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Resucitan el cine Lido

Información publicada por Jesús Alejo en Milenio:

El cine Lido tiene una historia que comienza en 1942, proyectado por Charles Lee como una sala de lujo, con más de mil 300 asientos y una torre de más de 20 metros de altura; tras un periodo de bonanza, en los años 70 se remodeló y cambió su nombre por el de Bella Época, hasta que hace poco más de seis años, durante la gestión de Consuelo Sáizar al frente del Fondo de Cultura Económica (FCE), se comenzó a gestar el Centro Cultural Bella Época.

Para respetar los orígenes del lugar, se dejó como parte de la infraestructura una pequeña sala que funcionaba lo mismo para la proyección de películas que para presentaciones editoriales o espectáculos infantiles.

Así, con la finalidad de recuperar la vocación original del espacio en el que se encuentra el Centro Cultural Bella Época, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el FCE y la Cineteca Nacional establecieron un convenio de colaboración a fin de que la institución cinematográfica se encargue de la administración de la pequeña sala que se había mantenido en el centro cultural.

“Había estado atendida con funciones de cine, pero la experiencia y la tradición de la Cineteca Nacional le va a dar mucha mayor visibilidad al Lido y, por lo tanto, mucha mayor afluencia de público y movimiento al de por sí gran movimiento que tiene el Bella Época”, destacó Joaquín Díez-Canedo, durante la presentación de la renovada vocación de la Sala Lido.

De acuerdo con Consuelo Sáizar, titular del Conaculta, se trata de un proyecto que pretende convertir a la Cineteca “verdaderamente nacional”, para lo cual se trabaja en tres grandes rubros: la remodelación a fondo de su casa matriz —al sur de la Ciudad de México—, la digitalización de gran parte del catálogo canónico de la filmografía nacional y una expansión que, por supuesto, incluirá a la Ciudad de México, pero con un horizonte que abarque a varios estados de la República”.

Foto: http://www.mubi.com

Misma calidad

En ese contexto se inserta la integración de la Sala Lido como parte de la Cineteca Nacional; para ello, se concreta un nuevo espacio de exhibición descentralizado, que funcionará con los estándares de calidad tanto en la programación como en la parte técnica y de servicio que caracteriza a la Cineteca, en palabras de su directora, Paula Astorga.

“La sala va a funcionar bajo la completa administración de la Cineteca Nacional, tanto en la taquilla —va a tener un costo de 40 pesos—. Es una sala que va a funcionar en formato digital, no tenemos la capacidad de meter un proyector de 35 mm. Los miércoles se va a dedicar al cine y letras, y hacia los fines de semana trabajaremos con estrenos de la Cineteca, con la intención de favorecer a la producción de cine nacional.

Desde la perspectiva de Consuelo Sáizar, se trata de un paso para fortalecer la exhibición del cine mexicano y para refrendar la vocación o intención inicial de vincular el cine, la literatura y la música.

“Con la Sala Lido, Conaculta refrenda su compromiso de fortalecer la industria cinematográfica nacional, mediante el establecimiento de espacios de reflexión y de debate.”

La Sala Lido de la Cineteca Nacional comenzará a funcionar a partir del 25 de noviembre, atendiendo los horarios del Centro Cultural, por lo cual se darán funciones en formato digital lunes, miércoles, viernes, sábado y domingo, a fin de dejar que martes y jueves se mantenga como espacio para las presentaciones editoriales.

La primera programación de la sala —que se puede consultar en la misma página de la Cineteca— se conforma con ocho películas, que son un extracto de la Muestra Internacional de Cine.

Ahora un poco de historia sobre el cine Lido con información tomada de www.mubi.com:

A mediados de diciembre de 1942, un anuncio en primera plana rezaba así:

Foto: http://www.mubi.com

“¿Por qué quiere Lupita que la lleven al Cine Lido? Porque, mujer de gran imaginación, quiere frecuentar centros sociales en los que impera un ambiente que, a más de ser distinguido, eleva la mente y el espíritu a regiones de fantasía.”

Por supuesto, antes del cafecito sentado en las mesas sobre las banquetas y las pedas en los pubs estilo irlandés o en los antros al ritmo de la música Groove Lounge, fué el cine. Diseñado por el arquitecto S. Charles Lee (quién también construyó los cines Lindavista, Chapultepec y Tepeyac, y cuyo lema era: “El show comienza desde la calle”) e inaugurado el 25 de diciembre de 1942, el cine Lido se convirtió en el punto de referencia para los vecinos (y no tan vecinos) del lugar. La composición arquitectonica del enorme recinto evidenciaba las influencias del entonces tan de moda estilo art deco y el spanish revival, siendo el elemento compositivo más caracteristico de este inmueble una torre de más de 20 metros de altura, semejante a un minarete que preside la entrada al lugar, la cual se encontraba enmarcada por una gran marquesina. En el inmueble se proyectaban los últimos estrenos procedentes de Hollywood y solían darse programas dobles dedicados a tal o cual artista o director de la época, con las infaltables (en ese entonces, claro) programaciones de matinee dedicadas a los escuincles del hogar.

Foto; http://www.mubi.com

Este nuevo “Centro de reunión de todas las damas elegantes”, contaba con luz negra, clima artificial, (todo un un verdadero lujo entonces) sistema de ventilación, así como con un buen numero de entradas y salidas de seguridad, con capacidad para recibir a 1325 espectadores. Desde su inauguración, el cine Lido era, junto con el cine Lindavista, una de las principales manzanitas de la discordia entre productoras y distribuidoras cinematográficas nacionales y extranjeras, las cuales les dedicaban planas enteras en los diarios más importantes del país en las que, de paso, anunciaban los estrenos exclusivos que se peleaban por destinar para cada una de estas salas. El cine Lido inició sus actividades con la proyección de la cinta A caza de novio, (Her cardborad lover), de Georges Cukor y protagonizada por Norma Shearer y Robert Taylor.

Monocordio animó con su música la película silente El hombre mosca

Comunicado No. 182 de Conaculta:

Protagonizada por el actor Harold Lloyd, la comedia se proyectó este jueves entre versiones de jazz, rock y música del Caribe

La función formó parte del programa Cine Bar-BandaSonoras que se exhibe en el Lunario del Auditorio Nacional

La película muda El hombre mosca (Safety Last!), dirigida en 1923 por Fred C. Newmeyer y Sam Taylor y considerada la obra maestra del actor cómico Harold Lloyd, fue musicalizada la noche del pasado jueves en el Lunario del Auditorio Nacional por la agrupación Monocordio, encabezada por Fernando Rivera Calderón.

La agrupación con más de diez años de experiencia logró realizar melodías fantásticas y dinámicas que se dejan escuchar al momento en que Lloyd escala un gran edificio para llamar la atención de la mayor cantidad de compradores a la bonetería donde trabaja y así obtener dinero para cumplir sus sueños.

Esta comedia de cine mudo de los años veinte deja ver el por qué el actor estadounidense es uno de los más grandes cómicos de la historia. Escenas en las que muestra el clímax de la película con momentos de angustia y risa fueron inspiración para esta versión sonora.

El ensamble liderado por Rivera Calderón se conectó con la trama del filme logrando expresar sonidos llenos de energía y sorpresa. Interpretaciones de versiones modificadas a ritmos caribeños, de jazz y rock fueron el principal ingrediente a esta musicalización, casos como El Reloj, canción del cantautor mexicano Roberto Cantoral y la famosa melodía de El hombre araña seguían al protagonista en su travesía al subir el edificio.

Si se quiere profundizar en la temática de los grandes comediantes del cine silente, en particular en la obra de Lloyd, el Centro de Documentación de la Cineteca Nacional recomienda los libros: Harold Lloyd: The Shape of Laughter, de Richard Schickel, y Harold Lloyd, de Roland Lacourbe, además del artículo Harold Lloyd. El mundo a través de unas gafas, de Esteve Riambau, publicado en la revista española, Dirigido por… que pueden ser consultados de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 horas.

Monocordio musicalizó El hombre mosca hace dos años (septiembre 2009) dentro del mismo ciclo organizado por Conaculta, pero es en esta ocasión cuando interpreta sus influencias musicales más recientes y llenas de esa energía que caracteriza a la banda.

Monocordio surgió como proyecto para escapar del agobio periodístico. El grupo está integrado por Fernando Rivera Calderón (letras y música); Martín Durán (guitarra y voz); María Emilia Martínez (bajo); Laura Vázquez (flauta y coros); Adrián López (teclados) Santiago Ortiz (guitarras); Beto Obregón (batería); Ángel Leal (trompetas) y El Sr. González (percusiones).

Cuenta con cinco proyectos musicales inéditos entre los que destacan Monocordio (2002), La Hora del Tiempo (2005), El Primer Rayo de Sol (2006), una reedición del primer disco, Monocordio que incluye 4 remixes (2007), La Verdad es una Mentira en los Ojos de quien la Mira (2008) y El Diablo es el Ego de Dios (2010).

Metrópolis se musicalizará con la partitura original de Gottfried Huppertz

Ciudad de México. Julio 2011. Conaculta Cine, a través de la Cineteca Nacional, el Goethe-Institut Mexiko y el Auditorio Nacional, presentan el clásico filme silente de Fritz Lang, Metrópolis (Alemania, 1927), en su versión remasterizada y con el pietaje descubierto hace dos años en Argentina, en el marco de la 10ª Semana de Cine Alemán 2011.

Metrópolis se exhibirá en una función única en la pantalla gigante del Auditorio
Nacional el próximo miércoles 17 de agosto en punto de las 20:30 horas. El filme será musicalizado en vivo por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la conducción del maestro José Luis Castillo, uno de los directores y músicos más reconocidos del panorama iberoamericano. Se trata de una oportunidad única para conocer o reencontrarse con una obra artística que sentó las bases de la ciencia ficción cinematográfica.

Metrópolis, dirigida por Fritz Lang, con un guión escrito por él y su esposa Thea von Harbou, a partir de la novela homónima de ella, narra por un lado la rebelión de los obreros que en el año 2024 viven en galerías subterráneas en contra de la clase intelectual que detenta el poder y reside en magníficos rascacielos, y por el otro cuenta la relación amorosa que tienen el hijo del dirigente de Metrópolis y una joven de origen humilde; ambos intentarán evitar la destrucción que conlleva la revuelta, apelando a los buenos sentimientos y al amor.

La película, ambiciosa en su narrativa e influida por la estética del expresionismo alemán,
dejó casi en la quiebra a la casa productora por los fastuosos decorados y los innumerables desafíos técnicos que a la larga influirían en realizadores como George Lucas (La guerra de las galaxias) y los hermanos Wachowski (Matrix). Desafortunadamente cuando el filme se estrenó en enero de 1927,  la poca favorable respuesta del público y la crítica de la época obligó a que el filme fuera recortado y pasara de 153 a sólo 93 minutos, afectando en el proceso a la música original compuesta por Gottfried Huppertz.

Gottfried Huppertz, circa 1927 (Foto http://fimumu.com/huppertz/#c)

Según la página web de Huppertz y tomado de su breve biografía vale la pena escuchar la
partitura compuesta expresamente para el filme pues nos relata lo siguiente:

On September 1926 Huppertz finished to write the music for Metropolis, and by late December, after the film was approved by the censors, the complete synchronized score was ready. Premiere took place on January 10, 1927, with music delivered by a 66 piece orchestra, and at its end: “Unending applause brought the creators and the production staff to the apron stage over and over again, including Gottfried Huppertz, who put up the background music and conducted himself.” (Der Film, Berlin, vol. 12, no. 1, 15 Jan 1927, p. 5-6). “The music by Gottfried Huppertz gives a rough idea of the events while storming forward with them…” said novelist Norbert Jacques, who was present at the premiere, “it is big, clear and strong.” In January alone 7 published articles focused about Huppertz’ music, 2 in March, and 3 more during the rest of the year (one in April, August and September). Criticisms were so good that it was then decided to release Huppertz’ music for Metropolis on a set of two 78rpm records under the VOX label, making it the first commercial soundtrack release in Germany. (http://fimumu.com/huppertz/)

Lo trascendente de la velada silente en el Auditorio Nacional radica en que escucharemos la partitura compuesta originalmente para el filme y no versiones ulteriores, que si bien merecen reconocimiento, tales como la obra de Ennio Morricone o la de Iván Velázquez de León, pianista tijuanense quien recién acaba de acompañar el pasado 30 de julio una proyección de la película con su piano en la “Zona del Río”.

Pero ni Lang ni Huppertz quedaron contentos con la experiencia. Para su siguiente gran producción, Metrópolis, decidieron que la música fuese naciendo al mismo tiempo que las imágenes. Así ya trabajaron juntos desde el guión, durante el rodaje (donde Huppertz tocaba al piano algunas de las piezas que había previsto para que el movimiento de la cámara y los actores acompañasen esa música de forma casi coreográfica) y tras el montaje definitivo, para que la banda sonora y las imágenes formasen un equilibrio perfecto.

Durante muchos años fue esta la versión de Metrópolis que se difundió mundialmente, a sabiendas de que no se trataba de la versión original. Después de ser restaurada y acompañada por una banda sonora con estrellas de pop y rock de los años 80, en 2001 una nueva reconstrucción del filme, con pietaje descubierto en diversos lugares, se exhibió en el Festival de Cine de Berlín. Fue tan grande el impacto que la Fundación Murnau, dueña de los derechos patrimoniales del filme, consiguió colocar el negativo de Metrópolis en
el programa Memoria del Mundo de la UNESCO.

Hace dos años, en las bodegas del Museo del Cine de Buenos Aires se descubrió una copia de 16 mm del filme con 25 minutos adicionales. Después de un largo y delicado trabajo de restauración, Metrópolis fue exhibida a inicios de este año en Berlín, Frankfurt y, de manera gratuita, en la Puerta de Brandenburgo.

Ahora el público mexicano podrá disfrutar de Metrópolis en la versión más apegada a la que se conoció en su estreno hace 84 años, contando además con la partitura original interpretada en vivo por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, que será dirigida por el maestro José Luis Castillo.

Los boletos están a la venta en las taquillas del Auditorio Nacional, en el Sistema
Ticketmaster y al 5325 9000, con precios de $40 a $450.

Con la exhibición de Metrópolis -película con la que será clausurada la 10ª Semana de Cine Alemán 2011- las instituciones organizadoras inscriben a nuestro país en el circuito de los grandes sucesos artísticos y culturales de este siglo.

Conaculta publica volumen que analiza el cine de la Revolución Mexicana

Conaculta publica volumen que analiza el cine de la Revolución Mexicana*

El general Pancho Villa es el protagonista de la mayoría de las cintas de ficción sobre el primer movimiento social armado del siglo XX

La luz y la guerra. El cine de la Revolución mexicana, reúne ensayos de varios investigadores, compilados por Fernando Fabio Sánchez y Gerardo García Muñoz

El cine de ficción sobre la Revolución Mexicana se sumó, junto con el muralismo y la Novela de la Revolución, a la consolidación del régimen posrevolucionario y el proceso de construcción del México moderno. No obstante, no toda la producción fílmica se plegó a los deseos de los hombres fuertes ni exaltó a los llamados héroes nacionales sino que, en algunos casos, también propuso una mirada crítica alejada de la narrativa oficial, asegura Fernando Fabio Sánchez, coautor junto con Gerardo García Muñoz del libro de ensayos La luz y la guerra. El cine de la Revolución Mexicana, publicado por Conaculta.

Fernando Fabio Sánchez, profesor de estudios literarios y cinematográficos de la Portland State University, explicó que el libro reúne diferentes aproximaciones al fenómeno fílmico de la Revolución Mexicana, que abarca un periodo de 100 años.

Dr. Fernando Fabio Sánchez

En La luz y la guerra (Dirección de Publicaciones, Conaculta, 2010) el estudio introductorio como la mayoría de los capítulos fueron elaborados por los propios coautores Fernando Fabio Sánchez y Gerardo García Muñoz, profesor en Prairie View University AM en Houston, Texas, además colaboran el cineasta Felipe Cazals y los investigadores Aurelio de los Reyes, Julia Tuñón, Matthew Bush, Jean Franco, Zuzana M. Pick, Stephany Slaughter, Adela Pineda Franco, Héctor Domínguez-Ruvalcaba e Ignacio Corona.

En entrevista con el Conaculta, Sánchez detalló cómo el cine de la Revolución se adelantó, con cineastas pioneros como Salvador Toscano, los hermanos Alva (Salvador, Guillermo, Eduardo y Carlos) y Jesús H. Abitia, entre otros, a las narrativas unificadoras y totalizadoras que surgen al finalizar el conflicto armado y que sirvieron para consolidar la idea de nación y de un México unido.

Este trabajo de investigación, refirió, nos llevó tres años. Tanto los colaboradores como los autores analizamos este corpus fílmico desde distintos abordajes: directores específicos (como el caso de Sergei M. Eisenstein, Emilio El Indio Fernández o Fernando de Fuentes), una época determinada (los documentales de la Revolución, o los filmes censurados) o un personaje (Pancho Villa, Emiliano Zapata o María Félix).

—Además de la introducción, haces el recuento del cine documental antes y después de la Revolución…

—Es un cine que se distingue por ir acorde con los acontecimientos históricos, y que por lo mismo escapa al control del Estado. Es muy interesante porque los camarógrafos acompañaban a los distintos ejércitos en conflicto. Es un medio que aporta un corpus documental de imágenes de la Revolución y refleja las fragmentaciones y contradicciones de la guerra misma.

“El primer cine de la Revolución nos habla de la confrontación entre todos los líderes revolucionarios. También es una guerra de imágenes, porque los cineastas muestran aspectos de la guerra desde el punto de vista del bando para el que trabajan. Por ejemplo, Salvador Toscano estuvo en la campaña de Francisco I. Madero, después, los hermanos Alva realizaron cintas para Victoriano Huerta y, cuando éste cayó, hicieron una película sobre los zapatistas. Por su parte, Villa, para financiar en parte su ejército, firmó un contrato con la Mutual Film Corporation para filmar sus batallas. También Obregón contó con los servicios del cineasta Jesús H. Abitia. Cada caudillo tuvo su camarógrafo.

—Planteas que la narrativa o idea de la Revolución Mexicana se llevó como guión al cine, ¿hubo películas contrarias a dicho relato?

—La Revolución sale del cine documental en los años 20 y resurge en los años 30 dentro del género de ficción. Allí el cine revolucionario se ve influido por el discurso del muralismo (Rivera, Orozco, Siqueiros) y también por la Novela de la Revolución, con autores como Mariano Azuela, José Rubén Romero, José Mancisidor, Francisco L. Urquizo, Martín Luis Guzmán y Rafael F. Muñoz, entre otros.

“Estos relatos son los que después reflejará el cine de la Revolución, incluso la película inconclusa ¡Que viva México! (1930-1932), de Sergei M. Eisenstein, sigue este guión prefabricado. Sin embargo hay personajes como el general Pacho Villa y, posteriormente, la trilogía de Fernando de Fuentes (El prisionero 13, El compadre Mendoza y ¡Vámonos con Pancho Villa!), que escapan a esta narrativa totalizadora. En 1960, Julio Bracho filmó La sombra del caudillo, cinta que estuvo enlatada 30 años, basada en la novela homónima de Martín Luis Guzmán.

Sánchez recordó que Mariano Azuela cuando vio la versión fílmica de Los de abajo (1939), de Chano Urueta, se quejó de que sus personajes aparecieran vistiendo cueras (chamarras tamaulipecas) siendo que sus personajes son de Jalisco. “Lo que pasa es que, ya en los años treinta, los productores de cine tomaban como un hecho cierto es que la imagen de la Revolución era la de la División del Norte. Esto nos habla de cómo ya se había reimaginado el panteón de los héroes populares, encabezados por Pancho Villa. Ni Obregón ni Calles tuvieron el aura, y el arrastre popular, cinematográficamente hablando, de Villa”.

Destacó que Pancho Villa “entra al cine antes de que se construya la idea del México moderno, en este aspecto es pionero. Firma su contrato de exclusividad con la Mutual y comienza a construir su mito, que seguirá redituando divisas después de décadas. Villa estuvo muy consciente del poder de los medios, estaba fascinado por los inventos modernos: diarios, telégrafo y, por supuesto, el cinematógrafo”.

—¿Por qué se agota, a un siglo, el discurso fílmico de la Revolución?

—En los años ochenta se da el abandono de la representación del movimiento armado en el celuloide. Está por allí Zapata: el sueño del héroe (2004), de Alfonso Arau y, en fechas recientes, Chico Grande (2010), de Felipe Cazals, y Revolución (2010), que son diez cortos actuales (realizados por Mariana Chenillo, Fernando Eimbcke, Gael García Bernal, Rodrigo García, Diego Luna, Gerardo Naranjo, Patricia Riggen, Amat Escalante, Rodrigo Plá y Carlos Reygadas), muy críticos, sobre los pendientes históricos de la Revolución o lo que ha quedado de ella.

“Salta a la vista que sólo Villa y Zapata aparecen en la mayoría de los filmes revolucionarios, incluso el Centauro del Norte es motivo de seis documentales entre 1987 y 2008. Lo que creo es que se agotó el convenio entre la nación y el régimen que abusó de la narrativa de la Revolución hasta agotarla. El problema es que en este corpus no hay una actitud crítica frente a la historia y, sólo en algunos casos, se aplicó la máxima de que la solución a nuestros problemas actuales parte de entender el pasado”.

*Tomado de: http://www.conaculta.gob.mx/sala_prensa_detalle.php?id=10305

La Cineteca Nacional programa Historia del cine mudo

Además de preservar la memoria fílmica de la nación, una labor primordial de la Cineteca Nacional es mantener viva y difundir la historia del cine mundial en su programación. Es por esta razón que ha organizado el ciclo Historia del cine mudo, cuyo objetivo es realizar un recorrido por los primeros años del arte fílmico, desde los avances científicos que llevaron al nacimiento del cinematógrafo en 1895, hasta la llegada del sonido en 1927.

El espectador cinéfilo podrá descubrir, o reencontrarse, con algunos de los primeros cineastas de la historia, así como presenciar en imágenes en movimiento el desarrollo del lenguaje cinematográfico, el nacimiento de los géneros fílmicos y el surgimiento de las primeras estrellas del celuloide.

pub-lumiereLa primera parte de la muestra, que se llevará a cabo los jueves de marzo del 2009 a las 19:00 horas en la Sala 7 Alejandro Galindo, está integrada por cuatro programas que estudian los inventos previos al cinematógrafo y los albores del cine científico, así como los avances conseguidos por Thomas Alva Edison en los Estados Unidos y los primeros pasos de la industrialización del cine a cargo de los hermanos Lumière.

En El cine antes del cine, primer programa del ciclo (jueves 6), se proyectará ¿Qué pasa realmente entre las imágenes? (RFA, 1985), de Werner Nekes, historiador cinematográfico y coleccionista especializado en la prehistoria del arte fílmico, quien nos invita a recorrer en este documental los muchos intentos humanos por capturar el movimiento, como la Linterna Mágica, el Zoótropo y muchos más.

Tres documentales de Virgilio Tosi realizados entre 1990 y 1993 conforman el segundo programa: Los orígenes del cine científico (jueves 13). En esta serie, el historiador cinematográfico, documentalista, guionista y promotor fílmico llevó a la pantalla las investigaciones que dieron origen a su libro Cinema Before Cinema, analizando las teorías científicas y experimentos que dieron origen al cinematógrafo. En ella pueden apreciarse también algunos de los primeros filmes científicos, producidos entre 1895 y 1911, sobre campos como la medicina, la biología, la etnografía y las matemáticas.

El tercer programa (jueves 20) está integrado por el cortometraje Thomas Alva Edison (Estados Unidos, 1995), de Paul Budline, así como por filmes realizados por Edison entre 1891 y 1896. El Kinetoscopio de Edison daría origen al cine estadounidense, imprimiendo imágenes en movimiento por primera vez en celuloide de 35 milímetros. Interesado en las posibilidades científicas de su invento, insertó sus imágenes en visores para uso público llamados Nickelodeons. Algunos de estos filmes conforman este programa.

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Por último, el programa Los hermanos Lumière (jueves 27), analiza el nacimiento del cinematógrafo, surgido como tal en Francia, en 1895. Ese año, los hermanos Louis y Auguste Lumière, comerciantes de artículos fotográficos, patentaron su cámara impresora de imágenes en movimiento como cinematógrafo (del griego Kinema, movimiento, y grafein, escribir). El 28 de diciembre de ese mismo año, en París, llevaron a cabo la primera exhibición pública del Cinematógrafo Lumière, cámara tomavistas que también podía imprimir película y proyectarla. En ese momento el cine abandonaba su vocación científica para volverse un fenómeno de masas que perdura hasta hoy.

Como una forma de que este ciclo –que será programado a lo largo del presente año en la Cineteca Nacional – sea asequible al mayor número de espectadores posible. La entrada a las funciones tendrá la modalidad de 2 x 1 (acceso a dos personas por el costo de un boleto).