Archivo de la categoría: Películas silentes mexicanas

Filmes mudos que fueron filmados en México, aún los dirigidos por extranjeros

Los rollos del cine revolucionario

Cine Silente Mexicano está en deuda con el Dr. Juan Felipe Leal por su amablidad al haber compartido con este blog el extenso ensayo Los rollos del cine revolucionario, el cual llevó a cabo junto con Aleksandra Jablonska.

Para una mejor y más amigable navegación por este extenso ensayo se enumeran las diversas secciones en que está dividido y que corresponde a cada una de las 18 páginas electrónicas que lo componen (son los cuadros negros que aparecen al final):

1. Desarrollo y expansión. 2. La imagen del poder. 3. El cine como testimonio social. 4. Las tendencias realistas y formativas en el cine. 5. El cine de ficción de la Revolución mexicana. 6. Los noticieros cinematográficos. 7. Las revistas de cine. 8. Del “orden y progreso” a la batalla. 9. Camarógrafos mexicanos: Antonio F. Ocañas. 10. Camarógrafos mexicanos: Salvador Toscano. 11. Camarógrafos mexicanos: Los hermanos Alva. 12. Camarógrafos mexicanos: Enrique Rosas. 13. Camarógrafos mexicanos: La familia Becerril. 14. Camarógrafos mexicanos: Jesús H. Abitia. 15. La batalla y su sombra. 16. ¿Sólo la visión de los vencedores? 17. Identificación de imágenes. 18. Notas

Los rollos del cine revolucionario

Juan Felipe Leal y Aleksandra Jablonska 1

El cine, como todos los medios de expresión, está inserto en un contexto definido. Es, como escribió Antonio Costa, “lo que en una sociedad, en un periodo histórico, en una determinada coyuntura político-cultural o en un cierto grupo social, se decide que sea”. 2 Es, a la vez, un fenómeno complejo que se articula de distintas maneras con los diversos ámbitos de lo social y que, por tanto, puede ser estudiado desde diferentes perspectivas. El cine como industria tiene que ser analizado en sus determinaciones económicas, el cine como técnica debe verse como parte del desarrollo tecno-científico en una sociedad determinada y, finalmente, el cine como un sistema de representaciones puede ser estudiado como un fenómeno sociológico, psicológico y estético. En este último caso la reflexión gira en torno a los significados de su contenido, a las formas en que el cine, como un medio de expresión particular, logra comunicarlos, a las maneras como reelabora y expresa el imaginario colectivo. Esta última forma de aproximación al estudio de las películas en una época determinada es la que permite acercarme a la problemática de mi interés. De una manera crudamente empírica, si se quiere, podríamos plantearla de la siguiente manera: frente a los demás medios de expresión que abordaron el tema de la Revolución mexicana, ¿de qué manera dio cuenta el cine nacional de la gesta armada en el mismo momento en el que ésta estaba ocurriendo?, ¿cómo y a través de qué instrumentos representó e interpretó el conjunto de acontecimientos político-militares que se sucedieron entre 1910 y 1920?

Desarrollo y expansión

Si partimos de una visión histórica y social del cine debemos remontarnos a sus orígenes para destacar algunas características que acompañaron a la producción fílmica desde que dio sus primeros pasos a finales del siglo diecinueve.

Nacida como consecuencia de la revolución industrial —y de la consolidación de la burguesía en el poder— la producción cinematográfica fue sometida desde sus inicios a la lógica de la expansión industrial, a la lucha por los mercados, a la tendencia a la concentración industrial y a la dependencia de la banca.

El desarrollo de este proceso fue muy desigual en México: la exhibición creció rápida e ininterrumpidamente desde 1896, la distribución formalizó su red hacia 1906 y la producción cobró modalidades industriales sólo a partir de 1917. Durante el porfirismo las salas de cine estaban en manos de una miríada de pequeños empresarios nacionales; en la distribución predominaban las agencias Pathé y Edison, pero había también multitud de distribuidores independientes que explotaban películas de segunda mano; y en la producción abundaban las empresas familiares.

Lo cierto es que la mayoría de las empresas cinematográficas eran familiares y operaban primordialmente en la exhibición —el ramo más rentable—, pero también se desempeñaban en la distribución —de cintas viejas y desgastadas— y ocasionalmente incursionaban en la producción. Ejemplos característicos son los de Carlos Mongrand o Enrique Moulinié, quienes viajaban con esposa e hijos a sus innumerables giras; el de los hermanos Alva y sus tíos, jovencitos emprendedores todos ellos; el de la viuda de Alcalde y su hijo, Jorge A. Alcalde, en sus primeros tiempos, o el de Salvador Toscano, su madre, doña Refugio, y su hermano Ricardo. En su evolución, estas empresas familiares tendían a romper la estructura de trabajo que las caracterizaba y a seguir procesos laborales más diferenciados. Contrataban, por ejemplo, ayudantes externos o se asociaban con otros empresarios para extender el campo de sus actividades, aunque no de manera sostenida y estable: ayudantes y socios cambiaban una y otra vez.

Henri Moulinié
Imagen No. 1: Henri Moulinié abandonó a su natal Francia por México y en nuestro país dejó un floreciente negocio de lechería por el cinematógrafo. Con mujer e hijos hizo la legua en el territorio nacional, sobre todo en el norte del país y, una vez establecido en la Ciudad de México, fundó un centro de diversiones llamado El Palacio Encantado. Posteriormente, con el concurso de Ernesto Pugibet y el firme apoyo de su esposa, organizó el cinematógrafo al aire libre de El Buen Tono. También fue promotor de la Unión Cinematográfica, S.A.

Pero en otros países —lugares de nacimiento del cine— la producción cinematográfica transitó aceleradamente de los mercados competitivos a los mercados monopólicos u oligopólicos. En Francia, los pequeños talleres familiares de los hermanos Lumière pronto sucumbieron ante el embate de Pathé Frères de Paris y de Léon Gaumont et Compagnie. Ambas, empresas que se expandieron —horizontal y verticalmente— y que florecieron más allá de las colonias que formaban parte del imperio francés. 3 Un proceso similar tuvo lugar en Estados Unidos, donde el monopolio organizado por Thomas Alva Edison —The Motion Picture Patents Company— subordinó desde 1909 y hasta 1915 a las demás empresas productoras, distribuidoras y exhibidoras de cine, fecha, esta última, en la que un fallo de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos determinó la disolución del trust. 4

Los rollos perdidos de Pancho Villa de Gregorio Rocha

Para saber más sobre Los rollos perdidos de Pancho Villa una entrevista con Gregorio Rocha, director del documental.

Las vistas del Marqués de Polavieja en Toluca (1910)

Capitán General del ejército Camilo Garcia de Polavieja y del Castillo
El Marqués de Polavieja

Vistas filmadas por los hermanos Alva de la visita oficial que el Marqués de Polavieja efectuó a la ciudad de Toluca en 1910 para asistir a eventos privados y públicos. El título con el cual se exhibió esta vista fue Fiestas en Toluca dadas en honor del Excelentísimo Señor Marqués de Polavieja.

Agradezco a Gerardo Novo, vicecronista de Toluca, haberme proporcionado estas vistas.

El amor que triunfa (1917) se estrena en Mérida, Yucatán

Durante 1917 Cine-Mundial, a diferencia del año anterior, publicó mucha más información sobre México. En particular destacan dos columnas enviadas por el corresponsal, anónimo por desgracia, que vive en Mérida, Yucatán. La primera de ellas apareció en el número correspondiente a marzo de 1917 (Vol. II, No. 3, p. 137) y es un recuento de los principales salones dedicados al cinematógrafo y sus dueños o administradores. También da una lista de las películas que hay en cartelera, donde destacan las producciones locales de la Cirmar Films, aunque el corresponsal comete un error al adjudicarle el título de la zarzuela en que está basada la cinta, El Amor que huye y no El amor que triunfa, título de la película.

De Yucatán

En este rico estado de la República Mexicana está muy desarrollado el cinematógrafo. Los principales salones son: el teatro salón “Independencia,” de la empresa Erosa; los salones “Frontera” y “Pathé,” propiedad del Sr. Arturo Moguel; los salones “Variedades” y “Fraternidad,” de la empresa Pablo O. Pantoja; el gran “Cine Palacio,” de la empresa Marcín; el salón “Cine Mérida,” de la empresa Pinelo; el elegante coliseo “Peón Contreras,” que después de una temporada de la compañía Cómico-Dramática “Virginia Fábregas,” se inauguró la de cine estrenándose películas de la casa de Álvarez Arrondo y Compañía.

Las principales producciones cinematográficas últimamente estrenadas son: “Bajo el poder del yugo turco,” Universal; “La sirena desnuda,” de la misma casa; “Odette,” por Francisca Bertini; “La Marcha Nupcial,” por Lidia Boreli y el gran actor italiano Armado Novelli, de la casa Cines Roma; “El tigre real” y “El fuego,” por Pina Menichelli; “Marcela,” por la Hesperia; “El jockey de la muerte,” “Maciste,” de la casa Torino de Roma; “La pantomima de la muerte,” “El club de los coleccionistas” y otras muchas.

Se anuncia la película “Amor que huye,” tomando parte la primera tiple cómica María Caballé, el actor cómico Romualdo Tirado y demás artistas que actúan en el teatro “Principal,” y “Yucatán la tierra del oro verde,” ambas películas de la casa Cirmar Films, propiedad de los señores Cirerol y Compañía.

El Corresponsal. Mérida, Febrero de 1917.

En Crónica del cine mudo mexicano del investigador Gabriel Ramírez, éste comenta lo siguiente sobre la película y su producción:

María Caballé
María Caballé

En Mérida, la activa Cirmar Films emprendería a principios de 1917 su segundo largometraje, El amor que triunfa basado en la zarzuela Amor que huye de Pardo y Torregrosa, e inspirada en la pieza La dicha ajena de los hermanos Álvarez Quintero. La dirección sería de Cirerol Sansores y la fotografía de Martínez de Arredondo, siendo los intérpretes principales la primera tiple cómica María Caballé y el actor cómico Romualdo Tirado. A éstos los secundaban los miembros de la compañía de opereta y zarzuela que actuaban en aquellos días en el Teatro Principal. La película, a la que seguramente aportó parte del presupuesto el empresario Artaldo Erosa, fue estrenada en avant première en el Teatro Peón Contreras el 15 de abril de 1917. (1)

En la ciudad de México se estrenó en el cine Venecia el 7 de julio de 1917. (2)

De El amor que triunfa, el periódico yucateco La Voz de la Revolución decía en un artículo publicado el 16 de abril de 1917, artículo que transcribe Gabriel Ramírez en su obra El cine en Yucatán:

… Y los marcos que encuadraban las escenas ofrecieron perspectivas preciosas tomadas aquí, en las áridas tierras yucatecas, y efectos de luz bellísimos. Interiores, como el de ‘El Cabaret Vienés’, marinas como la de la playa, paisajes como el de la terraza del Castillo de San Carlos y la entrada a ésta, la escena del lawn tennis, nos hicieron olvidar por unos instantes que la película era filmada en nuestro terruño, tantas veces acusado de ausencia de bellezas… Yucatán podrá ostentar con orgullo sus nombres como los primeros en la República que, escasos de recursos y tan sólo por obra de su voluntad vigorosa, han podido rendir producciones artísticas que en las pantallas se confundirán con las importadas de Europa… (3)

Ramírez en la misma obra transcribe un artículo de la revista yucateca El Entreacto:

El miércoles en la noche se estrenó […] El amor que triunfa […]. Esta película de la conocida casa yucateca Cirmar Films fue impresionada por los distinguidos aficionados Sr. Cirerol y Martínez de Arredondo, los que han alcanzado un triunfo, pues, en honor de la verdad, la película estrenada no tiene nada que envidiar a las más aplaudidas de las que producen las mejores marcas europeas y americanas.

Los artistas que toman parte en esta película son muy conocidos de nuestro público y entre ellos figuran la idolatrada del público meridiano, María Caballé. Todos ellos se han excedido asimismo para que la obra resulte perfecta. Ante el público desfilan cuadros verdaderamente bellísimos, tomados de distintos lugares de nuestra ciudad, entre ellos en el Parque del Centenario, los jardines hermosísimos de las suntuosas moradas de los señores Alonso Guerra y Pedro de Regil y, por último, las playas de Progreso.

El argumento de la obra no puede por menos que ser interesantísimo y en él se pone de manifiesto el buen gusto de los señores Martínez de Arredondo y Cirerol, que han demostrado que con voluntad todo se consigue. Para aquellas personas que hayan visto las anteriores cintas impresionadas por estos señores y no conozcan la estrenada el miércoles, diremos que no hay punto de comparación entre las anteriores films y El amor que triunfa, pues esta cinta es un éxito completo que debe orgullecer a los que la impresionaron y es honra para Yucatán.

El público numerosísimo que concurrió al estreno, al aparecer en la pantalla María Caballé, le hizo una ovación, teniendo la orquesta que tocar dianas. Los aplausos se repitieron a cada escena y al terminar eran unánimes las manifestaciones de entusiasmo. Al concluirse la exhibición […] y antes que el público abandonara el teatro, se impresionó una cinta de la concurrencia, la que será exhibida en breve al público.

Nuestra más entusiasta enhorabuena a los señores Cirerol y Martínez de Arredondo por su inmenso éxito, que sin duda se repetirá en México a donde por el próximo vapor que pase por Progreso, será enviada la notable película. (4)

Hipólito Seijas, seudónimo de Rafael Pérez Taylor, dedica un par de reseñas a la cinta en su columa “Por la Pantalla” que se publicaba en diario El Universal; la primera el 10 de mayo de 1917:

Romualdo Tirado
Romualdo Tirado

Sin Título (dedicado a la Cirmar Film “EL AMOR QUE TRIUNFA”)

La producción de cinematografía en nuestro país toma cada vez mayor auge. En México es Rosas-Derba, “La Luz”, y en Yucatán es la empresa “Cirmar Film”.

Esta compañía que ha venido trabajando en el silencio desde el año de 1910, ha pasado casi desapercibida en esta ciudad, y tal cosa es injusta, supuesto que todo esfuerzo nacional debe ser cantado.

“Cirmar Film” ha filmado “La voz de su raza”, argumento socialista que se desarrolla en una de las haciendas henequeneras de Yucatán; “Tiempos Mayas” que es una reminiscencia histórica, altamente sentimental, adonde un indígena al calor del bohío, describe, a sus nietos, la historia de las ruinas de Uxmal; en “1810 o los libertadores”, episodio histórico de nuestra Independencia, y por último, la película “El amor que triunfa” y cuyos intérpretes son María Caballé, Amparo C. de Sánchez, Carlota Millanes, María de la Luz González, Matilde Liñán, Ángel de León y Romualdo Tirado.

Los directores de la empesa Manuel Cirerol y Carlos Martínez, han puesto todo su empeño en esta película que causará sensación en México por estar trabajada por conocidos artistas amigos nuestros.

“El amor que triunfa” es una novela corta de amor que tiene sus detalles dramáticos y comienza por una serie de escenas cómicas desempeñadas por Tirado. Este es un marido que no hallando la tan cantada felicidad en el hogar, sale en busca de alegría en el paraíso donde Pierrot y Colombina tienen sus sitiales. Va en busca de una “Bella Lucerito”, tiple amable, que no regatea caricias por una cena o un fistol. El alba los sorprende en plena orgía, y recordándose de que tiene mujer, deja a la amante y huye a su hogar.

Ángel, su hijo, padece de melancolía y sufre visitas y sermones de estirados frailes; pero llegan pidiendo hospedaje, dos lindas mujercitas, como una “chanzon parisién” y no tiene la señora más remedio que darles alojamiento. Con este motivo, María Caballé, una graciosa “divette” en boga y “La Lucerito” se llevan al padre que es buen marido y al joven Ángel que es un dechado de humildad.

En la playa, se bañan la Caballé y la Lucerito, cuando la sobreviene un accidente a la primera y Ángel la salva, enamorándose de ella y se casa, a pesar de los aspavientos de su madre, de la protesta clerical y de la sociedad anatematizadora.

Según informes que tenemos, los artistas están discretos y el triunfo de la película será un hecho, más cuando hay verdaderos deseos de ver a la Caballé en la cinta cinematográfica, admirando la nueva manifestación de sus aptitudes artísticas.

La película se exhibirá a principios de la semana entrante, en uno de los salones aristocráticos de esta capital. (5)

El 18 de junio de 1917, Hipólito Seijas dedica un segundo comentario a la cinta, sin embargo está diluido entre otras notas, tales como NOTICIAS EXTRANJERAS, EXTRAORDINARIOS y NUESTRO MOVIMIENTO CINEMATOGRÁFICO:

La tiple María Caballé
La tiple María Caballé

NUEVA PELÍCULA

La otra noche por atención de los señores Martínez Arredondo, vimos la película “El amor que triunfa”, interpretada por María Caballé, la señora Millanes, Tirado y otros artistas españoles.

Aunque es cierto que los empresarios y el operador son mexicanos, los artistas en cambio no lo son, por tanto la película no puede ser nacional sino extranjera. (6)

El argumento está basado en la conocida zarzuela titulada “El amor que huye” y las leyendas están bien escritas y traen el regocijo por su oportunidad y chiste en que están escritas.

La parte fotográfica es bastante buena y la relativa a los paisajes es maravillosa.

Está dividida en siete partes y si la redujéramos a cuatro, sería mucho más interesante, porque existen escenas cansadas que matan el efecto artístico que produce en el público la parte fotográfica.

Tirado está soberbio en su papel y Ángel León, el aspirante a clérigo, trabaja con bastante descreción.

María Caballé no tiene gran cosa y sólo luce su bello palmito, en cambio la señora Millanes interpretó su personaje de Marquesa ampulosa con banstante veracidad.

Será exhibida próximamente en un cine de la capital. El público, como siempre, dará su fallo definitivo de esta película, que fue impresionada en Mérida. (7)

En agosto de ese mismo año, la Cirmar Films perdió un juicio laboral y el departamento del trabajo de Mérida condenó a la empresa a pagar “cuatrocientos pesos oro nacional” a María de la Luz González por “trabajos hechos en la película” El Amor que triunfa. (8)

Ficha filmográfica de El amor que triunfa:

Producción (1917): Carlos Martínez de Arredondo y Manuel Cirerol Sansores; Cirmar Films (Mérida, Yucatán). Dirección: Manuel Cirerol Sansores. Argumento: Manuel Cirerol Sansores, sobre la pieza La dicha ajena, de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero; y la zarzuela El amor que huye, de Julio Pardo (letra) y Torregrosa (música). Fotografía: Carlos Martínez de Arredondo. Decorados: Roberto Galván. Intérpretes: María Caballé, Romualdo Tirado, Ángel de León, Matilde Liñán, María de la Luz González, María Luisa Bonoris, Alfredro Varela, Felipe Bravo “El Guayabo”, Fernando “Nono” Hübe, Ernesto Mangas, pareja Areu, Carlota Millanes, Amparo A. de Sánchez, señoras González, Pérez Crucet, Fernández, Adolfo Marín, Sánchez Dorantes. Metraje: 2,300 metros; 5/7 rollos. Fecha de estreno: 15 de abril de 1917, teatro Principal, Mérida, Yucatán. (9)

NOTAS:

(1) Gabriel Ramírez, Crónica del cine mudo mexicano, Cineteca Nacional, México, 1989, p. 56.

(2) María Luisa Amador y Jorge Ayala Blanco, Cartelera cinematográfica, 1912-1919, UNAM, México, 2009, p. 80.

(3) “La industria de la película en Yucatán,” La Voz de la Revolución. 16 de abril de 1917. Citado por Gabriel Ramírez en El cine en Yucatán, Documentos de Filmoteca No. 3, UNAM, 1980, p. 40 en Manuel González Casanova, Las vistas: una época del cine en México, INEHRM, Museo Casa de Carranza, 1992, p. 60.

(4) El Entreacto, 20 de abril de 1917 en Gabriel Ramírez, Crónica del cine mudo mexicano, Cineteca Nacional, México, 1989, p. 57.

(5) Manuel González Casanova, Por la pantalla. Génesis de la crítica cinematográfica en México, 1917-1919, UNAM, México, 2000, pp. 215-216.

(6) La afirmación de Seijas de que la película El amor que triunfa producida y dirigida por Carlos Martínez de Arredondo en Yucatán, era extranjera por haber sido interpretada por actores extranjeros, provocó la ira de don Carlos quién, años después, en 1944, todavía lo recordaba con enojo a pesar de que en otra parte de esas declaraciones predominaba la confusión en las fechas, y aún en el orden en el que realizó sus propias películas:

[…] más yo aspiraba a estrenar antes, [que el estreno de La Luz], y al mismo tiempo que invité a los cronistas de los principales diarios a una exhibición privada, tomé en arrendamiento el Teatro Principal. Las crónicas fueron todas encomiásticas en alto grado, y sólo tuve el pesar de que el señor Hipólito Seijas expresara que “lástima que la película no fuera mexicana”, a lo que le repuse que mi película sólo podía dejar de ser mexicana en concepto suyo, si dejaba de considerar al Estado de Yucatán como parte integrante de la República de México. No obstante le agradecí y sigo agradeciendo los elogios que hizo de mi película El amor que triunfa, la cual fue estrenada, no recuerdo si dos o tres días antes que La Luz.*

* “Yucatán, precursor del cine nacional.” Carlos Martínez de Arredondo. Enciclopedia yucatense, T. V. 1946. [Artículo reproducido completo en: Las vistas: una época del cine en México, Manuel González Casanova, INEHRM, México, 1992, pp. 101-105].

En Manuel González Casanova, Por la pantalla. Génesis de la crítica cinematográfica en México, 1917-1919, UNAM, México, 2000, p. 435.

(7) Manuel González Casanova, Por la pantalla. Génesis de la crítica cinematográfica en México, 1917-1919, UNAM, México, 2000, pp. 253-254.

(8) Cine-Mundial, agosto 1917, Vol. II, No. 8, p. 409.

(9) Gabriel Ramírez, Crónica del cine mudo mexicano, Cineteca Nacional, México, 1989, p. 256.

Los entuertos de Tabaré (1918)

Varios entuertos, por llamarlos de alguna forma, tuvo la cinta de Luis Lezama, Tabaré, filmada en 1917 y producida por la México Film, S. A. Esta cinta que se basó en el poema de Juan Zorrilla de San Martín tuvo varias menciones en la revista Cine-Mundial. Desde la filmación en Veracruz de la obra, que por cierto fue la primera cinta de ficción hecha en aquella geografía nacional. También parece ser que hubo problemas de derechos de autor; además no fue del agrado del corresponsal en México de la revista, Epifanio Soto. Finalmente, la cinta fue llevada a Nueva York para su exhibición, sin que sepamos si al final del periplo se logró proyectar en la urbe de hierro. Hasta The Moving Picture World hizo mención de la filmación de la cinta en una escueta nota al respecto.

La película se estrenó en la ciudad de México en el Teatro Arbeu el 31 de enero de 1918, según información de María Luisa Amador y Jorge Ayala Blanco en Cartelera cinematográfica, 1912-1919.

En orden cronológico están las breves notas que sobre la cinta publicó Cine-Mundial y la nota aparecida en The Moving Picture World.

La nota del semanario norteamericano se publicó el 5 de enero de 1918 y es probable que el redactor de la noticia en español, publicada en el ejemplar correspondiente a febrero, se haya basado en la nota del mes anterior en su versión en inglés.

Motion Picture Made in Vera Cruz

The Moving Picture World (Vol. XXXV, No. 1, p. )
The Moving Picture World (Vol. XXXV, No. 1, p. 57)

The first motion picture to be taken in the State of Vera Cruz with the exception of those relating to current events, was made recently by the Mexican Film Company, of Mexico City, according to United States Consul William W. Canada, Vera Cruz, Mexico. The subject chosen were scenes between Spaniards and Indians from “Tabaré,” a work by the Uruguayan poet, Juan Zorrilla de Sammartín (sic), and the place selected was a picturesque tropical ranch at Boca del Río, a short distance south of Vera Cruz. The apparatus and supplies were purchased in New York.

Película mexicana

Por primera vez se ha impresionado en Veracruz una película dramática, según informe de nuestro corresponsal. La iniciativa se debe a la Compañía Mexicana de Películas, establecida en la capital de la República. El argumento del fotodrama está tomado de “Tabaré,” obra del poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, y las escenas entre indios y españoles se impresionaron en una hacienda pintoresca de Boca del Río, a corta distancia de Veracruz. Todos los aparatos y accesorios que se usaron en la parte técnica fueron comprados en Nueva York. (Cine-Mundial de febrero de 1918, Vol. III, No. 2, p. 94)

La segunda mención que hace Cine-Mundial es del corresponsal de la revista y es parte de su columna mensual. La crítica a la cinta comparte espacio con una entrevista a Mimí Derba y la campaña anti-americana contra las películas de ese país.

La Cinematografía en Méjico

Últimos sucesos

Tabaré — Con una cinta de este nombre, adaptación del poema de Zorrilla de San Martín, ha debutado la marca Méjico Film Co., S. A.

El cuadro de artistas que para interpretarla se reunió, fué competentísimo, si se le compara con los reunidos por otras compañías: Carmen Bonifant encarnó a Blanca de Orcaz y Manuel del Castillo a Tabaré. Aquélla tuvo momentos felices; pero su labor no fué muy buena, pues carece de mímica. Castillo hizo un Tabaré desastroso: abusó de las posturas arrogantes y su andar, exageradísimo, en vez de gallardo resultó ridículo.

Los paisajes, aunque repetidos con frecuencia, fueron muy gustados y a ellos se debe, en gran parte, el éxito de la producción.

El argumento—gran monarca de nuestro público—garantizaba el éxito; el vestuario fué tan pobre, que cada actor luce un solo traje en las 10 partes de la cinta.

Resumen: una película mala, que gustó.

Epifanio Soto (hijo). (Cine-Mundial de junio de 1918, Vol. III, No. 6, p. 339)

Tabaré (1917)
Fotograma de Tabaré (1917) de Luis Lezama

Las dos restantes notas sobre el filme se refieren a los problemas legales y el posterior viaje a Nueva York para su exhibición.

Embrollo cinematográfico

La película “Tabaré,” filmada recientemente en México, está siendo objeto de extensos comentarios en la prensa profesional de Sud América. Según se alega, el poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, autor de la obra en que se basa el fotodrama, cedió los derechos cinematográficos a la Empresa Barreiro, de la Argentina, y estaba completamente ajeno a las actividades de la casa mexicana. Estos casos suceden a diario, y continuarán sucediendo mientras no se implante un cambio radical en las leyes sobre propiedad literaria vigentes en casi todos los países de la América Latina, que por lo general sólo protegen al que usurpa derechos. (Cine-Mundial de junio de 1918, Vol. III, No. 6, p. 343)

Tabaré en Nueva York

Los Sres. Sotelo y Harrington traen un ejemplar de la película.

Hace aproximadamente dos semanas llegaron a esta metrópoli los Sres. Juan G. Sotelo y B. Harrington, procedentes de México, con un positivo de “Tabaré,” fotodrama de metraje extraordinario recientemente estrenado en la vecina república.

Según nuestras noticias, la película pronto pasará a manos, bajo contrato, de conocida empresa neoyorquina para todo lo referente a su explotación en los Estados Unidos.

Aunque todavía nada puede decirse en definitiva es muy probable que la cinta no se alquile en programa corriente, sino que se proceda a la venta por Estados de los derechos de exhibición.

Los Sres. Sotelo y Harrington permanecerán en Nueva York todo este mes. (Cine-Mundial de agosto de 1918, Vol. III, No. 8, p. 509)