios del siglo XX, desde junio de 1909 fue el dueño del conocido Salón Rojo, que jugó un papel preponderante en la historia del cine en México. Entre muchas otras cosas fue director, productor y editor de un documental sobre Jalisco en 1921.

Respecto a esta cinta Aurelio de los Reyes en Filmografía del cine mudo mexicano, volumen II, 1920-1924, con información proporcionada por Guillermo Vaidovits en El cine mudo en Guadalajara apunta que fue producida por Granat, S. A. y fotografiada por Rodolfo Rosas. Se estrenó en febrero 2 de 1921 en los cines Ópera y Royal de Guadalajara y concluye:

La cinta Pro Jalisco, cuyo nombre es muy acertado, pues hace labor de nuestra provincia, reproduce primero los velos de aeroplanos y el torneo automovilístico, en el hipódromo del Rosario, en el cual venció Yáñez. Refleja después la corrida de toros de Gaona y Pastor donde Gaona mostró sus elegancias, y finalmente, salpicado aquí y allá toda la cinta, como una demostración del progreso industrial y comercial de Jalisco, aparecen fotografías de varias de las negociaciones de diversa índole, establecidas en Guadalajara, con leyendas de las clases de operaciones que hacen…

3 pensamientos en “Jacobo Granat, creador del primer cine en México”

  1. Decía que la vida de Jacobo Granat fue apasionante. Alguna vez hurgué en su incursión en la exhibición cinematográfica. Según Aurelio de los Reyes, Granat creó un auténtico monopolio de cines. Pero me parece que la mayoría de las veintitantas salas que manejaba la familia aquí y en provincia eran arrendadas o usufrusctuadas por decirlo así mediante contratos. Incluso salas de teatro que en esa época su público prefería las vistas, de allí la alarmante conversión de teatros en cines. Alarmante para los teatreros de corazón. Al abandonar el país en 1922, su hermano Bernardo y los sobrinos Oscar y Samuel se hicieron cargo de los negocios. Yo a Samuel lo detecté posteriormente como gerente de los Cines de Las Flores y el Rívoli en Santa María, y más adelante del Monumental de Puente de Alvarado. De Jacobo Granat sabemos su trágico fin, pero de su hermano y sobrinos ¿Qué sería de ellos? Ojalá el descendiente Luis Granat tomará cartas en el asunto o de plano la pluma para rescatar al resto de la familia Granat del anonimato en que se encuentran, por lo menos para mi.

  2. Una vida apasionante la de Jacobo Granat. Alguna vez me interesó su incursión en la industria de la exhibición cinematográfica. En este ramo én su momento llegó a conformar un auténtico monopolio según cuenta Aurelio de los Reyes. Creo que más que dueño de las veintitantas salas que su familia manejaba aquí y en la provincia él alquilaba la mayoría, incluso teatros venidos a menos por el acaparamiento del público por los cines. Hubo una obra de revista de Manuel Mañón que se llamó “El diez por ciento” y que denunciaba esa preocupante -para los teatreros- conversión de los teatros en cines. Desde luego que la afectación que tuvo en la importación de material fílmico la situación bélica mundial -Guerra Mundial- les favoreció. Los Granat importaban sus propios materiales. A mi me gustaría seguirle el rastro a uno de los sobrinos, Samuel, al que detecté muy niño en un desfile de fantasía por el Paseo de la Reforma -El Mundo Ilustrado-, luego como gerente de los cines Rívoli y Las Flores en Santa María la Ribera hacia la segunda década del siglo, así como del Monumental, cerca en Puente de Alvarado. Qué sería de él. Por lo menos de don Jacobo sabemos su trágico fin, pero de Samuel. Y de Bernardo, y de Oscar. Habría que alentar a Luis Granat, su descendiente a que tome las medidas pertinentes o incluso la pluma, y rescate del anonimato, por lo menos para mi, del resto de aquella generación de los Granat.

  3. Luis:

    Mi padre fue propietario de varias salas de cine en la Ciudad de México. Formó parte de la Unión de Exhibidores Independientes, asociación que enfrentó desde mediados de los años cuarenta al monopolio de Jemkins/Espinosa Yglesias. Fue entonces conoció y trató al señor Jacobo Granat, propietario de varias salas de cine en la capital de la república y constructor del célebre Cine Ópera, el cual edificó en un predio contigüo a un modesto cine que era también de su propiedad. El señor Granat vivía en el Paseo de la Reforma, pasando la gasolinera de Loma Linda, al lado de una escuela pública que todavía existe. Su casa fue demolida y remplazada por otra construcción residencial en la década de los setenta del siglo pasado. ¿Era este Jacobo Granat descendiente del que tu reseñas? Mi padre se refería a él como un judío, al parecer de origen catalán. En fin…

    Un abrazo

    Juan Felipe —– Original Message — From: Cine Silente Mexicano To: drleal04@prodigy.net.mx Sent: Thursday, October 04, 2012 9:12 AM Subject: [Nueva entrada] Jacobo Granat, creador del primer cine en México

    Luis Recillas Enecoiz posted: “Alicia Gojman Goldberg Fuente: Extracto del texto “Los inmigrantes judíos frente a la Revolución Mexicana”, presentado en la XIII Reunión de Historiadores De México, Estados Unidos y Canadá – 2010. Jacobo Granat (Lember, Austria 1871- Auschwitz, “

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