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Exhibirán ¡Que viva México! en su formato original

Nota de Verónica Díaz publicada en Milenio diario el 22 de octubre de 2013:

La Filmoteca de la UNAM proyectará el material que el cineasta ruso recogió para homenajear a nuestro país

Fotograma de ¡Qué viva México! de Eisenstein
Fotograma de ¡Qué viva México! de Eisenstein

Por primera vez en el país, los materiales fílmicos de ¡Qué viva México!,  tal como los captó Serguéi Eisenstein y en su formato  original de 35 mm, serán proyectados 25, 26 y 27 de octubre en el Centro Cultural Universitario. Sólo ha habido una proyección previa, en la década de los años 60, a cargo de la Cinemateca Mexicana del INAH, pero en 16 mm.

Con estas proyecciones la Filmoteca de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) se une a la celebración del 27 de octubre, Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, creado por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2005, para crear conciencia sobre la necesidad de preservar documentos audiovisuales, como películas, programas de radio y televisión, grabaciones de audio y video, que —indica un documento en línea de la organización— contienen los registros primarios de los siglos XX y XXI.

Para Francisco Gaytán, subdirector de rescate y restauración de la Filmoteca de la UNAM, esta no es una celebración menor, se trata de un tema a cuya reflexión nuestro país ha llegado tarde, con la consecuencia de haber perdido ya una cantidad importante de sus materiales, al menos fílmicos.

“El Estado mexicano ha fallado en lo relativo a los documentos audiovisuales, muy tarde hizo la Cineteca Nacional, la Fonoteca Nacional, y esas tardanzas han significado que se vayan esfumando muchos materiales valiosos, que se pierdan.

“No ha tenido la visión a largo plazo ni la perspectiva para saber cuáles documentos audiovisuales debieran estar dentro de su esfera de responsabilidad para rescatarlos y conservarlos, por el simple hecho de que el propio Estado mexicano ha pagado por la hechura de muchos de esos documentos, por ejemplo para los documentales que ha encargado con el objeto de difundir su obra de infraestructura.”

Gaytán revela que desde hace una década ha trabajado junto con Ángeles Sánchez, de la Cineteca Nacional, un inventario de toda la filmografía nacional. El panorama de lo que se ha filmado y lo que existe actualmente revela que de al menos 24% no se tiene conocimiento de dónde está. Aunque ello no signifique que esté perdido, lo más probable es que sí.

Foto: redalyc.uaemex.mx
Foto: redalyc.uaemex.mx

Difundir para festejar

Precisamente dentro de este marco se ha programado la proyección de ¡Qué viva México!, un material que después del MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) en donde lo depositó Upton Sinclair, llegó a la Filmoteca de la UNAM en la década de los 80 a través de un convenio de la Filmoteca Española.

“Esta es una compilación que hizo el cineasta estadunidense e historiador de cine soviético Jay Leyda, quien conoció a Eisenstein y colaboró con él en la filmación de la también inconclusa cinta El prado de Bezhin de 1936”, señala Gaytán.

El material tiene como antecedente que después de haber llegado en 1930 a México Serguéi Eisenstein contó con la amistad y consejo de Diego Rivera y Frida Kahlo, Gabriel Fernández Ledezma, Arcady Boytler, Fito Best y otros más, todos personajes de la cultura mexicana que le informaron y transmitieron ideas para el filme; con estos elementos y con gran entusiasmo, los tres cineastas se lanzaron a rodar lo que ya Eisenstein había concebido que serían cinco historias: Prólogo, Sandunga, Maguey, Fiesta, Soldadera, y un Epílogo.

“Cuando ya habían rodado por más de un año en 35 mm —relata Fernando Gaytán—, todo se vino abajo cuando Sinclair, furioso por los retrasos y el gasto que había rebasado el presupuesto, dio por terminado el contrato e hizo regresar a Estados Unidos todos los rollos de negativo; Eisenstein retornó a la Unión Soviética y jamás pudo editar el filme; Sinclair permitió posteriormente que se editaran varios cortos como Thunder over México por Sol Lesser.”

Mary Seaton, biógrafa de Einsenstein, editó Time in the sun, ninguno de estos filmes los vio el autor. Sin duda esta es la más importante de las películas nunca terminadas de que está llena la historia del cine mundial.

Números del filme:

  • 4 Episodios de la cinta: Sandunga, Maguey, Fiesta y Soldadera.
  • 21, 713 pies, material del filme.
  • 4 horas de material editado por Jay Leyda.
  • 1932, año de rodaje de la película.
  • 1960, primera proyección en México en 16mm.

** Las proyecciones se realizarán en la sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Universitario, a las 12:00; la entrada es libre.

Hallan banda sonora de Un espectador impertinente (1932)

Material sonoro perteneciente al cortometraje Un espectador impertinente, de Arcady Boytler (1893-1965), preservado durante casi tres décadas en el acervo de la Cineteca Nacional y redescubierto por la investigación que se realiza para la creación del Museo del Cine, es un hallazgo sin precedente dado que, se sabe ahora, constituyó la segunda película sonora después de Santa.

El filme representaba al propio Boytler como actor, junto con Anita Ruanova en una especie de obra de teatro en la que el espectador “subía a la pantalla” de cine instigado por la actriz.

El anuncio del hallazgo fue dado a conocer por Paula Astorga, directora de la Cineteca; Itala Schemlz, curadora de la exposición sobre Boytler, que será la exhibición inaugural del Museo, y el investigador Eduardo de la Vega.

Arcady Boytler, es un referente indiscutible de la llamada Época de Oro del cine nacional. Con más de una decena de filmes realizados, entre los que destacan La mujer del puerto (1933), cinta que gracias a sus logros estéticos lo consagró como uno de los cineastas con mayor potencial creativo; El tesoro de Pancho Villa (1935); Celos (1935); y Águila o sol (1937), entre otros, Boytler, mejor conocido como El gallo ruso, realizó también varios cortometrajes tanto en México como en Estados Unidos, además de estar vinculado a la administración de varios establecimientos dedicados a la exhibición de cine.

Como señala el investigador Eduardo de la Vega, Boytler “inició su carrera cinematográfica en México administrando durante un tiempo el afamado cine Regis y con la producción y realización del corto Un espectador impertinente, sonorizado con discos, cofinanciado y codirigido por Raphael J. Sevilla (1902-1975) y estrenado el 26 de mayo de 1932 en el cine Olimpia…”

De aquel primer proyecto experimental se ha especulado mucho a lo largo de la historia de nuestro cine, ya que se dudaba de su existencia. Sin embargo, este material sonoro comprueba su existencia material.

Casi veinte años después del fallecimiento de Boytler, Victoria Ellis, amiga de la familia, donó a la Cineteca Nacional una parte del archivo del cineasta conformado por fotografías, poemas, argumentos cinematográficos (entre ellos la versión en inglés de Celos), recortes de prensa, diplomas, caricaturas, carteles y una colección de discos de 78 revoluciones, además de otros objetos.

Con el apoyo del técnico cinematográfico Andrea Di Castro y el investigador Eduardo de la Vega se realizó el proceso de transferencia de formatos, descubriendo material inédito del realizador perteneciente al cortometraje Un espectador impertinente, lo que representa un hallazgo sin precedentes.

Arcady Boytler en su juventud

Por más de dos décadas la colección de discos permaneció preservada en el acervo, pero también en el mayor anonimato debido a las carencias tecnológicas de la institución en aquel entonces para realizar el proceso que permitiera conocer su contenido.

Al respecto de los discos, Eduardo de la Vega, relata: “Tales objetos contienen los diálogos y la música (es decir, la “banda sonora” completa) de Un espectador impertinente, cinta de la que se sabía fue un experimento vanguardista de fusión entre el teatro y el cine (las dos pasiones artísticas de El gallo ruso), en la que uno de los personajes entraba y salía de la pantalla de una manera un tanto caprichosa para conformar todo un sketch cómico musical (…)”

El proceso de restauración de los discos y de transferencia de formatos estuvo a cargo de un equipo de especialistas altamente calificado que fue extremadamente cuidadoso, debido a que se trata de materiales en vinil muy antiguos y, por lo tanto, muy delicados. Para ello se utilizó un reproductor con punta de diamante que permitió que las voces de Boytler y la actriz protagónica, Anita Ruanova, escondidas durante tantos años, volvieran a escucharse al ritmo de los acordes del piano interpretado por esta última con melodías que aludían al ya desaparecido hotel Regis.

El filme presentaba al propio Boytler en compañía de Anita en una especie de obra de teatro que buscaba interactuar con los espectadores que podían en dado caso “subir a la pantalla”, en un intento de hacer prácticamente inexistentes las fronteras entre cine y teatro.

“Por notas periodísticas aparecidas en torno a la fecha del estreno, se sabe que Un espectador impertinente fue filmada en tan sólo tres horas y que además de Boytler, Sevilla y Ruanova, el resto del equipo de rodaje estuvo integrado por Alex Phillips (fotografía), Max Urban (música), Carlos L. Cabello (asistente de dirección), Fernando A. Rivero (auxiliar de escenografía) y los hermanos Roberto y Joselito Rodríguez (sonido). El corto duraba 10 minutos e incluía un fragmento de la canción Capullito de alelí, del compositor puertorriqueño Rafael Jibarito Hernández (…)”, apunta De la Vega.

Este hallazgo representa un valioso documento histórico que no sólo demuestra la existencia de la primera incursión fílmica de Arcady Boytler, sino también la participación de los hermanos Rodríguez, quienes poco tiempo antes de colaborar en el sonido de este corto habían patentado en Los Ángeles, California, un equipo de sonido óptico que utilizaron en el rodaje de Santa (Antonio Moreno, 1931) y que, al ser filmada también en la Compañía Nacional Productora de Películas, donde tomó forma Un espectador impertinente, permite suponer que esta última también fue realizada con el equipo sonoro de los Rodríguez.

De este modo, el contenido de los discos, así como las más de 250 fotografías restauradas por la Cineteca, poemas, guiones, recortes de prensa, diplomas, caricaturas, carteles y objetos varios pertenecientes a Arcady Boytler formarán parte de las actividades inaugurales del Museo del Cine de la Cineteca Nacional, en las que a lo largo de varios meses ha trabajado un equipo de especialistas a cargo de Itala Schmelz y el museógrafo Salvador Quiroz, quienes han realizado una profunda y dinámica revisión de los acervos iconográficos y documentales para presentar exposiciones de gran calidad. En la muestra inaugural se presentará una selección de materiales provenientes del acervo, fuente fundamental para la historia de la cinematografía nacional.

(Fuente: Cineteca Nacional / Conaculta)

Arcady Boytler y Anita Ruanova en Un espectador impertinente (1932)

Emilio García Riera en el volumen 1 de Historia documental del cine mexicano que cubre los años 1929 a 1937 (p.72), menciona en la sección de cortometrajes filmados en 1932 lo siguiente sobre este filme:

Un espectador impertinente, cortometraje de dos rollos (25 minutos), escrito, producido y dirigido por Arcady Boytler y Raphael J. Sevilla (asistidos por Carlos L. Cabello), fotografiado por Alex Phillips, editado por Sevilla, con música de Max Urban, escenografía anónima (intervino en ella Fernando A. Rivero) y sonido de los hermanos Rodríguez, e interpretado por Boytler y Anita Ruanova, actriz del teatro de revista, fue una curiosa “integración de espectáculo vivo y proyección” (o sea, un antecedente de La linterna mágica checa de los años cincuenta). Raphael J. Sevilla me contó el modo en que se desarrollaba. En la pantalla, una joven (Ruanova, en foto) tocaba el piano. Desde un plano oscuro de la sala de cine, un borracho (Boytler en persona, de carne y hueso) gritaba “¡mamarracho, lo hago mejor que tú!” Mientras el público del cine protestaba, como es natural, la imagen de Ruanova respondía: “bueno, ¿por qué no lo haces tú?” Boytler en persona salía del palco y aparecía en foto, en la película; peleaba con Ruanova, la dominaba y terminaba bailando con ella, porque, según decía la canción que ambos interpretaban, querían “ir al hotel Regis a coctelear”. Esa muestra de “humorismo vanguardista del cine sonoro” (publicidad), se estrenó acompañando la película norteamericana Mujercitas (Girls about Town), de George Cukor, con Kay Francis, el 25 de mayo de 1932 en el cine Olimpia. Sevilla me dijo que Un espectador impertinente duraba 45 minutos, pero el programa de su estreno demuestra que eran sólo 25: el corto pasaba a las 6:45 y 9:05 y Mujercitas a las 7:10 y 9:30 p.m. Según la publicidad, Boytler filmó la película en sólo tres horas.

Tenemos pues, una gran discrepancia entre la información del descubrimiento y lo que originalmente, según García Riera, le compartió Raphael J. Sevilla: la duración del cortometraje.

María Luisa Amador y Jorge Ayala Blanco en Cartelera cinematográfica, 1930-1939 ni siquiera listan el cortometraje, pues su obra se circunscribe exclusivamente a largometrajes; sin embargo sí está incluida Mujercitas, la cual se estrenó en el cine Olimpia el 25 de mayo de 1932 y no el 26. Por cierto, el gerente del cine Olimpia era Fernando de Fuentes.

Arcady Boytler abrió un cinito que fue muy original y popular, el Cinelandia, en los bajos del edificio Rule, del cual todavía existe su fachada en San Juan de Letrán 6. Este cine con 376 asientos abrió el 4 de enero de 1935. A partir de 1944, Boytler deja de dirigir y producir películas y al poco tiempo abre su segundo cine, al que muy apropiadamente bautiza con el nombre de Arcadia con 1500 butacas. Éste se inauguró el 14 de junio de 1948 en Balderas 39. Hasta su muerte en 1965, Boytler se dedicó a administrar sus dos salas cinematográficas.