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Lupe Vélez en Broadway. La Calle de agosto 6, 2012

Los datos para la elaboración de este breve estudio sobre la incursión de Lupe Vélez en el teatro musical de Broadway se base en información de diversas fuentes: Internet Broadway Database Broadway World, artículos en los periódicos Pittsburgh Post-Gazette y The Pittsburgh Press, el obra Vaudeville, Old and New: An Encyclopedia of Variety Performers in America, 2 volumes de Frank Cullen, Florenz Ziegfeld 101 (una base de datos en línea compilada por John Kenrick), el artículo La historia secreta de Ermilo Abreu Gómez de Fernando Muñoz Castillo, The Hollywood Book of Breakups de James Robert Parish, Harold Arlen: Rhythm, Rainbows, and Blues de Edward Jablonski, Jimmy Durante: His Show Business Career, with an Annotated Filmography and Discography de David Bakish, “You Don’t Say That in English”: The Scandal of Lupe Velez de Henry Jenkins, The Stephen Sondheim Reference Guide y el blog de Jules Etienne, Una serenata para Lupe.

La carrera artística de Lupe Vélez ha sido tema de varias obras, sin embargo se ha centrado en su películas dejando de lado o muy marginal su incursión en el teatro de revista de Broadway. Durante la década de 1930, Lupe Vélez actuó en papeles estelares en tres obras escenificadas en teatros de Broadway: Hot-Cha! (1932), Strike Me Pink (1933) y You Never Know (1938).

El primer musical en el que Lupe Vélez actuó fue Hot-Cha! que se presentó en el famoso Ziegfeld Theatre entre marzo 8 y junio 18 de 1932 y tuvo 119 representaciones. Esta comedia musical estaba conformada por dos actos que tenían lugar en Nueva York y México cada uno. Es la última obra que Florenz Ziegfeld puso en escena, pues murió en julio de ese año. Vélez interpreta a Conchita en este musical donde el primer acto sucede en un speakeasy (tabernas clandestinas en boga durante la prohibición en Estados Unidos), razón por la que Ziegfeld pidió financiamiento a los gangsters Dutch Schultz y Waxy Gordon (quienes obligaron a Ziegfeld a subtitular la obra Sucedió en México). Aunque la obra tuvo algunos destellos y comentarios positivos por los decorados de Joseph Urban y la actuación de Bert Lahr –la otra estrella del musical–, pero fue un guión débil y la extravagancia de Ziegfeld los que aseguraron que el musical no pudiera recuperar sus costos.

Hot-Cha! fue producida por Florenz Ziegfeld, Jr. La música es de Ray Henderson y las letras de Lew Brown. Basada en la historia de H. S. Kraft. Director de orquesta: Robert Russell Bennett. Coreografía: Bobby Connolly. Vestuario: Charles LaMaire. Intérpretes: Bert Lahr, Lupe Vélez, Margorie White, Lynne Overman y Buddy Rogers.

En un artículo de The Pittsburgh Post-Gazette del 24 de febrero de 1932 se comenta sobre la reciente incorporación de Lupe Vélez al elenco de Hot-Cha! y su asistencia junto con Ziegfeld a presenciar la obra en tercera fila y firmar su contrato, pues éste quería a la Vélez en el papel de Conchita. Continúa la nota que “al momento se encuentra en su suite del William Penn de Pittsburgh estudiando sus parlamentos.” La nota estaba adornada con una atractiva foto de Lupe Vélez con inmensa sonrisa. Recordemos que está a dos semanas de iniciar temporada con esta obra.

Sobre la influencia que tuvo aquí en México el musical Hot-Cha! resulta interesante la información que proporciona Fernando Muñoz Castillo en su artículo La historia secreta de Ermilo Abreu Gómez que se publicó en Por Esto!:

Upa y Apa [título de un experimento fallido de revista musical que dirigió Celestino Gorostiza en 1939] era elaborar un espectáculo de revista que presentarían no sólo en México si no en el extranjero, en parte debido al éxito en el Follies de Ziegfeld de Lupe Vélez en Hot- Cha! (1932) y cuyo argumento era el viaje de un grupo de chicos y chicas estadounidenses a México, pretexto para lucir con suntuosidad propia del director, vestuarios españoles, mexicanos y argentinos; y al éxito que habían tenido – antes de que los trajera por primera vez a México en 1933 el productor Gonzalo R. de la Gala, primero al Teatro Peón Contreras y después al teatro Politeama -, Rita Montaner y Bola de Nieve en Broadway y París, donde se dice que Rita suplió a la gran Mistinguett cantando canciones de Lecuona, y sobre todo y más que nada al atronador éxito de Rayando el Sol en 1937, estrenada en el Teatro del Palacio Bellas Artes. El historiador Miguel Capistrán agrega que otro de los motivos para realizar esta revista musical, tal vez, el principal, era contrarrestar la ola de ataques del pueblo norteamericano al gobierno y al pueblo mexicano por la Expropiación Petrolera.

Bert Lahr describe que Lupe Vélez ensayaba con muy poca ropa porque le apretaba su vestuario, actitud que molestaba a su coestrella, pero encantaba al productor Flo Ziegfeld y a su principal socio financiero, el gangster Dutch Schultz.

En esta revista musical Lupe Vélez canta varias canciones: Conchita donde se hace acompañar por el coro y dos veces Say What I Wanna Hear You Say con Jack Whitney y coros.

El día del debut, marzo 8, otro evento opacó completamente el estreno, el rapto dos días antes del hijo de Charles Lindbergh. Además Lupe Vélez fue un desastre, frecuentemente borracha y siempre errática. Tampoco ayudó que Ziegfeld se obsesionara con su falta de virilidad. Comenzó a tomar pastillas y a recibir tratamientos de hormonas; su palaciega mansión se convirtió en escenario de varias orgías los fines de semana, con coristas llevadas a su propiedad en Hastings-on-Hudson en su Rolls-Royce. Ziegfeld murió en julio de ese año, 1932.

La segunda incursión de Lupe Vélez en Broadway fue junto con Jimmy Durante en la revista musical de Lew Brown y Ray Henderson Strike Me Pink, la cual se presentó en el Majestic Theatre del 4 de marzo al 10 de junio de 1933. Jimmy Durante como la estrella de la obra, junto con Lupe Vélez y Hope Williams. La obra que tuvo 122 representaciones fue la segunda relación laboral de Vélez con Brown y Henderson, pues son los mismos creadores de Hot-Cha!

“Where is the Song of Songs for me?” Letra y música de Irving Berlin. Canta Lupe Vélez con orquesta desconocida. Grabada el 30 de marzo de 1929 en Nueva York. Victor 21932. Del filme Lady of the Pavementes de D. W. Griffith (United Artists, 1929)

Esta sería la última obra de la mancuerna Brown-Henderson. Al final cada uno partió por caminos separados. La obra tuvo que cerrar después de 105 representaciones, según Edward Jablonski, porque el principal productor, el millonario Irving Wexler, quien había invertido 150,000 dólares, los vio esfumarse.

Durante ya había trabajado en Broadway con Hope Williams en un musical previo y posteriormente aparecería en películas con Lupe Vélez. La dupla Durante y Vélez era más taquillera que la obra misma. Sus malas pronunciaciones de la lengua inglesa y su compatible locura empalmaban bien, por lo que se filmaron Palooka (UA/Reliance, 1934), Hollywood Party (MGM,  1934), y Strictly Dynamite (RKO, 1934).

En Strike Me Pink, Durante entra a escena caminando por el pasillo central discutiendo con un acomodador que no lo deja subir al escenario. Luego, junto con Lupe Vélez interpretan a unos “naturistas” vagando por el Central Park neoyorquino.

Strike Me Pink fue una producción de Ray Henderson, Lew Brown y el millonario Irving Wexler. Los decorados de Henry Dreyfuss y el vestuario de Kiviette y Charles Le Maire. Los intérpretes: Jimmy Durante, Hope Williams, Lupe Vélez.

The Pittsburgh Press publicó el 26 de febrero de 1933 la nota del inminente estrenó de Strike Me Pink que marcaba el retorno de Jimmy Durante a Broadway. Resalta la nota la inclusión de Lupe Vélez y Hope Williams. En esta comedia musical Lupe Vélez canta cuatro canciones: An Old Hollywood Custom; Hollywood, Park Avenue and Broadway; Love and Rhythm y Ooh, I’m Thinking.

Según otro artículo de The Pittsburgh Press, pero este de abril 2, 1933, “a no ser por la presencia de Jimmy Durante en la comedia musical Strike Me Pink, ésta sería todavía más terrible.” El artículo considera un error no haber incluido en esta obra a Jackson y Clayton, antiguos socios de Durante,  de los cuales recién se había separado. Abunda la nota en que los sketches son malos y poco divertidos y resulta difícil entender la razón por la cual fueron incluidos. Brown y Henderson compusieron todas las canciones; hicieron un trabajo aceptable, pero no su mejor esfuerzo.

La última aparición de Lupe Vélez  en Broadway fue en 1938 en la revista musical You Never Know de Cole Porter, la cual fue un fracaso y poco quiso Porter hablar de esta obra. La escribió como una pieza intimista que sucede en un estudio o cuarto de dibujo, pero a raíz del accidente a caballo que sufrió y que lo dejó parcialmente inválido por el resto de su vida, le impidió mantener el control de la puesta en escena durante la gira previa al estreno neoyorquino. Porter trató de distanciarse del producto final que se estrenó en Broadway, pues tanto escritores como productores habían incluido canciones y números no contemplados por el autor original.

Durante la corta temporada, Vélez mantuvo una fuerte rivalidad y verdadera guerra de egos con Libby Holman, a quién propinó un golpe para dejarle un “ojo negro”. A eso seguía que se hincara para comenzar a rezar, pues su catolicismo lo profesaba de forma seria. Llegó al grado de orinar frente a la puerta del camerino de Libby Holman para que al salir ella y no notar el charco se resbalara.

El romance de Cole Porter con París continuó con esta deliciosa farsa. Amo y sirviente intercambian lugares y se enamoran de ama y sirvienta quienes también intercambian roles. La obra se presentó en el Winter Garden Theatre y según el Internet Broadway Database la fecha de estreno es septiembre 21 y última función se lleva a cabo en noviembre 26 de 1938 para un total de 78 representaciones.

Aparte de las canciones que menciona Jules Etienne, según el IBDb, Lupe Vélez también cantó By Candlelight con Clifton Webb. Música y letra de You Never Know son de Cole Porter basadas en la obra de Siegfried Geyer, By Candlelight a su vez adaptada de la opereta vienesa Bei Kerzenleicht de Robert Katscher y Karl Farkas. Hay orquestaciones, letras y música adicionales de la mano de Don Walker, Maurice De Packh, Minati Salta, Rowland Leigh, Edwin Gilbert, Robert Katscher, Alexander Fogarty y Dana Suesse. No fue gratuito que Cole Porter se desmarcara del resultado final.

Sobre You Never Know reproduzco del blog Una serenata para Lupe de Jules Etienne:

Originalmente una obra de teatro con resabio europeo que fue llevada al cine en 1933 como By Candlelight, fue convertida en un musical en dos actos con canciones de Cole Porter bajo el título de You Never Know. Se estrenó en el Winter Garden de Nueva York el 21 de septiembre de 1938, luego de una extensa gira de varios meses por diferentes ciudades norteamericanas. El reparto estaba encabezado por Clifton Webb y Libby Holman, dos actores con una larga trayectoria teatral, aunque eso no impidió que Lupe Vélez, en su papel de María, gozara del segundo crédito. También participaban Toby Wing y Rex O’Malley.

La trama, como la mayoría de los musicales de la época, era un mero pretexto para los despliegues melódicos y los números bailables: una comedia de enredos entre aristócratas y su servidumbre que transcurre en París. El personaje de Lupe Vélez se llamaba María a quien madame Baltin le encomienda buscar al barón Ferdinand de Romer. Cuando ella llega a su lujoso departamento finge que es su patrona pero confunde al valet, Gastón (Clifton Webb) con el barón de Romer. Éste, al percatarse de que Gastón trata de seducir a María, no lo pone en evidencia, por el contrario, lo solapa haciéndose pasar por su sirviente para permitirle a aquél que logre su conquista. Sin embargo, madame Baltin no posee el mismo espíritu de complicidad y termina con la mascarada. Todo desemboca en un final feliz con los cuatro cenando a la luz de los candelabros.

Lupe cantó a dúo con Clifton Webb (quien interpretaba a Gastón), From Alpha to Omega y cerraba el primer acto como solista con What Shall I Do?. En el segundo acto volvían a cantar juntos Good Evening, Princesse. Fue considerado uno de los trabajos menos logrados de Porter -cuando la escribía tuvo un percance montando a caballo por el que tuvieron que operarlo de ambas piernas en diferentes épocas de su vida y desde entonces padeció dolores terribles. Uno de sus biógrafos asegura que la canción At Long Last Love, que forma parte esencial de la obra, se le ocurrió mientras esperaba ser rescatado del accidente-, y por lo mismo su permanencia en cartelera solo alcanzaría hasta finales de ese mismo año.

A continuación la letra de What Shall I Do? (Cole Porter). Lupe Vélez la cantó en la revista musical You Never Know:

Playbill de You Never Know donde se anuncia la obra y el elenco.

Verse

I’ve just read of Cleopatra / The glamorous empire shatt’rer, / Who to Caesar lost her heart as well as her head, / But that early Roman Nazi* / Was so mean to his Cleopatsy* / That she fell in love with Marc Antony instead. / To worship two men in turn may be sublime, / But, oh, it’s hell when you care for both at the same time.

Refrain

What shall I do? / Just imagine what I’m going through, / I love not one, but two, / What shall I do? / I’m in a spot, / Cupid’s given me a double shot, / So won’t you tell me what / As well as what not shall I do? / Two men appear, / Each a swell Apollo Belvedere, / Each one ideal, / But though I fairly itch to, / I don’t know which to hitch to. / I can’t marry both, / After all, this isn’t Timbuctoo, / That’s the reason I appeal to you, and you, / What shall I do?

I’m in a spot, / This young man attracts me quite a lot, / So won’t you tell we what /As well as what not I shall do? / My note still unsealed / Also eggs me on to carry through, / In the situation wouldn’t you and you? / That’s what I’ll do!

What shall I do? / Evidently husbands can’t be true, / Mine’s just like all the crew. / What shall I do? / That blonde cocotte / Has him dancing like a Hottentot, / So won’t you tell me what / As well as what not to do? / Wise gods above / Say I’m just s step ahead of love. / Love’s lots of fun, / So shall I change my diet / And, on the quiet, try it? / The deah Baron’s flow’rs / Also make me want to carry through, / In the situation, wouldn’t you and you? / What shall I do? 

*Los versos 4 y 5 originalmente eran: But that stingy old Rotarian / Gave her nothing but one Caesarian, 

Contribución de Carlene Bogle.

El 5 de febrero de 1938 The Pittsburgh Press da la noticia que You Never Know se presentará en el Nixon Theatre  durante una semana a partir de abril 18. También informa que varias estrellas del cine y del teatro fueron recomendadas para el papel de María, pero Lupe Vélez fue la afortunada. Entre las consideradas estuvieron Marlene Dietrich, Tallulah Bankhead, Miriam Hopkins, Gloria Swanson, Mary Ellis, Peggy Conklin, Genevieve Tobin, Margo, Joan Crawford y June Knight (toda una pléyade de estrellas de la época). Termina la nota asegurando que You Never Know continuará en gira por New Haven, Boston, Washington, Philadelphia, Pittsburgh y Detroit.


El programa de mano autografiado corresponde al Teatro Nixon de la ciudad de Pittsburgh, cuando la obra se presentó en abril de 1938, durante la gira previa a su estreno en Broadway.

 

Il Palco della Musica interpreta Lupe Velez

Ayer, 18 de julio se cumplió un aniversario más del nacimiento de Lupe Vélez. Todos los biógrafos coinciden en el día de su nacimiento y lugar, San Luis Potosí, México. Sin embargo se manejan diversos años: 1906, 1908, 1909 o 1910. Para celebrar su onomástico un breve homenaje que se le hace en Cine Silente Mexicano con el grupo de rock italiano Il Palco della Musica que interpreta Lupe Velez. En esta “rola” se recrea su tormentosa vida y muerte, composición donde la letra y la música se amalgaman y logran transmitir la novelesca biografía que tuvo. El video está bastante bien logrado, pues intercala escenas filmadas exprofeso para recrear su muerte con varias fotografías y segmentos del filme The Wolf Song , donde baile con Gary Cooper, el gran amor de su vida.

Por desgracia no pude encontrar la letra para traducirla, pero aunque está cantada en italiano no creo tengan mucho trabajo para entender, al menos de manera general, la desgarradora vida que la Mexican Spitfire padeció en sus cortos 36 años de vida.

El grupo italiano Il Palco della Musica toca un rock de fuerte impacto dramático y emotivo, que nace del contraste de las variaciones en género musical que se escuchan en sus composiciones, además del contraste sonoro que da fuerza a sus canciones, cuyas características son testimoniales, evocativas y crudas que describen pequeñas historias que se nutren de la fascinación del ambiente de Hollywood de los años 40, como la trágica y grotesca historia de Lupe Velez, o sugerencias Warholianas como en Inadeguato, o espacios de vida como la del borracho herido de amor que se confiesa en La primavera della api.

Il Palco della Musica

La agrupación está compuesta por: Massimo Tucci (voz), Roberto Presutti (guitarra y coros), Marco Chiscuzzu (bajo y coros), Stefano Scotto (teclados) y Nicola Iuliucci (batería).

Tres mexicanos en United Artists (1929)

Interesante anuncio que la United Artists publica en la página 17 del Motion Picture News Booking Guide 1929. Entre los 35 personajes de la compañía aparecen tres mexicanos: Dolors del Río, Lupe Vélez y Gilbert Roland. Los tres, estrellas indiscutibles del cine mudo norteamericano.

Robert J. Flaherty, Lupita Tovar y Delia Magaña

Robert J. Flaherty (1884-1951)

Publicado por Aurelio de los Reyes en la revista electrónica Imágenes del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

El sábado 15 de septiembre de 1928 llegó a México Robert J. Flaherty, el célebre autor de Nanook of the North, película estrenada en la Ciudad de México con el título de La esfinge de los hielos en diciembre de 1925; y de Moana, exhibida en marzo de 1927. Flaherty fue además codirector de la película Sombras blancas en los mares del sur (White Shadows of the South Sea) en la cual actuó Raquel Torres. El cineasta estadounidense llegó acompañado de Ernest Palmer, fotógrafo de El séptimo cielo (The Seven Heaven, Frank Borzage, 1927) y El ángel de la calle (Street Angel, Frank Borzage, 1928) y de su ayudante Stanley Little, además de G. K. Rudolph, gerente de negocios de la Fox para, durante dos semanas, hacer pruebas a por lo menos cien aspirantes a “estrella cinematográfica.”

Flaherty, a su regreso de Samoa, preparó Nanook del desierto durante los meses de julio y agosto de 1928 para ser filmada en Acoma con los indios hopi; su cuartel lo estableció en Santa Fe, Nuevo México. La película se canceló por un problema entre el gobernador de los hopi y el gobierno federal, que controlaba las reservaciones de los indios. Regresó a Hollywood y la Fox lo envió a México para seleccionar a su nueva estrella.

Según Paul Rotha, la actriz debía interpretar el papel central de dicha película, lo que me parece dudoso porque el objetivo de Flaherty, al hacer cine, era captar “la vida tal como es”, por lo que empleaba a actores de los mismos lugares; lo demostró en Nanook y renunció a White Shadows of the South Sea por ser una película rutinaria. Es dudoso que buscara a una actriz mexicana para interpretar a una india hopi. Sí tenía instrucciones sobre el tipo de actores solicitados por la Fox, pero sólo reveló la consigna de la empresa de que fuesen mexicanos.

Flaherty y sus colaboradores llegaron al país por deseo de Winfield Sheehan y William Fox. El primero había estado en México al frente de la agencia de Artistas Unidos y conocía las dificultades del mercado mexicano; él mismo promovió la contratación para la Fox de Dolores Del Río para El precio de la gloria y Los amores de Carmen. Según las instrucciones otorgadas, las jóvenes no debían ser “ni altas ni gordas, con un peso que no exceda de cincuenta kilos, de una estatura no mayor de un metro setenta centímetros, de preferencia de 16 a 18 años de edad, y no mayor de 21, y que tengan las características de belleza, vivacidad, talento, expresión y personalidad fotogénica distinguida”.

Los varones, en cambio, debían ser “altos y corpulentos con peso aproximado de ochenta a noventa kilos y de estatura cercana a un metro ochenta centímetros, no mayores de 25 años […]; de personalidad atrayente, hermosura varonil, aspecto interesante y modales de apariencia distinguidos y que presumiblemente puedan considerarse  atractivos para el sexo contrario”.

Se prefería a recomendados por profesores de canto, con posibilidades vocales para el cine parlante, que cada día cobraba mayor importancia; no era necesario que cantaran en inglés, bastaba el español. Los candidatos posaban frente a la cámara sonriendo, gesticulando, caminando, haciendo los movimientos indicados por el director, para dar una idea de cómo trabajarían “en el caso de que ya estuvieran interpretando una escena de una película formal”.

La triunfadora podía ser acompañada a Hollywood por su madre o por alguna persona del sexo femenino de su afecto; el hombre debía ir solo. La Fox pagaría los pasajes. Ambos debían firmar un contrato provisional por seis meses antes de partir, prorrogable por cualquier tiempo hasta cinco años, a juicio de la compañía. Recibirían ciento cincuenta dólares semanales durante los primeros seis meses; en caso de haber prórroga, doscientos durante los siguientes seis meses; el segundo año recibirían trescientos; el tercero, cuatrocientos; el cuarto, quinientos y el quinto, seiscientos.

Seguramente que esta noticia despertará un enorme entusiasmo entre la inmensa cantidad de muchachas mexicanas y de amantes masculinos del cinematógrao, que seguramente desearán aspirar a puestos como los que actualmente tienen en el mundo cinematográfico Lolita del Río y Ramón Novarro.

La prensa del momento recordaba a los aspirantes que la Fox había lanzado a la fama internacional a Dolores del Río con las películas El precio de la gloria (What Price Glory?, 1926) y Los amores de Carmen (The Loves of Carmen, 1927), dirigidas por Raoul Walsh, quien años atrás interpretara el papel de Francisco Villa joven en la película The Life of General Villa, filmada con el guerrillero en el estado de Chihuahua.

Flaherty recibió solicitud por escrito de cerca de cinco mil aspirantes y realizó pruebas a setenta candidatos en los estudios de la México Film de Jesús H. Abitia en Chapultepec, las envió a Hollywood para que los directivos hicieran la selección. Los enviados pidieron disculpas por no haber entrevistado a todos pero debían sujetarse a las instrucciones recibidas. Regresaron a Hollywood el jueves 4 de octubre de 1928.

Flaherty se enamoró del país. Aunque hasta el momento no se conocen sus impresiones, ricas, variadas y profundas, inspiraron años después al cineasta soviético Sergei Eisenstein para filmar su película inconclusa ¡Que viva México! y para escribir su cuento Toro bonito, ambientado en el estado de Durango.

Lupita Tovar

Las escogidas fueron Delia Magaña y Guadalupe Tovar; al parecer ningún varón reunió los requisitos. Delia era una figura conocida al trabajar los últimos años en el teatro frívolo al lado del Panzón Soto: “creía definido mi horizonte artístico en las representaciones vernáculas, en los bailes excéntricos, en alguno que otro papelillo dramático”. Pero un día Roberto Pesqueira la presentó a Manuel Reachi y a Adolfo Best Maugard; tres veces faltó a la cita con Flaherty por timidez (“me encontré en el salón con tantas muchachas bonitas y elegantes – casi todas de la mejor sociedad de México –que temí un desaire”). Delia asistió a la prueba y, en la noche, el cineasta la invitó a un cabaret: “pidiendo una botella de champagne, me dijo: ‘Magañita: dentro de un año espero que usted me invite a su home de Hollywood a tomar una copa de champagne’”. Justo a las dos semanas recibió el contrato por correo y partió para Hollywood.

La otra seleccionada, Guadalupe Tovar (“graciosa y ágil colegiala de dieciocho años, que lleva en sus ojos negros, en su perfil afinado y en su tez empalidecida, las características de nuestras mujeres tropicales”), también narró sus impresiones:

Yo estudiaba en el Parque Lira el segundo año de labores domésticas: bordado, corte, confección, etcéteram t como hija de familia que soy, mi vida transcurría sin grandes sobresaltos entre mis alegrías de hogar y mis preocupaciones de colegiala.

Delia Magaña

El antepenúltimo día para el cierre de la convocatoria, el director de Educación Física la llevó a la prueba; sorprendida por su triunfo, jamás pensó ser artista “y menos de cine” (“estudié en la escuela gimnasia rítmica y baile clásico; a mí siempre me han atraído las cosas del hogar, y seguramente va a constituir para mí un enorme esfuerzo adaptarme a la vida inquietante del arte…”). Discutió con sus padres, quienes accedieron; partiría acompañada de su abuela, Lucy S. de Sullivan (“por conocer el idioma y haber vivido ya en Norteamérica, me hará más fácil la vida”). Su madre, María Sullivan, era de ascendencia irlandesa; su padre, Egidio Tovar, trabajaba en el Departamento de Tráfico de los Ferrocarriles Nacionales de México. Lupita nació en Rincón Antonio, en el Istmo de Tehuantepec; de niña, durante la Revolución, su familia se trasladó a la Ciudad de México. Sorprendía su sencillez.

La partida de ambas para Hollywood coincidió con los últimos días del gobierno del general Calles, cuando los mexicanos fracasados habían pasado a la historia, en la plenitud de la popularidad de Ramón Novarro y Dolores Del Río y en el despunte de Lupe Vélez y Raquel Torres. Delia Magaña regresaría a México por su propia voluntad, por no haberse adaptado al medio. Lupita Tovar, en cambio, filmaría películas habladas en español y vendría a México a filmar Santa en 1930, iniciadora de la etapa industrial del cine mexicano.

Lupe Vélez en el Capitol Theatre the South River (circa 1930)

Curioso descubrimiento fue encontrar la foto del Capitol Theatre de South Rives, New Jersey donde en su marquesina se anuncia a Lupe Vélez en la película The Storm. La foto debe ser de agosto o septiembre de 1930 pues la película se estrenó en Nueva York el 18 de agosto y el 22 en el resto de Estados Unidos.

Este filme es el tercero, después de dos versiones previas hechas en 1916 y 1922, de la obra teatral de Langdon McCormick’s Men Without Skirts. Producida por Carl Laemmle, fue dirigida por William Wyler y los diálogos son de John Huston. El reparto lo completan Paul Cavanagh, William “Stage” Boyd, Alphonse Ethier y Ernie Adams.

Capitol Theatre at South , N.J. (Foto: http://www.thegeminiweb.com/babyboomer/?p=596)

A continuación la reseña del filme en el New York Times que se publicó el 23 de agosto de 1930, al día siguiente de la première nacional en Estados Unidos.

SNOW-BOUND MELODRAMA

“The Storm,” With Lupe Velez, Tells Story of Canadian Wilderness.

A story centering around the love of two men for a girl while all three are held for the Winter in a snowbound cabin in the Canadian wilderness is unfolded in “The Storm”, the
feature at the Globe, in which Lupe Velez appears as an ingenuous French-Canadian lass.

The two men were the closest of friends, one having risked his life during the war to save his comrade, while the other later saved his friend’s mine by arriving with the needed cash in the nick of time. But when the girl, little Manette, the daughter of the native smuggler who was shot by the police, comes to disrupt their placid existence in the log cabin, everything in the past is forgotten.

While the climax is rather obvious, coming when Burr, the stancher of the two men, discovers that Dave has crossed the deadline set before Manette’s room, and then tries to kill him, the lesser moments intending to reveal how both are working toward a final
settlement are well presented. The scene in which Dave deprecates Burr’s Christmas gift of a music box to the girl by telling her that Burr isn’t really playing it is capitally done.

Lupe Vélez con Alphonse Ethier

The film has particular merit in the natural performances of all three players, William Boyd, as Burr; Lupe Velez, as Manette, and Paul Cavanagh in the rôle of Dave, who finally discovers that the girl doesn’t love him and then leaves the other two.

Miss Velez here possesses a vivacity typical of the rôles in which she has previously appeared, but it is somehow curbed by the restraint shown by the other players. The Messrs, Boyd and Cavanagh do well by their parts, as do the avalanches of snow, the rushing rapids, the blinding storms and the machine responsible for the wind that
sounded so much like a band saw at work.

THE STORM, with Lupe Velez, William Boyd, Paul Cavanaugh, directed by William Wyler, from the play by Langdon McCormick; “Men Without Skirts,” a comedy with
Karl Dane and George K. Arthur; newsreal. At the Globe.