Filmoteca de la UNAM invitada al festival más importante de cine silente

Por la trascendencia que reviste la presencia del cine silente mexicano en Pordenone también incluyo la nota que publica la Filmoteca de la UNAM en su portal:

Filmoteca de la UNAM invitada al festival más importante de cine silente; se realiza en Pordenone, Italia del 5 al 12 de octubre

Exhibirá cinco horas veinte minutos de imágenes de la Revolución Mexicana restauradas por la Filmoteca; incluye material inédito.

El Dr. Aurelio de los Reyes recibirá el Premio Jean Mitry, el reconocimiento más importante para un historiador de cine.

Entrevista con Zapata. Imagen: Revista Toma, No. 30, sep-oct 2013
Entrevista con Zapata. Imagen: Revista TOMA, No. 30, sep-oct 2013

Para la edición 32° del Festival de Cine Silente de Pordenone, que se realizará del 5 al 12 de octubre, el programa oficial incluye la exhibición de uno enteramente extra-europeo, el cual estará dedicado a México con materiales provenientes del acervo de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México. En el 2013, el programa mexicano presentará lo que corresponde a cinco horas veinte minutos de documental de la Revolución Mexicana, y en el 2014 se planea la exhibición de las películas de ficción realizadas en México en la época del cine silente. Cabe destacar que es la primera vez que un archivo fílmico de Latinoamérica es invitado a este gran festival.

Desde 1981, y durante la primera semana de octubre de cada año, se celebra Le Giornate del Cinema Muto en la ciudad italiana de Pordenone. La “jornada” fue precisamente organizada y encabezada por apasionados, estudiosos y conocedores del cine mudo, como Livio Jacob, Paolo Cherchi Usai, Piero Colussi y David Robinson, entre otros, con la intención inicial de reunirse para ver películas antiguas del período silente.

Hoy en día y gracias a la colaboración de diversos archivos fílmicos, principalmente europeos y estadounidenses, Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone es el festival de cine silente más importante del mundo, en el cual se han presentado los más valiosos materiales fílmicos de ese período, con un estado de restauración casi total.

Imagen: Revista TOMA, No. 30, sep-oct 2013
Porfirio Díaz. Imagen: Revista TOMA, No. 30, sep-oct 2013

El programa mexicano

El programa 2013 del festival propone un acercamiento abundante en la exploración e investigación a través de las páginas importantes de la historia del cine. Pocas veces en una sola edición se ha aventurado en muchos territorios inexplorados que merecen atención y reconsideración por los historiadores, así como ofrecer momentos inolvidables a la audiencia.

Es así que el festival exhibirá filmes de Suecia, Ucrania, México, Australia y, por supuesto, Italia, así como diversos programas dedicados a la actriz checa Anny Ondra, al cine de animación, entre otras actividades más.

El programa mexicano presentará cinco horas veinte minutos de la Revolución Mexicana. Algunas imágenes son inéditas, como las distintas vistas del Zócalo de la ciudad de México. Acerca de la procedencia de las imágenes, pertenecientes a las colecciones de la Filmoteca de la UNAM, Francisco Ohem, Subdirector de Preservación y Acervos de esa institución, comenta:

“Los materiales que se exhibirán en Pordenone empiezan con las vistas que tomó en México Gabriel Veyre, enviado de la casa Lumière, entre agosto de 1896 y enero de 1897, las cuales vienen a ser una especie de postales animadas con escenas desde cotidianas hasta históricas, como el traslado de la campana de Independencia hacia el lugar en que el todavía se encuentra en la actualidad, en el balcón central en el Palacio Nacional. Esta primera parte del material se complementa con imágenes que el Dr. Aurelio de los Reyes ubicó en la colección de papel de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Se trata de vistas que un empleado de la Casa Edison tomó en México, en 1897. En ese sentido, tenemos dos muestras de materiales filmados en el siglo XIX, si bien no hechos por mexicanos, pero sí tomados en nuestro país. Luego, en ese mismo programa, vienen los trabajos de dos pioneros de nuestra cinematografía: los hermanos Alva y Salvador Toscano. Gracias a la donación que recibió la UNAM de los fondos Toscano, se puede completar, de una manera muy lograda, lo que viene a ser este primer programa de México en el festival de Pordenone.”

Ohem agrega que al material anterior se suman las imágenes donadas a la Filmoteca de la UNAM por el AFI (American Film Institute). Al respecto, Francisco Gaytán, Subdirector de Rescate y Restauración de la Filmoteca, cuenta que se trata de imágenes que Charles Pryor filmó en Ojinaga en el lado mexicano de la frontera, y en Presidio, del lado norteamericano, del traslado a través del desierto a Marfa, Texas, de los federales prófugos del ataque de Villa a Ojinaga en enero de 1914.

El Dr. Aurelio de los Reyes subraya el intenso trabajo de investigación histórica, identificación y ordenamiento que ha supuesto la “restauración editorial” de todo este material, la cual ha implicado la búsqueda en la crónica periodística de la época, el recorrido físico por los lugares donde aconteció la historia, la revisión de cada imagen, fotograma por fotograma, la elaboración de intertítulos que identifiquen las figuras históricas implicadas, los espacios en que se encuentran y las acciones que desarrollan, así como la disposición cronológica de las escenas para que narren visualmente un todo coherente y ordenado.

Arco  . Imagen: Revista Toma, No. 30, sep-oct 2013
Arco triunfal en honor de Francisco I. Madero. Imagen: Revista TOMA, No. 30, sep-oct 2013

Ángel Martínez, quien encabeza el Departamento de Catalogación de la Filmoteca de la UNAM, y ha trabajado a dos manos con el Dr. de los Reyes, nos cuenta además sobre el proceso de restauración fotoquímica de las imágenes:

“Contábamos con materiales en nitrato de celulosa, por lo que tuvimos que  realizar  previamente todo el proceso de restauración fotoquímica en los laboratorios de la Filmoteca y posteriormente un duplicado, es decir, una copia en material de acetato para poderlos manejar. Así, se enviaron a Canadá cerca de 16 rollos de película de 2,000 pies, marcados todos, con pietaje, de modo que exclusivamente se restaurara digitalmente lo que íbamos a utilizar para el programa de Pordenone. Allí hicieron un escaneo del material y restauraron fotograma por fotograma, corrigiendo la inestabilidad, el cuadro, el contraste, la escala de grises, las rayas de proyección y algunas manchas que se ven en pantalla como resultado de un desprendimiento de la emulsión, etcétera. En general, el programa de Pordenone fue como armar un rompecabezas, nada más y nada menos que identificando cada una de las piezas.”

Las imágenes de la Revolución que se exhibirán en el festival de Pordenone poseen un gran valor histórico y cinematográfico, como bien apunta Francisco Gaytán: “Es muy importante decir que la Revolución Mexicana es el primer movimiento social en el mundo que se registra con imágenes en movimiento. Éste es el primer material que retrata un movimiento social tan importante con película cinematográfica; éste es el primer país que utiliza este recién descubierto medio de comunicación para registrar esos cambios sociales, que son tan cinematográficos.”

(Información tomada del artículo escrito por Karla Calviño para la Revista TOMA de septiembre-octubre, 2013)

Premio Jean Mitry al Dr. Aurelio de los Reyes

Dr. Aurelio de los Reyes
Dr. Aurelio de los Reyes

Desde su creación en 1982, el Festival de Cine Mudo ha prestado especial atención a la cuestión de la restauración y la preservación de material cinematográfico. En un esfuerzo para avanzar en esta línea de investigación, en 1986 la provincia de Pordenone estableció un premio internacional que se otorga a personas o instituciones que se han distinguido por el trabajo de restauración y mejora del cine mudo. En 1989 el premio fue dedicado a la memoria de Jean Mitry, el primer presidente de honor del festival y desde entonces lleva su nombre.

Para esta edición, el festival otorga el máximo reconocimiento para un historiador de cine mudo, el Premio Jean Mitry al Dr. Aurelio de los Reyes, quien se ha dedicado a investigar la época del cine silente en México. Es, para la Universidad Nacional Autónoma de México, un honor participar en tan importante festival y que un destacado investigador universitario reciba este reconocimiento.

La Filmoteca de la UNAM llevará a Italia acervo sobre la Revolución

Noticia que publicó Arturo Cruz Bárcenas en el periódico La Jornada el martes 24 de septiembre de 2013 en su sección de espectáculos (p. 9):

La Filmoteca de la UNAM llevará a Italia acervo sobre la Revolución

Representará a México en Le Giornate del Cinema Muto en Pordenone, que abrirá el 5 de octubre.

Exhibirá cinco horas y media de escenas de ese episodio, restauradas por esa dependencia, informa Guadalupe Ferrer.

“El poder de las imágenes puede dar otra idea de personajes y hechos históricos”, asegura.

Entregarán premio a Aurelio de los Reyes, investigador de cine silente.

Arturo Cruz Bárcenas

Cartel de Le Giornate de Cine Muto 2013 en Pordenone
Cartel de Le Giornate del Cinema Muto 2013 en Pordenone, Italia

“El poder de las imágenes puede dar otra idea de personajes y hechos históricos, así como generar una emoción en torno del pasado. Tal es el caso de imágenes de Francisco I. Madero, quien ahora puede verse rodeado de la multitud, que esperaba mucho de él; o de Emiliano Zapata y Francisco Villa, en algunas escenas hasta ahora desconocidas”, expresó ayer la directora de la Filmoteca de la UNAM, Guadalupe Ferrer, en la conferencia de prensa en la que informó que la dependencia a su cargo fue invitada al festival más importante de cine silente del mundo, que se realizará del 5 al 12 de octubre, en Pordenone, Italia, donde exhibirá cinco horas y media de imágenes de la Revolución Mexicana, restauradas por dicha instancia universitaria, que incluyen material inédito.

La plática se efectuó en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario, donde la funcionaria añadió que en el festival, Aurelio de los Reyes, investigador de cine silente, recibirá el Premio Jean Mitry, el reconocimiento más importante para un historiador de cine. Para la edición 32 del Festival de Cine Silente de Pordenone, el programa oficial incluye la exhibición de uno enteramente extra-europeo, el cual estará dedicado a México, con materiales provenientes del acervo de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En 2013, subrayó, el programa mexicano presentará lo que corresponde a cinco horas y media de documental de la Revolución Mexicana, y para 2014 se planea la exhibición de las películas de ficción realizadas en México en la época del cine silente. Esta es la primera vez que un archivo fílmico de Latinoamérica es invitado a ese festival.

Dr. Aurelio de los Reyes
Dr. Aurelio de los Reyes

Apasionados, estudiosos y conocedores

Desde 1981, y durante la primera semana de octubre de cada año, se celebra Le Giornate del Cinema Muto en Pordenone. La primera jornada fue organizada y encabezada por apasionados, estudiosos y conocedores del cine mudo, como Livio Jacob, Paolo Cherchi Usai, Piero Colussi y David Robinson, con la intención inicial de reunirse para ver películas antiguas del periodo silente.

Hoy, y gracias a la colaboración de diversos archivos fílmicos, principalmente europeos y estadunidenses, Le Giornate del Cinema Muto es en su tipo el más importante del mundo, en el cual se han presentado los más valiosos materiales fílmicos de ese periodo, con un estado de restauración casi total.

A Canadá, la Filmoteca envió cerca de 16 rollos de película de 2 mil pies, marcados todos, con pietaje, de modo que exclusivamente se restaurara digitalmente lo que se iba a utilizar para el programa de Pordenone. El escaneo del material y la restauración fueron fotograma por fotograma. Se corrigió la inestabilidad, el cuadro, el contraste, la escala de grises, las rayas de proyección y algunas manchas que se ven en pantalla. Los canadienses corrigieron los puntos blancos.

En una parte de la conferencia se proyectaron unos minutos de lo que lleva la Filmoteca a Italia y se pudo comparar el antes y el después. En Pordenone se verá el México de 1900. El programa comienza con las vistas mexicanas que tomaron los enviados de los Hermanos Lumière cuando vinieron a México a mostrar el cinematógrafo en 1896 y las vistas mexicanas de Edison provenientes de la Biblioteca del Congreso. Se aprecian las primeras películas filmadas por el ingeniero Salvador Toscano, con tres vistas del Zócalo en 1898, 1900 y 1905; la inauguración del tráfico por el Istmo de Tehuantepec (1907); en las escenas de las fiestas del Centenario de la Independencia se aprecia el desfile histórico y el militar, así como las diversas inauguraciones que hizo Porfirio Díaz en esa época: la del manicomio de La Castañeda, la del Hemiciclo a Juárez, etcétera. Termina con imágenes del presidente interino Francisco León de la Barra inaugurando el Sanatorio del Doctor Aurelio Urrutia, en 1911.

En el programa 2 se observan el triunfo de Francisco I. Madero; imágenes de Madero en Ciudad Juárez, junto a Francisco Villa y Pascual Orozco, el viaje triunfal de Madero de Ciudad Juárez a la ciudad de México; imágenes de Madero a su llegada a la ciudad de México y de lo ocurrido durante el sismo de 1911; la campaña electoral de Madero y la toma de posesión como presidente de la República en 1912; imágenes de la Decena Trágica y de los funerales de Madero.

Programa 3 incluye escenas de la revolución armada; de Huerta, Carranza, Zapata y Villa; de la militarización de la preparatoria por Victoriano Huerta en 1913; de la primera vez en que se conmemoró el Día del Trabajo en México (1913); de la entrada triunfal de Carranza a la ciudad de México; de Emiliano Zapata, El Caudillo del Sur; de la entrada de los generales Villa y Zapata a la ciudad de México (1914); de la revista de tropas villistas en Chihuahua; de Villa en la Convención de Aguascalientes; de la visita de Villa a la tumba de Madero, y de cuando Villa depone las armas, así como de su asesinato en 1923.

Imagen tomada de La Jornada (Sep. 24, 2013)
Imagen: La Jornada (Sep. 24, 2013)

Más de cinco décadas

Ferrer precisó que todas las imágenes las ha preservado la Filmoteca de la UNAM por más de 50 años, y fueron identificadas y ordenadas cronológicamente por Aurelio de los Reyes, así como restauradas digitalmente en Canadá.

De los Reyes mencionó que él ha asistido 15 ocasiones seguidas al festival, que dura una semana, con sesiones que terminan en la madrugada. Cada asistente se impone su horario, acotó. “Me ha impresionado ver escenas de la Revolución China, en tiempos de Mao Tse Tung. Y lo mismo de la producción japonesa, entre otros países, que están poniendo atención en la restauración de su patrimonio fílmico. En esta caso, se ha restaurado material de los archivos de Salvador Toscano y de los hermanos Alva.

“De las películas de la época no creo que se puedan restaurar íntegramente por las condiciones del material, pero sí se han hecho esfuerzos”.

Lo restaurado es resultado de muchos años de conservación de la Filmoteca, y además de los citados más arriba fue fundamental la labor de Ángel Martínez, jefe de Catalogación, y Francisco Gaytán, titular de Restauración de la dependencia.

Los entuertos de Tabaré (1918)

Varios entuertos, por llamarlos de alguna forma, tuvo la cinta de Luis Lezama, Tabaré, filmada en 1917 y producida por la México Film, S. A. Esta cinta que se basó en el poema de Juan Zorrilla de San Martín tuvo varias menciones en la revista Cine-Mundial. Desde la filmación en Veracruz de la obra, que por cierto fue la primera cinta de ficción hecha en aquella geografía nacional. También parece ser que hubo problemas de derechos de autor; además no fue del agrado del corresponsal en México de la revista, Epifanio Soto. Finalmente, la cinta fue llevada a Nueva York para su exhibición, sin que sepamos si al final del periplo se logró proyectar en la urbe de hierro. Hasta The Moving Picture World hizo mención de la filmación de la cinta en una escueta nota al respecto.

La película se estrenó en la ciudad de México en el Teatro Arbeu el 31 de enero de 1918, según información de María Luisa Amador y Jorge Ayala Blanco en Cartelera cinematográfica, 1912-1919.

En orden cronológico están las breves notas que sobre la cinta publicó Cine-Mundial y la nota aparecida en The Moving Picture World.

La nota del semanario norteamericano se publicó el 5 de enero de 1918 y es probable que el redactor de la noticia en español, publicada en el ejemplar correspondiente a febrero, se haya basado en la nota del mes anterior en su versión en inglés.

Motion Picture Made in Vera Cruz

The Moving Picture World (Vol. XXXV, No. 1, p. )
The Moving Picture World (Vol. XXXV, No. 1, p. 57)

The first motion picture to be taken in the State of Vera Cruz with the exception of those relating to current events, was made recently by the Mexican Film Company, of Mexico City, according to United States Consul William W. Canada, Vera Cruz, Mexico. The subject chosen were scenes between Spaniards and Indians from “Tabaré,” a work by the Uruguayan poet, Juan Zorrilla de Sammartín (sic), and the place selected was a picturesque tropical ranch at Boca del Río, a short distance south of Vera Cruz. The apparatus and supplies were purchased in New York.

Película mexicana

Por primera vez se ha impresionado en Veracruz una película dramática, según informe de nuestro corresponsal. La iniciativa se debe a la Compañía Mexicana de Películas, establecida en la capital de la República. El argumento del fotodrama está tomado de “Tabaré,” obra del poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, y las escenas entre indios y españoles se impresionaron en una hacienda pintoresca de Boca del Río, a corta distancia de Veracruz. Todos los aparatos y accesorios que se usaron en la parte técnica fueron comprados en Nueva York. (Cine-Mundial de febrero de 1918, Vol. III, No. 2, p. 94)

La segunda mención que hace Cine-Mundial es del corresponsal de la revista y es parte de su columna mensual. La crítica a la cinta comparte espacio con una entrevista a Mimí Derba y la campaña anti-americana contra las películas de ese país.

La Cinematografía en Méjico

Últimos sucesos

Tabaré — Con una cinta de este nombre, adaptación del poema de Zorrilla de San Martín, ha debutado la marca Méjico Film Co., S. A.

El cuadro de artistas que para interpretarla se reunió, fué competentísimo, si se le compara con los reunidos por otras compañías: Carmen Bonifant encarnó a Blanca de Orcaz y Manuel del Castillo a Tabaré. Aquélla tuvo momentos felices; pero su labor no fué muy buena, pues carece de mímica. Castillo hizo un Tabaré desastroso: abusó de las posturas arrogantes y su andar, exageradísimo, en vez de gallardo resultó ridículo.

Los paisajes, aunque repetidos con frecuencia, fueron muy gustados y a ellos se debe, en gran parte, el éxito de la producción.

El argumento—gran monarca de nuestro público—garantizaba el éxito; el vestuario fué tan pobre, que cada actor luce un solo traje en las 10 partes de la cinta.

Resumen: una película mala, que gustó.

Epifanio Soto (hijo). (Cine-Mundial de junio de 1918, Vol. III, No. 6, p. 339)

Tabaré (1917)
Fotograma de Tabaré (1917) de Luis Lezama

Las dos restantes notas sobre el filme se refieren a los problemas legales y el posterior viaje a Nueva York para su exhibición.

Embrollo cinematográfico

La película “Tabaré,” filmada recientemente en México, está siendo objeto de extensos comentarios en la prensa profesional de Sud América. Según se alega, el poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, autor de la obra en que se basa el fotodrama, cedió los derechos cinematográficos a la Empresa Barreiro, de la Argentina, y estaba completamente ajeno a las actividades de la casa mexicana. Estos casos suceden a diario, y continuarán sucediendo mientras no se implante un cambio radical en las leyes sobre propiedad literaria vigentes en casi todos los países de la América Latina, que por lo general sólo protegen al que usurpa derechos. (Cine-Mundial de junio de 1918, Vol. III, No. 6, p. 343)

Tabaré en Nueva York

Los Sres. Sotelo y Harrington traen un ejemplar de la película.

Hace aproximadamente dos semanas llegaron a esta metrópoli los Sres. Juan G. Sotelo y B. Harrington, procedentes de México, con un positivo de “Tabaré,” fotodrama de metraje extraordinario recientemente estrenado en la vecina república.

Según nuestras noticias, la película pronto pasará a manos, bajo contrato, de conocida empresa neoyorquina para todo lo referente a su explotación en los Estados Unidos.

Aunque todavía nada puede decirse en definitiva es muy probable que la cinta no se alquile en programa corriente, sino que se proceda a la venta por Estados de los derechos de exhibición.

Los Sres. Sotelo y Harrington permanecerán en Nueva York todo este mes. (Cine-Mundial de agosto de 1918, Vol. III, No. 8, p. 509)

Un Chaplin mexicano en Los Ángeles (1918)

Salvo Gabriel Ramírez en su Crónica del cine mudo mexicano no hay otra noticia sobre este personaje y la película que protagonizó, Aventuras de Timoteo. De Héctor (Cerata, Serata o Serrata), cuyo apellido el investigor escribe de estas tres formas y conocido como Timoteo comenta:

Las bondades que el régimen mostraba hacia el cine pronto alcanzarían al esforzado Manuel de la Bandera, ya que “el propio presidente Carranza ordenó que se creasen en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Dramático las cátedras de Preparación y Práctica del Cinematógrafo (y del) Ceremonial, Mímica y Maquillaje,” cuyo cargo le fue ofrecido a él por José María Macías, rector de la Universidad. Los cursos se inaugurarían el 24 de abril de 1917 y con De la Bandera colaborarían Luis G. Peredo y María Luisa Ross.

Los resultados quedaron muy por debajo de las expectativas y nada de lo que allí se hizo sobrepasó la fase experimental. Las pequeñas películas, supervisadas por él, estaban levemente interpretadas por la veintena de entusiastas alumnos de sus cursos.

Otro corto de los que cabría hacer mención fue el interpretado por el cómico Héctor Cerata, Aventuras de Timoteo, que le valió público reconocimiento. Cerata, rápidamente bautizado con el previsible mote del “Chaplin mexicano”, probaría fortuna en Hollywood a fines de 1917. (p. 56)

Del alumno de Manuel de la Bandera, quien fuera el primer maestro de los histriones especializados en cine mudo, Cine-Mundial de septiembre de 1918 (Vol. III, No. 9, p. 591) publicó la siguiente breve nota:

Un Chaplin mexicano

Breves rasgos de la historia corta de un artista. El triple bautismo. Su comicidad. Hacia la Patria.

Cine-Mundial de septiembre de 1918 (Vol. III, No. 9, p. 595)
Héctor Cerata, Timoteo en Cine-Mundial de septiembre de 1918 (Vol. III, No. 9, p. 591)

Las  generales de este inteligente y joven actor de cinematógrafo son, para un caso de apuro, las siguientes: Héctor Cerata, nació en la capital de México; tiene 22 años de edad; mide 6 pies de estatura; los ojos, negros; el color, blanco. Su mejor seña particular, entre las que posea y no conocemos, es la expresión risueña de la faz. Ignoramos, para completar su semblanza, si es aficionado a los deportes; tratándose de un mexicano ha de serlo a la jineta, es decir charro consumado. Su otra afición, la decisiva de su vida y por la que le dedicamos estas líneas, es el cinematógrafo. A los ocho años ya había aparecido en un escenario. En las bulliciosas representaciones de los colegios, siendo estudiante, se le confiaban los papeles cómicos. De ahí arranca la orientación para su carrera: ingresó en el Conservatorio Nacional de México (hoy Escuela Nacional de Música y Arte Teatral y Cinematográfico) y se preparó para actor cómico de la pantalla. Su maestro fué el Sr. M. de la Bandera, reputado como notable Director artístico. Bajo su dirección impresionó la primera película, “Aventuras de Timoteo.” El público, que le declaró triunfador, le adaptó, como un segundo bautismo, después del cristiano de Héctor, el sobrenombre de “Timoteo.” En Octubre de 1917 salió de México con rumbo a Los Ángeles, en donde reside a la hora actual.

Trabajó en casi todos los estudios de aquella ciudad, en papeles importantes o flojos, según la ocasión; pero siempre clavado en el género cómico. ¿Ha creado un tipo genérico que acaso perdure en la pantalla? No lo juramos; pero sí afirmamos que los periódicos de habla española que en Los Ángeles se publican, le han tributado serios elogios y que le llaman, tomándolo de la voz pública, “Chaplin mexicano.” Su tercer bautizo. Trabaja con empeño en perfeccionar su arte con la esperanza de llevarlo, con su bagaje de nuevas ideas, a su Patria, México. Que así sea para bien del Arte y del artista Héctor Cerata, a quien saludamos afectuosamente.

El corresponsal Miguel Saucedo en su columna Crónica de México en el número de febrero de 1918 de Cine-Mundial (Vol. III, No. 2, p. 90) comentó, entre varios temas, sobre la creación de la nueva institución educativa:

… el Gobierno Mexicano ha establecido en el antiguo “Conservatorio Nacional de Música y Declamación,” llamado hoy “Escuela de Arte y Declamación,” una clase especial de arte mudo, con profesores y directores competentes. El éxito en las primeras pruebas y la animación de tanto “dilettanti” es algo inequívoco de que no han sido estériles los esfuerzos que se han llevado a cabo para crear una cátedra de tal naturaleza. Principalmente se dedicarán a producir películas de temas mexicanos, con el fin de exportarlas y de que en el extranjero se formen una idea del país, de su riqueza tantas veces cantada, así como de las costumbres que llevan siempre un fondo de nobleza manifiesto.

On the Road with Ramón (Tercera y última parte)

Esta tercera y última parte de la extensa crónica dedicada a Ramón Novarro se publicó en Motion Picture Magazine de junio de 1927 (Vol. XXXIII, No. 5, pp. 66-67 & 88 & 93-95 & 118). Las fotografías también provienen del mismo artículo.

On the Road with Ramón III

by Herbert Howe

Ideals do count. According to this last chapter in the Novarro biography, it is because of their ideals that the greatest stars not only have won their high places but held them

Motion Picture Magazine de junio de 1927 (Vol. XXXIII, No. 5, p.
Motion Picture Magazine de junio de 1927 (Vol. XXXIII, No. 5, p. 66)

The Road of the Future

I was lying boastfully on the beach in swimming trunks. Boastfully, because it is something of a feat to lie on a beach in the winter in California, no matter what the advertisements say.

A pelican was swimming in the air overhead. I was wishing to be a pelican in the next life. I love travel, and the pelican takes it so easy, lying down as it were. One beat of his wings carries him a greater distance than a man can negotiate with five hundred movements of his legs. And the pelican takes his food where he finds it. He can eat anything. One almost swallowed a whale the other day. I was worried as I saw the one overhead make a swoop toward my brother’s cabin where the community Ford was standing. I wonder how a Ford would digest.

“Mr. Howe, telephone!” Mein friend, the German innkeeper, who serves me sauces and philosophy with my stakes, was calling me from the embankment. I draped a towel over as much of me as possible, wondering what pest had gotten on my trail, for my hermitage among the rocks is not easy of access even by telephone.

“Long distance. Los Angeles,” said the Inn Philosopher. “Mr. Novarro calling you.”

“Hello, Ramón.”

“Hello, Herb…  Say, Herb, would you like to go to Cuba?”

“No.”

“You wouldn’t?”

“No. The swimming is good here, and the islands across are full of bootleggers, so why Cuba?”

“Oh, I see. “Well, how about Quebec?”

“Quebec? That’s where it snows in the winter… I’d like Quebec.”

“All right, then we’ll leave Sunday.”

“Fine. I’ll be in Saturday and give you a ring.”

“Fine.”

“Fine.”

“I’m going to Quebec,” I said to the innkeeper, as he prepared me a steak with one of his secret sauces which put you in a Lucullian mood.

“Quebec’s a nice place,” he said. “All French.”

Then I recalled a little French girl from Quebec whom I had met on my first trip to Europe after the war. She was on her honeymoon. Her husband was a good scout. We had cocktails together every evening before dinner. She always took just two in a precise, charming little way. “Ze first,” she said, “ees for appetite, ze second to drive eet home.” She drove home much faster than her husband and I.

Quebec… French girls… snow.

You get to longing for snow in California, especially if you happen to have been born in a Dakota igloo during a blizzard. Remember the blizzard of 1860?

As for French girls… remember the war of 1918?

At Home on the Wing

When the train porter had stacked our bags around us in the train compartment, Ramón relapsed with a sigh of contentment. “Well, home again.” he said.

“It’s a nice old covered wagon,” I said looking around.

Just then a reporter broke in. He wanted Mr. Novarro’s opinion of the train. It was the first flyer in a new service out of Los Angeles. Ramón spoke enthusiastically of it. He hadn’t been outside the compartment, but he knew he liked trains in general. Most people do who live in Hollywood.

“You look more at home in a train or a boat than in your house in Beverly,” he said to me.

“You don’t look out of place yourself.” I rejoined.

When you consider that the Road of Ramón has taken us half a million miles in the past three years, you can understand why we, like the pelicans, are more at home on the wing.

When Ramón signed a contract with Marcus Loew more than three years ago, he specified a vacation of two months every year. Every actor of Hollywood ought to get away for that space of time each year, if only to get a perspective on his little self.

“When I’ve finished this contract in two years, I’m going to Europe and stay as long as I like,” mused Ramón. “I’ll do Spain and the Riviera — and Italy again, of course. And I’m anxious to go to Berlin. I want to study music there, and I’d like to do my first concerts in Europe. Over here I’m afraid they’d come to see a movie star — out of curiosity. The Germans are not moved by publicity where music is concerned. You are judged on your merits.”

photoplay3334movi_0291What’s in a Name — $ 2.00

We arrived in Quebec at night. Lights were beaming from the little shop windows as we drove thru the twisting streets. The place had for us a charm as instantaneous as that of Miss Garbo upon the American public. We decided unanimously to remain a week instead of three days.

Usually Ramón does not register his name at a hotel But he did at Chateau Frontenac. The clerk had said the rooms would be ten dollars a day. When he read the name on the register, he looked up with a smile and extended his hand. “We are glad to have you, Mr. Novarro.” he said. “The rooms will be eight dollar a day.”

“So the name of Novarro must be worth two dollars,” laughed Ramón.

Quebec

Quebec is one of the most charming cities of the Road. Ramón considers it with Annapolis among the typical places of America. Annapolis, where he made “The Midshipman,” is one of his favorite spots in the world. “This,” he declared, “is America — the United States.” Quiet and culture and courtesy were everywhere. The officers of the Academy entertained Ramón in their homes, but there was none of the fanfare or insistence which so often accompanies the hospitality accorded a picture star.

The same spirit permeated old Quebec, the genuine aristocracy of the New World. The theater managers called but did not ask for personal appearances; however, Ramón made one in behalf of a church charity. The editor of Le Soleil, the French newspaper, offered to show us the town and each day published bulletins on Ramón’s activities.

The premier extended an invitation to Novarro to visit the parliament buildings, and afterward the minister of agriculture took us for lunch at the old club. There were no cameras grinding when the premier received Ramón. It was not a publicity stunt, but a gesture of real hospitality. “We regard you,” he said, “as an aristocrat of pictures. Ben-Hur is a true nobleman.”

French Girls and Autographs

Instead of requests for pictures, Ramón was besieged for his autograph. People located his room in the hotel and came up unannounced with autograph books in hand. He had to change his room three times in order to get sleep.

“But they are so charming you can’t turn them away,” he said.

I understood when on a few occasions I went to the door and found gasping little French girls with their books open and their fountain pens ready.

“Mr. Novarro is sleeping,” I told one of them. “I will take the book and have him autograph it. You may call for it later.”

She hesitated a moment and then said shyly, “Pleas’ but I would wish to see him also.” I assured her that when she returned she would see the hand that wrote the magic name.

Music Hath Charms

Ramón spent hours in a music store getting old Canadian and French songs. Le Soleil made note of the fact in its columns. The next day several people called offering him music. “And imagine, I had the bad taste to ask the price when the first one called,” said Ramon. “I thought of course he was a salesman. What gracious people these Quebec-ers are!”

There was no piano in our rooms, so at midnight, when everyone had left the hotel, we would go down to the ballroom. Mounting to the stage, Ramón would sit down at the grand piano in the darkness and play for the benefit of me, the janitor and the scrub ladies, who sat trancelike over their mop pails in the outer lighted room.

Cameras did not click until Ramón waved adieu to Quebec from the train platform. Back in the compartment on the way to New York, he wrote telegrams of appreciation to all Quebec.

Prophets Predict

Everyone is interested in a woman’s past and a man’s future.

Dareos the Seer predicts that Ramón will quit the screen to become a priest.

That would be a new drama for Hollywood, tho old in the world of literature where romantic characters often turn from the flesh-pots to a life of the spirit. It is indeed the story of the greatest characters that have, shadowed this world screen — philosophers, artists and men who later were made saints and gods.

A still more remarkable story would be for Novarro to become a priest and remain on the screen. I hasten to add that I speak figuratively, not heretically.

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Ramón Novarro carga sobre sus hombros a Philippe De Lacy quien lo interpreta de niño en su papel de Karl Heinrich en The Student Prince in Old Heidelberg

The Gospel of Art

It is true that Ramón is religious. But I believe the expression of his ideals will be thru pictures and music rather than by sermons. Music is the ritual of his devotion. Music affects our feelings directly and not thru the medium of ideas. Schopenhauer points out: it speaks to something subtler than the intellect. And so with masterpieces of human likeness, he says, “That peace which is above all reason, that perfect calm of the spirit, that deep rest, that inviolable confidence and serenity… as Raphael and Correggio have represented it, is an entire and certain gospel.”

Novarro is an actor, a musician, a mystic and something of a poet, but overall he is a spiritual symbol to the imagination. “The friend of man,” says Harry Carr of him. “The friend of that clean, fine thing inside your soul that never quite surrenders even in the worst of us.”

The screen offers an opportunity — unrealized as yet — for a man to be the Artist of Himself, as Raphael and Correggio were the painters of others.

Peter the Hermit

I stopped recently at a photographer’s shop on Hollywood Boulevard to get some prints of Novarro’s photographs for an Eastern publication. While I was waiting, the door flew open and in blazed Peter the Hermit.

“Soul!” shouted Peter, pointing to a portrait of Ramón in the window. Peter himself was the picture of a prophet standing there, barefooted, staff in hand, his rock-hewn face in a halo of silver locks. I thought of that other Peter as painted by Guido Reni; here, too, was one of life’s masterpieces.

“Soul!” he repeated fervently, then turning to Mandeville, the photographer, “God bless ye, my man, ye have shown the lad’s soul. I have known him since the day he came a lad to Rex Ingram, and I’ve been waitin’ and waitin’ for a great artist to bring it out. And there it is. I tell ye it is a fine face. The whole world will be the better for a-gazin’ on it. God bless ye, too, dear sir!”

With a wave of his hand, he pattered off, followed by his shepherd dog, the old philosopher of the mountain top whom all Hollywood knows and often consults.

“The whole world will be a-better for a-gazin’ on it,” mused Mandeville with a smile. “Strange old Peter.”

In echo I heard the words of Shelley spoken of his friend. “On whose countenance I have sometimes gazed till I fancied the whole world could be reformed by gazing too…”

It was a noble lament, for Shelley had just learned how that friend had deceived him. Perhaps the great poet saw more than was actually present in his friend’s face. But I’d rather think it was the friend’s failure to appreciate the power within himself which Shelley saw envisaged.

It is a tragedy common to pictures, the failure of a man to create his life in the image which the world holds of him.

Evangelizing Faces

If words can evangelize, why not faces? I left the shop thinking of idealized Faces worshiped by people in temples all over the world… Faces of Christ… of Mary… of Gautama the Buddha… of Krishna… Confucius… Mohammed… Lao-Tse… Faces of saints and sages and prophets who once were men.

I wondered impiously if they were actually adored as much as those other faces so miraculously filling the world of today; the faces of film gods and goddesses.

Men Made Gods

Familiarity rarely begets veneration. Rome is an irreligious city and a star is not without honor save in Hollywood.

We do not appreciate, nor do we fear, the influence of our idols as do people at a distance. We take them lightly. Yet a foreign critic of far perspective asks if we are not on the eve of a new religion with men made gods as in the days of imperial Rome.

The answer comes from still more distant Russia, where old gods have been thrown from the churches and in their places the images of men enshrined – Tolstoy, Turgenev and, among others, we’re told, Charlie Chaplin.

“Better the people should worship men of accomplished good than mere idols and fetishes,” so argues the government.

Even the church itself reaches down now and then to elevate a worshiper to a place with the worshiped.

All this I cite as evidence that the passion for sublimating a hero until he is made more than mortal is common to the human race.

The unconscious deification of picture idols is evinced in the very intolerance toward their human frailties. They are sentenced for deeds which a minister of the gospel might get away with. And this not thru malice but thru love of them.

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Ernst Lubitsch, Marion Davies, Ramón Novarro y Mary Pickford en el set de The Student Prince in Old Heidelberg

The Art of Acting

When a screen star is dethroned for reasons of personal nature, the invariable cry goes up, “Why can’t a film artist be judged by his art alone?”

The answer is, because he is his art.

The sculptor works in clay, the writer in words, but the movie artist in terms of self. His is the most personal of all the crafts.

Pearl White once gave a classic definition to the art of screen acting. She said it was “the bunk.”

D. W. Griffith long ago declared that the camera penetrates to the soul. “Everyone can act except an actor,” said he, meaning that self-conscious histrionic gestures are not permissible on the screen where a player must be as real as the scenery in which he appears.

The art of screen acting at its best is the art of being. When we cease trying to judge it in the light of the stage and realize this fact, we will have comprehended much.

The variety of characters which a man can play depends upon the variety of his own nature, the conjuring power of his imagination and his physical appearance.

“I wonder sometimes when people congratulate me upon my performance in ‘Ben-Hur’ how much that performance would have mattered had I had a fat stomach,” muses Novarro ironically.

It would have mattered for less than nothing had he had a fat head. Still less had he possessed a small soul.

Ramón’s Infinite Variety

Novarro is a versatile actor. He was the witty, diabolical Rupert in “The Prisoner of Zenda,” the lyric pagan youth in “Where the Pavement Ends,” the dashing impertinent Scaramouche, the sly sardonic dragoman of “The Arab,” the princely and fine-souled Judah of “Ben-Hur.”

All these are distinct characters, yet each is Novarro. The difference in them is simply in the emphasis placed on his own characteristics. His art as an actor lies in his ability to project from his own nature those phases which the author has stressed in the fictional character.

Novarro exemplifies my definition of the art of screen acting — the translation of character in terms of self.

Because he is himself a complex and versatile nature, he can play many parts with fidelity, there are writers who can write with authority on many subjects and there are those, equally great, who specialize on one. A writer cannot compose beyond the zone of his own mind, no more can an actor create beyond the horizon of his heart.

Life’s Masterpieces

In arguing of the art of the screen we overlook the fact that the screen is a medium for something more than storytelling. It is a conveyance of the gods, a means by which exceptional personalities are presented to the world.

Certainly it is not the art of Greta Garbo that has cast an immediate spell upon the public, and it is not the high merit of the stuff in which she has appeared. It is — Greta Garbo, a singularly strange and interesting specimen of the human species.

And it is the mesmeric power of character, personality, soul or whatever you choose to term the Real of a human being, that has exalted such favorites as Mary Pickford, Norma Talmadge, Gloria Swanson, Pola Negri, Douglas Fairbanks, Emil Jannings, Harold Lloyd.

Wilde says, thru the painter in “Dorian Grey”: “I sometimes think there are only two eras of any importance in the world’s history. The first is the appearance of a new medium for art, and the second is the appearance of a new personality for art also…”

And further, as tho apropos of the screen: “Now and then a complex personality takes the place and assumes the office of art, is indeed in its way a real work of art, life having its elaborate masterpieces, just as poetry has, or sculpture or painting.”

In the screen we have the first exhibition place for these masterpieces. And with the discovery of this new medium for art came the discovery of new personalities for art also.

Will the Screen Yield a Leonardo?

The masterpieces of life to which Wilde alludes are also cited by the Italian historian, Vasari. “Occasionally,” says he, “Heaven bestows upon a single individual grace and ability, so that every action is so divine that he distances all other men and clearly displays how his genius is the gift of God and not an acquirement of human art.”

Such a man, says Vasari, was Leonardo da Vinci, “whose personal beauty and grace cannot be exaggerated, whose abilities were so extraordinary he could readily solve every difficulty that presented itself. His charming conversation won all hearts, we are told ; with his right hand he could twist a horseshoe as if it were made of lead, yet to the strength of a giant and the courage of a lion he added the gentleness of the dove.”

Thus Leonardo lives more vividly by the force of his own character than by his works as an artist, and he will continue to live in the love of man when those works have perished from their canvases.

It is not without the bounds of reason to suppose that the screen may one day yield such a personality. It already has produced unusual ones.

Why Stars Fall

Stars fall from popularity for two reasons: one is poor story material that obscures their personal worth in trash; the other is change in personal character. I have yet to observe one who fell because he had forgotten his “art” of pantomime.

“Praise is the most insidious of all methods of treachery known to the world,” says Balzac. “The policy of intriguing schemers knows how to stifle every kind of talent at its birth by heaping laurels on its cradle.”

Many is the starry cradle that has been heaped with laurel until it took the appearance and served the purpose of a coffin.

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Ramón y Norma Shearer en los roles de Karl Heinrich y Kathi en The Student Prince in Old Heidelberg

Hollywoods Amon-Ra

It was the custom of Alexander the Great to propitiate the gods of each country he conquered and so to bring the people into a willing subserviency. When, master of the world, he came as a ruler to Egypt, his first move was a visit to the temple of Amon-Ra containing an image of the god which could speak and move. Before Alexander had a chance to bow down before the god, the god approached and flattered him — “Alexander, thou art thyself a god!” So it was that the priests of Egypt conquered their conqueror.

Under the influence of Aristotle, his tutor, Alexander became a great and magnanimous ruler — master of all the world with the opportunity of becoming a veritable god. Under the influence of flatterers he was made to believe in his own godship before he had attained it, and at the age of thirty-three he died after a drinking debauch.

Hollywood has its Amon-Ra and Alexander repeats himself.

Doug the Evangelist

The exceptions prove the rule.

Douglas Fairbanks is one of them. Doug has been an evangelist of youth, spreading the gospel of never say die, dare to live dangerously, keep young your ideals of courage, hope and romance.

Doug once told me that he set out deliberately at the beginning of his career to preach the doctrines of youth, which are activity, clean living and the pursuit of ideals. He hasn’t done this by “educational” films. He has done it far more effectively by suggestion. Not a preacher, but an exemplar, he has backed up his screen ideal by his daily living. Thus he endures not by any esoteric gift for “acting” but by the greater gift of being.

Mary…

Mary Pickford has so far transcended her position as a screen favorite as to be recognized among the great women of this age. Perhaps that is the reason her screen children seem to have a lesser appeal. Her own womanly character overshadows them. She is greater than any specialized work she can do.

Norma, the Woman

Norma Talmadge goes wherever the Ladies Home Journal goes — and farther. This reception of her is not based on her art as a pantomimist but upon her typification of womanly ideal. She is in herself a very lovely portrait of Woman.

Harold, the Boy

Harold Lloyd exists for much the same reason as Doug. His screen characters are at one with his own. There is sweetness, cleanliness and a modesty that is irresistible. He is, in fact, the Kid Brother and Grandma’s Boy.

Novarro’s Future

Novarro has not stood the test of time as these great favorites have. He is just coining into his own. His rise has been rapid enough to dizzy an ordinary mortal. Tho an established favorite, he has appeared in only ten pictures: “The Lover’s Oath,” “The Prisoner of Zenda,” “Trifling Women,” “Where the Pavement Ends,” “Scaramouche,” “Thy Name is Woman,” “The Red Lily,” “The Arab.” “The Midshipman” and “Ben-Hur.” His next is “Lovers” from Echegaray’s great drama, “El Gran Galeoto.” This will be followed by “Old Heidelberg.”

Thus he is interesting mainly in terms of his potentialities.

Externally the omens are in his favor. He is with a successful organization. He is under the supervision of Irving Thalberg, whose particular gift is a shrewd insight to character values combined with the ability to match like elements in story, director and star. His belief in Novarro is manifest in a remarkable schedule of stories and directors.

“Young Hercules”

I visited the studio recently to see Novarro working under the direction of Ernst Lubitsch. It appeared to be visitors’ day on the set. Mary Pickford and Marion Davies had called, and in the sidelines was an old Indian gazing raptly at Novarro. He wore the make-up and the feathers of a chief. He was playing a part in one of Colonel Tim McCoy’s Western pictures on a neighboring stage.

“Hello there!” cried Ramón coming out of the scene and gripping the old chief’s hand. “How have you been?”

“Fine,” said the chief. “And you — you are as strong as ever, hunh?” He placed a hand on Ramón’s arm. “Yep, strong as ever. Some fighter you are!”

Ramón laughed and explained that the Indian had played extra with him in his first picture, “The Lover’s Oath,” a pictorial version of the “Rubaiyat.” In one scene Ramón was taken captive by two strong-armed Persians, one of them played by the Indian. The director told Ramón to struggle with them in a futile attempt to free himself. Ramón’s attempt was not futile. He hurled the Indian over the edge of the cliff on which they were working and all but hurled him into the Happy Hunting Ground.

“Some boy,” grunted the chief, who since that day has been a warm admirer of Novarro, never failing to visit him on the set when opportunity offers.

A worshiper to whom Ramón is “Young Hercules.”

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Ramón Novarro de México con Norma Shearer de Canadá bajo la dirección de Ernst Lubitsch de Alemania se dan un beso chino en la cinta The Student Prince in Old Heidelberg

Lubitsch’s Forecast

Lubitsch came over to speak to me and I left Ramón chatting with his Arapahoe friend.

“How does Novarro like the picture; he is happy, yes?” asked Lubitsch with solicitude.

“In seventh heaven,” I replied.

“Ya? So. I am glad,” replied the expansive little German. “I tell you the truth, that boy is giving a great — a marvelous performance If this picture is big with popularity, he should be the outstanding man on the screen. Ya, he should be…” He paced a few steps, then quickly turned. “This is not masquerade romance. No big gestures — so and so. That is acting. This is heart. He is just a simple boy who is a prince. A boy with a clean fine heart. I think that is like as Novarro, not?”

I agreed.

Ingram’s Faith in Ramón

Like every star who has responded quickly to a tine director, Novarro has been considered a director’s creation. This is a mistake. Neither Rex Ingram nor anyone else made a star of Novarro. He excited the enthusiasm of Ingram, who has a rare instinct for gift in an individual. Rex had an eliciting faith in Ramon and he worked with furious determination to justify it to the world. Novarro could not have started his career under a finer more discerning master. And he might well enjoy a glow of honest satisfaction —along with a lot of gratitude — upon the receipt of that telegram from Ingram, after the director had seen “Ben-Hur” in New York. It read simply: “You give a great performance, Ramón. I am very proud of you.”

“The Coming Great Tenor”

Novarro inspires a like faith in another of his masters, Louis Graveur, celebrated concert baritone, who has tutored him in voice. In an interview in Musical America, Mr. Graveur says: “In addition to possessing a tenore robusto voice of exceptional quality, Mr. Novarro is a thoro musician and an accomplished pianist. He is the coming great tenor.”

The Rôle of Ramón

Personally I believe that destiny has outlined an heroic role in life for Ramón Novarro and equipped him with all the gifts that are needed for playing of it. Whether its chief expression will be thru the medium of the screen or thru the medium of music, I do not know. It may be simply thru the art of living without the handicap of fame.

The best forecast of Novarro’s future lies in the faith which others have in him. It is his business to take the cue and see what they see in him, but always as an ideal which is just beyond.

He has the gifts. Everything depends upon his treatment of them.

In the way he lives, in the direction his mind takes, there lies the Road of Ramón.

May it lead — Ever Upward!

The End