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Beatriz Michelena y su primera película. La Calle de diciembre 3, 2012

El pasado septiembre se proyectó en el Niles Essanay Silent Film Museum, la primera y más aclamada película, además de ser la única cinta que sobrevive de las producidas por la California Motion Picture Corporation; posteriormente, también fue exhibida en el San Rafael Film Center. Me refiero a Salomy Jane, filme protagonizado por la actriz de origen mexicano Beatriz Michelena. Las dos proyecciones del filme en el área de San Francisco fueron llevadas a cabo casi un siglo después de haber sido filmada.

Fue una rara oportunidad para los habitantes de la bahía de San Francisco poder asistir y apreciar una de las cintas más emblemáticas filmadas en esa geografía y la cual es considerada testigo de aquella época de grandeza cinematográfica en el norte californiano. La productora California Motion Picture Corporation (CMPC) tenía su estudio en San Rafael, California.

La trama del filme sucede durante la fiebre del oro y se basó en la famosa novela del escritor oriundo de San Francisco Bret Harte, Salomy Jane escrita en 1889. La historia cuenta un melodrama de amor, asesinato e identidad equivocada donde todo gira alrededor de la heroína. El guión fue escrito por Paul Armstrong, quien ya había adaptado la obra para el teatro en 1907. La trama de este western muestra escenarios del condado de Marin y el norte californiano en ese lejano 1914. Los escenarios donde se filmó la película incluyen el Río Ruso cerca de Monte Rio hasta el Río Lorenzo junto a Santa Cruz. No lejos del estudio en San Rafael estaba Lagunita Creek donde se filmó la escena final del beso bajo un árbol arqueado y como telón de fondo el Monte Tamalpais. La historia que sucede durante la fiebre del oro y las desventuras de una mujer, Salomy Jane (Beatriz Michelena), quien es salvada de un rufian (Rojo Pete) por un héroe anónimo (Jack Dart). Como retribución, Salomy Jane salva a Jack Dart de ser linchado por un crimen que no cometió.

Salomy Jane in 2012 presentation

Resulta interesante el elenco de la cinta. La protagonista fue la actriz latina de ascendencia española Beatriz Michelena, estrella del teatro musical quien inició su carrera en el cine con este filme. Michelena, una celebridad en San Francisco estaba considerada como la “más bella actriz de California” y estaba casada con George E. Middleton, un prominente empresario automotriz quien fundó la CMPC en 1912 con la idea de promocionar a través de filmes los autos que vendía.

Determinado en hacer de su esposa una estrella cinematográfica, Middelton promovió que su esposa protagonizara once cintas para el estudio que tenía en San Rafael entre 1914 y 1917. Michelena obtuvo un cierto reconocimiento a nivel nacional y llegó a aparecer en varias portadas de revistas especializadas, pero nunca llegó a ser una estrella de la talla de Mary Pickford o Florence Lawrence, actrices de su época. Sin embargo en 2002, Michelena fue reconocida por el entonces presidente George W. Bush durante la National Hispanic Heritage Month.

Junto con Michelena, Salomy Jane tuvo como galán al ídolo House Peters en el papel de Jack Dart “el hombre”. Este actor inglés era muy popular a inicios del Siglo XX y era conocido como “el actor con miles de emociones” y siguió actuando hasta los años 60 del siglo pasado. La cinta también incluye a varios veteranos del teatro como Harold Entwistle en el rol de Larabee. Éste era tío de la actriz Peg Entwistle, famosa por su fatal final. También aparece en la cinta en un pequeño papel de vaquero solitario en un bar la futura estrella de los westerns, Jack Holt.

El nativo de San Francisco de tan solo 20 años de edad, Hal Mohr fue el encargado de la fotografía. Mohr llegó a ganar dos premios Oscar durante su carrera. Los filmes fotografiados por Hal Mohr incluyen The Jazz Singer (1927), considerada la primera cinta parlante; la famosa cinta de piratas de Errol Flynn, Captain Blood (1935); El fantasma de la ópera (1943) y The Wild One (1953) con Marlon Brando.

Salomy Jane requirió de seis meses para su filmación y costó más de 200 mil dólares; aspectos que hicieron del filme todo un acontecimiento en el área de la bahía de San Francisco. La cinta se estrenó en una gala el 8 de octubre de 1914 en Hotel St. Francis de San Francisco; evento al cual acudió la crema y nata de la sociedad y que fue considerado por el San Francisco Chronicle similar al inicio de la temporada de ópera de la ciudad.

El estreno para el público fue el 25 de octubre donde estuvo en cartelera una semana en el Portola theater de San Francisco. El estreno en ese teatro se debió a que los empresarios del mismo invirtieron en la producción de la película. En reportes periodísticos de la época se puede leer que había colas enormes para ver el filme y cientos de personas no pudieron asistir. Para el 7 de noviembre, 26 cadenas de cine a través de todo Estados Unidos y Canadá proyectaron el filme de manera simultánea. La segunda ciudad donde se proyectó el filme fue Oakland en su Broadway theater. El Oakland Tribune reportó que “para permitir que todos los asientos sean ocupados, como las reservaciones para el estreno muestran, la administración del Broadway a movido la pantalla unos 10 metros para atrás y colocarla dentro de una inmensa caja, para que aún desde los asientos junto al pozo de la orquesta se pueda ver de forma adecuada.”

The Moving Picture World, una de las revistas especializadas de la época, resaltó la “excelente fotografía” así como “la historia que se vuelve cada vez más interesante”. Variety consideró “que los escenarios son un ejemplo de claridad”. The New York Dramatic Mirror escribió que “a menos que la belleza natural de los bosques de California se incremente, será muy difícil que los productores encuentren escenarios más bellos que los que muestra Salomy Jane.” Más recientemente, el historiador de la Universidad de California en Davis, Scott Simmon  comentó que “la belleza visual y sofisticación del director nos hacen asumir lo que una primera cinta por una productora regional de cine deben hacer.”

Salomy Jane in Oakland Tribune
Anuncio en el Oakland Tribune (1914)

Salomy Jane y su estrella Beatriz Michelena, así como el California Motion Picture Corporation que dejó de operar alrededor de 1920 deben ser mejor conocidos. La razón del olvido se debe al incendio que en 1931 destruyó copias y negativos de la CMPC en su abandonado estudio del condado de Marin. El estudio, sus estrellas y películas se diluyeron en el olvido. Fue en 1996 que una copia de Salomy Jane se encontró en Australia. La copia se preservó en la Library of Congress de Estados Unidos. En 2011, una copia restaurada se puso a la venta en DVD por la National Film Preservation Foundation como parte de la antología Treasures 5: The West 1898-1938.

Salomy Jane (1914), Estados Unidos. B & N; cinco o seis rollos. Producción: California Motion Picture Corporation. Productor: Alexander E. Beyfuss. Distribución: Alco Film Corporation. Basada en la adaptación teatral Salomy Jane de Paul Armstrong sobre la novela Salomy Jane de Bret Harte y el cuento “El beso de Salomy Jane” de Bret Harte. Directores: Lucius Henderson and William Nigh. Asistente de director: R. Halpin. Fotografía: Arthur Pawelson, A. Cadwell y Hal Mohr. Intérpretes: Beatriz Michelena (Salomy Jane), House Peters (Jack Dart), William Pike (“Rojo” Pete), Clara Byers (Mrs. Heath), Lorraine Levy (Anna May), Lorretta Ephran (Mary Ann), Walter Williams (Willie Smith), D. Mitsoras (Gallagher), Andrew Robson (Yuba Bill), Matt Snyder (Madison Clay), Harold Meade (Baldwin), Clarence Arper (Coronel Starbottle), Harold Entwistle (Larabee), Fred Snook (Seth Low), Ernest Joy (Marbury) y William Nigh (Rufe Waters).

Latinos en el cine mudo de Hollywood. La Calle de octubre 1, 2012

Históricamente, los latinos han sido raramente protagonistas en alguna película de Hollywood, y sus personajes típicamente han sido marginados y poco desarrollados cuando han aparecido. El uso de los estereotipos ha sido la mayor faceta de la representación latina en el cine, particularmente durante la era del Hollywood clásico. En pasadas décadas, personajes latinos han sido presentados especialmente como sexuales, aniñados o agresivos. Sin embargo algunos filmes mostraban una imagen más positiva o compleja de los latinos, aunque la historia completa no se conoce todavía dada la poca investigación académica en esa área. Los más conocidos investigadores del cine latino norteamericanos incluyen a Chon Noriega, Charles Ramírez Berg, Ana M. López, Clara Rodríguez y Rosa Linda Fregoso.

Los más antiguos estereotipos negativos de los latinos en el cine tienen una relación directa con la historia de los latinos y específicamente con los mexicano-americanos en los Estados Unidos. Los mexicanos y, luego, los mexicano-americanos eran vistos como un dique para el expansionismo de los colonos europeos durante el siglo XIX; nociones como el Destino Manifiesto circularon en la literatura fronteriza, y otros artefactos de cultura popular propiciaron poner a los mexicano-americanos como inferiores en inteligencia e integridad y por lo que carecían de los derechos ciudadanos. Las primeras películas simplemente reafirmaron estos estereotipos americanos en el imaginativo de los mexicano-americanos y mexicanos. Filmes de décadas posteriores extendieron dichos estereotipos a centroamericanos y sudamericanos.

En las primeras décadas después del nacimiento del cine americano en las postrimerías de los 1890, algunos latinos se involucraron en la creación de películas o aparecieron como actores en dichos filmes. Sin embargo, todos estos individuos provenían de una clase económica privilegiada, además de ser descendientes de españoles. Durante este periodo no existe todavía industria cinematográfica centralizada; filmar películas era una tarea de emprendedores y visionarios diseminados por todo el país produciendo y creando películas mudas. Contados son los americanos de origen hispano que actuaron en estas películas silentes podemos incluir a Myrtle González (1891-1918) y Beatriz Michelena (1890-1942), quien también produjo los filmes de aventuras donde actuó.

Anuncio publicado en Photoplay Magazine de marzo de 1915

Conforme se reducía el número de compañías productores que llegaron a dominar la industria fílmica entre 1910 y 1930, ver a latinos detrás de cámara o en la producción no sucedió sino hasta bien entrados los años 70.

Los más antiguos filmes donde aparecen personajes latinos son los westerns mudos; por lo general interpretaban al villano greaser a quien el héroe blanco enfrentaba. Un par de películas que siguen este lineamiento incluyen Tony the Greaser (1911) y The Greaser’s Revenge (1914). El vocablo greaser, de uso común en ese tiempo, era usado para referirse a bandidos mexicanos o a otros flojos y poco confiables personajes mexicanos. Tales representaciones comenzaron un patrón hollywoodense que caracterizó a los latinos como los otros en contraste con los blancos. Estas imágenes no se exportaban a países latinoamericanos sin infinidad de protestas de parte de ellos. Quejas y un boicot a los filmes de Hollywood por parte del gobierno mexicano a principios de los años 20 del siglo pasado, orilló a los productores a disociar características negativas del latino con cualquier identificación nacional a algún país, originando representaciones pan-latinas, que aún mantenían un dejo de denigración.

A mediados de la década de 1920 hubo un boom para los actores latinos de tez clara con un poco de experiencia. Inspirados por la inmensa popularidad del actor italiano Rodolfo Valentino (1895-1926), el original latin lover, los productores cinematográficos le dieron oportunidad a algunos latinos, donde incluimos a los mexicanos Ramón Novarro (1899-1968), Dolores del Río (1905-1983), Gilbert Roland (1905-1994) y Lupe Vélez (1908-1944). Estos actores y actrices fueron protagonistas de muchas películas, la más de las veces como pasionales y sensuales tipo latin lovers, y se convirtieron en estrellas internacionales del cine mudo de finales de los años 1920.

Raquel Torres, 1930

Menos conocido, pero importantes en el quehacer cinematográfico de la época fueron Rosita Delmar nacida en Chihuahua, Mary Emery de Monterrey, Mona Rico y George Lewis, originarios de la ciudad de México y Raquel Torres oriunda de Hermosillo.

Recomiendo ampliamente México visto por el cine extranjero, 1894-1940 y México visto por cine extranjero, filmografía 1906-1940 que corresponden a los dos primeros tomos que Emilio García Riera publicó en una coedición de Editorial ERA y la Universidad de Guadalajara. Tampoco tiene desperdicio la página http://www.tcm.com/2009/lif/index.jsp de Latino Images in Film.

Silent Images of Latinos in Early Hollywood

taken from Latino Point of View: http://www.latinopov.com/blog

Silent Images of Latinos in Early Hollywood

An interview with Stephen Sariñana-Lampson, a Los Angeles-based photographer and documentary filmmaker.

Why were these negative images of Latinos so prevalent during this period?
To provide a bit of historical perspective, Los Angeles – as well as the rest of the country – was strictly segregated at the time.   Racial restrictions and stereotypes were a dominant feature in American social and cultural life and this of course found its way into the early films created by Hollywood.

What was the role of Latinos in the film industry during the Silent Film era?
During the Silent Film era in Hollywood – from about 1912 to the late 1920′s – Latinos were involved in film making as actors, directors, cinematographers and behind the scenes artists and workers.

Latino film actors in early Hollywood were seen in front of the camera in a variety of movie genres and were notable contributors to the birth of this industry and art form.  Many of these actors who became major stars of their time would typically be cast in what can be considered “non-Latino” roles – a testament to their acting mastery within this new medium.  The box office appeal of these pioneering Latino film actors and the fan base they generated allowed them to appear on the cover of many contemporary movie magazines alongside names like Chaplin, Arbuckle, Fairbanks, Pickford and Bow.  Some later transitioned into the “talkies” when synchronized sound became common in film, while others saw their careers abruptly end because of heavy accents and what was considered awkward vocal expressions.

Besides well-known Latino actors and extras of the era, there were also Latinos who made their mark in a variety of production roles.  Anthony Quinn’s father Francisco began his career in Hollywood in lighting, then became a cinematographer – which probably influenced Quinn’s later entry into acting.  Eustasio Montoya was a major film producer during the Silent Era after early work behind the camera for years.  Frank Padilla and Harry Vallejo were two of the earliest cinematographers working regularly in Hollywood.  Allan Garcia served as a casting director for Charlie Chaplin’s production company and later appeared with him in three silent films.  Julian Rivero directed comedies and westerns and often found himself in front of the camera as well.

Who were some of the significant Latino stars during the Silent Era?
The film careers of Ramon Novarro, Gilbert Roland, Antonio Moreno, Beatriz and Vera Michelena, and the earliest Latino star Myrtle Gonzalez were quite distinguished during the Silent Era.  Their collective economic importance to the industry was unquestionable.  In one noted instance at a time when MGM teetered on bankruptcy in the mid-20′s, the financial success of Ramon Novarro’s performance as the lead in the original silent version of Ben Hur: A Tale of the Christ (1925) saved the company from going under.  Towards the end of the Silent Era, Dolores del Rio and Lupe Velez both became profitable superstars for Hollywood with established careers that took them successfully into the era of the talkies.

And there were also other lesser known Latino actors who contributed to the rise of early Hollywood like character actors George Hernandez, Joe Dominguez & Pedro de Cordoba, who collectively appeared in over 150 silent films.  Julian Rivero began his 50+ year career in Hollywood during the Silent Era – a career that included everything from bit parts to key roles in major motion pictures.

What were some examples of stereotypes of Latinos seen during the era?
Generally, the most common stereotypical portrayals of Latinos during the American silent film era tended to fall into 3 main character types… The “Greaser”, the “Latin Lover” and for women, the “Dark Lady” or “Seductress”.

The Greaser character rose from early Hollywood’s westerns genre and the development of simplistic good guy vs. bad guy story formulas.  From 1908 to about 1918, the profitability of westerns and their relative ease of production lead to a slew of films produced quickly and efficiently – some filmed in one day.  These films included titles such as: The Greaser’s Gauntlet (1908 & directed by D.W. Griffith), Ah Sing and the Greasers (1910), Tony the Greaser (1911 & 1914!), The Greaser and the Weakling (1912), The Girl and the Greaser (1913), The Greaser’s Revenge (1914), The Greaser (1915), Licking the Greasers (1915), Broncho Billy’s Greaser Deputy (1915), and Guns and Greasers (1918).  The Greaser role was typically portrayed as a dirty and grubby gunslinger with low morals, a conniving and shiftless soul with a tendency towards violence and of course, a taste for white women.  This racially-tinged character proved to be the perfect evil foil for the virtuous and clean-cut cowboy heroes seen in these films.  Always, the white cowboy saved the day and in the end the Greaser always got his.

Another profitable and recurrent genre for early Hollywood was the Latin Lover themed movie that began with Italian-American Rudolph Valentino’s performance in the The Sheik (1921).  The persona of the Latin Lover was that of a dark, mysterious, passionate and highly charged sexual protagonist.  The Latin Lover character became a virtual gold mine for early Hollywood and efforts to produce films that centered on the mythology of this suave, sensual icon flourished.  While Valentino established the character archetype, subsequent performances by Latino stars Ramon Novarro, Gilbert Roland and Antonio Moreno contributed greatly to developing the mystique of the role in later films.  As was consistent with Hollywood’s use of mainstream white actors in ethnic roles, the Latin Lover was also played by other Hollywood leading men of the time like Douglas Fairbanks in the Mark of Zorro (1920).

Finally, the characterization of Latinas varied tremendously during the Silent Era where early important stars like the Michelena sisters (Beatriz and Vera) and Myrtle Gonzalez were featured in prominent headlining non-Latina roles, while in the typical Greaser film, Latinas were depicted as the heathen seductress with little morals, physically aggressive and with an insatiable sexual appetite.  The image of loose senoritas and easy cantina girls became forbidden objects of desire for the male movie going public.  From the Broncho Billy western film series are two prototypical examples of the bad girl Latina:  Broncho Billy’s Mexican Wife (1912) and Broncho Billy and the Greaser (1914), a movie where Billy’s insatiable wife Lolita tries to run off with her Mexican lover.

Was there any public reaction or backlash to these negative images of Latinos being created by Hollywood?
Actually there was.  Opinion pieces were written in the Mexican press protesting these clearly racist and offensive images on screen and there were instances where audiences actually walked out of theaters in disgust.  This backlash reached a crescendo in 1922 when the Mexican government banned the showing of any offensive movie created by any film company.  A similar ban was put into effect that same year in Panama.  With this threat of a ban on the moneymaking Latin American export market and its potential negative economic impact, the film industry slowly began to distance itself from some of its more offensive character models.  One method of deflecting a country’s charges of promoting negative stereotypes in westerns by Hollywood was to provide the greaser-like villain with an origin from a fictionalized unknown country.

During the Silent Era were most Latino roles in American films played by Mexicanos, Chicanos or whites?
It is probably safe to say that generally most “Latino” roles were played by non-Latino actors during the era.

Latino stars like the Michelena sisters, Myrtle Gonzales, Ramon Novarro, Gilbert Roland, Antonio Moreno and later Dolores del Rio created the majority of their extensive body of work in film by typically portraying non-Latino characters.  Second tier Latino actors of the era could be found playing everything from passive tropical island natives to blood-thirsty Indians of the Old West.  It was a rare occasion when Latinos had the opportunity to play Latinos on film.

A routine example of the casting absurdities of early Hollywood was with the lead “Greaser” role in westerns featuring an actor in “brown face” with Latinos typically as supporting extras in the background.  One case in point was an early silent film actor named Lee Willard from Peoria, Illinois who appeared as the antagonist in an untold number of early westerns with credits listing him as “Mexican Pete”, “The Half-Breed”, “The Greaser”, “The Red Man”, and sometimes simply as “The Mexican”.  This practice by Hollywood of using white actors in “Latino” roles has continued throughout the history of American films.

Later in the era, with the public’s fascination with the “Latin Lover” craze in silent films of the late 20′s, came a frenzy on the part of Hollywood to find the next “hot-blooded” leading man primarily because of the immense profitability in the genre.  Which leads to the peculiar case of Ricardo Cortez who was a leading actor in Latin Lover themed films in the late 1920′s.  Cortez was a contemporary and competitor of other Latin Lovers actors of the era like Novarro, Moreno and Valentino.  But in fact, Cortez was actually Jacob Krantz, an Austrian Jew raised in New York’s Lower East Side.  After his concocted background was apparently unveiled by his estranged wife during their divorce proceedings (she thought she was marrying a “gallant Spanish caballero”), Hollywood publicists tried to promote the notion that Krantz was “almost” Latin through various anecdotes and schemes strategically leaked to the public.

Were there some in the industry who tried to minimize or hide their Latino heritage?
Dating back to earliest Hollywood are examples of Latino actors who chose to anglicize their stage name for a variety of reasons.  Actor Barry Norton was born Alfredo Biraben in Argentina.  Actress Anita Page was born Anita Palomares in New York with her paternal roots going back to El Salvador.  Lita Grey – a popular actress and one-time wife to Charlie Chaplin – was born Lillita Louise MacMurray to a Mexican mother (who called her Lolita) and an Irish-American father.  Donald Reed was in fact Ernesto Avila Guillen, a native of Mexico City, Mexico.  And the popular Gilbert Roland was born Luis Antonio Damaso de Alonso in Ciudad Juarez, Chihuahua.

Conversely others also chose to make changes to create more Latino-sounding names.  Raquel Torres was half-German and half-Mexican and born in Hermosillo, Mexico with the name Wilhelmina Osterman and Joe Page was born into a multi-generational Latino family from New Mexico and once in Hollywood became Don Alvarado.

Why the fascination with Silent Film and the role of Latinos in Early Hollywood?
It’s clear that Latinos – both in front of and behind the camera – contributed significantly to the growth and development of the Hollywood film industry in it’s earliest days.  It was during this amazing period of discovery, invention, and innovation, that movies became an aperture of the American experience for the movie going public.

Yet for all of the epic images of Ramon Novarro commandeering a chariot, the swashbuckling charm of Gilbert Roland and the elegant beauty of Dolores Del Rio, unfortunately there were countless more less-than-flattering images of Latinos produced and seen in nickelodeons and theaters every week.

With the exponential growth of movie audiences during the Silent Era, these stereotypical characterizations of Latinos by Hollywood were an inaccurate and unflattering introductory portrait of Latinos for many.  To that end it is fascinating to ponder what immediate and long-lasting effects these projected grainy images had on the general public’s perception and understanding of our culture almost 100 years ago.

(This is the first in a series on the role and portrayal of Latinos in Hollywood film.)

Stephen Sariñana-Lampson is Los Angeles-based designer, photographer, documentary filmmaker and recovering architect.  His love of film began with Saturday afternoon matinees at the Starland Theater in the Lincoln Heights district of L.A.  At every opportunity, he continues to add to his extensive personal collection of silent films.  (He’s also the designer of LatinoPOVs masthead graphic.)

Latinos en el cine mudo de Hollywood

Históricamente, los latinos han sido raramente protagonistas en alguna película de Hollywood, y sus personajes típicamente han sido marginados y poco desarrollados cuando han aparecido. El uso de los estereotipos ha sido la mayor faceta de la representación latina en el cine, particularmente durante la era del Hollywood clásico. En pasadas décadas, personajes latinos han sido presentados especialmente como sexuales, aniñados o agresivos. Sin embargo algunos filmes mostraban una imagen más positiva o compleja de los latinos, aunque la historia completa no se conoce totalmente, dada la poca investigación académica en esa área. Los más conocidos investigadores del cine latino incluyen a Chon Noriega, Charles Ramírez Berg, Ana M. López, Clara Rodríguez y Rosa Linda Fregoso.

Los más antiguos estereotipos negativos de los latinos en el cine tienen una relación directa con la historia de los latinos y específicamente con los mexicanos-americanos en los Estados Unidos. Los mexicanos y, luego, los mexicanos-americanos eran vistos como un dique para el expansionismo de los colonos europeos durante el siglo XIX; nociones como el Destino Manifiesto circularon en la literatura fronteriza, y otros artefactos de cultura popular propiciaron poner a los mexicano-americanos como inferiores en inteligencia e integridad y por lo que carecen de los derechos ciudadanos. Las primeras películas simplemente reafirmaron estos estereotipos americanos en el imaginativo de los mexicano-americanos y mexicanos. Filmes de décadas posteriores extendieron dichos estereotipos a centroamericanos y sudamericanos.

En las primeras décadas después del nacimiento del cine americano en las postrimerías de los 1890, algunos latinos se involucraron en la creación de películas o aparecieron como actores en dichos filmes. Sin embargo, todos estos individuos provenían de una clase económica privilegiada, además de ser descendientes de españoles. Durante este periodo no existe todavía industria cinematográfica centralizada; filmar películas era una tarea de emprendedores y visionarios diseminados por todo el país produciendo y creando películas mudas. Contados son los americanos de origen hispano actuaron en estas películas silentes y podemos incluir a Myrtle González (1891-1918) y Beatriz Michelena (1890-1942), quien también produjo los filmes de aventuras donde actuó. Conforme se reducía el número de compañías productores que llegaron a dominar el industria fílmica entre 1910 y 1930, ver a latinos detrás de cámara o en la producción sino hasta bien entrados los años 70.

Los más antiguos filmes donde aparecen personajes latinos son los westerns mudos; por lo general interpretaban al villano greaser a quien el héroe blanco enfrentaba. Un par de películas que siguen este lineamiento incluyen Tony the Greaser (1911) and The Greaser’s Revenge (1914). El vocablo greaser, de uso común en ese tiempo, era usado para referirse a bandidos mexicanos o a otros flojos y poco confiables personajes mexicanos. Tales representaciones comenzaron un patrón hollywoodense que caracterizó a los latinos como los otros en contraste con los blancos. Estas imágenes no se exportaban a países latinoamericanos sin infinidad de protestas de parte de ellos. Quejas y un boicot a los filmes de Hollywood por parte del gobierno mexicano a principios de los años 20 del siglo pasado, orilló a los productores a disociar características negativas del latino con cualquier identificación nacional a algún país, originando representaciones pan-latinas, que aún mantenían un dejo de denigración.

A mediados de la década de 1920 hubo un boom para los actores latinos de tez clara que un poco de experiencia. Inspirados por la inmensa popularidad del actor italiano Rodolfo Valentino (1895-1926), el original latin lover, los productores cinematográficos le dieron oportunidad a algunos latinos, donde incluimos a los mexicanos Ramón Novarro (1899-1968), Dolores del Río (1905-1983), Gilbert Roland (1905-1994) y Lupe Vélez (1908-1944). Estos actores y actrices fueron protagonistas de muchas películas, la más de las veces como pasionales y sensuales tipo latin lovers, y se convirtieron en estrellas internacionales del cine mudo de finales de los años 1920.

Recomiendo ampliamente México visto por el cine extranjero, 1894-1940 y México visto por cine extranjero, filmografía 1906-1940 que son los dos primeros tomos de seis que Emilio García Riera publicó en una coedición de Editorial ERA y la Universidad de Guadalajara sobre el tema. Tampoco tiene desperdicio la página Latino Images in Film:  http://www.tcm.com/2009/lif/index.jsp