Yucatán en los Estados Unidos (1917)

Pocos fueron los artículas de fondo, por llamarlos de algún modo, que Cine-Mundial publicó sobre México. Éste fue el primero, si descontamos las columnas de los corresponsales diseminados en diversas regiones hispano-parlantes y las gacetillas donde se aglutinaban datos inconexos sobre variados temas, pero todos relacionados con el cine.

Más un alegato político-social y probablemente con fines de alabanza al Gral. Alvarado, el siguiente artículo nos menciona la empresa Mexine que fundaran Roberto Altamirano Turnbull y Luis G. Mota y la filmación que realizan en Yucatán bajo los auspicios del gobierno estatal. El texto y las fotos son de Cine-Mundial de diciembre de 1917 (Vol. II, No. 12, pp. 607 y 610).

Yucatán en los Estados Unidos

Albino Doval

El experimento de Yucatán no pierde actualidad. A pesar de las intrigas diplomáticas, los estragos de los submarinos, la lucha encarnizada en Francia y Bélgica, la revolución rusa, las derrotas, victorias, invasiones, planes de campaña y toda la gama de proyectos de agresión y defensa que obsesionan al mundo desde que estalló la guerra, puede asegurarse que no existe país civilizado donde no haya estadistas escudriñando los métodos del General Alvarado y estudiando sus fines con la vista fija en el experimento en democracia que se desarrolla en Yucatán.

Fotografías que acompañan el artículo publicado en Cine-Mundial de diciembre de 1917 (Vol. II, No. 12, p. 607)
Fotografías que acompañan el artículo publicado en Cine-Mundial de diciembre de 1917 (Vol. II, No. 12, p. 607)

Al romperse las hostilidades entre el Japón y el Imperio Moscovita, hombres de saber ungidos por la fama sostuvieron la teoría de la superioridad de razas. Mientras la prensa europea, y sus ecos en América, dedicaban columnas enteras a demostrar que las “razas comedoras de arroz” jamás podían competir en el campo de batalla con las que se alimentaban de carne, los nipones, ignorando sin duda que su inferioridad mental y física estaba ya aceptada por la “ciencia,” batían a los rusos en el Yalú, embotellaban su escuadra en Puerto Arturo y les arrebataban a Corea. Esta teoría del arroz, lejos de perder, continúa sumando adeptos, y es cosa de hacer cotos porque a nuestros amigos del Oriente no les dé por cambiar de dieta, ¡si se les ocurre comer carne, nos tragan a todos!

Con México ha venido pasando algo análogo. Los comentaristas del exterior, desconocedores por lo regular de los problemas que confrontan a los gobernantes mexicanos en la tarea de encauzar la vida nacional por el nuevo derrotero, siguen, casi siempre inconscientemente, la política calumniosa que por razones de interés adoptan algunos órganos de gran circulación.

Se ha dicho, y aun se dice, que el mexicano es ingobernable. Este absurdo se apoya en innúmeras premisas, a cual más descabellada. Hubo aquí catedrático de universidad que atribuyó todos los infortunios de México a la predilección de sus naturales por las inocentes tortillas de maíz. ¿Qué diría este sabio si llega a probar uno de esos “chilitos serranos,” que son, en verdad, toda una revuelta en miniatura?

Cine-Mundial de diciembre de 1917.
Cine-Mundial de diciembre de 1917.

Las sandeces que se han publicado sobre México, encaminadas todas a defender la necesidad de un dictador que gobernara con mano de hierro o la intervención decisiva de elementos extranjeros en la política interior del país, no hubieran obtenido cabida en la prensa mundial de no existir en el movimiento constitucionalista cierta tendencia que hiere en lo vivo a las clases dominantes. En México se ha encumbrado la primera revolución efectiva de América, hecha de abajo para arriba. Es una revolución donde el caudillaje juega papel secundario y va dirigida contra determinadas injusticias económicas. De aquí nace la hostilidad contra el experimento mexicano, cuyo exponente más fiel es el gobierno autónomo de Yucatán. El atentado contra la propiedad, derecho sacrosanto a juicio de los que se hallan en mejores condiciones de imponer su criterio, es algo imperdonable, y los innovadores de la vecina república estarían hoy pasándolo muy mal si los países que con mayor tesón han mantenido ese derecho no se hubieran visto obligados a atropellarlo ante una amenaza mayor.

Pero si México ha salvado el gran escollo de la oposición extranjera a todo cambio político de índole radical, quedan todavía en algunas naciones, especialmente en aquellas cuya influencia y posición geográfica justifican y exigen, en beneficio de todos, relaciones íntimas de comercio y amistad, rencillas y prejuicios engendrados por las campañas periodísticas a que antes se ha aludido.

Cine-Mundial de diciembre de 1917 (Vol. II, No 12, p. )
Cine-Mundial de diciembre de 1917 (Vol. II, No 12, p. 607 )

Por eso es de estimarse como labor altamente meritoria la que realiza en la actualidad laempresa cinematográfica que ostenta la marca Mexine. Formada por elementos peritos en el ramo, entre los cuales son dignos de especial mención los señores Roberto A. Turnbull y Luis G. Mota, y con el apoyo decidido de las autoridades, han impresionado una cinta de largo metraje cuya exhibición en los Estados Unidos surtirá magnífico efecto. El argumento consiste en una visualización histórica de los Estados de Yucatán, Tabasco y Campeche. Muestra las imponentes ruinas de la antigua civilización maya, más: avanzada, a juicio de muchos eruditos, que la de Egipto o Babilonia en la era de su florecimiento; los monumentos y fortalezas legados por la Conquista, que sirvieron de baluarte primero contra los naturales, que defendían su independencia con ahínco, y después contra las naciones enemigas y la horda de corsarios y piratas que infestaron aquellos litorales durante más de un siglo; la industria henequenera, cuya inagotable riqueza se ha sobrepuesto a todos los obstáculos; las ciudades principales, los ríos caudalosos, los puertos de embarque para el exterior; y, por último, arroje sobre el lienzo una descripción gráfica de los resultados que produce en la práctica el régimen de gobierno del General Alvarado y los que con él coadyuvan a la liberación económica, que es la única real, de las masas populares por medio de la escuela, la sanidad y la intervención directa del estado entre patrón y obrero para extirpar los sistemas expoliadores que en época aún muy cercana eran la base del comercio en México.


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