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Première de La voluntad del muerto en el cine Balmori

El cine Balmori estuvo en Álvaro Obregón 121 y se inauguró el 12 de septiembre de 1930, con lunetario, anfiteatro y palcos; poseía 1878 asientos. El estilo exterior era un gran arco y un tejado al estilo de París, Mansard, diseñado más por estética, pues este tipo de techos se construían para que la nieve escurriera. Claro que si acaso al cine Balmori le habrá nevado un par de veces encima, pero el estilo es el estilo, y además así hubo muchas casas en la colonia Roma en ese tiempo.

Un par de meses después de inaugurado se estrena la cinta en el cine Balmori donde se mantiene en cartelera dos semanas. Lupita Tovar asiste a la première de La voluntad del muerto ese significativo día.  De Lupita Tovar, The Sweetheart of Mexico, obra de Pancho Kohner, hijo de Lupita Tovar:

Cartel español de La Voluntad del muerto

The next day, November 20, 1930, was the opening of La Voluntad del Muerto at the Cine Balmori.

That evening I came out of the apartment with Mr. Alarcón, dressed in my elegant white dress with the white fur. I could hardly get through the throng of photographers waiting outside. He had hired two cars; all of my family was going.

When we arrived at the theater, the Boy Scouts were playing their drums, and photographers’ flashbulbs blinded me. My knees shook as I walked in. I felt like I was going to faint.

Carlos Noriega Hope, the editor of El Universal Ilustrado, the most important newspaper in Mexico, greeted me at the entrance to the theater. He was master of ceremonies that evening. Carlos escorted me to a dressing room filled with flowers. Then he walked onstage, said glowing words about me, and brought me out.

There was tremendous applause. I had never been on a stage before. White pigeons were released and bouquets of flowers were handed to me. This was more than a dream come true. This was truly a miracle.

I looked at the sea of people and saw my family and many familiar faces from school. Pepe was sitting in the front row. I stood there petrified, a lump in my throat. I tried to say how happy I was; I never imagined I would get such a welcome.

The picture started and I went back to the dressing room. Halfway through the film, a phone call came from Hollywood. Paul had gathered Mr. Laemmle and a group of artists to talk to me over a loudspeaker. Among the people with him congratulating me was Ramón Novarro. I thought my heart was going to jump out of my mouth! Paul talked to me several times. I heard later that Carl Laemmle had turned and whispered to Paul, “This was all so you could talk to the girl, wasn’t it?”

When the picture was over, there was a tremendous ovation. I was supposed to attend a dinner in my honor, but my father grabbed me by the arm, muttering, “No, this is enough. We’re going home.”

Programa de mano del cine Doré de Madrid donde se anuncia La voluntad del muerto

Ficha filmográfica de La voluntad del muerto: Producción: Universal (USA, 1930). Productor: Paul Kohner. Dirección: Enrique Tovar Ávalos y George Melford (versión en inglés). Fotografía: George Robinson. Argumento: Basado en la obra de teatro The Cat and the Canary de John Willard y. Adaptación: Gladys Lehman. Adaptación al español: Baltasar Fernández Cué. Intérpretes: Antonio Moreno (Pablo), Lupita Tovar (Anita), Andrés de Segurola (Crosby), Roberto E. Guzmán (Enrique), Manuel Granado (Carlos), Lucio Villegas (Doctor), Agostino Borgato (Hendricks), Conchita Ballesteros (Cecilia), María Calvo (Susana) y Soledad Jiménez (Mammy).

Cine Balmori en los años 30. Foto: INAH

La voluntad del muerto es un remake en español del filme The Cat and the Canary (1927) y una versión hispana de The Cat Creeps (1930) que hoy se considera perdida. Su filmación fue en julio y agosto de 1930. Enrique Tovar y George Melford hicieron también mancuerna para filmar el Drácula hispano en 1931, así como Lupita Tovar quien fue estrella de ella.

Los cines de antes

Los cines de antes

cine Balmori

Cine Balmori

            La primera función de cine que se llevo a cabo en México fue en el Castillo de Chapultepec para Porfirio Díaz y su familia acompañados de la élite de la época y la segunda función se escenificó en los altos de la droguería Plateros en lo que actualmente es la avenida Madero en la ciudad de México. Por no contar con edificaciones adecuadas para la proyección de filmes se recurrió a los jacalones, sitios insalubres y peligrosos, por lo que al despuntar el siglo veinte se clausuraron la mayoría de ellos quedando la capital con solo dos cines. Fue por ello que se optó por instalar carpas para las funciones, siendo en varios casos promovidas por empresas, como fue el caso de la Cía. Cigarrera del Buen Tono.

teatro Arbeu            Uno de los cines más emblemáticos de aquella época fue uno muy famoso que se ubicaba en la esquina de Bolívar y Madero en lo que fue la casona de José Borda, uno de los mineros más ricos de la Nueva España, y que fue bautizado con el rimbombante apelativo de “Salón cinematográfico” por su propietario y fue hasta que el Germán Camus lo rentara que le cambió el nombre por el Salón Rojo. Hacia 1906 tuvo sus mejores tandas pues incluía dos salas de cine, un auditorio para presentaciones artísticas y un salón para bailes. Y para rematar tenía una escalera eléctrica, un museo para la exhibición de objetos ópticos y un cuarto con espejos cóncavos y convexos que asombraron a nuestros abuelos con sus imágenes distorsionadas. No en balde en la vieja Cineteca Nacional de Churubusco y Tlalpan junto con la sala Fernando de Fuentes estaba el Salón Rojo en el primer piso como homenaje a una construcción específicamente pensada para el cine. Yo no tengo noticia de otro cine en México que haya sido nombrado en honor de uno antiguo.

Otros cines que dejaron huella en el inconsciente colectivo de los habitantes de la capital fue el cine Regis que se ubicaba dentro del Hotel Regis en la esquina de avenida Juárez y Balderas donde hoy se ubica la plaza de la solidaridad junto a la Alameda Central. El hotel inaugurado en 1914 fue modificado por su dueño Rodolfo Montes en 1924 para ampliar un pequeño teatro hasta lograr un aforo de 950 personas. Previo a su desaparición debido al terremoto del 85 el cine se había convertido en lo que ahora se llama un cine de arte donde se proyectaban películas alternativas. También el cine Del Prado junto al hotel y pasaje del mismo nombre y donde ahora se ubica el Hotel Sheraton Centro Histórico frente a la Alameda Central fue en su momento cine de arte y al igual que su vecino fue destruido durante el evento del 85.

Por último quiero referirme a otro cine que dejó huella y que abrió sus puertas en septiembre de 1930: el cine Cine EncantoBalmori situado junto al conjunto habitacional del mismo nombre sobre la calle de Álvaro Obregón en la colonia Roma a pocos metros de donde se encuentra la Casa Lamm hoy en día. Los que nacimos a mediados del siglo pasado asistimos a varios de los cines que hubo en la colonia Roma: Vanguardias, Royal, Gloria, Morelia y Estadio, por mencionar algunos. Pero el Balmori era distinto, pues su constructor, el arquitecto Ignacio Capetillo y Servín le dio el mismo sello estético que caracterizaba a las colonias Juárez, Cuauhtémoc y Roma. Capetillo ya se había destacado al construir junto con Federico Mariscal el Teatro Esperanza Iris (hoy Teatro de la Ciudad) en 1917.