Restauran versión de Ramona (1928) con Dolores del Río

Nota publicada por Angela Aleiss el 27 de marzo de 2014 en indiancountrytodaymedianetwork.com. La cinta se proyectará el 29 de marzo en el Billy Wilder Theater de UCLA.

Recovered and Restored: Ramona, Silent Movie by Chickasaw Filmmaker

The recently restored 1928 version of Ramona will have its world premiere on March 29 in Los Angeles. Based on a weepy, once-popular novel by Helen Hunt Jackson, Ramona tells the story of a mixed-race (Scottish and American Indian) girl who is raised by a Mexican family and suffers racial discrimination. The 1928 film version features internationally acclaimed Mexican actress Dolores del Río in the title role and non-Native actor Warner Baxter as her ill-fated Indian husband Alessandro.

Dolores del Río in 'Ramona' (1928). Photo Courtesy Marc Wanamaker/Bison Archives
Dolores del Río in ‘Ramona’ (1928). Photo Courtesy Marc Wanamaker/Bison Archives

The lead actors may not have been racially authentic, but the man in the director’s chair was certainly well suited to the material: Edwin Carewe, a Chickasaw filmmaker who directed dozens of films in the silent era.

“Most people don’t realize that Edwin was an American Indian,” says Diane Allen, granddaughter of Carewe. Allen’s grandmother was actress Mary Aiken, who had married Carewe twice, in 1925 and 1929. “Even though he didn’t make films portraying Indians, he chose movies and cast roles that promoted the underdog, especially the female character,” Allen adds.

Ramona has been performed on stage annually since 1923 in Hemet, California — the website of the Ramona Bowl Amphitheater touts the play as both “America’s longest running drama” and the “Official California state outdoor play.” Carewe’s film was the third screen version of Jackson’s novel; the movie is silent with a running time of approximately 80 minutes.

“I think he’s underappreciated,” Allen says of her grandfather. “Really, he was a bit ahead of his time. He was obsessed with the female character and women in general.”

Tinted still from 'Ramona' (1928) with Dolores Del Rio and Warner Baxter. Photo Courtesy Library of Congress, Motion Picture, Broadcasting and Recorded Sound Division
Tinted still from ‘Ramona’ (1928) with Dolores del Río and Warner Baxter. Photo Courtesy Library of Congress, Motion Picture, Broadcasting and Recorded Sound Division

Carewe is known as the director who discovered actress Dolores del Río in Mexico and convinced her to move to Hollywood. He was hoping to transform Del Río into a star to match the appeal of silent screen “Latin Lover” Rudolph Valentino.

“[Carewe] had a passion for women and their beauty and their talent,” Allen says by phone from her home in Los Angeles. In fact, Del Río made at least seven pictures with the director.

Edwin Carewe’s real name was Jay Fox, and he was born in Gainesville, Texas, in 1883 and died in Los Angeles in 1940. His brothers Finis (1881-1949) and Wallace (1885-1958) were both accomplished Hollywood producers and screenwriters. All three brothers appear on the 1907 Chickasaw rolls of the Five Civilized Tribes.

Spanish language poster from 'Ramona' (1928). Photo Courtesy Library of Congress, Motion Picture, Broadcasting and Recorded Sound Division
Spanish language poster from ‘Ramona’ (1928). Photo Courtesy Library of Congress, Motion Picture, Broadcasting and Recorded Sound Division

Today, few are aware of Carewe’s rather prolific Hollywood career. According to Imdb.com, he directed 58 films, produced 20, acted in 47, and wrote screenplays for four. Older brother Finis had written Ramona’s screenplay and created its intertitles.

But for decades, Ramona was thought to be lost until archivists rediscovered it in the Národní Filmový Archiv in Prague. (Studios distributed their movies overseas, and many have since surfaced in Eastern Europe’s hidden vaults.) The Motion Picture, Broadcasting and Recorded Sound Division of the Library of Congress later transferred Ramona’s highly flammable original nitrate print to acetate safety stock.

The job of translating the Czech intertitles into English was especially challenging. “To us, the key was trying to get the [English] words back in there,” says Rob Stone, the Library’s Moving Image Curator.  He adds that Ramona “is a downer of a story, but it’s a great movie.”

The UCLA Film & Television Archive will premiere Ramona in its Billy Wilder Theater with live musical accompaniment by the Mont Alto Motion Picture Orchestra.  The Archive’s Head of Public Programs Shannon Kelley says the opportunity to screen Carewe’s restored film at UCLA “represents a tremendous honor.”

Edwin Carewe in 1928. Photo Courtesy Marc Wanamaker/Bison Archives
Edwin Carewe in 1928. Photo Courtesy Marc Wanamaker/Bison Archives

Visit edwincarewe.com for more information on Carewe’s life and career.

Ramona (1928) Preserved by the Library of Congress (Rob Stone, Mike Mashon, Lynanne Schweighofer) in association with Národní Filmový Archiv.

Directed by Edwin Carewe

Ramona, the young, half-breed ward of an oppressive California sheep rancher, realizes that her indigenous blood has impeded her life’s happiness. Eloping with Indian chieftain Alessandro, Ramona seeks a new life embracing her heritage, but endures tragedy and loss before tenderness and affirmation re-emerge as possibilities.

Inspiration Pictures, Inc. Screenwriter: Finis Fox, based on the novel by Helen Hunt Jackson. Cinematographer: Robert Kurrle. Editor: Jeanne Spencer. Cast: Dolores del Río, Warner Baxter, Roland Drew, Vera Lewis. Michael Visaroff. 35mm, b/w, silent, approx. 80 min.

El camarógrafo Vicente Cortés Sotelo

En el número 66 de la revista Relatos e historias en México correspondiente a febrero se publicó el artículo “Vicente Cortés Sotelo: un aventurero en la revolución” de la pluma de Arturo Guevara. Del artículo tomo la parte final donde el autor relata las aportaciones cinematográficas del personaje (pp.74-77):

El camarógrafo

Durante los siguientes años nuestro personaje inicia otra vida y quién sabe cómo se involucra en una nueva actividad: maneja un modesto estudio fotográfico en su natal Ciudad Juárez, “Foto Cortés”, ubicado en la calle del Porvenir número 3. También adquiere una cámara de cine y filma algunos documentales. No sería el único ni el primero que cambió el disparo del fusil por el de la cámara fotográfica. Quizá debido a que desde niño vio e incluso convivió con los fotógrafos que registraron la revolución, por lo que pudo presenciar reiteradamente el trabajo de los camarógrafos Alva, pioneros del cine documental.

En 1965 la revista Impacto presentó el artículo “Cien documentales inéditos de la Revolución”, cuya información se ha repetido en otros documentos. Ahí se dice que Cortés Sotelo se dedicó a filmar desde 1900 y que tenía más de 100 películas sobre la lucha revolucionaria, así como aspectos sociales y culturales del país. Pero es claro que no puede ser verdad; quizá Vicente, de alguna manera, adquirió material producido por alguien más. De hecho, en 1935 mostró al presidente Lázaro Cárdenas una extensa lista de títulos de “su filmografía”; el primero se llamaba Don Francisco I. Madero proclamó la revolución y sublevó a todo el pueblo mexicano, al grito de tierra, justicia y libertad, en contra del gobierno de Porfiro Díaz.

El personaje durante la entrevista entre Villa y Hugh Lenox Scott en Cd. Juárez (Foto: net.lib.byu.edu)
El personaje durante la entrevista entre Villa y Hugh Lenox Scott en Cd. Juárez (Foto: net.lib.byu.edu)

En 1920 trabajó para la candidatura a la presidencia del general Álvaro Obregón en la mayor parte de los estados de la República, haciendo campaña proselitista. Tras el triunfo de éste, Vicente solicitaría que se le dieran permisos de tránsito por todo el país para filmar documentales y exhibirlos en el extranjero. Para 1923 es comisionado por el general Francisco R. Serrano para realizar nuevamente propaganda dentro del ejército, ahora en favor del general Plutarco Elías Calles, y de esta forma mantiene sus ligas con el triunfante grupo de los políticos sonorenses.

Sobreviene la rebelión del sonorense Adolfo de la Huerta, y Vicente, como estafeta motociclista del Ejército, participa en la sangrienta campaña de Ocotlán; a su decir, bajo las órdenes del general Lázaro Cárdenas. Sin embargo, no es miembro regular de las fuerzas armads, a pesar de ser ese su gran anhelo. Lo que sí es que siempre lo acompaña la fotografía.

En agosto de 1928 se da de alta como soldado ayudante en la aviación y, una vez más, empieza desde abajo. Sin desearlo, siete meses después está en campaña contra la fuerte rebelión del general José Gonzalo Escobar, quien se había alzado en varios estados contra el presidente Calles. Vicente se desempeña como fotógrafo aéreo bajo las órdenes del coronel Alfredo Lezama, de la Fuerza Aérea Mexicana. Una vez terminada la emergencia escobarista, es ascendido, pero en 1931 se le da de baja “por economías al presupuesto de Guerra”. Debido a que no podía vivir fuera del Ejército, ingresa ocasionalmente como fotógrafo del Estado Mayor, para ser cesado de nuevo bajo el mismo argumento.

En 1932 logra ingresar al agrupamiento de motociclistas de la policía capitalina, donde permanece durante esa década. Al mismo tiempo, en 1933 participa en la campaña del candidato presidencial Lázaro Cárdenas, distribuyendo propaganda fotográfica entre las fuerzas armadas. Alos después busca entrevistarse con el ya presidente, y en una carta le “suplica” que se le reintegre al Ejército, en vista de los innumerables y desinteresados servicios que ha prestado. Asimismo, le ofrece una serie de películas hechas para el Ejército y el proyecto de otras más dedicadas a la causa obrera y los quehaceres de su gobierno. La propuesta es escuchada y, de diciembre de 1934 a noviembre de 1940, Filmemex le produce varios de sus trabajos.

Cortés Sotelo junto a un avión de la FAM, 1929 (Col. Cristina Cortés)
Cortés Sotelo junto a un avión de la FAM, 1929 (Col. Cristina Cortés)

En 1939 don Vicente  sufre un accidente y las penurias económicas lo orillan a solicitar su ingreso a los “Veteranos de la Revolución”. Según la Ley de Veteranos de la Revolución, tenía derecho a un puesto en el gobierno federal, de acuerdo con sus capacidades y con preferencia sobre los demás ciudadanos. Tras tres años de rigurosa investigación, el Ejército le niega el derecho a recibir los beneficios de los Veteranos de la Revolución por haber servido por más de 90 días al régimen usurpador de Victoriano Huerta.

Entonces recurre a un amigo, el genral Juan F. Azcárate, quien fue director de los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas, fundador de la fábrica de aviones Azcárate, productor del Noticiero EMA (España-México-Argentina) y presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica en 1943. Él lo invita a participar como camarógrafo del Noticiero Mexicano Semanal, órgano oficial del gobierno de la República.

Parece que la vida lo ha resarcido y ha encontrado un oficio fijo cuando, a consecuencia de la diabetes, comienza a perder la vista a los 53 años, quedando diego dos años después. Vicente Cortés Sotelo muere en la ciudad de México en 1966. Hoy, un fondo en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM resguarda poco más de 100 fotografías suyas y una decena de trozos de películas con su firma.

Se presenta Atisbo… en el FICG 2014

Ayer, lunes 24 de marzo presenté mi libro Atisbo a los inicios del cine en Toluca, 1896-1910 dentro del marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara XXIX del 2014. La mayoría del público estuvo conformado por estudiantes y gente joven. Me acompañaron en la presentación el editor de la obra Jorge Manuel Herrera y el Regidor de Cultura del ayuntamiento de Toluca Mario Medina, quien apoyó de manera decidida la publicación de la misma.

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Jorge Manuel Herrera, Luis Recillas Enecoiz y Mario Medina
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Público asistente al evento
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Herrera, Recillas y Medina
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Otra perspectiva del público asistente
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El evento
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El editor Jorge Manuel Herrera, el autor Luis Recillas Enecoiz y el productor del libro Mario Medina, Regidor de Cultura del ayuntamiento de Toluca.

 

Cine Alcázar de Ciudad Valles, SLP

Agradezco a Marco Gordillo, amigo de juventud y vallesano de cepa la información sobre este cine de la Huasteca potosina: el Alcázar. Estaba ubicado en Escontría esquina con Morelos en Cd. Valles y era propiedad de don Juanito del Campo, quien además era maestro y director de teatro. Ahí presentaban obras con artistas locales.

cine, Cd. Valles, S.L.P.

La Revolución mexicana en el cine estadounidense: 1911-1921

Juan Felipe Leal y Aleksandra Jablonska reúnen cuatro ensayos publicados por separado hace dos décadas, cuyo hilo conductor consiste en demostrar que el cine estadounidense -tanto el documental como el ficcional- vio en la Revolución mexicana un pretexto para recrear y actualizar la fábula de la superioridad de su propia civilización.

Junto con dichos ensayos, corregidos y ampliados con gran detalle y reflexión, se incluyen dos apéndices de primordial importancia: “Reportajes estadounidenses de la Revolución mexicana. Filmografía 1911-1921” e “Índice de películas estadounidenses de ficción de la Revolución mexicana: 1911-1921”. Ambos listados son muy completos, en especial el correspondiente a los 57 documentales norteamericanos. 

Los cuatro capítulos en que está dividido el libro se complementan e intersectan en una variedad de planos, y evidencian la importancia que la Revolución mexicana tuvo en el desarrollo de la industria cinematográfica estadounidense, en particular en la evolución de los noticieros cinematográficos y los reportajes, antes del inicio de la guerra en Europa.

Caratula La Rev. mex. en el cine estadou

También dejan en claro lo cerca que estuvo México, más allá de la responsabilidad y la voluntad de su pueblo, de tener que hacer frente a una guerra generalizada con Estados Unidos. En efecto, la visión de la “frontera” que testimonian los materiales fílmicos del caso –en especial, los documentales- evidencian que en la segunda década del siglo XX Estados Unidos aún no había renunciado a la tentación de emprender una nueva guerra de expansión y conquista a costa de México.

La obra que el lector tiene en sus manos se presta a una doble lectura: una literaria y otra iconográfica. En efecto, las imágenes que ésta contiene, fruto de una minuciosa investigación en revistas especializadas en cine como The Moving Picture World, son abundantes y muy pertinentes a la temática que se aborda en cada capítulo.

En fin, la lectura de este libro enriquece el conocimiento histórico que los mexicanos tenemos de nosotros mismos, así sea a través de la visión distorsionada de nuestros vecinos del norte.

Leal, Juan Felipe y Aleksandra Jablonska. La Revolución mexicana en el cine estadounidense: 1911-1921, Juan Pablos Editor y Voyeur, México, 2014, pp. 264.