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Los empresarios del cinematógrafo y sus problemas (1918)

La visión y proyectos empresariales que los hombres de negocio y administradores de las compañías cinematográficas en México tenían son parte integral del fenómeno cinematográfico y básico para entender otros aspectos. Durante 1918, Cine-Mundial se dio a la tarea de seguir, no solamente la parte artística de las cintas, sino también el proceso comercial y económico de la industria, al grado de mantener una campaña contra el “tráfico ilícito de películas”; lo que hoy conocemos como “piratería”. Tal problema orilló a las alquiladoras de Nueva York a planear una campaña para erradicar dicha actividad.

Para comenzar, una entrevista con el Sr. Pedro Gutiérrez Urquiza, concesionario de la casa Pathé publicada en el número de enero (Vol. III, No. 1, p. 42) en una visita que éste hizo a las oficinas de la revista, donde explica los problemas con que se enfrentan los empresarios del ramo y algunas opciones para el futuro.

Las películas en México

Lo que dice el Sr. Gutiérrez Urquiza

De las visitas que a CINE-MUNDIAL ha hecho D. Pedro Gutiérrez Urquiza, activo e inteligente concesionario, en México, de la Pathé, hemos aprovechado una para conocer su opinión acerca del negocio de películas en aquella República, y nos ha dicho lo siguiente:

“El mercado y explotación de películas cinematográficas en México, es acaso uno de los negocios más complicados que allá se desarrollan. La competencia entre las casas alquiladoras (hay 13 de ellas), la necesidad absoluta de proveer a cada Salón, diariamente, de un programa nuevo y de una cantidad de 3.000 metros cuando menos, y sobre todo la falta de leyes protectoras de la exclusividad, hacen muy difícil ese negocio. Hasta ahora la gran mayoría de las cintas que van a México, son italianas y francesas. Las norteamericanas que allá se exhiben son lo menos importante de la producción, pues no sé por qué las casas de los Estados Unidos no han prestado a México, hasta hoy, la atención necesaria para abrir aquel mercado a sus películas buenas y artísticas. Se ha dado el caso de que una casa de Norte América, que hará seis meses está operando allá, llevó el “stock” viejo que tenía en la Habana, para explotarlo en mi país, como principio de su negocio.”

Cine-Mundial de enero de 1918 (Vol. III, No. 1, p. 42)
Cine-Mundial de enero de 1918 (Vol. III, No. 1, p. 42)

“Los cinematógrafos no toman de una sola casa su programa diario, sino que exhiben de cada una lo más conveniente a su negocio. Esto implica para ellos un desembolso diario de $ 100 (50 dólares), y para las alquiladoras los tienen sujetos a la eventualidad de colocar sus películas unos cuantos días al mes. Nosotros, ahora en posesión del contrato Pathé y en vísperas de celebrar otros arreglos con casas exportadoras de las mejores películas americanas, nos proponemos suministrar programas completos a un precio mucho menor del que pagan hoy los salones. Nuestro gran “stock,” que pasará en muy poco tiempo de un millón de pies y que aumentará mensualmente en otros cien mil nos colocará en situación de poder servir programas sin repetir las cintas en ningún caso, y esperamos normalizar en poco tiempo el sistema de alquiler en el mercado mexicano.”

“Actualmente somos representantes, en México, de casas francesas como Eclipse y otras, y tenemos en Barcelona un agente comprador que nos envía las novedades italianas. Sin embargo, creemos que en breve tiempo nuestra importación será exclusivamente americana porque además del valor artístico muy acentuado que tienen esas películas, en muchos casos superior al de las europeas, tenemos facilidades de comunicación con los Estados Unidos cuyas empresas productoras son muy atinadas y correctas dentro del negocio y atienden bien a los compradores latinoamericanos.”

“Personalmente llevo las mejores impresiones de Nueva York, y ruego a mis amigos de CINE-MUNDIAL que, dejando a un lado escrúpulos de modestia, hagan constar mi gratitud a esta revista por las atenciones que le he merecido y por las facilidades que en su redacción me han dado para la más rápida solución de mis asuntos. CINE-MUNDIAL es un guía de inestimable valor para los que buscamos aquí negocios cinematográficos y, ante todo, una garantía de seriedad y acierto en lo tocante a consejos e información. Tengo sumo placer y aun verdadera necesidad de hacerlo constar así.”

En el número de febrero, Cine-Mundial (Vol. III, No. 2, p. 94) nos da cuenta de los quehaceres de dos empresarios. De entrada sobre el viaje que un empresario del sureste hace a Nueva York para conseguir material nuevo y, posteriormente sobre la firma de contrato de alquiler para la explotación de películas que logra otro.

García Mora en Nueva York

Procedente de México, y después de corta estancia en Filadelfia, se encuentra entre nosotros desde hace varios días el Sr. F. García Mora, conocido empresario de la vecina república. Nos comunica que su visita a los Estados Unidos tiene por objeto obtener material para sus teatros en Ciudad del Carmen, Camp., Frontera, Tab., y Villahermosa, Tab., así como para el circuito de alquiler que ha establecido en aquella región. Dentro de breve regresará de nuevo a su país, vía Habana.

Compra importante

Cine-Mundial de febrero de 1918 (Vol. III, p. 94)
Cine-Mundial de febrero de 1918 (Vol. III, p. 94)

Exclusiva sobre dos fotodramas sensacionales que han tenido éxito notable en los Estados Unidos. EL Sr. Rafael Cruz Blanco, popular empresario-alquilador de Cuba y México, con oficinas establecidas en la Habana y Mérida de Yucatán, acaba de obtener los derechos de exclusividad para toda la República antillana y el estado de México citado sobre “Jimmy Dale o el Sello Gris,” serie en diez y seis episodios (2,000 pies cada uno) y “Madres, educad vuestras hijas,” otro fotodrama de metraje extraordinario. Firmó los contratos con las empresas Piedmont e Inter-Ocean respectivamente.

El Sr. Cruz Blanco, que tiene en planta algunos buenos proyectos relacionados con la importación de cintas norteamericanas en dichos mercados, se propone embarcar para la Habana a principios de mes para dirigir desde allí las operaciones de alquiler de ambas películas.

Dadas las relaciones comerciales, que el empresario cubano deja Sr. Rafael Cruz Blanco establecidas en plaza puede augurarse que pronto llevara a los mercados vecinos otras cintas de análoga importancia.

El número de marzo (Vol. III, No. 3, p. 121) en su sección de Notas publica la siguiente información sobre los problemas de inequidad al alquilar y exhibir las películas, donde no hay ganancia para los autores e intérpretes de las mismas.

Notas

Si las empresas de México que compran películas en el exterior las alquilaran a los exhibidores a precios más bajos que en parte alguna, y éstos a su vez las exhibieran al público mediante una ganancia inferior a la que perciben sus congéneres de otros países, nada diríamos sobre el estado peculiar del mercado cinematográfico en la república vecina, que también nosotros hemos meditado sobre la premisa de Proudhomme. Pero en México, en lo que respecta al ramo cinematográfico, no han arraigado teorías avanzadas de esta índole. El alquilador cobra bien por sus programas y las entradas a los cines cuestan tanto como en cualquier otra parte de América: ambos elementos defienden con ahínco sus derechos y no entienden de ideas comunistas. Siendo esto así, y si la ley protege los derechos de propiedad del alquilador y exhibidor, ¿por qué han de estar desamparados los del autor que escribe el argumento, los artistas que lo interpretan y la empresa que lo lleva al lienzo?

En el ejemplar de junio (Vol. III, No. 6, p. 311) el redactor de la sección de Notas se queja amargamente del atropello que se le hace a la obra maestra de David W. Griffith, Intolerancia por las copias “piratas” que se exhibieron en México.

Notas

D. W. Griffith
D. W. Griffith

La “Semana Cinematográfica” clama al cielo contra el atropello artístico perpetrado en “Intolerancia,” que los empresarios mexicanos “arreglaron debidamente”  para que el público local pudiera “apreciarla.” Por lo visto se ha hecho otra de tantas barrabasadas, y lo que se exhibe en México no es la gran obra que confirmó la fama de Griffith por el mundo entero sino el producto de la codicia e ignorancia de los interesados en el negocio. Y, a propósito, ¿cómo llegó “Intolerancia” a manos de los que están explotándola en la vecina república? Ni Griffith ni sus representantes, únicos autorizados legalmente para vender ejemplares de esta película, han hecho hasta la fecha despacho alguno a la América Latina. ¿Será éste otro caso análogo al de “La doncella de Orleans”? Si la “Intolerancia” citada por el colega es realmente la misma cinta que produjo aquí David Wark Griffith, no hay duda alguna de que se trata de una “operación” igual o parecida a la de marras. A nuestro juicio, las autoridades mexicanas debían intervenir más directamente en estos asuntos cinematográficos, que están empañando el buen nombre de todo el comercio del país.

Para julio (Vol. III, No. 7, p. 383) lleva a cabo toda una campaña contra la “piratería”. Las quejas por el tráfico ilícito de copias de películas de dudosa procedencia y sin el pago de los derechos a los propietarios de las mismas son ya un problema que requiere inmediata solución.

Notas

Un empresario amigo que se encuentra en México estudiando el mercado e investigando a la vez cómo llegaron allí determinadas películas, nos envía la noticia de que los alquiladores locales se han asociado o intentan asociarse en defensa de sus intereses. Buena idea. Aquí también acaban de agremiarse los exportadores, y una de las reformas que proyectan vendrá a eliminar a los que aún continúan explotando desde Nueva York y otros centros norteamericanos el tráfico ilícito con el exterior. Si los alquiladores de la vecina república, por medio de la nueva asociación, denuncian a los que allí comercian en material de dudosa procedencia, no harán más que obrar en beneficio propio. De lo contrario se exponen a que en México se repita el caso de Cuba, donde el 70% de los fotodramas que hoy se exhiben los alquilan empresas establecidas, la que más, hace año y medio.

También en el ejemplar de julio (Vol. III, No. 7, p. 422) se publica el acuerdo para exhibir en México las comedias de Charlie Chaplin; desafortunadamente es una empresa chilena la que obtiene los derechos de explotación.

Chaplin a México

La exclusividad para México de las nuevas comedias del millón de dólares ha sido adquirida por Bernardo Herrera, de la casa Pairoa y Herrera de Santiago, Chile. Entendemos que Herrera irá personalmente a la vecina república con objeto de atender a la explotación de las comedias Chaplin. Por lo visto, el inquieto Herrera se propone ahora invadir a México, que creemos es el único mercado donde no han alcanzado aún sus actividades.

El ejemplar de septiembre (Vol. III, No. 9, p. 585) nos da la noticia del viaje del representante de la Universal en México debido a los problemas que aquejan a los exportadores y alquiladores de filmes.

Gonzalo Varela en Nueva York

El Sr. Gonzalo Varela, agente en la República Mexicana de la marca Universal, se encuentra en Nueva York desde hace varios días.

Tenemos entendido que su viaje está relacionado con los nuevos problemas que ofrece el comercio cinematográfico en la vecina nación.

Probablemente para la fecha en que esos problemas se hayan resuelto o por lo menos se hallen en vías de solución, ya estará de regreso en aquella república el Sr. Gonzalo Varela.

Sea bien venido el estimado cinematografista que en la nación azteca representa a la Universal.

También en el número de septiembre (Vol. III, No. 9, p. 579), pero diluido entre varias notas, el corresponsal Epifanio Soto comenta sobre el empresario Jacobo Granat y su enfrentamiento con los competidores.

Jacobo Granat
Jacobo Granat

El Señor Jacobo Granat y “La Unión de Empresarios de Cine.”—”El Pueblo,” uno de los más importantes diarios que se editan en esta ciudad, publica un párrafo, firmado por los empresarios locales de cine, en que éstos manifiestan que se han unido para defenderse contra el monopolio que el Sr. Granat, dueño de ocho importantes cinematógrafos, pretendía implantar, referente a asuntos del arte mudo.

El mencionado Sr. Granat, “pretendiendo dar carácter internacional a una simple defensa del comercio,” ha declarado que los empresarios son desafectos a la causa aliada, a lo que éstos han respondido probando que el propietario del Salón Rojo es austríaco, nacionalizado americano.

Parece que nuestros cinematografistas sostienen aún su lema: líos, líos y más líos.

Para octubre (Vol. III, No. 10, p. 663) ya aparecen cuestiones policiales relacionadas con el robo y posterior mal uso de las películas sustraídas en Nueva York y el arresto de varios individuos en aquella ciudad.  También se involucra al socio de una conocida firma mexicana, sin que hasta el momento se le haya podido acusar de alguna ilegalidad.

Campaña contra el robo de películas

Las denuncias han dado lugar al arresto de varios complicados—Casa de la capital de México mencionada con alguna insistencia

Se ha llegado al conocimiento de casi toda la verdad, ya que no de toda, en lo referente a las películas robadas en Nueva York a los productores y alquiladores. Las investigaciones de este hecho punible que venía realizándose hace años con una audacia inconcebible, fueron largas y difíciles, y si el éxito las coronó ello se debe a la campaña de prensa iniciada y mantenida enérgicamente por persona que no hay necesidad de mencionar.

Merced a esa campaña, cuya eficacia todos reconocen y cuya sanción nos dan hecha los sucesos objeto de este artículo, han sido arrestados William Thompson, propietario del Royal Cinema Exchange, instalado en el edificio num. 145 West 45th St., de esta ciudad; Casimiro González, Antonio Luchesse y otros cuya identidad, por motivos fáciles de comprender, no ha divulgado la policía. Los detenidos son arriba de una docena.

La casa Álvarez-Arrondo y Compañía, establecida en la capital de México, ha salido a relucir en el proceso. El nombre del Sr. Modesto Álvarez, uno de los socios, se menciona con insistencia y nos abstenemos de reproducir la información que publican sobre su labor en Nueva York las revistas locales.

La policía de ciudad tan culta como la capital de México puede ayudar a la busca y captura de los trasgresores de la ley, y seguramente las autoridades mexicanas esperarían esta noticia que acerca de las películas robadas les llega de Nueva York, para intervenir en este vergonzoso asunto.

En diciembre (Vol. III, No. 12, p. 816) se publica un artículo sobre las operaciones fraudulentas entre Cuba y México donde sale a relucir, otra vez la misma empresa mexicana.

Operaciones fraudulentas entre Cuba y México

EL Sr. L. H. Allen, en nombre de la Empresa Vitagraph y oficialmente, acaba de darnos varios informes de verdadera importancia, pues revelan ciertas operaciones fraudulentas en diversos mercados vecinos.

Hace tres o cuatro meses el exportador neoyorquino cedió a los Sres. Callejas y Boan los derechos de exclusividad en Cuba sobre las series “El sendero sangriento” y “En las mallas de la intriga,” y a los Sres. Blanco y Martínez sobre “Por venganza y por mujer” y “La lucha por los millones,” habiendo enviado a ambas compañías los poderes y demás documentos necesarios para registrar las películas en la República de Cuba.

Cine-Mundial de diciembre de 1918 (Vol. III, No. 12, p. 836)
Cine-Mundial de diciembre de 1918 (Vol. III, No. 12, p. 836)

El Sr. Allen nos asegura ahora que tiene noticias fidedignas de que la empresa Álvarez Arrondo y Cia., de México, está tratando de introducir en Cuba, por conducto de una casa alquiladora local que de momento nos abstenemos de citar, “El sendero sangriento” disfrazado bajo el título “La huella de la pelea,” y “Por venganza y por mujer” con el título “La nueva misión de Duncan” o “La venganza y la mujer.”

Se trata, según el Sr. Allen, sencillamente de dos ejemplares robados de la sucursal de la Vitagraph en Dallas, Texas, e introducidas de contrabando en México por una casa conocida bajo el nombre de la “Imperial Cinematográfica.”

Damos, por tanto, la voz de alerta para que los alquiladores y exhibidores de Cuba sepan lo que sucede y se resguarden contra probables perjuicios, ya que los concesionarios están tomando todas las medidas legales del caso.

Ramona (1910). La Calle de noviembre 12, 2012

Resulta desafortunado que la reputación del pionero cineasta D. W. Griffith esté marcada por la virulencia racista de su cinta épica de 1915 El nacimiento de una nación. La controversia alrededor del filme ha opacado en muchos espectadores que Griffith filmó cintas donde exponía y prejuicios raciales.

Una de esas cintas es Ramona: A Story of theWhite Man’s Injustice to the Indian, hecha durante su estancia en American Biograph. La cinta basada en la popular novela de Helen Hunt Jackson, Ramona cuenta la historia de una mestiza (Mary Pickford) quien es asediada por Felipe (Francis J. Grandon), un próspero español. Ella en cambio está interesada en el indio Alejandro (Henry B. Walthall), un peón. A pesar que la madre desaprueba la relación, Ramona se decide por Alejandro y renuncia a una vida confortable para irse a vivir al pueblo en ruinas de los indios.

Los predicamentos y limitaciones materiales de Ramona y Alejandro se ponen peor cuando un altercado con un hombre blanco, quien quiere sacarlos de su propiedad, hiere en la cara a Alejandro. Mientras tanto Felipe ha decidido ayudar a los dos nativos, y al encontrar a su antiguo amor, Ramona, ella está a punto de iniciar un funeral.

Ramona no fue el primer intento de Griffith para describir a los indios americanos de una forma propositiva. Ya había filmado algunas cintas con temática similar en el norte de Nueva York, siendo la más notable The Red Man’s View de 1909. Sin embargo, en aras de imprimir más drama a sus filmes, Griffith usó estereotipos raciales en otras cintas tal y como sucede en The Battle at Elderbush Gulch de 1913, donde un grupo de colonos blancos son asediados por un grupo de indios borrachos.

Lo que es significativo en Ramona no es solamente que los personajes son divididos en sufridos indios y crueles hombres blancos, sino que describe a los españoles de California como un grupo neutral. Son prósperos y orgullosos, pero no tienen en sus principios nubes mentales que los atormenten con prejuicios raciales como sucede con los blancos. Felipe no tiene problemas en tomar a Ramona como su esposa, aún después de que fue rechazado por ella.

En algunos niveles, la tolerancia de Griffith hacia las relaciones raciales se puede considerar simplista, pero la forma de contar historias cinematográficas en 1910 estaba todavía en su infancia. De analizar los filmes de Griffith, en especial Ramona, en un contexto histórico apropiado la cinta se podría considerar progresiva y bastante efectista. El New York Dramatic Mirror describió The Red Man’s View como “simbólico del destino de la raza india que ha sido paulatinamente expulsada de sus tierras a raíz de los avances del hombre blanco, y como tal está llena sentimientos poéticos and belleza artística”.

Antes de ser llevada al cine, la novela Ramona se adaptó al teatro y durante sus inicios como actor, Griffith actuó en ella en el papel de Alejandro durante una gira de la costa oeste en 1905. Después de la versión fílmica de Griffith la novela ha sido filmada varias veces: en 1916 la dirigió Donald Crisp con Adda Gleason en el papel principal; Edwin Carewe lo hizo en 1920 con Dolores del Río como Ramona y en 1936 Henry King con Loretta Young en el protagónico.

Helen Hunt Jackson no era simplemente un novelista que utilizó el suroeste americano como escenario para los temas populares que desarrolló. Hunt era una activista que cabildeó en el Congreso de Estados Unidos por los derechos de los indios americanos. La tragedia de Ramona es una historia verídica que Hunt Jackson siguió en los periódicos. La inspiró para explorar el valle del río Santa Clara, donde se adentró en las condiciones de las reservaciones y escuelas para los indios americanos. Sus peticiones al Congreso para incrementar el apoyo gubernamental fueron inútiles así que decidió crear una historia de ficción de donde salió Ramona. Comparada con la obra revolucionaria de Harriet Beecher Stowe, La cabaña del tío Tom, Hunt Jackson expusó que “si logro aportar la centésima parte para los indios americanos que logró la Sra. Stowe para los negros, me sentiría agradecida.”

Griffith pudo haber hecho el guión por sí mismo en aras de abogar por los indios americanos, pero quería que el nombre de Hunt Jackson fuera incluida en el proyecto debido a la fama que había obtenido a raíz de la publicación de la novela. Para ello convenció a los ejecutivos de la Biograph de pagarle cien dólares a Hunt Jackson por los derechos de la novela. Para Richard Schickel, biógrafo de Griffith, esta pudo ser la primera venta de derechos literarios para hacer una película en la historia del cine.

Imagen

Para ser más verídica, Griffith filmó la cinta en Camulos en el Condado de Ventura, California, donde la historia sucede en realidad.

En 1910 la sede de la industria fílmica estaba todavía localizada en los estados de Nueva York y Nueva Jersey. Griffith fue uno de los primeros cineastas en filmar en el oeste del país al considerar favorable el clima y los escenarios que ofrecía California. Con un equipo de alrededor de treinta técnicos y actores se aventuró en California durante el invierno de 1910 para filmar varios proyectos. Ramona fue la penúltima cinta que filmó durante este viaje, pero fue, de acuerdo a Schickel, “el clímax”.

Aunque varios directores de cine habían incursionado en California en el pasado y filmado algunas escenas en ese lugar, fue Griffith quien tuvo la distinción de filmar la primera película completa en Hollywood: In Old California (1910), la segunda cinta filmada durante este viaje.

Es de llamar la atención que las cintas que Griffith filmó para la Biograph durante 1910 pudieran comprimir toda una novela en un solo rollo. Ramona tiene una duración de 17 minutos.

En términos de preservación, Ramona es una cinta especial porque es una de los pocos filmes de la Biograph que sobreviven con todos los intertítulos. En base a los ellos, la narrativa de Ramona resulta ilógica para las audiencias modernas. Como era la norma en esa época, los intertítulos aparecían antes de cada escena y básicamente su función era narrar lo que iba a suceder en la siguiente escena. Esto era normal, pues todavía no se desarrollaban las formas puramente visuales para contar una película y las audiencias requerían de un poco de ayuda para entender la trama. Las cintas dirigidas por Griffith, hoy en día no requieren de los intertítulos para ser comprendidas; aspecto que las cintas de otros directores no tienen y a carencia de ellos resultan difíciles para el espectador su comprensión.

Emilio García Riera en México visto por el cine extranjero, vol. 1 (pag. 32) reproduce un párrafo de la obra The Movies de Richard Griffith y Arthur Mayer:

Cuando Griffith empezó a tomar primeros planos (close-ups) no sólo de las caras de los actores, sino de objetos y de otros detalles del decorado, demostró que era la toma (the shots), y no el actor, la unidad básica de expresión en el cine. Cuando al plano general (full-shot) y al primer plano añadió los planos extremadamente alejados (extreme long-shots) de Ramona (1910), completó la combinación “plano alejado-plano medio-plano cercano” que se mantiene hoy como el modo clásico de abordar el material de cualquier escena cinematográfica. Cuando a tales descubrimientos añadió el método de ensamble y composición de esas partes de películas con acciones tomadas desde distancias variables, quedaron establecidas las bases de la técnica moderna.

Ficha filmográfica: Ramona (1910) Estados Unidos. Subtítulo: A Story of the White Man’s Injustice to the Indian. Un rollo / 995 pies. Producción: Biograph Company. Distibuidor: Biograph Company. Dirección: D. W. Griffith. Basada en la obra homónima de Helen Hunt Jackson. Fotografía: G. W. Bitzer. Intérpretes:  Mary Pickford (Ramona), Henry B. Walthall (Alejandro), Kate Bruce (la madre), Francis J. Grandon (Felipe), W. Chrystie Miller (cura), Charles H. West (hombre en la capilla), Dorothy West (mujer en la capilla), Frank Opperman, Gertrude Claire, Mack Sennett (explotador blanco). Estrenada en Estados Unidos el 23 de mayo de 1910.

In Old California (1910)

In Old California (1910), cinta Biograph, fue la primera película filmada en Hollywood. El director pionero D. W. Griffith descubrió este pequeño poblado durante sus frecuentes viajes a California y decidió filmar ahí debido a la belleza del escenario y lo amigable que eran los habitantes del lugar. El 6 de mayo de 2004 se develó un monumento en Vine Street, al norte de Hollywood Boulevard para conmemorar la filmación de la primera producción cinematográfica hecha en Hollywood. Según se cuenta, fue durante la filmación de In Old California que Griffith utilizo la famosísima expresión de ¡Luces, cámara, acción! por primera ocasión.

Durante años se consideró The Squaw Man de Cecil B. DeMille la primera cinta filmada en Hollywood, hasta el hallazgo de In Old California. Además resulta significativo que fuera un filme de temática hispano-mexicana. Fue en el Beverly Hills Film Festival de 2004 cuando se proyectó la cinta muda de D. W. Griffith a más de noventa años de su filmación.

La Biograph Company emitió al momento de su estreno un comunicado donde explica la cinta:

Anuncio de la Biograph Films publicado en The Moving Picture World de marzo de 1910

No land nor period was more given to romance than the Spanish American in the early part of the 19th century. The influence of the warm constant sun, without excessive amenity was conducive to lethargy and lethargy is the seed of romance. The dreamer is a romancer. This Biograph story starts some time before Mexican independence was proclaimed in California, which occurred in 1822. Perdita Arguello, the pretty Spanish senorita is beloved by Jose Manuella, a wealthy young Spaniard, who migrated to the new world in search of adventure. A man of qualities, he surrenders claim upon the girl when he finds her heart is given to Pedro Cortes, a handsome troubadour of the village. Cortes is just the sort of fellow to impress a thoughtless and unsophisticated girl with his gentle persuasive manner together with his talent as a musician. Of poetic temperament, she yields to his plan and marries him. But what a calamity! Twenty years later we see the result of her folly. Cortes proved to be a worthless dipsomaniac and reprobate. Spending his time and money she earns at the tavern. The most unfortunate feature is that they have a son, now nearly 19 years old. Perdita realizes that the environs and example of the father are not favorable to the boy’s well-being, hence she resolves to save him. It is at a time when Baja and Alta California are in conflict, and Manuella, Perdita’s former lover, is now Governor. So she appeals to him to provide a future for their son. The Governor takes the boy into his own company. But is there any wonder that the son of such a dog as Cortes should prove himself to be a despicable whelp? He is not long in the service when the blood of his father asserts itself. Drunkenness is one of the first offenses. Next theft of the meanest order, that of robbing his sleeping comrades-in-arms. Perdita has dispatched a letter of thanks to the Governor, which he is reading as the drunken boy is brought before him. The tone of the letter induces Manuella to be easy on the boy that she might live in ignorance of his real nature. However, later she writes that she is dying and believing her son has made a name for himself, she asks to be allowed to see him before she dies. As the Governor reads this letter the boy is brought before him, having been caught for thieving. Manuella is thoroughly disgusted with the boy, but in order to have his mother die happy, he decorates him, making him appear before her as a hero. When she breathes her last the medals are torn his breast and he is sent to prison where the punishment he justly deserves is inflicted. In this subject are shown a series of most beautiful scenes of Southern California, which are photographically perfect.

In Old California (1910), norteamericana. Cinta de un rollo en B & N y longitud de 991 pies o 17 minutos de duración. Productor: Biograph Company. Distribución: Biograph Company. Director: D.W. Griffith. Argumento: Stanner E. V. Taylor. Fotografía: G.W. Bitzer . Estrenada en Estados Unidos el 10 de marzo de 1910. Intérpretes: Frank Powell (Gobernador Manuella), Arthur V. Johnson (Pedro Cortés), Marion Leonard (Perdita Argüelles), Henry B. Walthall (hijo de Perdita), Mack Sennett (soldado), Francis J. Grandon (soldado), Charles H. West (asistente del gobernador).

Según Emilio García Riera en México visto por el cine extranjero, la trama de esta cinta sucede…

…en la California de 1822, recién declarada la independencia mexicana. Perdita es amada por José Manuella (sic), un joven español llegado a América en busca de aventuras. Sin embargo, ella se casa con el calamitoso trovador Pedro Cortés. Veinte años después, Pedro, convertido en un borracho, gasta en la cantina todo el dinero de su mujer. Para salvar a su hijo de tan mal ejemplo, Perdita acude a José Manuella, ahora gobernador de la Alta California en conflicto con la Baja California. José Manuella da al hijo del Perdita un puesto en la guardia, pero el joven se hace también borracho, además de ladrón. José Manuella se entera de eso, pero hace pasar al joven por héroe, y lo condecora, para satisfacción de su agónica madre. Una vez muerta Perdita, su hijo es encarcelado por el gobernador.