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A Mexican Spy in America (1914)

No confundir esta cinta con The Mexican Spy o Girl Spy in Mexico. Esta cinta de la compañía 101 Bison es un caso único donde los mexicanos son representados por hawaianos, pues la cinta se filmó en Honolulu y según la nota ello abona a las similitudes entre Hawaii y Mexico para crear un atmósfera adecuada.

La nota sobre esta cinta se publicó en The Motion Picture News  de julio 18, 1914 (Vol. X, No. 2, p. 56):

“A Mexican Spy in America.” (101 Bison. Two reels. Saturday, July 18.)—This picture was photographed in Honolulu and, due to the similarity between Mexico and Honolulu, the Mexican atmosphere is uppermost in every foot of the picture.

The part of the action that transpires in the United States is supposed to take place on the border, and here, too, the atmosphere is predominant. The Mexicans that appear in the picture, other than the principals, are Hawaiians and these hitter make ideal Mexicans. The drill scenes on the border are most realistic, partly because they are real. Besides these valuable elements of the picture the drama has a new turn to affairs when, in the finale, the hero turns from the heroine even after she has proved herself worthy of him.

The Mexican spy is a friend of the son of the commandant of the United States fort, and when war is declared the spy is commissioned to procure the signal code. He is found out and apprehended before any harm occurs. Marie Walcamp and William Clifford are the principals.

Triunfan “cinematografistas” en México a pesar de la revolución (1914)

La situación de los empresarios “cinematografistas” de la ciudad de México fue boyante por lo que se desprende de la nota aparecida en The Motion Picture News del 18 de julio de 1914 (Vol. X, No. 2, p. 175). Según la noticia “especial” para el rotativo la guerra no hizo mella en el negocio del cine.

El negocio del cine no fue afectado por la revolución y la nota recalca la importancia del Salón Rojo que cobra un tostón por tanda, equivalente a 25 centavos de dólar donde se podía comer un helado así como degustar una opípara cena y asistir a cualquiera de sus tres salas de proyección. También hace mención de las carpas en los barrios populares donde los precios rondan los diez centavos plata.

El Salón Rojo tuvo una ganancia de diez mil pesos por la exhibición de la pelea Jeffries-Johnson ; mientras que el dueño español del cine Internacional obtuvo cinco mil pesos por la proyección de unos ataques zapatistas en Milpa Alta. La vista de las escenas de la revolución maderista dio una ganancia de 27 mil pesos al ser exhibida en la capital, Puebla, Guadalajara y Monterrey. El teatro María Guerrero y otros de la periferia, según los empresarios del ramo, obtienen del total de sus entradas, alrededor de 40% en ganancias.

A la población de la ciudad de México, que fluctuaba en alrededor de 600 mil almas, le gustaba las escenas de aviación, los eventos deportivos del Jockey Club y del Club Reforma y las siempre atractivas corridas de toros que nunca faltaban en las proyecciones de vistas, así como los eventos militares de la revolución.

Son las cintas norteamericanas seguidas por las francesas las que más atraen a los asistentes, sin que tengan mucha predilección por asuntos educativos o culturales, ya que los mexicanos no entendían los intertítulos en inglés que por aquella época no se traducían ni se subtitulaban.

El Salón Rojo
El Salón Rojo

EXHIBITORS THRIVE IN MEXICO DESPITE WAR

Revolutions of Four Years Fail to Disturb the Prosperity of “Cinematografías,” Which Made Money When Other Business Houses and the Regular Theatres Were Forced to Close – American Films Are the Favorites

Special to The Motion Picture News.

Mexico City-, Mex., July 8. Revolutions and banditry which have swept Mexico during the past four years have failed to affect the largest amusement factor in the lives of Mexicans—outside the bullfights—the motion picture houses.

At the beginning of the series of revolutions, in November, 1910, eleven “cinematografias,” as the motion picture houses are called in Spanish, were in operation in this city.

Other business houses went by the board, every theatre except the Principal, was compelled to close its doors by the depressing effect of the various uprisings, but the picture houses apparently are making as much money as ever.

The range from the magnificent Salón Rojo—or Red Hall—with its wide balconies overhanging San Francisco avenue, its large refreshment parlor where anything to eat from ice cream to a seven-course dinner can be obtained, and its three film halls operating simultaneously, down to the little street show set up on a canvas-covered lot in the suburbs.

Prices range with the size and location of the motion picture houses. The Salón Rojo charges a “toston,” or fifty cents, silver (25 cents American currency) admission, but this entitles the ticket-buyer to spend as much time as he likes in the balconies, watching the parade of fine carriages and beautiful women in Avenida de San Francisco, and to see all three of the shows as often as he likes.

In the suburbs and in the outskirts of the main city—which, by the way, shelters 600.000 inhabitants—admission to the tent-houses presenting one, and rarely, two films, is as low at ten cents, silver (five cents, U.S. currency).

Enormous crowds pack both the high-priced and the cheap movies, and some of their best attractions are films of their own wars. Profits have been large in the motion picture business in Mexico City.

The proprietor of the Salón Rojo cleared $10,000 net profit on the films of the Jeffries-Johnson fight, while the Spanish owner of the “Cine Internacional,” a hall which has no other attraction than its films, netted $5,000 on a picture he made during a raid of the Zapatista bandits on Milpa Alta, about twenty miles from Mexico City.

Films of the Madero revolution, made by agents of the owner of the Salon Rojo and shown through the smaller “movie” houses in Mexico City, Guadalajara, Puebla, and Monterey, made a net profit, according to the manager’s report to the government, of $27,000.

Of foreign films, those of the United States predominate, but many made in France are shown. These usually appear first in the larger houses in the center of the city, and then are shown in the tent houses, the María Guerrero Theatre, and similar small amusement places. Owners of these houses figure on about forty per cent of their gross income being net profit.

The people of this capital have developed a taste for news films and for Western dramas. They care little for educational films, largely because the majority do not understand the captions, which are written in English.

The bullfight has been reproduced frequently and well by the native movie-makers; indeed, not an important fight is held without being put onto the films of some one of the larger houses.

Aviation meets, military movements and sports of the Reforma and Jockey Clubs likewise have been filmed, and have attracted crowded houses, where similar foreign films would draw only foreigners to see them.

The field in Mexico City, and most of the larger towns of the republic, is controlled by the owners of the Salón Rojo, though the proprietor of the Cine Internacional has made some inroad into the business of the “one-man trust.”

Los rollos del cine revolucionario

Cine Silente Mexicano está en deuda con el Dr. Juan Felipe Leal por su amablidad al haber compartido con este blog el extenso ensayo Los rollos del cine revolucionario, el cual llevó a cabo junto con Aleksandra Jablonska.

Para una mejor y más amigable navegación por este extenso ensayo se enumeran las diversas secciones en que está dividido y que corresponde a cada una de las 18 páginas electrónicas que lo componen (son los cuadros negros que aparecen al final):

1. Desarrollo y expansión. 2. La imagen del poder. 3. El cine como testimonio social. 4. Las tendencias realistas y formativas en el cine. 5. El cine de ficción de la Revolución mexicana. 6. Los noticieros cinematográficos. 7. Las revistas de cine. 8. Del “orden y progreso” a la batalla. 9. Camarógrafos mexicanos: Antonio F. Ocañas. 10. Camarógrafos mexicanos: Salvador Toscano. 11. Camarógrafos mexicanos: Los hermanos Alva. 12. Camarógrafos mexicanos: Enrique Rosas. 13. Camarógrafos mexicanos: La familia Becerril. 14. Camarógrafos mexicanos: Jesús H. Abitia. 15. La batalla y su sombra. 16. ¿Sólo la visión de los vencedores? 17. Identificación de imágenes. 18. Notas

Los rollos del cine revolucionario

Juan Felipe Leal y Aleksandra Jablonska 1

El cine, como todos los medios de expresión, está inserto en un contexto definido. Es, como escribió Antonio Costa, “lo que en una sociedad, en un periodo histórico, en una determinada coyuntura político-cultural o en un cierto grupo social, se decide que sea”. 2 Es, a la vez, un fenómeno complejo que se articula de distintas maneras con los diversos ámbitos de lo social y que, por tanto, puede ser estudiado desde diferentes perspectivas. El cine como industria tiene que ser analizado en sus determinaciones económicas, el cine como técnica debe verse como parte del desarrollo tecno-científico en una sociedad determinada y, finalmente, el cine como un sistema de representaciones puede ser estudiado como un fenómeno sociológico, psicológico y estético. En este último caso la reflexión gira en torno a los significados de su contenido, a las formas en que el cine, como un medio de expresión particular, logra comunicarlos, a las maneras como reelabora y expresa el imaginario colectivo. Esta última forma de aproximación al estudio de las películas en una época determinada es la que permite acercarme a la problemática de mi interés. De una manera crudamente empírica, si se quiere, podríamos plantearla de la siguiente manera: frente a los demás medios de expresión que abordaron el tema de la Revolución mexicana, ¿de qué manera dio cuenta el cine nacional de la gesta armada en el mismo momento en el que ésta estaba ocurriendo?, ¿cómo y a través de qué instrumentos representó e interpretó el conjunto de acontecimientos político-militares que se sucedieron entre 1910 y 1920?

Desarrollo y expansión

Si partimos de una visión histórica y social del cine debemos remontarnos a sus orígenes para destacar algunas características que acompañaron a la producción fílmica desde que dio sus primeros pasos a finales del siglo diecinueve.

Nacida como consecuencia de la revolución industrial —y de la consolidación de la burguesía en el poder— la producción cinematográfica fue sometida desde sus inicios a la lógica de la expansión industrial, a la lucha por los mercados, a la tendencia a la concentración industrial y a la dependencia de la banca.

El desarrollo de este proceso fue muy desigual en México: la exhibición creció rápida e ininterrumpidamente desde 1896, la distribución formalizó su red hacia 1906 y la producción cobró modalidades industriales sólo a partir de 1917. Durante el porfirismo las salas de cine estaban en manos de una miríada de pequeños empresarios nacionales; en la distribución predominaban las agencias Pathé y Edison, pero había también multitud de distribuidores independientes que explotaban películas de segunda mano; y en la producción abundaban las empresas familiares.

Lo cierto es que la mayoría de las empresas cinematográficas eran familiares y operaban primordialmente en la exhibición —el ramo más rentable—, pero también se desempeñaban en la distribución —de cintas viejas y desgastadas— y ocasionalmente incursionaban en la producción. Ejemplos característicos son los de Carlos Mongrand o Enrique Moulinié, quienes viajaban con esposa e hijos a sus innumerables giras; el de los hermanos Alva y sus tíos, jovencitos emprendedores todos ellos; el de la viuda de Alcalde y su hijo, Jorge A. Alcalde, en sus primeros tiempos, o el de Salvador Toscano, su madre, doña Refugio, y su hermano Ricardo. En su evolución, estas empresas familiares tendían a romper la estructura de trabajo que las caracterizaba y a seguir procesos laborales más diferenciados. Contrataban, por ejemplo, ayudantes externos o se asociaban con otros empresarios para extender el campo de sus actividades, aunque no de manera sostenida y estable: ayudantes y socios cambiaban una y otra vez.

Henri Moulinié
Imagen No. 1: Henri Moulinié abandonó a su natal Francia por México y en nuestro país dejó un floreciente negocio de lechería por el cinematógrafo. Con mujer e hijos hizo la legua en el territorio nacional, sobre todo en el norte del país y, una vez establecido en la Ciudad de México, fundó un centro de diversiones llamado El Palacio Encantado. Posteriormente, con el concurso de Ernesto Pugibet y el firme apoyo de su esposa, organizó el cinematógrafo al aire libre de El Buen Tono. También fue promotor de la Unión Cinematográfica, S.A.

Pero en otros países —lugares de nacimiento del cine— la producción cinematográfica transitó aceleradamente de los mercados competitivos a los mercados monopólicos u oligopólicos. En Francia, los pequeños talleres familiares de los hermanos Lumière pronto sucumbieron ante el embate de Pathé Frères de Paris y de Léon Gaumont et Compagnie. Ambas, empresas que se expandieron —horizontal y verticalmente— y que florecieron más allá de las colonias que formaban parte del imperio francés. 3 Un proceso similar tuvo lugar en Estados Unidos, donde el monopolio organizado por Thomas Alva Edison —The Motion Picture Patents Company— subordinó desde 1909 y hasta 1915 a las demás empresas productoras, distribuidoras y exhibidoras de cine, fecha, esta última, en la que un fallo de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos determinó la disolución del trust. 4

Mexico (1914)

La cinta es de las pocas que se filmaron en Estados Unidos donde no aparecieran norteamericanos. La historia se desarrolla entre federales y villistas. Poco aporta sobre esta cinta Emilio García Riera en su obra México visto por el cine extranjero salvo que:

En total, fueron trece los medios y largometrajes norteamericanos de 1914 dedicados a la revolución…

Lo malo fue que de las trece películas, sólo una, México, cinta de cuatro rollos, favorable a los villistas y de director y actores desconocidos, prescindió de héroes norteamericanos. (p. 70)

Anuncio publicado en The Moving Picture World del 7 de febrero de 1914 (Vol. XIX, No. 6, p. 698)
Anuncio publicado en The Moving Picture World del 7 de febrero de 1914 (Vol. XIX, No. 6, p. 698)

Margarita de Orellana en La mirada circular: el cine norteamericano de la Revolución mexicana 1911-1917 comenta sobre esta cinta:

En estas películas se muestra al amor norteamericano lleno de delicadeza, buenos sentimientos y cierta castidad. El mexicano aparece como un ser dotado de una sexualidad incontenible, rasgo que no parece fácil contener, por lo que vemos cómo este desenfrenado amor mexicano se manifiesta muchas veces a través de la violación… ; en México (1914), un soldado federal mexicano intenta violar a la esposa de uno de los hombres de Villa… (p. 171)

Ambos dan una breve sinopsis, muy similares, en las filmografías que acompañan sus respectivas obras. Transcribo la de De Orellana:

López, un joven mexicano, decide unirse a los revolucionarios. Los federales avanzan y Pancho Villa pide a López que se una a sus fuerzas. López deja a su esposa y a su hija a cargo de su suegro, que es médico. Los federales llegan a Ciudad Juárez y entre la tropa viene el brutal teniente Toro. Los federales buscan conscriptos y llegan a casa de López. A Toro le gusta Rosa, la esposa, pero la llegada de un oficial superior evita que le haga daño. Por otra parte, un espía revolucionario es atrapado por Toro y promete a éste conseguirle a la mujer si no le hace daño. Rosa es raptada después de que queman su casa, pero Toro la deja libre por miedo a la corte marcial. El espía regresa al campo revolucionario y le dice a López que su esposa le es infiel. López abandona sin permiso el campo y se encuentra con un centinela federal a quien arroja a un precipicio. Al regresar a casa se da cuenta de que Rosa no le es infiel. Llegan los hombres de Toro y López logra escapar por la ventana. Mata al espía mentiroso pero luego es capturado por los federales y enviado a una corte marcial. Es condenado a muerte pero logra escapar de prisión con ayuda de su suegro. En la última parte de la película los federales son vencidos por los rebeldes. (pp. 192-193)

Anuncio de The Motion Picture News del 14 de febrero de 1914 (Vol. IX, No. 6, p. 9)
Anuncio de The Motion Picture News del 14 de febrero de 1914 (Vol. IX, No. 6, p. 9)

La película tuvo dos anuncios de página entera; uno por semana durante la primera quincena de febrero de 1914. El primero en The Moving Picture World y el segundo en The Motion Picture News.

Sobre esta cinta, los mismos semanarios norteamericanos publicaron dos breves crónicas donde una de ellas está firmada por Hanford C. Judson. La primera, publicada en The Motion Picture News del 21 de febrero de 1914 (Vol. IX, no. 7, p. 35) es, como se acostumbraba en esa época, un boletín de la casa productora, pues era común que se enviara una breve sinopsis de las películas previas a su estreno para ser incluidas en las diversas publicaciones para interesar al público en ellas.

“MEXICO.” (Al Dia Company. Four reels.) — This picture is a drama, a good strong play in which there is a great amount of action. There are numerous fighting scenes which have been directed in a very capable manner. The atmosphere is probably the most noteworthy part of the film and there is hardly a doubt but that the picture was taken in that land of revolution. The story is as follows:

The Motion Picture News del 21 de febrero de 1914 (Vol. IX, No. 7, p. 35)
The Motion Picture News del 21 de febrero de 1914 (Vol. IX, No. 7, p. 35)

Lopez, a youthful farmer, tells his wife, Rosa, that he has been ordered to the front with the Constitutionalist army to which he has sworn allegiance. Toro, a lieutenant in the Federalist army, arrives just after the departure of Lopez, and is struck by the beauty of Rosa. Not finding any conscripts in the house except her old father, he forces him to join the Federals as a surgeon. His attempts to steal Rosa are frustrated and so he calls on a spy he has caught for assistance.

Lopez, hearing from this man that his wife is not true to him, leaves his regiment without permission and goes to his home to ascertain the truth of this assertion. Here he finds out that it is ungrounded, but is captured on his way back to join his regiment. After a trial he is found guilty of being a spy and sentenced to be shot. His old father-in-law manages to free him in a miraculous manner, and after much wandering he rejoins his army.

Together with them he marches against the Federal troops, and after a decisive battle forces them to break and run. Toro, the villain, is killed and steals away to the woods to die.

La segunda, la firmada por Judson, fue publicada en The Moving Picture World del 28 de febrero de 1914 (Vol. XIX, No. 9, p. 1091), cuando ya se había estrenado el filme y los múltiples halagos que prodiga el reseñista, que no crítico, considera entre varios aspectos, que la película es “una bien actuada historia sobre la revolución”; “que proyecta una atmósfera en la pantalla que no se ve muy seguido”; “que el productor tuvo conocimiento de primera mano para la realización del filme” o “que se recrea de forma veraz un campamento revolucionario”, para terminar con una sinopsis de la cinta:

“Mexico”

Well-Acted Story of the Revolution in Four Parts by the Al Dia Feature Film Company

Reviewed by Hanford C. Judson

A touch of real Mexico will be found in the four-part feature of the Al Dia Company. This will set it off as different from many American made pictures dealing with incidents of a somewhat similar nature. Then the story is better than usual. It is a romantic, military melodrama with its main incident sincerely set forth and quite believable. It is helped greatly by many small episodes, bits of business and the like that not only ring true but are filled with suggestions of things different from what we have been used to. It has an atmosphere that has not been on the screen very often. In getting glimpses of Mexican nooks and corners, in seeing what looks like a true revolutionary camp, etc.; the spectator feels that he is getting instruction. The producer of the picture seems to have had a first-hand knowledge of things that went into the making of his story. The acting is natural and effective in portraying the story’s emotions to us.

As it opens we find a young Mexican, Lopez, living in Juarez. He has joined the revolutionary party. The Federals advance toward the town and Lopez receives an order from Villa to join the forces. This he does leaving his wife Rosa, and baby in the care of her father, a doctor. The Federals arrive and with them is Lieutenant Toro, a brutal officer. He breaks into Lopez’s home searching for conscripts and takes a fancy to the wife; but the arrival of his superior officer keeps him from doing her any injury. In a convincing series of scenes a revolutionary spy is now caught on the outskirts of the town. This spy is to be Toro’s agent and is set free after giving a promise to help in capturing Lopez’s wife. An attack is made on the cabin; it is set on fire and Rosa is carried away; but Toro, in fear of a court martial, sets her free and she takes refuge with her father.

The Moving Picture World del 28 de febrero de 1914 (Vol. XIX, No. , p. 1091)
The Moving Picture World del 28 de febrero de 1914 (Vol. XIX, No. 9, p. 1091)

Toro’s next move is to decoy Lopez to the town and destroy him. The spy is sent back to the revolutionary camp and tells Lopez that Rosa is unfaithful. Lopez leaves camp without permission, has a brisk encounter with a Federal sentry whom he throws over a cliff, and finds Rosa still true to him. There is very commendable art in this meeting of wife with husband, and the acting conveys the changing emotion of it to us with justice and sense of proportion. It is followed by the attack of Toro’s men on the house. Lopez is surprised, but makes his escape through the window and as those waiting outside give chase he fires killing the spy; but is himself captured. The court martial scene that follows also evidences the pleasing human qualities of the story that are found all through. Lopez, though defended by a Federal officer as his counsel, is found guilty of being a spy and condemned to death; but is helped by his father-in-law to escape.

The fourth reel is a battle reel and deals mostly with an attack of a band of Federals under Toro and their repulse by the revolutionary forces. The story drags a bit, since only its ends are left to account for; but the action is brisk. The two little armies are well handled and make a good show as they deploy over the hills or collect for a last stand together. Then the fine gallantly ridden horses of the revolutionary cavalry are worth seeing. The offering on the whole will, we think, make a favorable impression on the public. It has been cheaply staged, but even its worst scene set is enough to set the story out and the story is good. One other good point in the story is its directness. The main characters are few and readily distinguished and all is carried through without complications so that one even half-asleep could understand it.

El gobierno mexicano prohíbe película

Tomado de The Motion Picture News, vol. IX, no. 1, enero 10, 1914, p. 46:

Mexican government bans film. Motion Picture News. Jan. 10, 1914, p. 46El gobierno mexicano prohíbe película

La oficina de la Mutual Film Corporation en Dallas, Texas, ha estado reflexionando por algún tiempo la razón por la cual hay tanta demanda por rentar The Battle of Gettysburg (La batalla de Gettysburg) en un México agobiado por la guerra. La respuesta se filtró cuando la oficina de Nueva York de la New York Motion Picture Corporation recibió una notificación oficial del gobierno mexicano donde éste tomaría acciones para apoderarse y confiscar los cinco rollos del “drama cinematográfico”, como ellos lo llamaron, The Battle of Gettysburg, la siguiente vez que entrara el país.

Parece ser que los agentes de Carranza estaban rentando el filme y cada vez que lo hacían, contrabandeaban a México dos ametralladoras y doce rifles. Embaucaban a los oficiales de los Estados Unidos en la frontera declarando que eran para exponerlas en los vestíbulos de los teatros.

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Recordemos que para enero de 1914, el gobierno está en manos de Victoriano Huerta y Venustiano Carranza lo enfrenta desde el norte del país. Más que censurar la cinta el gobierno huertista pretende evitar el contrabando de armas.