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Reseña sobre Atisbo a los inicios del cine en Toluca, 1896-1910

Jorge Carrasco V., especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos y autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé en Editorial Toma escribió en su columna Cine piojito la siguiente breve reseña de mi libro Atisbo a los inicios del cine en Toluca, 1896-1910 para el portal Effetá.info, medio digital de Pachuca:

Luis-AtisboCine mudo toluqueño

Uno de los temas menos investigados de la cinematografía nacional, es el del cine mudo. Si acaso podemos recordar El cine mudo del recientemente desaparecido Gustavo García y Los orígenes del cine en México de Aurelio de los Reyes.

Afortunadamente se han comenzado a dar esfuerzos locales como El cine yucateco de Gabriel Ramírez y Atisbo a los inicios del cine en Toluca, 1896-1910 de Luis Recillas Enecoiz, que conocimos gracias a la gentileza del buen amigo Miguel Ángel Morales.

En una bella edición de 250 páginas, Recillas da testimonio de los orígenes del cine en nuestro país y en especial en Toluca, en donde se celebró la primera función el 8 de agosto de 1896 en los salones del Hotel del León de Oro.

Gracias a Recillas nos enteramos de que el primer cine permanente no se estableció sino hasta doce años después en el Teatro Principal. Y que no se trataba de un negocio redondo: se habla incluso de que fue decomisada una pianola porque debían más de 200 pesos en impuestos atrasados.

Se muestra cómo se comenzó a acostumbrar poner más caras las funciones de la noche, práctica que persiste hasta nuestros días.

Además de clásicos como Caperucita y La Cenicienta, las tomas locales de políticos, como el presidente Porfirio Díaz y de toreros, eran las que más demanda tenían.

Recillas que tiene la intención de proseguir sus investigaciones hasta la década de los 30, y sólo queda desearle el mayor de los éxitos en su trabajo.

Cartel cinematográfico con grabado de José Guadalupe Posada (1909)

Se acaba de inaugurar la exposición José Guadalupe Posada: circo, maroma y teatro en el Museo de la Ciudad de México. Dentro de un cúmulo de carteles para diferentes teatros y centros recreativos de finales del siglo XIX y principios del XX, que anunciaban espectáculos populares como bailes, funciones de teatro y de circo, así como corridas de toros, pertenecientes al fondo documental del Ayuntamiento de México, se encontraron valiosos carteles inéditos de la autoría del grabador José Guadalupe Posada.

Parte superior del cartel del Teatro Principal de la función de marzo 21 de 1909
Parte superior del cartel del Teatro Principal de Toluca de la función del 21 de marzo de 1909

Los documentos se localizaron en el ramo “Rentas municipales” del fondo del Ayuntamiento Carlos de Sigüenza y Góngora, de la Secretaría de Cultura; 54 de ellos fueron seleccionados y restaurados para la exposición.

Aquí en Toluca, de los más de cien carteles de cine que resguarda el Archivo Histórico Municipal de Toluca existe uno con un grabado firmado por Posada. El cartel en cuestión es conmemorativo, pues fue impreso para la “Grandiosa función Cinematográfica para celebrar dignamente la toma de posesión del Gobierno del Estado por el Señor General Don Fernando González”. El la parte inferior al centro está la firma que dice: “POSADA — MEX. Cuad. Sta. Catarina, 11 v. 21.”

Grabado de Posada en el cartel del 21 de marzo de 1909 de Teatro Principal de Toluca
Grabado de Posada en el cartel del 21 de marzo de 1909 de Teatro Principal de Toluca

En el programa de la función no existe alguna cinta con el título de Los seis grados del crímen, así que lo más probable es que se refiera a la vista anunciada “por final de función la grandiosa vista Un Criminal Desesperado”.

Resulta interesante constatar los seis grados del crimen según se desprende de los grabados y que representan:

  1. Los amigos
  2. Las mujeres
  3. La bebida
  4. El juego
  5. El robo
  6. El homicidio

Posada pudo haber tenido el fin de cuestionar la forma de gobernador que tendría el general González, pues considera a los amigos como el primero de grados del crimen. Pero hay que considerar que el decapitador al centro sea en alusión alguna al gobernador que toma posesión. Sería inimaginable en 1909 una crítica de tal magnitud a un gobernador. Ahora bien, si lo que representa el grabado es sobre la trama de la vista, no deja de sorprender que logra transmirtir lo que el asesino siente; el personaje, cruel y carente de escrúpulos es un lejano antecedente de Hannibal Lecter .

No quiero ahondar en las cuestiones políticas del momento, 1909, salvo dejar testimonio estético de Posada en esta faceta de las diversiones públicas. Este cartel debe ser de los  primeros de temática cinematográfica que iba más allá de solo enumerar las vistas a proyectarse por tanda. Vaya pues una aportación virtual al homenaje a Posada en su centenario luctuoso.

Las vistas del Marqués de Polavieja en Toluca (1910)

Capitán General del ejército Camilo Garcia de Polavieja y del Castillo
El Marqués de Polavieja

Vistas filmadas por los hermanos Alva de la visita oficial que el Marqués de Polavieja efectuó a la ciudad de Toluca en 1910 para asistir a eventos privados y públicos. El título con el cual se exhibió esta vista fue Fiestas en Toluca dadas en honor del Excelentísimo Señor Marqués de Polavieja.

Agradezco a Gerardo Novo, vicecronista de Toluca, haberme proporcionado estas vistas.

Nuevo libro sobre los inicios del cine en Toluca

Finalmente vio la luz la primera parte de mi investigación:

Portada Atisbo a los inicios del cine en Toluca

Los cines de la familia Iracheta en Toluca

Los siguientes datos relacionados al cine en Toluca están tomados de la obra Toluca: 200 historias de familia (pp. 275-288) de Guillermo Garduño Ramírez publicado por el Ayuntamiento toluqueño. El capítulo se titula Alfonso Iracheta, su cinema Paradiso y Auris. Mantengo sintaxis y ortografía del original de la entrevista a Alfonso Xavier Iracheta.

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En esa época a mi abuelo se le ocurre, por razones que desconozco, construir cines, entonces él empieza con el Iracheta en la ciudad de Pachuca que fue un hito, fue el centro social por 30 años o más porque era mucha más que un cine.

Con esa experiencia le pide a mi papá que se mueva de Pachuca, lo manda a la ciudad de Toluca, después estuvo en Cuernavaca, regresa a Toluca y con socios, como Ernesto Monroy, el licenciado Carracedo crearon el cine Florida y rentaron al gobierno del estado el teatro de la escuela Justo Sierra para hacer el cine Justo Sierra.

El que nació de Cuernavaca, fue el cine Ocampo. Anteriormente, en este proceso, mi tío Francisco Iracheta fue productor de películas, entonces él tuvo oportunidad de asociarse con Gonzalo Elvira y produjeron muchas películas interesantes, con Arturo de Córdova y actores de esta naturaleza en la época de oro del cine mexicano.

De ahí mi papá mantuvo esta relación con los cines, tuvo la oportunidad de invitar, en su tiempo, actores y actrices de gran relevancia, me acuerdo todavía haber conocido a Pedro Infante, por ejemplo, en el despacho de mi papá, vino a dar un espectáculo el doctor IQ, Jorge Marrón, que mucha gente lo recordará.

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Me mandaba a mis 14, 15 años a suplir al gerente del cine Justo Sierra los jueves y él descansaba los martes. Entonces yo iba el martes, me tocaba desde sacar el boletaje, dárselo a la boletera, abrir la dulcería, poner el dinero básico para los cambios, al final cerrar con el interventor de la casa de películas, cualquiera que tú te imagines, las grandes películas.

Mi papá iba los lunes, seleccionaba las películas, las rentaba para la siguiente semana, para el siguiente mes, al final hacía el corte, los cálculos que era una fórmula complicada, recogía el dinero, recuerdo algo de mi ciudad que es maravilloso y que desapareció.

Desde mi inocencia a los 14, 16 hasta los 18 años la inocencia de plena seguridad de las calles, es algo que recuerdo y te lo digo con una experiencia fuerte, salía del cine Justo Sierra por la calle que ahora se llama Morelos que era la calle de Mina que medía no más de seis metros de ancho, no tenía luz, me venía caminando con una bolsa de lona con todo el dinero de la dulcería y de la venta de boletos y el rollo de boletos del día.

Iba caminando feliz a las diez de la noche que se hacía el corte, un escuincle de 15, 18 años y mi papá estaba en el cine Florida sin ninguna preocupación. Ten cuidado, no exageres, ¡no!, ten cuidado, cómo se te ocurre hacer eso que es lo que ocurre en estos días.

Me acuerdo que me acompañaba casi siempre la mitad del camino Roberto Pereda, quien era el operador de los aparatos de cine, él fue el que me enseñó a utilizar, aprender a usar los aparatos del cine, el cambio, a poner los carbones que daban la luz, el choque eléctrico que encendía los carbones y cómo enrollar y desenrollar las películas, que venían casi todas en seis, ocho rollos, cómo embobinar y toda esta cuestión.

Muchas veces hacía el trabajo de operador en las películas, sobre todo lo hice mucho en el Justo Sierra. Íbamos los cuates, era el hermano de Vicente Pereda, el futbolista, nos íbamos caminando, nos quedábamos en los tacos de la Villadita, comíamos unos tacos juntos, platicábamos y luego adiós y yo me iba caminando a ver a mi papá a entregarle cuentas, tenía que llegar ahí antes de las 10 y media porque él ya había hecho los cortes en el cine Florida.

Nos íbamos caminando a la casa. Si algo recuerdo es eso.

Dr. Alfonso Iracheta.
Dr. Alfonso Iracheta.

Recuerdo algunas cosas “negativas”, cuando los estudiantes de la Universidad se metían al cine, me tocaba estar ahí en lugar de mi papá y de repente llegaban, me acuerdo con mi compadre Pedro Guerra que estaba enfrente en la Gran Mercería me cruzaba, compadre ayúdame porque ahí vienen los de la prepa y yo estaba en primero de facultad o en tercero de prepa, eran mis amigos, eran mis compañeros.

Recuerdo aquel pasillo del cien Florida, antes de la escalera que les decía tranquilos van a entrar, coopérense, si quieren compren algunos boletos para que no sea tan grosero el asunto, no, van a pasar, nada más les pido tranquilidad.

Me acuerdo una vez, que estaba con mi compadre al momento de abrir la puerta, la señora que recibía los boletos era una viejita que se llamaba Luchita, era una mujer de 75 años, chaparrita ya encorvada, estaba recibiendo boletos, estaba parada viendo a los muchachos y mi compadre y yo con dos trabajadores del cine tratando de detenerlos y que empiezan a empujar, suben corriendo, llegan, avientan la puerta que eran unos portones de cristal gigantes, le pega la puerta a Luchita, la tira y el cristal se desprende y se rompe.

Me dio mucho coraje y al primero que entró me lo desconté y Pedro igual y armó una gresca en torno a nosotros junto a la dulcería y se metieron ahí los trabajadores, y se metieron así, pues paré la película, le hablé al secretario de la preparatoria que era Juan Maccise, mi cuate y el director era Jorge Bernáldez, llegaron ellos y fuimos fila por fila, a ver tu credencial.

Habían destruido como cien butacas a navajazos, a patadas, los baños dos, tres migitorios tirados, fue un momento complicado, y eso ocurría de vez en vez, menos silvestres, llegaban con mi papá y queremos entrar y no tenemos dinero, un martes, un miércoles que el cine estaba a la mitad, mil 200 lugares que pasen no hay ningún problema.

Mi papá, de hecho, una de sus características, era que llegaban amigos míos o amigas y le decían, qué tú no eres amiga de Alfonso, Joaquín o alguno, sí señor, pues esta película no es para ti así que no entras y no los dejaba entrar por esas visiones que se tenían en aquella época, era un mundo mucho más pequeño, más cerrado.

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Un último detalle, te tocó la caída del cine Justo Sierra.

Creo que nosotros ya no estábamos, nos ocurrió un accidente en el cine Florida, que en una tormenta, una tromba se empezó a colar por el techo que era de lámina, se empezó a colar el agua, cayó en un plafón que era de yesó y se desprendió un pedazo, yo creo que como el tamaño de esta habitación, de dos por cuatro metros, ocho metros cuadrados y cayó en galería, en la parte alta, reventó y le salpicó a tres o cuatro personas, porque fue un día muy noche, como a las 9, era una película muy buena y en miércoles que teníamos poca gente.

Me acuerdo que mi papá estaba preocupadísimo por eso y se apoyó y se indemnizó con el médico, con el cambio de la ropa, fue muy poco y fue el único accidente que yo recuerdo, los otros fueron las entradas violentas de los chavos.

Te acuerdas de la inauguración del cine Florida.

No me acuerdo, de lo que me acuerdo es que presentó el Manto Sagrado y Demetrio el Gladiador, Cinemascope y color que fue prácticamente la inauguración del cine, pero fue un poco como un año después.

La primera fue el Príncipe Valiente.

Qué buena memoria tienes, no me acuerdo, para mí, tú te vas vacunando, me acuerdo tardes que quería jugar, tenía que estudiar y mi papá estaba enfermo o se enfermaba, decía oye vete al Justo Sierra, ni modo, como que me vacuné del cine, voy muy poco al cine.

A mí mujer le gusta ir al cine, a mi hijo Pepe es un fanático grueso, tiene una colección de videos, sobre todo película de arte, ha hecho algo de cine muy infantil en su preparatoria, tomó un curso importante sobre cine aunque se ha dedicado a otras cosas, como él aprendió la parte bonita del cine por lo que escuchó de mi papá y lo escuchó de mí, pero, viví la parte de muchos días.

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Viví un Cine Paradiso en ese sentido, lo viví porque finalmente acompañé a mi papá en la parte trágica de esto, que los monopolios del cine en México empezaron atacar a los independientes de una manera agresiva.

Me acuerdo cuando querían el cine Iracheta, había una compañía muy grande que se llamaba la Cadena de Oro, que dirigía Gabriel Alarcón y este señor casi personalmente empezó uno por uno a los independientes del país a presionarlos para que vendieran y para crear un monopolio, al tiempo que el gobierno mexicano creó la operadora de teatro, entonces fueron trabajando en paralelo, como que fueron compitiendo entre ellas.

Pero los cientos de independientes o decenas que había, el único que sobrevivió fue Ramírez, que se convirtió en el rey del cine ahora, en Cinépolis.

Me acuerdo que el cine Iracheta fue una presión muy fuerte hasta que la cadena, primero fue la Cadena de Oro que nos presionó para ya no seguirla operando directamente, después se le rentó a la operadora de teatro.

Mi papá me mandaba a México a cobrar el cheque de la renta, me acuerdo que me iba en un Turismo, esos autobuses grises, iba al portal, me compraba mis tortas con el Ojeis, me compraba mi refresco, me subía al autobús, me sentaba hasta atrás, me comía mis tortas, el viaje entonces, era padrísimo.

Me bajaba en Reforma y Constituyentes y me iba caminando o en un pesero hasta donde ahora está el Monumento a Benito Juárez, pero es donde ahora está la Secretaría de Relaciones Exteriores.