La Llaga (1920)

Artículo publicado en Cine-Mundial, vol. 5, mayo, 1920, p. 508:

Varela y Cía., que, aparte de World, dieron una nueva cinta mejicana, La llaga, adaptación de una novela de don Federico Gamboa, dirigida por Luis G. Peredo, que en esa materia ya tiene conquistado un nombre.

Puede decirse que esta cinta se reduce a mostrar la fortaleza de San Juan de Ulúa (muy interesante por cierto), ya que el argumento (y conste que no conocemos la obra literaria) resultó un poco simple en el lienzo.

La fotografía es magnífica. En cuanto a los intérpretes, en conjunto, bien. Gustavo Curiel, protagonista, es capaz de expresarse bien y pensamos que estuvo acertado en todo; aunque tiene un pequeño defecto que creemos fácil de corregir: subraya demasiado sus movimientos, sobre todo en las escenas fuertes. A María Mercedes Ferriz, muy bella en su papel, le faltó un poco de la sal que sobra a Elena Sánchez Valenzuela; de ésta, opinaremos que estuvo a su altura.

El director acertado;. quizar algo ligero al principio, al pintar el ambiente de la prisión, que parece un campo de batalla. Pero La llaga es digna de Santa; lo que, a nuestro modo de ver, es el mayor elogio.

La llaga en Guadalajara

Dos artículos publicados en Guadalajara dan cuenta de La llaga. Uno, anónimo y el segundo, una simple gacetilla. Ambos están reproducidos por Patricia Torres San Martín en Crónicas tapatías del cine mexicano, pp. 43:

Luis G. Peredo, 1919. Estrenada en el cine Lux el 24 de mayo 1920. 

Variedades, anónimo (30 de mayo de 1920):

Dada la profusión con que nos fue anunciada esta película, basada en la intensa obra del literario mexicano D. Federico Gamboa, más de uno experimentó como nosotros cierto irónico escepticismo que habla quizá de pobres medianías y hasta fracasos.

Porque la adaptación a la cinematografía de una obra enmarañada en su trama y difícil de su acción, como es La llaga, sólo se salva, en la mayor parte de los casos, con una interpretación atinada, producto de tina vasta experiencia artística. Y como la imaginación es más amplia de vuelo y horizontes que el restringido campo abarcado por el lente, se comprende que en la mayor parte de los casos, cuando hemos leído una novela o un drama, asistimos con cierta desconfianza a presenciar la película.

Y desfiló Ante nosotros la encamación de aquel poema.

Luis G. Peredo y el fotógrafo Sr. Becerril, ambos conocidos con ventaja y admirados siempre, desarrollan en esta cinta verdaderos talentos magistrales.

En fin, los detalles, la caracterización, las perspectivas, las luces, los acercamientos, los lugares y los grupos, no son pequeños lunares que se desvanecen por la belleza del conjunto, están muy bien tratados, y dan a entender un paso más en el esfuerzo del arte cinematográfico mexicano.

Variedades (26 de diciembre de 1920):

La llaga en el cine Lux, muy del agrado del público selecto que concurre a este cine, fue la reprise de la hermosa film de arte presentada por artistas nacionales y tomada de la novela del distinguido literario mexicano Federico Gamboa.

Federico Gamboa asiste a un homenaje en la plaza de Chimalistac por su obra Santa. Foto: ciudadanosenred. com.mx

La ficha filmográfica es de Filmografía general del cine mexicano (1906-1931) de Federico Dávalos Orozco y Esperanza Vázquéz Bernal (pp. 56-57):

La llaga, 1919. Producción: Gonzalo Varela, S. en C., Gonzalo Varela, Federico Gamboa y Luis G. Peredo. Dirección artística: Luis G. Peredo. Argumento: basado en la novela homónima de Federico Gamboa. Adaptación: Luis G. Peredo. Fotografía: Manuel Becerril y Luis Santamaría. Intérpretes: Gustavo Curiel, María Mercedes Ferriz, Elena Sánchez Valenzuela, Virginia Muñoz, Emilia Otazo, Antonio Galé, Francisco Ferriz. Filmada a partir de los primeros días de diciembre de 1919 y concluida en enero de 1920. Longitud: 8 o 9 partes. Sinopsis: Eulalio, un militar preso en el castillo de San Juan de Ulúa por el asesinato de su esposa, cumple su condena y vuelve a un mundo ya desconocido: el México transfigurado por el capital internacional. Un periodista, preso político, ha descrito en los capítulos anteriores los círculos infernales que forman el subsuelo carcelario del espejismo de prosperidad profiriana. Eulalio se vuelve conductor de un vehículo que distribuye cigarros en la capital. El vehículo es embestido y destrozado por un tranvía. Eulalio se casa con la viuda Nieves Librado para tener un hijo en que viva el país futuro, el México curado de “la llaga”; es decir, libre de la herida de la injusticia, de la existencia de la pobreza (sinopsis de la novela). Nota: El exhibidor y productor Germán Camus se negó a respaldar el guión de Luis G. Peredo; en vista de ello, éste se asoció con Federico Gamboa, autor de la novela y Gonzalo Varela para filmar La llaga. Peredo recibió importante ayuda en Veracruz de los cadetes de la Marina y de los cadetes del Heroico Colegio Militar.

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