Archivo de la categoría: Personajes del cine silente

Individuos tales como fotógrafos, periodistas, historiadores, etc. que han tenido relación con el cine mudo

Kevin Brownlow

Kevin Brownlow

Fue dentro del marco del Killruddery Silent Film Festival 2009 efectuado durante marzo de este año que Kevin Brownlow dio una entrevista. El documentalista e historiador del cine silente, pionero en este ámbito del quehacer histórico, es entrevistado por Marek Bogacki. Respecto al festival, esta es la tercera ocasión en que se lleva a cabo en esta ciudad irlandesa. Por cierto Brownlow es de orígen irlandés.

La primera parte de la entrevista incluye aspectos biográficos y nos platica de cómo empezó a coleccionar películas antiguas. Narra su encuentro con Al Parker director de Black Pirate con Douglas Fairbanks y termina hablando del cine irlandés.

La segunda parte está por entero dedicada a la música en el cine mudo y nos platica acerca de la proyección del Acorazado Potemkin en Trafalgar Square con la musicalización y presentación de los Pet Shop Boys.

La última y más breve no es más que el epílogo de la entrevista.

Agustín Lara y el cine

Para que el pecado se luzca en su cabaretera plenitud debe llevarcomo fondo canciones de Agustín Lara en la voz de Toña la Negra

Carlos Monsiváis

Todos, de alguna forma u otra, sabemos de la importancia de la música en el cine, ya sea ésta incidental o temática. Los discos de recopilan la música de alguna película se venden por doquier. Ejemplos sobran de músicos especializados en cine: John Williams, Ennio Morricone o Joaquín Gutiérrez Heras, quien musicalizó muchas de las películas de Jaime Humberto Hermosillo.

El cine mexicano tiene en Agustín Lara al músico del cine de cabareteras. Compositor, cantante y actor devenido en mito, compone canciones para una infinidad de películas y el “flaco de oro” tiene el honor de musicalizar la primera obra cinematográfica usando sonido directo: Santa (1931) de Antonio Moreno, obra donde el ciego Hipólito interpreta la canción homónima de la película compuesta expresamente para el filme.

Agustín Lara

Agustín Lara, ca. 1924

La elegante, pintoresca, cursi y en varias ocasiones atrevida presencia de Lara despertaba en el espectador una picardía íntima entre compositor y escucha. Agustín Lara, músico, compositor y actor se convirtió en mito; en un mito viviente. Varias de sus canciones, guiones en sí, se convirtieron en película, la multicitada Santa; Noche de ronda de Ernesto Cortázar (1942); Palabras de mujer y Pervertida ambas de José Díaz Morales y de 1945; Humo en tus ojos de Alberto Gout (1946), como también Revancha (1948) y Aventurera (1949); para terminar con Solamente una vez de Carlos Véjar (1953).

Él mismo encarnó a un ciego que termina matando a su amada en Coqueta de Fernando A. Rivero (1949) actuando al lado de Ninón Sevilla y Tito Junco, pero es en La mujer que yo amé de Tito Davison (1950) donde se interpreta a sí mismo y hay una escena autobiográfica donde una mujer despechada lo marca con una botella. Su quijotesca figura es ícono imborrable del cine nacional de los años 30 hasta los 50 del siglo pasado. Ya fuera como actor, compositor o simplemente cantando alguna de sus obras su aportación a la cultura popular musical del país es incuestionable. No hubo nadie que le cantara a la prostituta como él. Lara ayudo al mito del cine mexicano que vislumbra la prostitución “como una vocación de sufrimiento.”

Inspirada en su famosa composición Cada noche un amor es que Julio Bracho, Xavier Villaurrutia y Max Aub consiben el guión de Distinto amanecer (1943), dirigida por el primero, con Andrea Palma y Pedro Armendáriz.

Entre las películas que utilizaron música de Lara destacan La diosa arrodillada de Roberto Gavaldón (1947) y Víctimas del pecado de Emilio Indio Fernández (1950), sin embargo es en Amok de Antonio Momplet (1944) con María Felix y Julián Soler donde Lara no sólo compone canciones, sino que el tema y la música de fondo del filme.

Las canciones de Lara no fueron telón de fondo; fueron composiciones hechas para ser cantadas por los protagonistas o por sus intérpretes habituales: Toña la Negra, Pedro Vargas, el trío “Los Panchos”, en fin, la mayoría del elenco de la XEW.

Directores contemporáneos han utilizado la música de Lara en sus filmes: Julián Pastor en La venida del rey Olmos (1972), Sergio Arau en Calzonzin inspector (1973) y Felipe Cazals en Las Poquianchis (1976).

Es de notar que Walt Disney en Los tres caballeros (The Three Caballeros, 1944), Dora Luz canta en inglés Solamente una vez y en Escuela de sirenas (Bathing Beauty, 1944) Carlos Ramírez interpreta Granada.

Hablar o escribir sobre Agustín Lara requiere de mucho más espacio. Sirva esta breve filmografía como introducción a la música en cine que nos dejó el “músico-poeta”.

Emilio García Riera

Emilio García Riera 

Animador de cine clubes, historiador, guionista, investigador, maestro, crítico, jurado, fundador de escuelas de cine y centros de investigación cinematográfica, esporádico actor, escritor, en fin, de todo hizo Emilio García Riera durante su vida. Por algo tituló su novela autobiográfica El cine es mejor que la vida y la cual fue merecedora del premio Villaurrutia. Nacido en Ibiza en 1931, es uno de los miles de refugiados que son acogidos por el gobierno mexicano como consecuencia de la Guerra Civil de España (1936-1939), y muerto en Zapopan, Jalisco en 2002 a los 71 años siendo parte del claustro del Centro de Investigación y Estudios Cinematográficos (CIEC) de la Universidad de Guadalajara del cual fue fundador y director. Naturalizado mexicano, conformó una obra, considerada monumental, siendo su Historia documental del cine mexicano en 18 tomos su obra cumbre publicada por la U. de G.

Emilio García RieraEn palabras vertidas al periódico Reforma a raíz de la muerte de don Emilio, Rafael Aviña, crítico e historiador del cine nacional, mencionó que… “{n}inguna otra cinematografía cuenta con un registro y una valoración semejantes. En ningún país los investigadores, los analistas, los curiosos y los cinéfilos de los más diversos intereses pueden acudir a una fuente de referencia tan rica y completa, que es además placentera literatura. De inusual estilo en la bibliografía histórica, esta obra de consulta se lee como una novela. Es tan rigurosa y erudita, exacta y minuciosa, como elusiva de toda solemnidad y pedantería. Más que amena, es profundamente divertida, no sólo por festiva o hilarante, que también lo es, por fortuna sino en el más antiguo y vasto sentido de “diverso”, de puerta abierta a la otredad, de visión redescubridora de aquello que por demasiado cercano, por haber estado “siempre ahí”, como telón de fondo y sonido ambiental de la existencia de los mexicanos crecidos junto a la pantalla de televisión, también ha sido devorado por esas costumbres de la mirada que ocultan y reducen a inconsciente transparencia todo lo familiar y cotidiano. Da vuelo literario, a lo largo del tour de force de más de tres mil quinientas sinopsis del argumento, a una especie narrativa del lenguaje oral, las películas contadas, que en García Riera alcanza prodigios de agudeza, de enternecida ironía, de implacable certeza, de refrescante economía lingüística y gozosa liberación de la inteligencia.”

Esta obra, sin parangón en otra cinematografía nacional, fue primero editada por la Editorial Era en 1969 en once volúmenes para posteriormente ser actualizada y vuelta a publicar en 1976 por la U. de G. No puedo dejar de mencionar México visto por cine extranjero (1894-1940), obra en seis volúmenes editada por Era y por la cual mereció la beca Guggenheim.

También fue guionista de En el balcón vacío de Jomi García Ascot y En este pueblo no hay ladrones de Alberto Isaac y actor en Tiempo de morir la ópera prima de Arturo Ripstein. Como crítico comenzó su carrera en 1955 publicando sus escritos en diversos medios nacionales. También como jurado fue invitado a una infinidad de festivales. Fue maestro de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, del CCC (Centro de Capacitación Cinematográfica) y del CUEC (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos) de la UNAM.

Fundó y dirigió varias publicaciones periódicas dedicadas al cine: Nuevo Cine, Imágenes y Dicine. Estas revistas dejaron huella en la crítica y la forma de acceder al cine nacional, en otras palabras, dejó escuela que varios de sus estudiantes siguieron. Junto con el director Jaime Humberto Hermosillo fundó en 1986 la Muestra de Cine Mexicano en Guadalajara que hasta la fecha sigue vigente.

Biógrafo de varios íconos del cine mexicano y directores nacionales y de otros países, sobresalen sus biografías de Fernando de Fuentes, Emilio “indio” Fernández, Silvia Pinal, los hermanos Soler, Julio Bracho, Katy Jurado y Howard Hawks. La mejor forma de homenajear a este historiador del cine mexicano es leer su obra y continuar su obra monumental sobre el cine mexicano.

Queridos lectores nos vemos el 5 de enero. Felices fiestas de fin de año y que el año 2008 sea prolífico en películas nacionales de calidad e investigación seria sobre el fenómeno cinematográfico.

 

derchak54@yahoo.com.mx

“Monsi” y el cine

“Monsi” y el cine

            Para no desentonar de las celebraciones onomásticas para conmemorar las siete décadas de vida de Carlos Monsiváis este columnista se congratula por los festejos a nivel nacional que se están llevando a cabo y hablará un poco de la relación que el autor de Días de guardar tiene con el cine.

            La relación de Monsiváis con el cine es longeva, prolífica y polifacética. Autor de insustituibles libros sobre Carlos Monsiváiscrítica y crónica cinematográfica, destacan Rostros del cine mexicano (1993),  El crimen en el cine (1977), Recetario del cine mexicano y Diez segundos del cine nacional, ambos de 1996; una biografía, Celia Montalván, te brindas voluptuosa e impudente (1982); a cuatro manos con Carlos Bonfil escribió A través del espejo: el cine mexicano y su público (1994). Su pluma se ha acercado al fenómeno del séptimo arte en innumerables escritos aparecidos en una amplia gama de publicaciones. Por cierto, amable lector, te recomiendo el ensayo “Gabriel Figueroa: las profecías y los espejismos de la imagen” que aparece en el último número de la revista nexos correspondiente al mes de mayo, donde Monsi, con ojo de esteta disecciona el quehacer artístico del gran fotógrafo. En sus “Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX” que cierran Historia General de México (1976) le dedica varias páginas al cine nacional. El cine es tocado una y otra vez por Monsiváis en varios de sus libros sobre cultura popular y análisis del entorno cultural nacional.

Como extra aparece en algunas de las películas mexicanas consideradas de culto. Inicia su faceta actoral en 1965 apareciendo en tres películas: Un alma pura de Juan Ibáñez, Tajimara de Juan José Gurrola y En este pueblo no hay ladrones de Alberto Isaac. En el filme de Isaac el reparto incluye a una pléyade de intelectuales y artistas de la época (Luis Buñuel, Gabriel García Márquez, Ernesto García Cabral, Emilio García Riera, María Luisa Mendoza, José Luis Cuevas, Juan Rulfo y Abel Quezada entre otros). Su caracterización de Santa Claus en Los Caifanes (1967) también de Juan Ibáñez es imborrable. Otras apariciones del maestro de la ubicuidad en pantalla grande han sido  Las visitaciones del diablo (1968) dirigida por Isaac y Emiliano Zapata (1970) de Felipe Cazals. Su última aparición en cine fue en Un mundo raro (2001) de Armando Casas donde hace un cameo (se interpreta a sí mismo). Sus irónicos y ácidos comentarios los encontramos también en el documental de Manuel Márquez Ni muy, muy…ni tan, tan…simplemente Tin Tan (2005).

Como guionista también incursionó en la industria cinematográfica al hacer mancuerna con Nancy Cárdenas en la escritura del documental México de mis amores (1979) que ella dirigió. En 1985 escribe junto con Juan Guerrero el corto Fonqui que produce el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Con la inefable Jesusa Rodríguez hace el guión del documental Víctimas del pecado neoliberal (1995) que a la postre dirigen Ximena Cuevas y Jesusa Rodríguez.

Tampoco podemos olvidar su paso por Radio UNAM donde dirigió por cerca de una década el programa “El cine y la crítica”. Los que llegamos a escuchar algunos de sus programas nos admirábamos de su fina ironía y mordaz sentido del humor.

            Como máximo cronista de la cultura mexicana de la segunda parte del siglo XX sus visiones y versiones del cine nacional son imprescindibles para entender cómo éste ha sido catalizador social y moldeador de conciencias y consumos.

¡No hay mejor homenaje para festejar a Carlos Monsiváis en su septuagésimo aniversario que volver a leerlo!

                                                                                  derchak54@yahoo.com.mx