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Confesión trágica o Trágica confesión (1919)

La siguiente breve reseña de la película fue escrita por Epifanio Soto, hijo y apareció en el número correspondiente a enero de 1920 de Cine Mundial, vol. 5, pp. 125-126:

Por conducto de Germán Camus y Cía., la Colonial Film ha presentado con el título de este párrafo su primera cinta, basada en el poema Fray Juan, de José Velarde.

Seguramente que extrañará a todo el que conozca esa obra que con ella pueda llenarse una cinta en seis rollos, sin recurrir a las interminables series de paisajes que en algunas ocasiones, y escudándose con la palabra arte, que tantos significados tiene, nos regalan ciertos productores…especialmente mejicanos.

Confesión trágica, con todo y ser esencialmente descriptivo su argumento, tiene un desarrollo que ni admira ni aburre. Cierto: sus escenas son lentas; pero tan propias, tan comprendidas que, si la pobreza fuese menor, no podrían censurarse. Nuestro aplauso al director.

Sin querer hemos tocado el defecto central: la pobreza. En ella hubiera naufragado esta película a no socorrerla con sus bellezas arquitectónicas el convento de Tepozotlán, donde fué filmada en su mayor parte.

La interpretación es lo más discutible: muy tímida, muy reposada; tanto, que no es cinematográfica; sobre todo en la parte del personaje principal, José Manuel Ramos, que quizá viva su personaje para sí y no para el público; o lo que es igual: sea un artista y no un actor. Su trabajo ha sido un poco pobre, sin la gallardía necesaria. Donde el poeta dice:

Desencajado y convulso,
con la borrasca pelea,
grita y la puerta golpea
hasta perder voz y pulso,

le vimos, sí, rendido; mas sin el arranque necesario y desesperado.

Alberto Fuentes, en cambio, bordó su parte; bien pueden perdonarse algunas puntadas de su inexperta aguja.

Acabamos de leer a Schopenhauer, señores; y aunque sin que el filósofo teutón nos haya convencido, siempre respiramos algo de él; además, la elegancia ordena, diría Vargas Vila, romper fórmulas; he aquí por qiié, aunque resulte algo cursi, hablamos al fin de María Luisa (sic)Ferriz,

esbelta, de altiva frente
y de pálido color;

en fin, una Clara ideal, si bien con los mismos defectos que el señor Ramos: demasiado muerta en la escena final…sobre todo.

La siguiente ficha de la película la transcribo de Filmografía General del cine mexicano (1906-1931) de Federico Dávalos Orozco y Esperanza Vázquez Bernal editado por la Universidad Autónoma de Puebla en 1985:

Producción: Film o Films Colonial México, Javier Frías Beltrán. Dirección artística: José Manuel Ramos y Carlos E. González. Dirección técnica: Fernando Sáyago. Argumento basado en el poema Fray Juan de José Velarde. Adaptación: José Manuel Ramos. Títulos e intertítulos: textos tomados del poema. Fotografía: Julio Lamadrid. Vestuario: Carlos E. González. Intérpretes: María Mercedes Ferriz, José Manuel Ramos, Alberto Fuentes, Carlos E. González, Guillermo Luzuriaga Solón de Mel, Eduardo Villaseñor. Filmada a partir de agosto de 1919. Longitud: 1500 metros.

Nota: Alberto Fuentes, un anciano de larga barba que puede verse en los stills de la cinta, no era actor profesional: lo encontraron los realizadores en la calle y aceptó cordialmente colaborar en Confesión trágica; jamás volvió a filmar. La película se proponía expresar cinematográficamente las ideas del poema y eso explica que los versos y las estrofas del mismo constituyeran las leyendas de la película. Aparentemente, el poema trata de las penas de un hombre que, desilusionado del mundo, ingresa al monasterio; el destino le depara escuchar la confesión de una mujer a la que creyó infiel a su amor.

Felipe Garrido en su obra Luz y Sombra. Los inicios del cine en la prensa de la ciudad de México  y Manuel González Casanova en Por la pantalla. Génesis de la crítica cinematográfica en México 1917-1919 nos ofrecen una reseña de la pluma de Carlos Noriega Hope quien firma con su seudónimo Silvestre Bonnard, publicada en El Universal el 18 de noviembre de 1919 como parte de un artículo más amplio que titula Vanidad de vanidades. Noriega Hope cambió el título del filme a:

 Trágica Confesión

Don José Velarde, aquel recio hispano que siguiendo los preceptos del señor Campillo escribió poemas a pasto, sonetos a carretadas y madrigales al por mayor, perfectos académicamente y también con todas las cualidades adustas de las cosas académicas, sirvió de argumentista en la película Trágica confesión, hecha a punta de entusiasmos y a costa de muchos quebraderos de cabeza por mis amigos el abate fotógrafo Lamadrid, Carlos E. González y José Manuel Ramos.

Ya en otra ocasión vertía todo mi entusiasmo lírico en este grupo de bohemios que en vez de embriagarse en cualquier bodegón rimando entre sorbo y sorbo y hablando del padre Verlaine, se levantan temprano, se lavan y trabajan tenazmente todo el día filmando películas…La bohemia, así comprendida, es una encantadora bohemia y merece todos los elogios de los que, sin ser precisamente bohemios ni tenderos, vivimos en el justo medio la vida del siglo. La Confesión fue lograda en Tepozotlán, y sólo en este detalle tenía que ser una buena producción, ya que no siempre nos encontramos con escenarios patinados por la leyenda. Desgraciadamente, los poemas a la manera del de Velarde abundan en todos los baratillos y en todos los huecos cacúmenes de los recitadores de vecindad.

La fotografía es espléndida en este film, y ha revelado en México al señor Lamadrid como un experto cinefotógrafo; hay escenas de Tepozotlán que parecen arrancadas de un cuadro de Greco; domina el claroscuro, y todos los primeros churriguerescos de los altares brillan intensamente como joyas extraídas de empolvado arcón.

La señorita Ferriz, que es una muchacha enamorada del cine, aunque sin los sueños dorados de mis amigas por correspondencia, trabaja eficientemente y se revela como una futura actriz cinematográfica que habrá de ganar lauros en México…no en Los Ángeles. Por otra parte, Mercedes Ferriz es, sencillamente, una muchacha encantadora y con sólo esto y los fríos retablos de Tepozotlán que le sirven de fondo, logra conmovernos. Mi amigo José Manuel Ramos, no obstante su buena voluntad, no logra estar a la altura de su papel: el personaje que interpretó es el eje del poema y se requiere, para sentirlo, un enorme temperamento dramático y una gran experiencia teatral, cosas que él no posee en absoluto. Y por último, después de felicitar a todos los intérpretes de esta película, que de todas maneras es una buena película…

Revista Cine-Mundial. La Calle de marzo 5, 2012

Para 1916 la industria cinematográfica norteamericana era por mucho la más influyente y productiva del mundo. Las películas americanas eran las más vistas a nivel mundial y por ende también se desarrolló de manera simultánea una industria editorial muy dinámica para promoverla. Como ejemplo de las múltiples publicaciones periódicas dedicadas al fenómeno fílmico que hubo durante las primeras décadas del siglo XX se pueden mencionar las siguientes: Filmplay, Movie Pictorial, Motion Picture Magazine, Pantomime, Photoplay, Screenland, Silverscreen, Motion Picture Daily y Moving Picture World.

Portada del número de enero de 1920
Portada del número de enero de 1920

Estas publicaciones buscaban promover el cine hecho en Estados Unidos y en varios casos eran financiadas por las mismas compañías productoras. Ese fue el caso del Moving Picture World, revista mensual publicada y patrocinada por la propia industria fílmica americana. Por ello no es descabellado y resulta bastante lógico que la revista editara una versión en castellana de la misma. Fue a partir de 1916 que inicio la publicación de Cine-Mundial, edición española del Moving Picture World, órgano de la industria cinematográfica, como reza la publicidad de la misma. Era una revista mensual ilustrada publicada por Chalmers Publishing Company de Nueva York con oficinas en la Avenida Madison No. 17.

La revista estaba “dedicada exclusivamente a los intereses de la industria del cine en toda Sudamérica y países hispanohablantes. Las Repúblicas Sudamericanas ofrecen una oportunidad de oro para programas con filmes americanos.”

Lo medular de la revista era hablar de las películas americanas que  las distribuidoras promovían en Latinoamérica y España. Se publican infinidad de anuncios de las diversas distribuidoras de cine americano en Argentina, Brasil, Cuba, España; aunado a esa sección también se comentaban a nivel local las diversas industrias hispanas de cine y las producciones que se llevaban a cabo. Así pues teníamos secciones dedicadas al quehacer cinematográfico de varios países bajo el rubro de crónicas: Crónica de México que era escrita por el corresponsal Epifanio Soto (hijo). También había corresponsales en Buenos Aires, Madrid, La Habana, Panamá y una sección Luso-Brasileira.

En las crónicas de México se escribe sobre las películas americanas que se estrenaban en México, pero también se hablaba de las producciones nacionales y los diversos teatros y cines del país.

Entre las diversas menciones que sobre México se hacen destacan anuncios de G. Camus y Cia. que promueve La banda del automóvil, las películas humorísticas de asuntos mejicanos interpretadas por Leopoldo Beristaín o la Ehlers Company de las hermanas del mismo apellido. Martínez y Cía. de México promueve dos “ediciones mexicanas”: la película “Cómica” interpretada por Leopoldo Beristaín en cinco partes, Viaje redondo con argumento de Carlos Noriega Hope y la “Dramática” interpretada por Torres Ovando en siete partes premiada por El Universal, Partida Ganada con argumento de Guillermo Ross. También anuncia “nuestra tercera producción del año “El Zarco” con interpretación del joven Sportman Miguel Contreras Torres secundado por Enrique Cantalauba, Gilda Chavarri, Graciela de Zárate y Luis Santamaría bajo la dirección de Juan Manuel Ramos y fotografía de Julio Lamadrid.

Anuncio de Matínez y Cía. aparecido en el número de octubre de 1920
Anuncio de Matínez y Cía. aparecido en el número de octubre de 1920

Dentro de la sección de “Crónica de México” se mencionan los diversos teatros de la ciudad y algunos eventos que se llevan a cabo en los estados. Las obras que los teatros Colón, Esperanza Iris, Fábregas, Arbeu, Lírico, Principal, Ideal y el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria presentaban son listadas cada mes, así como los eventos destacados en los diferentes estados del país.

Para acceder a los números correspondientes al volumen 5 de la publicación: http://www.archive.org/stream/cinemundialvolum05chal#page/46/mode/2up donde se pueden consultar las doce revistas que corresponden al año 1920.

Moving Picture World y su versión en español: Cine Mundial

Anuncio que promueve la versión castellana de Moving Picture World: Cine Mundial. Resulta inverosímil que sea en Estados Unidos donde se publique una revista en español especializada en cine antes que en México. Es claro que se trata de una estrategia de mercado, pero aún así es loable; además tuvieron el buen tino de involucrar al sector educativo.

Photo: Moving Picture World (Volume 27) Jan-Mar 1916

An Important Forward Movement: Cine Mundial*

Progress is secured in many ways, sometimes by leaps and bounds, and at other times by slow and careful growth, or deliberate development. The main thing to be sought for is such a progress that shall be safe, sure, abiding and profitable to all concerned. The Moving Picture Educator is most delighted to note that the Moving Picture World is about to issue a Spanish edition. This is progress indeed, a steady, solid, “safe and sane” move forward.

Second only to the United States, South America will prove a wonderful field for the greater development of the moving picture in all its branches. In Spain, as represented by the city of Barcelona, the moving picture has been placed upon its highest possible plane as an educational power, showing that the Spanish authorities are well aware of its possibilities; that this spirit will also prevail in Latin-America there can be no doubt, and the Moving Picture World has proved itself abreast of the times and equally observant of the trend of kinematographic tendencies when it decided to enter that widely opening field.

This is a splendid forward movement, neither sudden nor rash; it is an evidence of the natural growth of the influence of the moving picture, as it is also of the watchfulness of the Moving Picture World, fulfilling its careful duty as guardian of the moving picture interests as well as its greater interest in kinematography as applied to education and the power of being the people’s entertainer. To wish that this advance may be crowned with success seems only to forestall an assurance of the same. If we are to judge the future by the past successes of the leading moving picture trade journal, there can be little doubt that the Cine Mundial will be both to the trade and the public of South America everything that the Moving Picture World has been to the United States; especially does the Educator look forward with good reasons to anticipate splendid results.

*The Moving Picture World (Volume 27), Jan-Mar 1916; January 15, 1916, page 416.