The Captive God (1916)

The Captive God (1916)

El cine mudo norteamericano dedicado a los pueblos prehispánicos es casi inexistente, salvo contadas excepciones. Una de ellas es la cinta de Charles Swickard y estelarizada por uno de los íconos del cine mudo: William S. Hart.

Hurgando en las bases de dato sobre cine mudo, en especial el norteamericano, descubrí esta joya silente. No tanto por su calidad cinematográfica, sino por el tema tratado: un enfrentamiento entre tehuanos y aztecas, situación que nunca sucedió.

the-captive-god-poster.jpg w=604La historia trata de un pequeño niño de origen español quien resulta ser el único sobreviviente de un naufragio y es recogido por Maya, una india tehuana. Es bautizado como Chiapa. William S. Hart interpreta al hispano-indio, el cual al crecer es considerado como un dios.

La película es engañosa ya que para el guionista los tehuanos están en guerra con los aztecas, evento históricamente incorrecto. Durante un ataque, el jefe de las fuerzas aztecas, Mexitli (P. D. Tabler) captura varios prisioneros para ser sacrificados. Chiapa sigue a los guerreros aztecas hasta su capital, pero es descubierto y herido por un arquero azteca.

Mientras tanto, el comandante victorioso, Mexitli tiene una audiencia con Moctezuma (Robert McKim). Moctezuma, sumamente satisfecho por la victoria obtenida durante el ataque, ofrece a Mexitli lo que quiera con tal de pagar su gran audacia y heroísmo. Mexitli pide la mano de la hija de Moctezuma, la princesa Lolomi (Enid Markey) para casarse con ella.

Lolomi confiesa a su padre que prefiere morir a casarse con ese hombre e inmediatamente sale corriendo al jardín del palacio. Es en ese lugar donde encuentra al herido Chiapa. Lolomi le tiene compasión y lo esconde en una casa alejada del bullicio de la ciudad. Mexitli sigue a la sirvienta de la princesa, cuando ésta lleva comida al herido Chiapa y descubre a Lolomi junto a él. En un ataque de celos, trata de matar a Chiapa, pero para salvar a Chiapa de las garras del guerrero azteca, Lolomi intercede y le explica que el prisionero es un guerrero tehuano cautivo y como tal, solo Moctezuma puede decidir sobre su futuro.

Photograph: http://www.nativeamericanfilms.org/
Photograph: http://www.nativeamericanfilms.org/

Chiapa es conducido ante Moctezuma y, sin sorpresa alguna, es sentenciado a ser sacrificado. Para sumar insulto a la herida, Chiapa será sacrificado durante la boda de Mexitli y Lolomi. La princesa logra sobornar al guardia que custodia a Chiapa para verlo por última vez antes del sacrificio. Chiapa toma la medalla que tiene alrededor del cuello, objeto que llevaba puesto cuando fue rescatado del naufragio, y le pide a Lolomi que trate de hacer llegar el recuerdo religioso a los mayas, para que de esa forma sepa su pueblo cual fue su final a manos de los aztecas.

Este sería el punto idóneo para dejar de leer la sinopsis del filme, pero dada la dificultad para ver la única copia existente del filme, la cual está en manos de la International Museum of Photography and Film en la George Eastman House, seguiré el relato del filme para los que no tienen la oportunidad de ver la cinta.

Chiapa es llevado a la cima de la pirámide y puesto sobre el altar de los sacrificios. Justo cuando el sacerdote está a punto de encajar la daga en el pecho de Chiapa, una horda de guerreros mayas ataca desde las colinas circundantes y evita el rito religioso. En la confusión, Chiapa toma la daga del sacerdote y baja corriendo la pirámide para ir al palacio. Encuentra a Lolomi y a Mexitli y una pelea a muerte se lleva a cabo entre los dos guerreros. Luego de una dura lucha, Chiapa logra tirar por una ventana a Mexitli quien muere al caer al piso del palacio. Toma a Lolomi para reunirse con los guerreros mayas, quienes lo reciben jubilosos. La cinta termina con los mayas marchando triunfantes “para alabar a los dioses sagrados, quienes son custodiados en sus templos de granito” como se lee en uno de los intertítulos.

Hart nunca habló de esta película. La consideraba por mucho la peor película en la que haya actuado. Hart nunca fue un actor de grandes emociones – para mayores datos, sus expresiones faciales eran casi imperceptibles, tenía unas expresiones que podían ser leídas como tiernas o sumamente amenazantes dependiendo del entorno y la actuación requerida.

Markey y Tabler dan una aceptable actuación, pero Hart se quedó a medias en este filme. Los personajes están muy mal delineados y sus actuaciones distan mucho de ser las mejores. El vestuario mantiene una autenticidad cuestionable. Chiapa está vestido como si fuera un caballero jaguar, mientras que Moctezuma utiliza un vestuario tomado del códice Mendoza. Respecto a la vestimenta de los extras, solo llevan taparrabos y poco más que valga la pena mencionar. Sin embargo para la época, 1916, se puede considerar adecuado.

Los escenarios tienen el inconveniente de haber sido construidos a escala. La pirámide, por ejemplo, existe solamente en secciones. Una, los escalones para ascender y otra, el altar en la cima de ella. No hay toma alguna que muestre la totalidad del conglomerado arquitectónico de la ciudad. Todas las tomas del palacio parece que fueron filmadas en el mismo cuarto, pero encuadrando diferentes esquinas del mismo y el famoso jardín del palacio no es más que una pared con algunas plantes al frente. Sin embargo, para los estándares de la Kay-Bee, productora del filme, el vestuario y la dirección artística son adecuadas para el filme.

Photograph: http://www.nativeamericanfilms.org/
Photograph: http://www.nativeamericanfilms.org/

A continuación les dejo la traducción de la presentación del filme durante la reunión de The Theodore Huff Memorial Film Society efectuada el 20 de octubre de 1959 en honor de William S. Hart:

“Estrenada en abril de 1916, entre las cintas The Apostole of Vengeance y Hell’s Hinges, The Captive God salió al mercado cuando Hart estaba en el pináculo de su creatividad. Su personaje en esta cinta resultó un miscast (Hart interpreta a un huérfano español criado por mayas) que el mismo actor nunca consideró digno de mencionar. Por algunos años se pensó que el concepto que tenía Hart de esta cinta se basaba más que nada en que no tuvo la dirección del filme, pero ahora resulta que es válida su opinión y juicio respecto a la película. Se ha estudiado el filme en sus negativos originales, buscando imprimir un original del filme, pero al analizar el filme en su totalidad, resultó francamente aburrido y repetitivo el tema siendo que fue el quinto rollo – el cual por méritos propios es mejor del filme, sin embargo continúa en mostrar la simpleza del guión y la pobre dirección, razón por la cual se pudo haber filmado esta cinta en tan solo dos rollos.”

The Captive God. Huff notes
Programa de The Theodore Huff Memorial Film Society del 20 de octubre de 1959

“En su época, Swickard, el director, estaba en la etapa menos productiva y creativa de su carrera, sin embargo la publicidad del filme era todo lo opuesto: ‘la más estupenda producción jamás hecha’, además de promocionar que utilizaba ‘miles de actores’ en las escenas de batalla. Algunos de los escenarios pueden impresionar, al menos desde el punto de vista de la Triangle, casa productora del filme y compañía que por cierto en un boletín respecto a la cinta hizo hincapié en la velocidad que requería la cinta para su proyección:

“Las dos grandes escenas de batalla – una al inicio del filme y la otra en el último rollo – deben ser aceleradas en su proyección de manera considerable. En la primera batalla, los guerreros son vistos descendiendo de los techos de sus viviendas. Aquí los movimientos son particularmente lentos, por lo que requieren una atmósfera de excitación y confusión. El proyector debe ser acelerado bastante. A continuación del intertítulo The Alarm, las escenas filmadas en interior deben ser proyectadas de manera más lenta.”

Emilio García Riera en su obra México visto por el cine extranjero menciona en dos ocasiones el filme. De entrada hace hincapié en que

“Entre 1914 y 1925, Hart interpretó –y dirigió, muchas veces— unas 70 películas, en su gran mayoría westerns, y unas 50 de ellas fueron largometrajes. De esas 70 cintas, me consta que cuando menos en 26 hubo algo mexicano, e incluso en una, The Captive God (1916), Hart la hizo de azteca ersatz.” (p. 62)

Más adelante, García Riera comenta respecto a esta cinta que

“Otras damas de la más alta sociedad mexicana fueron aztecas del cine norteamericano. En The Captive God (1916), una hija del emperador Moctezuma, Lolomí, era salvada de un matrimonio forzado con el guerrero Mexitl por William S. Hart en persona. Alejado por una vez de las praderas y los saloons del far west, Hart era en la cinta un español del siglo XVI encontrado de niño ‘en algún lugar de la costa sur de California o del norte de México’ por los indios tehuanos, ‘moradores de lugares escarpados en el territorio ahora conocido como Arizona y Nuevo México’ (Variety, 7 de julio de 1916). Esos tehuanos, antes vencidos por los aztecas, acudían en auxilio de Lolomí y ella podía casarse con un Hart indigenizado y llamado Chiapa. Debió quedar claro, de cualquier modo, que la justicia impuesta a los aztecas – los mexicanos – llegaba del norte, y que la representaba sobre todo un hombre blanco de origen.” (p. 96)

Ficha filmográfica: The Captive God (El dios cautivo), (1916) Norteamericana. B & N: Cinco rollos. Productor: Thomas H. Ince para la New York Motion Picture Corporation. Distribución: Triangle Film Corporation [Kay-Bee]. Guión: Monte M. Katterjohn. Dirección artística: Martin J. Doner. Fotografía: Joseph H. August y Clyde De Vinna. Estrenada el 23 de julio de 1916. Título propuesta al momento de la filmación: The Castilian. Costo aproximado de producción: U.S. $ 50,000. Director: Charles Swickard. Intérpretes: William S. Hart [Chiapa], Enid Markey [Lolomi], P.D. Tabler [Mexitli], Dorothy Dalton [Tecolote], Robert McKim [Moctezuma], Dorcas Matthews [Maya], Herbert Farjeon [Cacama], Robert Kortman [Tuyos].

Motography del 18 de marzo de 1916 (Vol. XV, No. 16, p. 874)
Motography del 18 de marzo de 1916 (Vol. XV, No. 16, p. 874)

A continuación reproduzco las diferentes notas sobre la cinta publicadas en varias revistas de la época. Las notas van en orden cronológico e inicio con la primera mención de la cinta en The Moving Picture World del 1o de julio de 1916 (Vol. XXIX, No. 1, p. 116) donde se habla de la cinta durante su filmación:

William S. Hart soon will be seen in the long-awaited “Aztec story,” in which he has been working at Inceville, when he is presented by Thomas H. Ince in “The Captive God.” This Triangle-Kay Bee play is by Monte M. Katterjohn and offers Hart in a role that is totally unlike anything he ever has attempted since his desertion of the footlights for the film studio. The part is that of a stalwart Castilian who, shipwrecked in the early part of the sixteenth century, is adopted by the people of Tehuan and made their leader because of his superior wisdom. Hart is declared to have rendered another fascinating performance. He appears, it is true, sans chaps and sombrero and six-shooters, but his magnetism is expected to prove as powerful as ever. The cast that appears in support includes Enid Markey, P. D. Tabler, Dorothy Dalton, Robert McKim, Dorcas Matthews, Herbert Farjean and Robert Kortman, in addition to the large supporting cast.

Una semana después, en Variety del 7 de julio de 1916 (Vol. XLIII, No. 6, p. 24) se publica el reparto del filme junto con una breve sinopsis firmada por un tal Fred. García Riera se basa en este escrito para redactar su comentario antes mencionado.

The Captive God

William S. Hart (Chilapa); Enid Markey (Lolomi); P. D. Tabler (Mexitli); Dorothy Dalton (Tecolote); Robert McKim (Montezuma); Dorcas Matthews (Maya); Herbert Farjean (Cacama); Robert Kortman (Tuyos).

The latest Thomas Ince production under the title of “The Captive God” with William S. Hart as the star proves a veritable triumph for the star, the author, and above all the director. It is also a distinct triumph for the technical director of the production and for the photographer. The story is one of the type that has long held sway in the popular fiction magazines, it is at once thrilling and carries an air of mystic romance that is compelling. Monte M. Ketterjohn is the author who chose as his subject principals the Aztecs of early Mexico and the Indian tribes that were the cliff dwellers of the territory now known as Arizona and New Mexico. The filmed version of the author’s writing tells the story effectively and the picture is one that should attract money to the box office. Chilapa (William S. Hart) born of Spanish parentage, is washed ashore somewhere along the coast of lower California or Mexico and adopted and brought up by the more peaceful cliff dwellers. The picture jumps a number of years and Chilapa has grown to manhood’s estate and is practically the chief of the tribe. The Aztecs attack and capture a greater part of the wealth of the tribe and all of the women and children. Chilapa escapes with some of his warriors and in time manages to obtain the assistance of a number of tribes and a war on the Aztecs is planned. Chilapa scouting in advance is captured. Montezuma’s daughter Lolomi, falls in love with him and although her hand is promised to Mexitli, the Aztec warrior who conquered the more peaceful tribes, she wishes to wed Chilapa. Her pleas in his behalf are in vain and he is to be offered as a religious sacrifice to the Gods of the Aztecs. Lolomi bribes one of her countrymen to inform Chilapa’s tribe of the death that is to be dealt out to their chieftain and they arrive in time to rescue him. The picture abounds with action and some of the battle scenes are most effective. The feature is one of the best the Triangle has released in some time. The film reportedly ends with “thrilling scenes and a smashing finish.” “The Captive God” was praised for its elaborate, realistic stage sets that brought the Aztec world to life. The extras were played by Pueblo Indians.

Photograph: http://www.nativeamericanfilms.org/
Photograph: http://www.nativeamericanfilms.org/

A continuación dos notas publicadas el mismo día, 15 de julio de 1916. Una en Motography (Vol. XVI, No. 3, p. 136):

Hart in Aztec Story

William S. Hart, America’s favorite “western hero,” soon will be seen in the long-awaited “Aztec story,” in which he has been working at Inceville, when he is presented by Thomas H. Ince in “The Captive God.” This Triangle-Kay Bee play is from the pen of Monte M. Katterjohn and offers Hart in a role that is totally unlike anything he ever has attempted since his desertion of the footlights for the film studio. The part is that of a stalwart Castilian who, shipwrecked in the early part of the sixteenth century, is adopted by the people of Tehuan and made their leader because of his superior wisdom.

Otra en The Moving Picture World (Vol. XXIX, No. 3, p. 459):

“The Captive God” at the Rialto

William S. Hart was the star of the feature photoplay at the Rialto Theater. It is a Triangle product—”The Captive God”—and Mr. Hart was supported by Enid Markey, Dorothy Dalton, Dorcas Matthews and Robert McKim.  “The Captive God” is a spectacular production of the Montezumas at the dawn of the sixteenth century, and is an original work by Monte J. Katterjohn. In it Mr. Hart has a role adapted to his peculiar personal characteristics. Wrecked as a cabin boy at the age of ten, and the only survivor of a Spanish armada he is picked up on the ocean’s shore by the people of Tehuan and, because of his white skin and mysterious antecedents and advent, regarded by them as a god. Thus it is that he becomes the ruler of a community rivaling in wealth and power that of the mighty Montezuma.

Para fines de ese mes, The Moving Picture World del 29 de julio de 1916 (Vol. XXIX, No. 5, p. 843) publica la nota más extensa sobre esta cinta:

THE CAPTIVE GOD (Ince—Five Parts—July 23).—The cast: .Chiapa (William S. Hart); Lolomi (Enid Markey) ; Mexitli (P. D. Tabler) ; Tecolote (Dorothy Dalton) ; Montezuma (Robert McKim) ; Maya (Dorcas Matthews) ; Cacama (Herbert Farjean) ; Tuyos (Robert Kortman).

The picture tells the story of a little Spanish boy who is cast upon the shore of the east coast of Mexico early in the sixteenth century, when Mexico was dominated by the Aztec Indians. Never having seen a white person before, the local natives, a tribe called Tehuans, bring him up as a god and call him Chiapa.

When he reaches manhood, Chiapa is given authority over his entire tribe. He falls in love with the priestess, Tecolote, and she yields to his advances although she is quite unworthy of him, and encourages other suitors.

Then the Aztecs hear that under the white god the Tehuans are very prosperous, and start forth to conquer them. The Aztec army is under command of Mexitli, the chief general of Montezuma, the Emperor; and having conquered the Tehuans, he carried off Tecolote as his personal slave.

Chiapa follows as a spy. In the garden of Montezuma, he is wounded by a guard; but Lolomi, the beautiful daughter of the Emperor, saves him. They fall in love. Meanwhile Mexitli has tired of Tecolote, and now seeks the hand of the Princess Lolomi, who would rather die than have him. As the Emperor gives Mexitli his consent, he tries to get the princess by force, and in doing so discovers Chiapa.

Chiapa is sentenced to die at the end of the year on the sacrificial stone. But Lolomi, finding her pleas to her father of no avail, sends word to the Tehuans that their god is captive. An avenging army sweeps down, and there is brought about a sequence of thrilling scenes with a smashing finish.

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Enid Markey como Lolomi y William S. Hart en el papel de Chilapa

Para el mes siguiente, The Moving Picture World del 12 de agosto de 1916 (Vol. XXIX, No. 7, p. 1096) publica la invitación que se hizo para una exhibición “para la fuente”. Resulta extraño que la invitación para la prensa se hiciera a posteriori al estreno para el público en general:

One night this week Los Angeles photoplay circles were treated to their first photoplay smoker, which was staged at the Palace Theater for newspaper men and their friends. The occasion was the pre-view of “The Captive God,” Ince’s latest spectacle of primitive passions, in which William S. Hart and an all-star cast takes part, and which is to run at the Palace.

Para fines del mes, Motography del 26 de agosto de 1916 (Vol. XVI, No. 9, p. 522) hace un recuento de la importancia del trabajo escultórico en los sets cinematográficos. De alguna forma es un reconocimiento a los “directores artísticos” de esa época, donde pone de ejemplo el trabajo hecho en The Captive God:

Sculptor a Studio Necessity

Several years ago, when the business of making photo-dramas was struggling for a happier existence, the sculptor was unheard-of as an adjunct of a producing plant. He was privileged to command such an astonishing salary that it was little short of impossible to engage him. And aside from that fact, the products of his skill were not in demand. It was a simple matter to make a picture play without the services of statuary. But today, the sculptor enjoys an important place in the industry. His work is doing much to embellish otherwise unpretentious productions and he appears to be becoming more firmly established as a necessity.

The use of a sculptoring department in the modern motion picture plant is declared to compel attention in a recent subject from Inceville, “The Captive God,” the Triangle Kay Bee play in which William S. Hart is presented as star by Thomas H. Ince. This is an Aztec story and being illustrative of the customs and architecture of the Aztec Indians was severe in its demands on the art department.

An inkling of the importance of the sculptoring department to this play is evident from the fact that nearly 300 tons of plaster were employed in the making of settings. Practically all the settings were made of plaster plaques, approximately 1,800 of which were used in one setting alone. Six men are permanently employed in the Ince sculpturing department and they were all busy for nearly six weeks creating the settings for the production.

En 2007 el Museum of the Moving Image organizó la primera retrospectiva de William S. Hart en Nueva York y para la función inaugural del 21 de abril se exhibió entre varias cintas, The Captive God de la cual los curadores, Diane y Richard Koszarski comentaron sobre la cinta que “en 54 minutos, el director Charles Swickard crea una bizarra combinación de Tarzán y Apocalypto, donde Hart encuentra romance mientras le hace la guerra a los ejércitos aztecas”. Después de 97 años, el tiempo puso en su lugar a Hart y su aventura prehispánica.

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