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En Méjico crece el interés por la Cinematografía

La publicidad que aparece en Cine-Mundial sobre el proyector Power tiene entre sus representantes en México a las hermanas Ehlers, Adriana y Dolores, pioneras del cine nacional.

Noticia y contraportada publicitaria aparecida en Cine-Mundial, vol. 5, abril, 1920:

Es evidente que el interés y desarrollo de la cinematografía en Méjico han adquirido nuevo impulso, según se desprende de las noticias que de dicho país han llegado a últimas fechas. La influencia de los Estados Unidos, desde el punto de vista del arte mudo es evidente también y se manifiesta de diversas maneras.

La agencia de la máquina de proyección Power comunica que en la capital de Méjico el único tropiezo que se encuentra es la dificultad para atender a los numerosos pedidos que de dichos proyectores se hacen.

Anuncio de los proyectores Power donde se ve que los representantes en México eran las hermanas Ehlers

Según anuncia el aludido agente, van a instalarse máquinas Power en el castillo de Chapultepec, residencia presidencial, y en otras casas de personajes prominentes.

En otro espejo: cine y video mexicanos hecho por mujeres*

Millán, Márgara, En otro espejo: cine y video mexicano hecho por mujeres en Miradas feministas sobre las mexicanas del siglo XX. Martha Lamas, coord., México, FCE/Conaculta, 2007, pp. 387-392.

Son tres las mujeres que acompañan notoriamente esta etapa del cine en México. Las hermanas Adriana y Dolores Ehlers y la cantante y actriz de zarzuela Mimí Derba. El cine, que había llegado a México en pleno Porfiriato, imbuido de sentido científico y modernizador, transita con la Revolución hacia el derrotero documental, por una parte, y desde el inicio del Estado constitucionalista, hacia el cine de ficción. De 1916 hasta las primeras producciones del cine sonoro en México, en 1930, se da un amplio aunque caótico movimiento tendiente a la construcción de una cinematografía nacional1 muy marcada por el modelo hollywoodense de la época, dominado a su vez por el cine europeo.

Las hermanas Ehlers provenían de una familia liberal maderista de Veracruz. Desde muy jóvenes las dos trabajan, Dolores haciendo dulces y Adriana en un estudio fotográfico revelando y retocando negativos. Durante la Revolución montan un estudio propio donde, según Dolores,2 tenían gran concurrencia femenina porque ahí se podían retratar “escotadas y entre gasas”, cosa imposible de realizar en un estudio atendido por varones. Carranza las conoce en una de sus giras por Veracruz y termina otorgándoles una beca para estudiar fotografía en los Estudios Champlain de Boston. De ahí consiguen asistir al Museo Médico Militar de Washington, donde el gobierno estadunidense había concentrado a “quinientos elementos masculinos”3 de todas las actividades cinematográficas, que debían filmar lo relativo a la salud de las tropas. Transcurría la primera Guerra Mundial. Pasan también por los Estudios Universal en Nueva York. Cuando estas dos damas regresan al país, un año después, son un compendio de procedimientos cinematográficos: técnicas del manejo de cámaras, revelado de negativo y positivo, titulación de películas, dirección, iluminación, continuidad en escena. Para completar, aprenden el armado y la instalación de proyectores en la Compañía Nicholas Power, haciéndose representantes exclusivas de estos aparatos en México.

Mimí Derba

Al regresar al país en 1919 son nombradas, Adriana, jefa del Departamento de Censura Cinematográfica, y Dolores, jefa del Departamento Cinematográfico. El aparato cinematográfico estatal está pues bajo la responsabilidad de estas dos mujeres. Entre 1922 y 1929 se dedican a filmar y a vender los primeros noticieros cinematográficos nacionales, llamados Revistas Ehlers, que eran proyectados al inicio de las tandas de cine, informando de los “sucesos de actualidad”. Realizan también algunos documentales. Las hermanas Ehlers fueron activas participantes de los sucesos cinematográficos de su época, aparecen entre las fundadoras del Sindicato Cinematográfico, pertenecen a la CROM, fundan la Casa Ehlers, distribuidora de proyectores y refacciones. En 1954 se van a Guadalajara, donde fundan otra Casa Ehlers.4 El fenómeno del cine se había popularizado y tenía un público creciente. Ocurría lo que Aurelio de los Reyes denomina el primer sarampión cinematográfico.5 El cinematógrafo se había ganado ya un lugar dentro de la vida cultural y del espectáculo urbano. El fenómeno conocido como industria cultural encuentra en el cine a su mejor exponente. El melodrama amoroso era el sello de la época. Las divas mexicanas predominantes en la producción nacional eran la copia fiel de las divas italianas. Pina de Michel o Lyda Borelli, imitadas por Mimí Derba y Emma Padilla. Hacia 1916 se fundan las primeras empresas productoras nacionales, y entre ellas figura una mujer, Mimí Derba, quien junto con Enrique Rosas y el general Pablo González, brazo derecho de Carranza, fundan Azteca Films.6 Se producen versiones nacionales de las películas de éxito estadunidenses, pero al poco tiempo se inicia la filmación de novelas mexicanas o latinoamericanas. Temas prehispánicos como Tabaré (Luis Lezama, 1918), la primera versión de Santa (Peredo, 1918) y Tepeyac, sobre la virgen de Guadalupe (Ramos y González, 1917), marcan temas recurrentes en la cinematografía nacional. En esta idea del nacionalismo en el cine hay por lo menos dos corrientes: la que entiende lo nacional como la geografía: las locaciones, los paisajes típicos, lo pintoresco, como el escenario para ilustrar las historias de duques y condes europeos, y la que proponía lo nacional como la representación de las grandes figuras o los episodios históricos.

Adriana y Dolores Ehlers

Mimí Derba, cuyo verdadero nombre era Herminia Pérez de León, es probablemente la primera realizadora de cine argumental en México, además de ser “la primera actriz mexicana verdaderamente popular que pudo aspirar al estatus de diva”.7 Para esos años lleva vuelo en la farándula, y sería la pionera absoluta (Reyes de la Maza, 1973) de las realizadoras cinematográficas si fuese cierto que dirigió La Tigresa, en 1917. Derba participó de la aventura cinemática como productora, argumentista y actriz. Lo ilustrador de su caso es su protagonismo en el mundo del espectáculo durante la época revolucionaria y su casi natural desplazamiento al ámbito del cine. Podemos ver en ello cómo el negocio del cinematógrafo va sustituyendo anteriores espectáculos populares. Delos Reyes sugiere que la incorporación de Derba al cine es un tanto obligada por el desempleo que afectó a los actores de teatro provocado por los empresarios como respuesta a la formación del Sindicato de Actores y Autores de Teatro, de cuyo comité ejecutivo era integrante. Pero además de la necesidad, estaba la identificación. El gran sueño glamoroso del cine estaba ya en plena acción. Mimí se fascinaba por el cine, según una semblanza periodística:

Sentía la sugestión magnética de vivir una vida de actitudes rítmicas y gestos delicados […] vivir la vida llena de sprit y de encanto que admiramos en las escenas de La mujer desnuda donde Lyda Borelli recorre la gama torturante del amor y el dolor. Éste es el sueño de Mimí.8

El modelo de la imagen gráfica y cinemática para la figura tanto masculina como femenina es el glamour hollywoodense, definida irónicamente por la crítica de la época como “esas figuras exquisitamente perversas, de gestos felinos para odiar, y para querer […] invasión de tigresas en este país de costumbres patriarcales y puchero español […] aquí donde la mayoría de nuestras mujeres rezan el rosario […] y viven amuralladas en sus habitaciones…”9

Tras la fundación de Azteca Films10 en 1917, Mimí Derba, el camarógrafo Enrique Rosas y el general Pablo González producen cinco películas, todas ellas realizadas en ese mismo año: En defensa propia, Alma de sacrificio, La soñadora, En la sombra y La Tigresa.11 Mimí fue de las pocas actrices de cine mudo que traspasó la barrera hacia el cine sonoro. Desde su aparición en la versión de 1930 de Santa hasta los años cincuenta podemos seguirle la pista en diversos papeles del cine nacional.

Si algo caracteriza a las mujeres que participan de la empresa originaria del cine nacional,12 tanto en el caso de las hermanas Ehlers como en el de Mimí, es que son mujeres involucradas en los grandes cambios de la época. Politizadas, antiporfiristas, trabajan y son independientes. El clima social de esos años debió ser de gran optimismo y participación social. Los ideales liberales se reafirmaban con fuerza, rayando en los límites con la ideología revolucionaria de la justicia social. Las mujeres forman parte activa de este proceso: fundan clubes políticos, organizan manifestaciones callejeras en apoyo a los obreros y por el sufragio femenino, que no logran, por cierto, sino tres décadas después, se lanzan de voluntarias al frente de batalla bajo la bandera de la Cruz Blanca Neutral y organizan las huelgas de cigarreras y cerilleras. Esta beligerante participación social encuentra otra imagen, quizá más conocida, en las soldadera zapatista.

Notas:

1 Aurelio de los Reyes en Cine y sociedad en México, 1896-1930, ha estudiado con absoluto detenimiento el surgimiento del cinematógrafo en México. Para él, en su origen hay dos cines mexicanos: el de la Revolución, lleno de imágenes reales y plenas, formalmente más interesante y sobre todo apegado a la verdad, aunque se tratase de documental histórico con cierta posición política, y el cine argumental, cuyo arquetipo era el cine extranjero, sufriendo por ello un deterioro de la imagen, la cual resultaba ridícula, cómica, fuera de lugar, totalmente inverosímil, perteneciente a una doble ficción, la propia del cine y la del país inexistente al que hace referencia. El documental del cine mexicano ha sido destruido, quedando las colecciones de Edmundo Gabilondo, la de Toscano y la de H. Abitia.

2 Se trata de su autobiografía, documento citado por Patricia Martínez de Velazco Vélez en su libro Directoras de cine: proyección de un mundo obscuro, IMCINE, Coneicc, México, 1991, y proporcionado a ella por Margarita de Orellana.

3 Idem.

4 Su filmografía conocida es: Revistas Ehlers, 1922-1929; La industria del petróleo, 1921 aproximadamente; un documental sobre las pirámides de Teotihuacán y las piezas arqueológicas del museo de la calle de Moneda, 1921 aproximadamente; Real España contra Real Madrid, encargo de Ramón Pereda y producción de Cervecería Modelo.

5 “El cine inició su popularización porque la competencia hizo bajar los precios […] y porque los locales se distribuyeron más allá de Plateros, sitio reservado a las familias acaudaladas; los hubo en barrios como Tepito, La Lagunilla, La Merced, etc.” (De los Reyes, 1983, p. 31).

6 Entre 1917 y 1920 se fundan 13 empresas productoras de cine, entre ellas Anáhuac Films, Films Colonial y Dielili Films.

7 Paulo Antonio Paranagua, Cineastas pioneras de América Latina, primera parte, Dicine, 36, septiembre, 1990.

8 Cita De los Reyes la entrevista de Instantáneas en el periódico El Nacional del 7 de octubre de 1916.

9 Dice un crítico en la sección Películas Nacionales de Revista de Revistas, 2 de septiembre de 1917, citado por De los Reyes.

10 En 1919, cuando Mimí Derba ya no forma parte de esa productora, Enrique Rosas y José Coss producen, con la dirección del primero, La banda del automóvil gris, película que marca época del cine mudo porque contiene los elementos que figurarán en los inicios del cine sonoro mexicano.

11 A pesar de sus intenciones las películas de Azteca Films no logran distinguirse de las emulaciones del cine extranjero de la época. En defensa propia es la primera producción de la compañía Rosas-Derba; el argumento trata de una huérfana empleada como sirvienta en la casa de un viudo joven, rico y padre de un niño. Se casan, pero hay otra mujer que asedia al viudo. El eterno triángulo no se consuma porque el marido, gracias a la astucia de su mujer, se da cuenta de la falsedad de la otra. El argumento resucitaría 50 años después en María Isabel. En La soñadora, Mimí interpretó el papel de una mujer enamorada que cometía un crimen y enloquecía.

12 Mencionaré aquí, para completar este breve recuento de las directoras del cine mudo, cuyo auge puede ubicarse entre los años 1917 a 1920, a Cándida Beltrán Rendón (Mérida, Yucatán, 1899), quien en 1928, todavía en el cine mudo, escribe, dirige, produce, hace la escenografía y actúa el papel principal del melodrama Los secretos de la abuela.

 

Tres directoras del cine mudo mexicano

Contadas han sido las directoras de cine en México y aún en menor número las del período silente, pues sólo conocemos a cuatro que dejaron huella en esa época de pioneros del cine. En poco más de un siglo de cine mexicano se tiene registro de tan sólo una treintena de directoras, cifra minúscula si la comparamos con su contraparte masculina. Fue hasta la década de los ochenta que las mujeres comenzaron a ser tomadas en cuenta con seriedad dentro de la industria.

Del período mudo mexicano destacan cuatro verdaderas pioneras de la dirección cinematográfica en nuestro país, aunque las hermanas Elhers siempre trabajaron en pareja, considero sólo a tres.

Mimí Derba

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Una de las pioneras del cine mexicano fue Mimí Derba. Conocida más como actriz, fue además productora, directora y argumentista. Oriunda del Distrito Federal donde nació a finales del siglo XIX (1893, 1888 o 1894 según la fuente que se consulte), cambia su nombre, María Herminia Pérez de León Avendaño por el afrancesado Mimí e inicia su carrera artística en el Teatro Lírico donde debuta en 1912. El público mexicano, admirador de María Conesa y Consuela Cabrera, incluye a Mimí Derba como otra de nuestras “divas” autóctonas.

Mimí decide incursionar en la producción cinematográfica y, junto con el camarógrafo Enrique Rosas, funda la primera productora nacional de cine: La Sociedad Cinematográfica Mexicana, Rosas, Derba y Cía., antecedente de la Azteca Film. Es en mayo de 1917, en una oficina ubicada en la céntrica esquina de Balderas y avenida Juárez en la ciudad de México,  cuando inicia, sin experiencia previa, la producción de películas. “Un chaflán, con un gran zaguán de madera, con rejas bien separaditas entre sí”, según recordaba Sara García. (1) La osada aventura empresarial tiene frutos inmediatamente pues en su primer y único año de funcionamiento la Azteca Film logra llevar a buen puerto la producción de cinco largometrajes de ficción y según Gabriel Ramírez:

La Azteca Film, cuyo propósito original fue trasladar al cine “los hechos sobresalientes de nuestra historia patria y las leyendas y tradiciones de nuestra folclor”, era “una verdadera fábrica productora de cintas, que a no dudar puede competir con cualquiera extranjera por el elegante confort y lujo con que está montada”, según comentaba José Luis Navarro; a lo que R. Cabrera Solfa precisaba que el estudio era “una planta formada por varios edificios adecuados al objeto de la industria a que se dedica, dotado de cuanto aparato y accesorios exige la cinematografía moderna (…) Una vez levantados los departamentos destinados a escenarios, fotografía, cuarto oscuro, revelado, utilería, camarines, administración, etc., se hicieron contratos con libretistas, actores, pintores, maestros de baile, directores de escena, y con cuantos debían intervenir en los ensayos y desempeño de las obras que se proyectarían en la pantalla (…) (2)

Entre la vida y la muerte es el primer proyecto de la Azteca Film. Dirigida por Joaquín Coss y estelarizada por Mimí Derba la película queda inconclusa al igual que Chapultepec, cinta de la que sólo sabemos que el fotógrafo fue Enrique Rosas. En defensa propia (1917) de Joaquín Coss inaugura la producción cinematográfica de la compañía bajo la mancuerna Derba-Rosas, siendo la primera la protagonista y autora del argumento, y el segundo el fotógrafo. Entre las actrices secundarias destaca Sara García quien actuará también en Alma de sacrificio y La soñadora. La historia gira en torno a un rico viudo que se casa con la institutriz de su hija, pero una prima, banal y aristocrática trata de separar al matrimonio. Finalmente la prima es desenmascarada por toda la concurrencia a una fiesta de disfraces y los esposos vuelven a unirse.

Alma de sacrificio (1917) dirigida por Joaquín Coss, es producida por Mimí Derba, actriz principal del filme y Enrique Rosas es el fotógrafo de la misma. La música es adaptada e interpretada por Miguel Lerdo de Tejada. La historia, al igual que el anterior filme, es un melodrama al estilo italiano. Dos hermanas viven juntas, pero una escapa con un hombre casado para regresar al hogar con un hijo. Para poder casarse con un pretendiente, el hijo “ilegítimo” es achacado a una falta de juventud de la hermana honrada, y ésta acepta el sacrificio con tal de ver feliz a su consanguínea.

Sin que exista la certidumbre por no existir copia de todas estas películas es muy probable que la tercera obra producida por la Azteca Film, La Tigresa* (1917) sea una cinta donde Mimí Derba no actúa y única donde funge como directora. Otro melodrama influenciado por el cine italiano. Una mujer, por tener una aventura, juega con un obrero. Conoce a un joven elegante con quien se casa. El obrero enloquece y es enviado a un manicomio que es visitado por la pareja y al verla, el obrero se abalanza para ahorcarla. (3)

Bajo la dirección artística de Eduardo Arozamena y Enrique Rosas y basado en un guión del primero se filma La soñadora (1917) donde Mimí Derba es protagonista. Historia melodramática de un pintor y su modelo. Como las anteriores películas producidas por la Azteca Film, el final es trágico. Él muere frente a ella, para posteriormente enloquecer.

La quinta y última película producida por esta compañía en su corta existencia de sólo un año es En la sombra (1917), absurdo viaje onírico del personaje principal. Es probable que el argumento sea autoría de Mimí y la dirección es de Joaquín Coss. El argumento es sólo un pretexto para el lucimiento de los cantantes de una compañía de ópera italiana. Al finalizar la filmación la sociedad Derba-Rosas se disuelve.

Adriana y Dolores Elhers

hermanas_elhersLas hermanas Adriana Elhers (?-1972) y Dolores Elhers (1903-1983) originarias de Veracruz son un caso bastante sui generis por su aportación a la cinematografía nacional: “se formaron en el oficio gracias al apoyo financiero del presidente Venustiano Carranza, filmaron documentales, procesaron películas, vendieron aparatos de proyección y trabajaron para la primera oficina de censura que hubo en México. Entre 1922 y 1929, realizaron el noticiero semanal Revista Elhers, que mostraba los acontecimientos del momento – catástrofes, desfiles, manifestaciones – y que ellas vendían directamente a los exhibidores”. (4)

En su natal Veracruz las hermanas administraban un negocio de fotografía cuando en 1915 “Carranza las conoce en una de sus giras por Veracruz y termina otorgándoles una beca para estudiar fotografía en los Estudios Champlain e Boston. (…) Pasan también por los Estudios Universal en Nueva York. Cuando estas dos damas regresan al país, un año después, son un compendio de procedimientos cinematográficos: técnicas del manejo de cámaras, revelado de negativo y positivo, titulación de películas, dirección, iluminación, continuidad en escena. Para, aprenden el armado y la instalación de proyectores en la Compañía Nicholas Power, haciéndose representantes exclusivas de estos aparatos en México. Al regresar al país en 1919 son nombradas, Adriana, jefa del Departamento de Censura Cinematográfica, y Dolores, jefa del Departamento Cinematográfico. El aparato cinematográfico estatal está pues bajo la responsabilidad de estas dos mujeres. (5)

Su filmografía incluye:

1. Un paseo en tranvía en la ciudad de México (febrero 1920)
2. El agua potable en la ciudad de México (marzo 1920)
3. La industria del petróleo  (agosto 1920)
4. Servicio postal en la ciudad de México (enero 1921)
5. Las pirámides de Teotihuacán (1921)
6. Museo de Arqueología (1921)                                                                                                                                                                             7. Real España vs. Real Madrid (1921)
8. Revista Elhers (1922 a 1931)

Las dos primeras cintas las produjo la Secretaría de Gobernación y fueron procesadas en los laboratorios de la misma secretaría en las calles de Belem.

La tercera la produjo la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo para ser exhibida en la Exposición de Dallas el 17 de octubre de 1920. Para ello se desplazó al personal encargado de hacer la película a los campos de Tampico y Tuxpan. Carlos Noriega Hope menciona que la cinta era tan mala que Jacinto B. Treviño, ministro de esa cartera, suspendió la proyección a media función. (6)

La cuarta, al igual que las primeras dos, fue producida y procesada por la Secretaría de Gobernación

Por encargo de Ramón Pereda para la Cervecería Modelo filman el partido de fútbol entre el Real España y el Real Madrid.

Debido a sus responsabilidades para evitar la exportación de material fílmico que denigrara al país, pues encabezan el Departamento de Censura se avienen varios enemigos y son acusadas de la aprehensión de varios exhibidores el domingo 4 de mayo de 1920, al estar reunidos para analizar la situación imperante en la industria. (7)

Su Revista Elhers inicia en 1922, pero deben suspenderla al iniciar el cine sonoro por carecer del equipo necesario. En 1929 concluyen su carrera cinematográfica y se trasladan a Guadalajara donde establecen la Casa Elhers, distribuidora de los productos Nicholas Power Co.

Cándida Beltrán Rendón

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Finalmente, la yucateca Cándida Beltrán Rendón inauguró el modelo de producción independiente y el uso del flashback como recurso narrativo en su filme El secreto de la abuela (1928). Nieta de un héroe yucateco y concesionario del ferrocarril que une Mérida con Puerto Progreso, queda responsable de sus ocho hermanos y emigra a la capital del país. Con muy escaso apoyo logra filmar la que será su única película, siendo que la produce, dirige, escribe, actúa y escenifica.

La película se filmó en la ciudad de México y en la Secretaría de Relaciones Exteriores que se encontraba en la Av. Juárez. Sin poder continuar su carrera fílmica regresa a Yucatán donde inicia un negocio de expendio de la Lotería Nacional y se dedica a componer baladas, valses, música sacra, etc.canciones: Mesticita yucateca, Navidad en el hogar y Madre mía. (8)

La ficha del filme la tomo de las filmografías de Aurelio de los Reyes y Dávalos Orozco/Vázquez Bernal: Producción, dirección y argumento: Cándida Beltrán Rendón. Fotografía: Jorge Stahl. Escenografía: Cándida Beltrán Rendón. Prólogo interpretado por el ballet de Leite Carrol. Intérpretes: Cándida Beltrán Rendón (La Mosquita o Chiquita), Milagros Leal, Catalina Bárcena, Sr. Manrique, Sr. Alburquerque (don Fernando, el abuelo), Sra. Rousseau (abuela) y otros artistas de la compañía dramática española de Gregorio Martínez Sierra. Filmación ya concluida en septiembre de 1928. Longitud: 7 rollos, 75 minutos. Estreno: a fines de septiembre de 1928 en exhibición privada en el Cine Olimpia y pública el 4 de noviembre en el Cine Regis.

Un grato y elocuente artículo apareció en Yucatán Ilustrado el 18 de enero de 1929:

(…)Candita Beltrán quiso triunfar y triunfó ampliamente, completamente, decisivamente. Con un mínimo consejo de (…) Martínez Sierra, retocó definitivamente el argumento. Con algunos artistas de la Compañía del escritor hispano fue desarrollando las escenas ante el ojo de la cámara, figurando ella como protagonista, en el rol de pilluela citadina, llena de gracia y sugestiva ingenuidad, traviesa pero noble en el fondo, y propicio el espíritu para todas las buenas simientes. Demostró la erudición de sus conocimientos del cinema con la eficacia y atingencia con que supo preparar todos los detalles y todos los elementos para El secreto de la abuela. El escenario es una esplendorosa exhibición de las bellezas metropolitanas, con perspectivas que en ninguna película nacional habían sido encontradas. La obra fotográfica es perfecta. Todo digno del argumento sencillo y emotivo.

Una proyección ante los expertos, artistas y periodistas, dada en el elegante Olimpia (…) aseguró a Candita que su gigantesco esfuerzo de argumentista, directora, protagonista y empresaria no fue vano, sino que había obtenido la victoria por sobre las asperezas de la realidad (…) (9)

* Para una crítica de la época, ver la escrita por Hipólito Seijas en este mismo blog https://cinesilentemexicano.wordpress.com/2009/10/20/la-tigresa-por-hipolito-seijas/

(1) Gabriel Ramírez, Crónica del cine mudo mexicano, Cineteca Nacional, México, 1989, pp. 63.

(2) Idem., pp. 64

(3) Para una crónica de la filmación y críticas de La Tigresa ver Gabriel Ramírez, Crónica del cine mudo mexicano, Cineteca Nacional, México, 1989, pp. 68 a 71.

(4) Patricia Torres San Martín, Mujeres detrás de cámara: Una historia de conquistas y victorias en el cine latinoamericano, NUEVA SOCIEDAD No. 218, noviembre-diciembre de 2008, p.113.

(5) Márgara Millán, En otro espejo: cine y video mexicano hecho por mujeres en Marta Lamas (coord.) Miradas feministas sobre las mexicanas, FCE y CONACULTA, México, 2007, pp. 388-389.

(6) Aurelio de los Reyes, Filmografía del cine mudo mexicano, Volumen II, 1920 a 1924, Dirección general de actividades cinematográficas, UNAM, Colección filmografía nacional 6, México, 1994, pp.62.

(7) Perla Ciuk, Diccionario de directores, CONACULTA y Cineteca Nacional, 2000, México, pp. 224.

(8) Idem., pp. 69

(9) Gabriel Ramírez, Ib., pp. 248.