Los rollos del cine revolucionario

Los hermanos Alva

Los hermanos Alva —Carlos, Eduardo, Guillermo, Salvador— rodaron en mayo una ambiciosa película sobre la primera toma de Ciudad Juárez titulada Insurrección de México (1911). El reportaje estaba dividido en tres partes y era tan largo —tenía 5,000 metros de longitud—  que se solía proyectar cada una de las partes por separado, sólo en contadas ocasiones se exhibió completo. La tercera parte se proyectó con los títulos Asalto y toma de Ciudad Juárez (1911), de cinco rollos, y Últimos sucesos en Ciudad Juárez (1911), de tres rollos.

 Ya en junio, los Alva filmaron el reportaje Viaje del señor Madero de Ciudad Juárez a la Ciudad de México (1911), de 1,500 metros de longitud. Contrariamente a lo que indica el título, el reportaje comenzaba en San Luis Potosí. En efecto, antes de llegar a la frontera los Alva filmaron a la gente que esperaba en la estación del ferrocarril de la capital potosina la llegada del doctor Emilio Vázquez Gómez. Los cinematografistas insertaron esta escena al principio de la película para respetar la secuencia cronológica, pese a que no correspondía a los acontecimientos y al título. Además, cabe recordar que Madero no pudo partir de Ciudad Juárez, puesto que la vía del tren había sido cortada entre esa población y Torreón, por lo que tuvo que cruzar territorio estadounidense e iniciar su recorrido en Ciudad Porfirio Díaz, hoy Piedras Negras. La película mostraba la entrada de Madero al territorio mexicano por el puente internacional, su largo y vitoreado viaje, y su arribo triunfal a la Ciudad de México. 55

Viaje de Madero de Cd. Juáres a México 1911
Imagen No. 26: Viaje del señor Madero de Ciudad Juárez a la Ciudad de México (1911). Francisco I. Madero es transportado en un automóvil descubierto.

La estructura narrativa de Viaje del señor Madero de Ciudad Juárez a la Ciudad de México (1911), recuerda a la de La entrevista Díaz-Taft (1909). Ésta última consistía en un relato lineal que comenzaba en Celaya —porque la partida del convoy presidencial de la capital de la república se efectuó a las 18 horas, cuando no había la luz natural necesaria para filmar— y culminaba con la entrevista de los presidentes en Ciudad Juárez, motivo de la película, por lo que ya no hubo interés en los Alva por captar imágenes del regreso de Díaz a la Ciudad de México. 56 Mientras en el reportaje de 1909 los cineastas ensalzaban al “Sr. Gral. Díaz”, en el de 1911 hacían lo propio con “El Apóstol de la Democracia”.

Entrevista Díaz-Taft 1909
Imagen No. 27: La entrevista Díaz-Taft (1909). Los presidentes se despiden en la escalinata del edificio de la aduana fronteriza de Ciudad Juárez, Chihuahua.

El compromiso político de los Alva con el maderismo se hizo patente en Triunfal arribo del jefe de la revolución don Francisco I. Madero (1911), Llegada de la familia del primer mártir de la revolución, Aquiles Serdán (1911) y sobre todo en el reportaje Viaje del señor Madero a los estados del Sur (1911), que daba cuenta del encuentro que sostuvieron Madero y Zapata en Cuernavaca, y que contenía diversas escenas de las fuerzas sureñas. No obstante ello, cuando estalló la rebelión de Pascual Orozco en Chihuahua —el 3 de marzo de 1912— los Alva decidieron realizar un reportaje que realzaba al ejército federal y no al presidente de la república. En efecto, los Alva conocían muy bien la capacidad guerrera de Pascual Orozco y la popularidad que éste tenía en el norte de México, también sabían que las relaciones entre el presidente Madero y el ejército federal eran sumamente frágiles, así es que optaron por presentar una visión gloriosa del ejército. Revolución orozquista (1912) tenía una estructura elaborada, pues narraba dos historias paralelas. En la primera parte se veían las tropas de Orozco preparándose para la guerra, en la segunda, se mostraba a la columna federal avanzando hacia el campo de batalla. Finalmente, ambas historias convergían en el combate de Bachimba. Los Alva se abstuvieron de exhibir abiertamente el desenlace del enfrentamiento, la derrota de los colorados, pero terminaron el filme con la exaltación del general Victoriano Huerta, quien hizo su entrada triunfal en la Ciudad de Chihuahua al frente de las fuerzas federales.

Artillería, Semana Ilustrada
Imagen No. 28: Artillería de la columna del general Victoriano Huerta llegando a Torreón, Coahuila, a bordo de un tren militar, abril de 1912. Fotografía de La Semana Ilustrada.

Revolución orozquista (1912) no era una película imparcial, era una cinta de propaganda política. Toda la tercera y última parte presentaba la batalla desde la perspectiva del ejército federal y —como ya se dijo— terminaba con una entrada triunfal de las fuerzas federales a una ciudad derrotada. 57 La cinta sirvió para que un editorialista pudiera escribir luego de su exhibición en la Ciudad de México lo siguiente:

Una revelación cinematográfica

El vecindario de la capital de la República ha podido “vivir” la revolución del Norte gracias al desarrollo de una “cinta”, exhibida en una de las salas de espectáculos. Ha estado en Chihuahua, en la época en que la ciudad estuvo ocupada por los rebeldes; ha marchado con la columna del Gral. Huerta y ha presenciado la batalla de Bachimba. Está bien “documentado” y conoce lo que ocurre de “este” y del “otro” lado de la “barricada”. Y seguramente que esta lección gráfica ha de haberle servido de provechosa enseñanza.

Es verdad: mayores servicios que los que pueden haber prestado al Gobierno las intemperancias de ciertos diarios sedicentes, defensores del “nuevo régimen” y más que las diatribas de los órganos de la Administración Chihuahuense, ha prestado al actual estado de cosas y al fortalecimiento del Poder Público esa “cinta” reveladora, esos centenares de metros de celuloide en los que la opinión sensata ha tenido oportunidad de orientarse. Porque, en efecto, hemos visto á la revolución y sobre todo, hemos visto á los revolucionarios, y á la inversa del texto bíblico, los hemos encontrado no sólo malos, sino detestables.

A nuestros ojos se han asomado los leaders principales del “orozquismo”, han desfilado, petulantes, ensoberbecidos, alardeando de su indumentaria abigarrada, de su equipo grotesco, de su actitud de primitivos, de su rudeza aparatosa, subrayada en ademanes y gestos. Los conocemos tal como son, y como son, diremos que no valen ni responden á 1o que se necesita en estos graves momentos nacionales.

No, de ahí no han de salir los estadistas penetrantes, los financieros ilustrados, los políticos agudos, las inteligencias lúcidas, los espíritus nutridos que el país ha menester para la resolución de los problemas que tiene enfrente. Con esa masa no se modelarán nunca altas personalidades ni directores dignos del prestigio que anhelamos para nuestra República. ¡No son ellos los que podrán salvarnos!

Viéndolos, hemos renovado nuestras antiguas repulsas hacia los movimientos revolucionarios; hemos comprobado viejas desconfianzas y añejos recelos que el desfile de Orozco y de los suyos han puesto firmemente de resalto. Las revoluciones, como las tempestades, destruyen vetustos edificios agrietados, pero alzan del suelo sustancias deleznables que jamás pueden servir de materiales en la obra reconstructiva de las sociedades. Y aunado, las revoluciones no tienen la fuerza suficiente para eliminar esos elementos, una vez que los horizontes se han serenado; cuando las revoluciones no son ni significan más que esos elementos, entonces, la función revolucionaria es una función regresiva en la historia de los pueblos.

Que Orozco y los que lo acompañan están incapacitados para tomar á su cargo la tarea de Gobierno y administración, salta á la vista; la genuina insignificancia de estas personalidades no es solamente torpeza material, torpeza social, sino que es torpeza intelectual y aun torpeza moral […]”.

[El Diario, México, D.F., miércoles 21 de agosto de 1912, p. 3.]

En Angustias y zozobras (1913) los Alva se ocuparon de los sangrientos acontecimientos que se sucedieron en la Ciudad de México entre el 9 y el 20 de febrero de ese año y —más allá de sus simpatías por el gobierno legalmente establecido— adoptaron una actitud imparcial. Lo propio hicieron en el filme del entierro del presidente Madero, que sin embargo se convirtió en una denuncia implícita del ánimo represivo de los nuevos gobernantes.

Hermanos Alva
Imagen No. 29: Los hermanos Alva reposan en una filmación. Distrito Federal (ca. 1913). Fotografía de los hermanos Alva.

En efecto, en El funeral de Francisco I. Madero (1913), rodado el 24 de febrero, los Alva mostraron a más de dos mil personas congregadas frente a la Penitenciaría de Lecumberri para acompañar al prócer a su última morada. Atestiguaron que poco antes de las diez de la mañana hizo su llegada el tranvía fúnebre y que en un elegante ataúd se transportaban los restos del ex-presidente. Documentaron que al verlo salir la multitud no pudo contenerse y que más de dos mil voces gritaron ¡Viva Madero! Dejaron constancia de cómo la policía reprimió la improvisada manifestación y cómo el tranvía fúnebre se abrió paso entre la gente y tomó rumbo hacia el Panteón Francés de La Piedad. Dieron cuenta de que en el cementerio esperaba la familia Madero y que ninguno de los viejos maderistas hizo acto de presencia, pues todos estaban escondidos o en fuga de la represión golpista. Por último, exhibieron a varios policías que vigilaban la escena y tenían órdenes estrictas de dar sepultura inmediata al prócer si se pretendía “abrir la caja para hacer alguna investigación”.

A 236 Penitenciaría. Tranvía fúnebre (1913)
Imagen 30: Una multitud se arremolina alrededor del tranvía fúnebre que transportaría el féretro de Francisco I. Madero de la Penitenciaría del Distrito Federal al Panteón Francés de la Piedad. Ciudad de México, 24 de febrero de 1913. Fotografía de Manuel Ramos.

Siguieron varias actualidades. Victoriano Huerta llegando a Chapultepec (1913): el 1º de abril el Congreso de la Unión abrió su segundo periodo ordinario de sesiones y el general Huerta asistió a la apertura de la XXVI Legislatura y rindió un informe del tiempo que llevaba en el poder, al término de la sesión, Huerta se dirigió al Alcázar de Chapultepec donde fue capturado por la cámara cinematográfica de los hermanos Alva. Banquete en honor del general Aurelio Blanquet (1913): el 17 de abril fueron ascendidos a generales de división los generales de brigada Ignacio Salas y Aurelio Blanquet. Día del trabajo 1º de mayo (1913): primera celebración en México del Día internacional del trabajo. Celebraciones de la batalla del 5 de mayo (1913): encabezadas por el general Huerta, en ellas éste y el general Mondragón se condecoraron mutuamente por “los servicios prestados en defensa de la patria”. El general Victoriano Huerta en la Preparatoria Nacional (1913): donde el general Huerta sorprendió a la concurrencia al anunciar la inmediata militarización del plantel. Disolución de la Cámara de Diputados (1913): el 10 de octubre el general Huerta decretó la disolución de la Cámara de Diputados y ordenó la aprehensión de 84 de sus miembros que fueron conducidos a la Penitenciaría del Distrito Federal; un día después, expidió un decreto que privó de fuero constitucional a los integrantes de la XXVI Legislatura y en esa misma fecha la Cámara de Senadores acordó disolverse.

En el reportaje, Sangre hermana (1914), los Alva volvieron a hacer propaganda a “nuestro valiente ejército” y presentaron a las fuerzas zapatistas como hordas turbulentas que “incendian pueblos, siembran la desolación y la ruina, haciendo huir aterrorizados a sus moradores que entre las humeantes ruinas corren llenos de espanto”. 58

A 237 Zapatistas muestran sus armas (1911)
Imagen No. 31: Un grupo de zapatistas muestra sus armas en Amecameca, Estado de México, 1911. Fotografía de Hugo Brehme.

Acontecimiento sin precedentes

“Sangre hermana”, poema de dolor y lágrimas. Episodios de la revolución. Su autenticidad está comprobada por certificados de autoridades militares. Al pasar por la pantalla, el público quedará absorto al pensar que á cada instante la vida de nuestros valientes operadores ha estado en inminente peligro […]. “Sangre hermana” rivaliza en belleza y claridad con las mejores películas europeas. El público podrá ver con claridad meridiana los horrores del zapatismo. Verá desfilar á nuestro valiente ejército trabando combate con los zapatistas; se verán los pueblos incendiados y el terrible castigo que reciben los culpables […]. Es una angustiosa queja, un reproche doloroso de la Patria. Copia fiel de los horrores de la revolución en el Estado de Morelos […]. Cada uno de sus episodios va acrecentando el interés. Esta película tiene en constante tensión al público y reproduce tanto las escenas llenas de heroísmo y valor de nuestro valiente ejército, como la audacia del zapatismo, desde el momento en que incendian pueblos, siembran la desolación y la ruina, haciendo huir aterrorizados á sus moradores que entre las humeantes ruinas corren llenos de espanto, hasta el supremo momento en que la justicia vindica á la sociedad”.

[El Independiente, México, D.F., lunes 16 de febrero de 1914, p. 4.]

Sangre hermana (1914) encontró su contrapartida en La revolución zapatista (1914), de tres mil metros de longitud. Esta cinta, de autoría anónima, justificaba abiertamente el movimiento campesino encabezado por Emiliano Zapata y documentaba las arbitrariedades y la crueldad con las que eran tratados los trabajadores de las haciendas azucareras y los vecinos de los pueblos. Buscaba despertar la simpatía por los zapatistas ilustrando su gran sufrimiento y dando cuenta de su vida cotidiana. En el epílogo del filme se veía “el Suffolk, crucero inglés en el que huyó el más grande de los tiranos y dictadores, Victoriano Huerta”. 59

Las últimas actualidades de los Alva fueron: Entrada triunfal a la capital del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista (1914), Banquete en el Castillo de Chapultepec (1914), Obregón ante la tumba de Madero (1914), Avance de las fuerzas zapatistas hacia la Ciudad de México (1914), Entrada de los generales Villa y Zapata a la Ciudad de México (1914), Banquete de la Convención (1914) y El general Emiliano Zapata en entrevista con periodistas (1914).

A 238 Carranza se dirige a la multitud (20-VIII-14)
Imagen No. 32: Desde el balcón central del Palacio Nacional el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista dirige la palabra a la multitud congregada en la Plaza de la Constitución el jueves 20 de agosto de 1914. Fotografía de La Ilustración Española y Americana.

La identificación de los Alva con el caótico gobierno de la Convención parece haber determinado su destino como cineastas, aunque no así como exhibidores, pues siguieron regenteando varias salas de cine tanto en la Ciudad de México como en Morelia, Michoacán, hasta ya entrados los años treinta.

A 239 Entrada de Villa y Zapata (06-XII-1914)
Imagen No. 33: Entrada triunfal de los generales Emiliano Zapata y Francisco Villa a la Ciudad de México, 6 de diciembre de 1914. Fotografía de Manuel Ramos.

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