Crónicas de Morelia publicadas en Cine-Mundial (1918)

Salvo enero y febrero, todos los demás meses de 1918, Ángel Campero, corresponsal de Cine-Mundial en Morelia, envío noticias del quehacer cinematográfico en la capital de Michoacán. La mayoría de las notas están orientadas al fenómeno cinematográfico, sin embargo se cuelan algunas noticias sobre actividades teatrales. Desafortunadamente ninguna de las notas contiene fotografías que las acompañen, por lo que decidí presentar las portadas de Cine-Mundial que con un diseño uniforme, adicionado con buen gusto y con cierta tendencia Art Decó invitaban al lector a conocer los acontecimientos del mundo del cine.

Así pues, las crónicas de Morelia inician en marzo de 1918 (Vol. III, No. 3, p. 147) con una extensa nota de las bondades y deficiencias del cine y las razones por las cuales el cine norteamericano va a triunfar, así como los estrenos del mes:

Cine-Mundial de marzo de 1918
Cine-Mundial de marzo de 1918

Crónica de Morelia (México)

Por Qué Razón el Cinematógrafo Está Llamado a Desempeñar un Gran Papel en las Civilizaciones Modernas—Ojeada por el Firmamento Artístico del Arte Mudo—Motivos por los Cuales el Arte Americano Está Llamado a Ocupar el Centro del Sistema Mundial—Movimiento Cinematográfico del Mes

Todo aquello que tienda a la mejor satisfacción de nuestras necesidades, con mayor adaptación a nuestra manera de ser y al sentir general y dominante de la época, está llamado sin duda alguna a desempeñar importantísimo papel en el desenvolvimiento intelectual y material de las civilizaciones modernas. El cinematógrafo, con ser la imagen patente de la vida de los siglos, de los hombres y de los pueblos, y aún de la naturaleza misma, sin esfuerzo notable de nuestra parte, es susceptible de enseñar las ciencias y las artes, con mayor fidelidad que toda una biblioteca con su cuerpo docente, por lo que ocupa el lugar principal en la pedagogía moderna y reproduciendo también los caracteres viciosos, extravagantes y ridículos de los hombres a fin de corregirlos a fuerza de mostrárselos, sin limitación de tiempos, países y civilizaciones, está llamado a ocupar el lugar principal en el arte dramático, anteponiéndose a la comedia, tragedia y aún a la ópera, frente al proscenio, con su apacible pantalla blanca.

El arte, como concepción divina, es infinito en sus creaciones y en sus bellezas, de tal manera que, en el firmamento azulado de nuestras ilusiones de artistas, centellean sin cesar millares y millares de estrellas .que bien merecen nos detengamos a contemplarlas, siquiera sea un momento, para iluminarnos con sus destellos. Si, históricamente hablando, cada edad en un símbolo se encierra y cada pueblo su gloria a un hombre toma, según la genial expresión de Francisco Escudero y Perosso; en el arte mudo, por su misma naturaleza, cada artista en escena, o fuera de ella, es susceptible de materializar a los seres incorporales que de otra manera no podrían ser representados pudiendo personificar las ideas abstractas o los sentimientos del alma, ya accidentalmente, en determinada escena, o ya como más propiamente se observa, de un modo permanente, con el sello especial que la psicofisiología individual imprime en cada personalidad. Así, a fuerza de contemplar a la Robinne, en escena, en los gestos y actitudes más variadas, hemos llegado a entender que la Robinne habla, psicológicamente, al sentimiento estético, es decir al sentimiento armónico que estudia la belleza sin asociarla a ninguna otra clase de sentimientos; no así la Menichelli, que, sin dejar de impresionar nuestros sentimientos artísticos, habla a nuestras pasiones y predomina sobre aquellos a fuerza de mostrarnos en sus actitudes algo del histerismo y pecaminosos refinamientos que con seguro dominan su alma. La primera es el espíritu, la segunda la materia; o mejor aún, la una simboliza el espíritu del bien, en tanto la otra encarna el antagónico espíritu del mal. La Borelli es la transición; habla al ideal y a los sentidos, sólo que es demasiado sentimental para lo primero y un tanto inocente en sus modales para lo segundo; la Makowska es del grupo de la Robinne, aunque más clásica; es una cariátide arrancada de la Acrópolis y no se encuentra al alcance de todas las inteligencias. La quinta esencia de este grupo está en Mary Pickford, quizá rayando en infantil; Gracia Cunard, del grupo Borelli, ha sabido crear un estilo propio, formando partido entre los que gustan de admirar en la mujer, modales varoniles. Más como aquí se trata de reseña artística, baste lo dicho para que los lectores continúen, con más detenimiento y por ende con más acierto, la observación de las estrellas de primera magnitud que brillan en nuestro cielo artístico.

El pueblo americano, en algo más de un siglo, ha sabido constituirse, llegando, por su comercio e industria a ser uno de los primeros de la tierra. Como proveniente de razas sajonas, se ha entregado desde sus orígenes principalmente a las labores mercantiles e industriales porque estas razas se han caracterizado siempre por ver más el lado objetivo que el subjetivo de la vida, a diferencia de los latinos que observan lo contrario. Aquí se encuentra la única o cuando menos la principal objeción que algunos hacen, para concluir que no podrá distinguirse este pueblo en el terreno de las artes, lo que es absurdo. En efecto, de que la nación americana no haya sobresalido hasta la fecha en el campo de las artes, no se sigue que nunca sobresaldrá, pues que es susceptible de desarrollar sus actividades en ese sentido a la hora que lo quiera, ya que se encuentra dotada de las mismas facultades que las demás razas; será preciso, si se quiere, una evolución psíquica de sus individuos, pero realizada ésta, no hay para qué negar que alcanzará la supremacía como en los demás ramos, máxime cuando cuenta con elementos para atraerse, y de hecho se ha atraído, a los principales artistas latinos para que cooperen a esa evolución. Se ha dicho que los artistas americanos, no “sienten” como los latinos, y aquí cabe observar que no se discute aún la supremacía de éstos en todo lo que pueda constituir el arte; que por lo que al cinematógrafo se refiere, no es preciso investigar si lo “sienten” o dejan de “sentirlo,” porque esto es objeto de la psicología y no asistimos a las exhibiciones como científicos sino como artistas, de tal manera que basta con que “aparenten sentirlo” para dejar satisfecho al público más exigente. Con todo, el arte europeo tiene acérrimos defensores y uno de mis amigos suspira aún de vez en cuando por la Menichelli.

Entre las novedades exhibidas aquí durante el mes pueden citarse las siguientes:

Salón Opera. Proyección perfecta. Concurrencia aristocrática numerosísima. “Juana de Arco,” “Fedora” y la “Víctima de su Ideal”—por Francesca Bertini. “El Secreto del Doctor,” “El faro,” “Corazón de Piedra,” “La Sangrienta Batalla del Somme,” “Actividades de la escuadra Inglesa en el mar del Norte” y sobre todo “La Hija del Ingeniero” y “Chaplin, Policía” y “En el Banco de la acreditada casa Pasquali American Co.”

Salón París. Proyección aceptable. Concurrencia escasa aunque distinguida. “La Tumba del Rey,” marca Aquila, “El Yugo de Oro,” “Ojos que matan,” “El estigma,” “A caza de un título,” la despedida de la gentil bailarina Mariette Fuller y el debut de la no menos atractiva “Marianela,” acompañada de Thony. “La hora del triunfo” fué también esperada con verdadero interés.

Ángel Campero.

Continúa el corresponsal con sus crónicas en abril de 1918 (Vol. III, No. 4, p. 209) donde sigue explayándose sobre la importancia que reviste el cine en la vida moderna y su admiración por cine norteamericano, para terminar comentando los estrenos de la cartelera moreliana:

Cine-Mundial de abril de 1918
Cine-Mundial de abril de 1918

Crónica de Morelia (México)

En mi correspondencia anterior hablaba de la evolución artística que se inicia ya en el pueblo americano, y en virtud de la cual se han refinado, sentimentalizándose, digamos así, sus concepciones subjetivas que se han desenvuelto incesante y rápidamente hacia la convergencia incontrovertible del arte clásico. Sólo que tal desarrollo, que parecía ser objeto, según ciertas leyes sociológicas, de muchos siglos, se ha precipitado, al punto que poco habrá de vivir aquel que no asista al encumbramiento supremo o, mejor aún, al apoteosis sublime de ese arte, visto en su infancia por algunos estultos rutinarios, con indiferencia y hasta con desprecio. ¡Un esfuerzo más, y el triunfo de las películas americanas será indiscutible a despecho de muchos! En efecto, a diario aumenta el número de las producciones americanas que se exhiben en nuestros salones y aún hay alguno, como el París, que sólo éstas admite con exclusión de las demás; nuestro público comienza también a tomar verdadero gusto por este arte, llenando a diario las salas en donde se exhiben sus ahora predilectas vistas. ¿Podrá darse una prueba más elocuente de lo que decimos? Y como una consecuencia necesaria, el producto ha resultado más perfecto, que los elementos de donde procede y las vistas americanas son más teatrales, más emocionantes y más expresivas que las europeas. No periódicos, sino libros enteros, apenas bastarían a encerrar los comentarios y elogios de todos y cada uno de sus cuadros; mas habiendo necesidad de circunscribirse por la una parte a los estrechos límites de una crónica de provincia y teniendo por la otra que corroborar mis aseveraciones con casos concretos, sólo me referiré en esta ocasión a la agradable velada a que asistimos al Salón París, la noche del 13 del corriente; ahí se exhibió ante un numeroso y distinguido concurso, la película intitulada “El misterio del Palacio de Wikham” que vino a poner muy en alto el pabellón, por medio de la Universal, creadora de la obra: el desafío que se verifica, al fin de la primera parte, sobre los peldaños de la escalera monumental; la recepción vespertina, seguida del abandono de la desposada, que vaga en aquel estado anormal, más aún, morboso, no tan sólo de su cuerpo sino del palacio mismo, a la hora trágica de la media noche, son escenas dignas de las mejores páginas juveniles de Enrique IV; y Ponson du Terrail, el clásico cantor de sus proezas, no las habría descrito con más acierto. Es un episodio que tiene sus raíces en los obscuros y misteriosos tiempos medioevales, para florecer, con el realce de tennis, de alumbrado eléctrico, de automóviles y demás implementos de la civilización, con el fastuoso lujo americano.

También se exhibieron en el mismo salón: “A caza de un título”; “El estigma”; “El rescate,” por Gracia Cunard y Francis Ford; “El retrato de la familia,” por Dorothy Philips; “La copa de la amargura” y “La religión de sus mayores,” por Cleo Madison; “Ojos que matan” y “Memorias destrozadas,” por Ella Hall; “El foco de llamas,” por J. Warren Kerrigan; “El hombre sin origen” y “La perla del Harem.” Se despidió Marianella y Thony, debutando Julita Muñoz y los Sevillanitos.

La sociedad moreliana, que es autoridad en cuestiones artísticas, ha correspondido a los esfuerzos de la empresa, haciendo de este salón su centro favorito.

Salón Opera —”La hija del Ingeniero,” de la casa Pasquali American Co. y “Charles Chaplin,” en sus divertidas escenas.

Ángel Campero.

La siguiente crónica, bastante escueta, aparece en mayo de 1918 (Vol. III, No. 5, p. 269) y se circunscribe a los estrenos en los diferentes salones de cinematógrafo:

Cine-Mundial de mayo de 1918
Cine-Mundial de mayo de 1918

CRÓNICA DE MORELIA (MÉXICO)

El salón París continúa congregando el más selecto y distinguido público con sus vistas americanas. Entre las principales que se han exhibido en el mes que hoy termina se cuentan: “Eva Enemiga,” de la casa Ambrosio, por Elena Makowska; “La Perla del Lago,” por Myrtle Gonzáles; “Camino del Bien,” por Violeta Mercereau; “Almas en Prenda”; “En la Puerta de la Muerte”; “El Piquete de Guardias”; “El Retrato de la Familia”; “El Ensueño de Jorge Grey”; “Jugando con Fuego”; “Aquéllos Fueron los Días Felices”; “La Venta del Genio”; “Mitad y Mitad”; “Recuerdos Conciliadores”; “Los Ladrones de Niños”; “La Bienhechora”; “La Mentira”; “En su Viaje de Bodas”; “El cuarto Núm. 13”; “La Señorita Misteriosa”; “Quien Pierde Gana”; y “Los Acontecimientos Mundiales,” que nos han tenido al tanto de cuanto de más notable ocurre en el mundo; es en verdad ésta la mejor revista que editarse pueda. Se anuncia para el mes entrante “La Cazadora de Hombres,” por Mary Fuller, habiendo entusiasmo por conocer esa película.

Teatro Ocampo—Exhibiciones jueves y domingos de hermosas vistas americanas y europeas; “Teyeyac,” “La Bailarina Enmascarada” y otras.

Salón Opera—”Los senderos de la Vida.”

Ángel Campero.

La continuación de las crónicas morelianas se da en el número de junio (Vol. III, No. 6, p. 339). En ésta, el cronista nos comenta sobre la falta de energía eléctrica en la ciudad y los diversos estrenos cinematográficos:

Cine-Mundial de junio de 1918
Cine-Mundial de junio de 1918

CRÓNICA DE MORELIA (MÉXICO)

Propiamente hablando, no tenemos por ahora crónica cinematográfica ya que el elemento indispensable para las proyecciones, como es la luz, nos ha faltado en lo absoluto. En efecto, por causas que desconozco, ha estado la ciudad sumergida en las tinieblas de la noche la mayor parte del mes, y al final, cuando esa irregularidad hubo desaparecido, la llegada de la cuaresma, hizo, dados los sentimientos religiosos dominantes, que el público se alejara de los salones y éstos se clausuraran momentáneamente, sin embargo de lo cual, hemos admirado películas que, aunque escasean en número, abundan en bellezas y atractivo artístico.

El Salón París, que continúa como siempre a la vanguardia, con su proyección perfecta y su concurrencia aristócrata y distinguida, nos ha presentado por esta vez, películas tan escogidas como ” Gloriana,” “La vida del avaro,” “La ley del Talión,” “Amor y Fanatismo” y la “Cazadora de Hombres,” que honrarán siempre a la Universal, editora de ellas; sobre todo, la última de las vistas citadas, la “Cazadora de hombres,” ha dejado profunda y placentera impresión en todos aquellos que la hubieron admirado. ¡Como que es la vida misma que ha sido trasplantada a la pantalla! Mary Fuller desfila en ella, con los atractivos de sus treinta consecutivas y distintas “toilettes,” bajo la apariencia de Felia que, a semejanza de la célebre Lucrecia de Borgia, es proclamada reina de la hermosura e invencible en amores, a despecho de los que la admiran y de cuyo cariño se burla, hasta que al fin como la brillante estrella del renacimiento italiano, encuentra en Harcourt, su cardenal Bembo. . . Y los invulnerables fueron heridos y el amor triunfó uniendo en lazo eterno a los que queriendo jugar con él fueron su juguete.

Salón Opera —”La Pantera” y “La Llave del Pasado.”

Ángel Campero.

Las crónicas provenientes de Morelia del corresponsal Ángel Campero son constantes y para julio de 1918, Cine-Mundial (Vol. III, No. 7, p. 409) comenta los estrenos y hace hincapié en los efectuados en el Salón París:

Cine-Mundial de julio de 1918
Cine-Mundial de julio de 1918

CRÓNICA DE MORELIA (MÉXICO)

El Salón París ha presentado al público durante el presente mes programas verdaderamente selectos y escogidos, razón por la cual no sólo continúa atrayéndose su antigua y distinguida clientela, sino que ha llegado a ser el centro favorito de todas las clases sociales, lo que nos viene a demostrar, por otra parte, sino que las películas americanas satisfacen ya completamente el gusto artístico y las tendencias y aspiraciones de las razas latinas puesto que son las mismas de todo pueblo que se precia de culto y civilizado.

Son innumerables las vistas de arte exhibidas en el referido Salón, durante el presente mes por lo que sólo me limitaré a mencionar “El Gran Secreto,” “La ley del Talión,” que ha parecido aquí superior a “El Fuego,” así como “Traición,” de mayor efecto que la que admiramos hace algún tiempo llamada “Civilización.” El transformista y ventrílocuo Alberto García Domínguez, ha hecho, por ésta vez, las delicias de la concurrencia.

Teatro Ocampo—Compañía dramática en la que figura como primera actriz la Sra. Socorro Astol. “La Garra,” “La Mujer X” y “Genio Alegre.”

Salón Opera—Clausurado en el presente mes.

Ángel Campero.

Para el número correspondiente a agosto (Vol. III, No. 8, p. 499) la información está fechada en mayo, pero se publica tres meses después, sin que sepamos la razón para ello. Recordemos que la revista se publica en Nueva York, sin embargo, aún para la época, es excesivo el tiempo entre la nota fechada y su publicación. La columna reseña las películas exhibidas:

Cine-Mundial de agosto de 1918
Cine-Mundial de agosto de 1918

CRÓNICA DE MORELIA (MÉXICO)

Salón París—Despedida del prestidigitador Alberto García Domínguez y presentación de Enrique Maillard, campeón mexicano de lucha greco-romana. Entre las películas son de citarse: “Si la Patria me llamara,” “El Padre y los Hijos,” “Noche de Impaciencia,” “El Gran Secreto,” “Lo que puede el Amor,” “El Cometa de Argelia,” “Acontecimientos Mundiales” y por encima de todas ellas, “La Máscara Roja,” que ha sido, sin duda alguna, el estreno cinematográfico más importante durante el mes.

En correspondencia anterior decíamos que Gracia Cunard había sabido crear un estilo propio, formando partido entre los que gustan de admirar en la mujer modales varoniles, aunque no por esto dejamos de agruparla en el grupo de la Borelli o sea a la transición que habla tanto al ideal como a los sentidos, y “La Máscara Roja” ha venido a comprobar nuestras aseveraciones. En efecto, Catalina, la de “La Moneda Rota,” ha pasado por transmutación de cuerpos, a encarnar en Patricia, por metempsicosis ideal, pues que es su cuerpo el que admiramos a través del traje de mallas de la graciosa mascarilla roja; pero la persona espiritual, o sea la artista, psicológicamente considerada, aparece ahora bajo otro aspecto: allá, era la creadora de un estilo que avergüenza a los hombres insuficientes y enaltece las aptitudes de la energía femenina ; aquí, se nos presenta en ese mismo estilo, pero subordinado un tanto al sentimiento inherente a la belleza; la habíamos contemplado ya en todo el esplendor de su carácter aventurero y divagador ; debíamos contemplarla ahora como mujer; porque así como no le sería muy fácil al lector, designar un cuerpo orgánico exento de carbono, así también sería difícil encontrar una mujer substraída por completo a los sentimientos y afecciones propios de su sexo, y en “La Máscara Roja” hemos admirado a la mujer bajo aquellas mallas reticuladas e insuficientes a contener el encanto de la estatua ; más aún, sin ropas ni velos, en el estudio del artista, en que no llegaremos a admirar ni a agradecer lo bastante. ¡Qué magnanimidad infinita has tenido, Gracia Cunard, y cuan poco sabemos estimarla y recompensarla! Pero… no es por nosotros por quien lo ha hecho, una vez por todas, sino por todas las generaciones presentes y futuras, que gracias al maravilloso invento, admirarán ensimismadas su imagen viviente, a perpetua memoria, y ésta será mejor recompensa a su sublime magnanimidad.

Teatro Ocampo—Compañía dramática en que figura como primera actriz la Sra. Socorro Astol : “La Garra” y “El Cardenal” en que se admira la inteligencia y sagacidad de Juan de Medicis que gloriosamente ha dado el nombre al siglo XVI.

Cine Club—Inaugurado el día 12 en el edificio que ocupaba el Salón Opera. No doy crónica porque no se me han facilitado programas.

Ángel Campero. Mayo de 1918.

Para el ejemplar de septiembre (Vol. III, No. 9, pp. 579-580) se acorta el título de la columna a simplemente “De Morelia”, pero se alarga el contenido. El corresponsal insiste en las bondades del cine, sin que falten los estrenos cinematográficos:

Cine-Mundial de septiembre de 1918
Cine-Mundial de septiembre de 1918

De Morelia

Hemos estudiado ya el importante papel que el cinematógrafo está llamado a desempeñar en las civilizaciones modernas, principalmente en lo que concierne a las ciencias y al arte escénico. Faltaba, sin embargo, ocuparse de él, bajo el punto de vista social. En este terreno es, a no dudarlo, un elemento regulador que unifica las costumbres, tendencias y aspiraciones de los pueblos, propagando sin cesar el criterio moral y religioso, enseñando los usos, difundiendo las modas y, en general, comunicando la etnografía entera de las naciones más cultas del mundo, a las menos civilizadas y regulando así la idiosincrasia de los individuos que integran la gran familia humana.

Esta es la segunda y quizá la principal etapa del arte mudo; en efecto, a semejanza de lo acontecido a la fotografía, la más directa e importante de sus ascendientes, no se trata ahora, como a raíz de aquel invento, de obtener monos o grupos humanos en actitudes estudiadas y antiestéticas para manifestar tan sólo la perfección del aparato, sino que, convertidos estos instrumentos en medios destinados a reproducir la vida, deben estar prestos en todos los instantes que en ella se presenten. El turista que concurre a un paseo campestre, sabe bien que no es un grupo predispuesto y acicalado lo mejor que puede impresionar su diminuta cámara de bolsillo y por esto lo vemos pronto a perpetuar la menor peripecia del camino; un cuadro es tanto más artístico cuanto más se acerca al natural de donde está tomado y éste es el principio fundamental que deben tener presente tanto los manipuladores como los autores de argumentos en la fotografía animada. Así debe haberlo comprendido aquel que, colocando su aparato a dos metros de altura, enfocó oblicuamente hacía el centro del piso de una glorieta en que tenía lugar un animado baile, con lo que obtuvo la fiel reproducción de la sugestiva silueta de las damas en rítmico danzoneo, reconcentrada, por la dirección de los rayos, en el juego de los pies; y este pasaje, que pudiera haberse prolongado cinco o diez minutos sin fatiga para el espectador, ha constituido uno de los mejores cuadros en el acto tercero, del “Pirata Social,” que admiramos últimamente en el Salón París.

También se exhibieron en este Salón: “La Ruta de la Felicidad,” “Sangre que no es Azul,” “Si la Patria me Llamara,” “El Corneta de Argelia,” “El Ojo de Dios,” “Víctima del Engaño,” ” El Secreto de Juanillo,” “La Rosa Misteriosa,” por Gracia Cunard y Francisco Ford.

Salón Opera.—”Tres Naciones en Peligro” y “Misterio,” de la novela de Hugo Conway.

El Liceo Michoacano, que de un modo inmerecido acaba de elegirme su presidente, va a inaugurar próximamente una sala privada de proyección para uso de los socios.

Ángel Campero. Agosto de 1918.

Continúan las noticias en octubre de 1918 (Vol. III, No. 10, p. 659) con los estrenos del mes y la inauguración del Liceo Michoacano:

Cine-Mundial de octubre de 1918
Cine-Mundial de octubre de 1918

Crónica de Morelia (México)

Salón París. —La nota saliente  y testimonio valioso de la selección de películas exhibidas en este teatro, es el estreno de “El as rojo,” creación digna de las alabanzas de la crónica.

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Teatro Ocampo. —Inauguración del drama mexicano “Deuda de sangre,” por la compañía dramática de la Sra. Socorro Astol y bajo el patrocinio del Liceo Michoacano; “Lo más hermoso,” “Zaza” y “Otello.”

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Nota del Liceo Michoacano. —En él se inauguró también, con ocasión del nombramiento de la nueva mesa directiva, la sala privada de exhibición con capacidad para trescientos socios, exceptuándose las plateas y palcos proscenicos, de lujosos emplomados y entornadas y macilentas lamparillas; pero lo que más agradó del decorado han sido las quince vitrinas colocadas en torno de la cúpula y que representan a otros tantos maestros y, compositores italianos y latinos. El estreno se verificó con una conferencia ilustrada del socio Juan Campero acerca de “La civilización sánscrita,” y a ésta han seguido otras muchas sobre temas tan importantes como “Influencia de los Estados Unidos en los destinos de América,” por Jaques Harriman; “La literatura moderna en México,” por Barriga Zavala ; “El placer y el dolor,” por el Lic. Gabriel Herrejón, y “El Palacio Farnesio y los Farnesio,” por él subscrito.

Es de advertirse que el aparato que se usa es un Camarágrafo de Power No. 6B, que ha dejado muy atrás a los que existen en las salas públicas con excepción del Salón París, por su claridad, fijeza y proyección perfectas. También se exhibieron en esta sala: “Cleopatra,” “Marozia y Teodora,” “Lucrecia Borgia,” “Una noche de luna en Venecia,” “Romeo y Julieta,” “La Papisa Juana,” “Un drama en Florencia” y otras muchas relativas a la historia italiana.

Ángel Campero.

Para el número de noviembre (Vol. III, No. 11, p. 745) la columna reseña el atentado a las plantas de energía eléctrica que dejó en “la más completa obscuridad” a la ciudad. El corresponsal comenta los estrenos del Salón París y las exhibiciones del Liceo Michoacano:

Cine-Mundial de noviembre de 1918
Cine-Mundial de noviembre de 1918

Crónica de Morelia

Desde principios de mes, y por cuestiones políticas, fueron voladas las dos plantas de energía eléctrica que daban luz a esta población, por lo cual hemos vuelto, como en otras ocasiones, a la más completa obscuridad y sin que haya esperanza alguna de subsanar el mal. Sin embargo de esto, las salas de cinematógrafo se han preocupado, desde luego, en instalar pequeños dinamos con que proveer de luz a sus respectivos centros de diversión como el Salón París que no sólo ha logrado vencer tan grave dificultad sino que hasta ha puesto a la venta los aparatos Lalley, para todos aquellos que no gustaren de estar a obscuras.

En el referido salón se ofrece exhibir para el mes entrante “El Fantasma Gris,” película de la Universal, tomada de la novela de Arthur Somers y que tiene una longitud de treinta y dos mil pies. Se anuncian también otras muchas novedades.

En el Liceo han continuado también las conferencias ilustradas con proyecciones acerca de “Italia bajo todos sus aspectos,” por ser éste el tema asignado para su estudio por la nueva Mesa Directiva. Dichas conferencias han constituido una verdadera nota de arte a la vez que un solemne mentís para todos aquellos que inconscientemente influenciados por los retrógrados han dado por muerta a la hoy tan floreciente institución.

Ángel Campero.

La última noticia del año acaecida en Morelia apareció en Cine-Mundial de diciembre de 1918 (Vol. III, No. 12, p. 803) y no está dedicada al cine, ya que habla de actividades teatrales:

Cine-Mundial de diciembre de 1918
Cine-Mundial de diciembre de 1918

Notas de Morelia (Méx.)

Teatro Ocampo. —Compañía dramática organizada por el Señor Federico Nieto con el noble propósito de favorecer a las clases menesterosas de esta ciudad, y que ha puesto en escena, con algún éxito, “La Tempestad” y “Marina.”

El Liceo Michoacano anuncia para el día dos de octubre próximo, la inauguración de sus sesiones artísticas que habrán de constituir, según lo prescriben sus Estatutos, Veladas y Recitales cuyos programas estarán formados con trabajos propios de los socios. Se cree fundadamente que dichas sesiones constituirán un éxito completo y que habrán de resultar unas verdaderas notas de arte, si se atiende a la distinción y nombradía de los socios que lo integran, así como también a la buena acogida que ha tenido hasta ahora.

Ángel Campero.

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