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Algunos pioneros: Jesús H. Abitia y los hermanos Alva

Jesús H. Abitia
Jesús H. Abitia en su estudio ca. 1920. Colección particular. Fotografía: Memoria 20/10

Los hermanos Carlos, Eduardo, Guillermo y Salvador Alva eran de Morelia, Michoacán, de donde emigraron a la ciudad de México en 1906 para crear una pequeña cadena de exhibición. Ese mismo año comenzaron la producción de películas con Kermesse en el jardín del Carmen. De otro pionero, Enrique Rosas, aprendieron a fondo el quehacer cinematográfico y es a partir de allí que logran imprimir su sello personal a la escuela documentalista mexicana de la revolución, filmando momentos paradigmáticos de la historia mexicana, utilizando un leguaje formalmente cinematográfico.Todo mexicano ha visto las escenas de Francisco Ignacio — no es Indalecio — Madero, Doroteo Arango alias Pancho Villa, Álvaro Obregón, Emiliano Zapata o Venustiano Carranza en las vistas, nombre con que se conocían las películas de principios del siglo XX. Los camarógrafos que siguieron a los ejércitos revolucionarios fueron en su mayoría anónimos aventureros, pero algunos dejaron su legado propio. Hablaremos hoy de los hermanos Alva y de Jesús H. Abitia.

 La entrevista Díaz-Taft  llevada a cabo en ciudad Juárez en 1910 fue una producción de los hermanos Alva donde de una forma secuencial y lineal narran el viaje hasta la frontera logrando imprimir el concepto de “cine verdad” a la par que hacer periodismo. Otro trabajo importante fue una película de ficción El aniversario del fallecimiento de la suegra de Enhart que tocaba aspectos domésticos y laborales filmada en 1912. La historia contaba un día de trabajo en la vida Antonio Alegría y Vicente Enhart inspirada en Max Linder, afamado actor francés del cine mudo.  También son los responsables de filmar las Fiestas del Centenario y seguir La campaña de Madero y Pino Suárez a Yucatán.

Hermanos Alva
Hermanos Alva

Pero será El viaje de Madero de Ciudad Juárez a la capital (o Viaje triunfal del jefe de la revolución D. Francisco I. Madero desde Ciudad Juárez hasta la Ciudad de México) tal vez su obra más conocida. De alguna manera los Alva se convirtieron en los camarógrafos de Madero. Su producción abarca desde novilladas, abanderamientos, carreras de auto y corridas de toros hasta sismos, maniobras militares y la afamada Revolución orozquista (La Revolución en Chihuahua).

Jesús Hermenegildo Abitia nace en Chihuahua en 1881 y muere en la ciudad de México en 1960. Hijo de un oficial militar juarista su formación es liberal. Adquiere en El Paso, Texas una cámara de cine y se une al movimiento constitucionalista en Sonora con Álvaro Obregón de quien fue compañero de escuela y comienza filmando los brotes de insurrección a favor del caudillo sonorense. Su primera producción importante fue Campaña constitucionalista (Ocho mil kilómetros de campaña) donde sigue las peripecias del ejército obregonista.

Así como los hermanos Alva siguieron a Madero, Abitia lo hizo con Obregón y sus películas nos dan una pormenorizada cronología del ejército constitucionalista. Destacan Llegada de tropas de Obregón a Guadalajara y  Marcha del ejército constitucionalista por diversas poblaciones de la República y sus entradas a Guadalajara y México y El viaje del señor Carranza hasta su llegada a esta ciudad (Veracruz).

Carranza envía a Jesús H. Abitia a filmar por todo el territorio nacional escenas del país para luego exhibirlas en otros países latinoamericanos a fin de dar a conocer México. También fue pionero del cine de ficción filmando Dos reclutas, Robo del perico, Los amores de Novelty y Mata mujeres. En 1920 filma la gira del candidato presidencial Plutarco Elías Calles y a partir de 1921 y hasta 1929 sus trabajos reflejan un interés antropológico y de difusión turística y cultural. Como coincidencia temática con los hermanos Alva quienes filman las fiestas centenarias de 1910, es Jesús H. Abitia el encargado de filmar Las fiestas del primer centenario de la Independencia en 1921 para conmemorar el final de la gesta.

No puedo terminar este artículo sin dar crédito a todos aquellos historiadores que han hecho del cine mudo mexicano su tema de estudio. De querer amable lector profundizar en este tema, Aurelio de los Reyes, Juan Felipe Leal, Manuel González Casanova y Gabriel Ramírez, entre otros, te serán sumamente útiles para entender la importancia del cine come catalizador social, cultural e histórico de nuestro país a principios del siglo XX.

Tepeyac en el San Francisco Silent Film Festival

Durante la escenificación del San Francisco Silent Film Festival de 2003 se proyectaron un par de películas mudas mexicanas: Tepeyac (1917) de José Manuel Ramos, Carlos E. González y Fernando Sáyago(1) y El aniversario del fallecimiento de la suegra de Enhart (1912) de los hermanos Alva.(2) La proyección de Tepeyac estuvo acompañada con la música del grupo folklórico mexicano Trío cascada de flores. El festival se llevó a cabo en el Castro Theatre de San Francisco. La información está tomada de la página http://www.silentera.com/info/articles/heiss-SFSFF2003.html donde también se incluyen varias películas más: un tributo a Virginia Davis McGhee y las Alice ComediesCarmen (1915) de Cecil B. DeMille, The Crowd (1928) de King Vidor, dos filmes de Germaine Dulac, La souriant Madame Beudet (1922) y La Coquille et le Clergyman (1928) entre otras. Resulta interesante el título dado al festival de ese año. A continuación la traducción del programa relativa a estos dos filmes mudos mexicanos. La información, así como las opiniones son de Lokke Heiss.

Tepeyac (1917) en el San Francisco Silent Film Festival

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El aniversario del fallecimiento de la suegra de Enhart (1912)

De pecadores a santos, la siguiente presentación en el programa fue Tepeyac (1917) una película mexicana sobre las apariciones de la virgen de Guadalupe en México durante 1531 que contribuyeron a la construcción de una basílica cerca de la ciudad de México. Previo a este filme se proyectó un cortometraje cómico, El aniversario del fallecimiento de la suegra de Enhart (1912). Esta película esta incompleta, pues faltan los créditos y posiblemente algunas escenas estén fuera de secuencia. Siendo que esto no es algo definitivo, El aniversario… parece ser una comedia corta filmada sin cuidado alguno. Errores en el movimiento de la cámara o en el desplazamiento de los actores se deben tomar por sentados tal como están, en lugar de volver a filmar las escenas. Lo más importante de ella es que Vicente Enhart y Antonio Alegría esperan que el público se ría sólo por el hecho de ser ellos, no por su actuación. Los dos cómicos atacan la cámara y payasean a su alrededor, buscando una comicidad inexistente. Su actuación parece más un ensayo que una película terminada, cual si estuvieran improvisando sobre la marcha esperando que el resultado inicial sea lo suficientemente bueno. Se concluye que en 1912, el cine mexicano esta bastante descapitalizado, al menos comparado con los productos fílmicos americanos. El aniversario del  fallecimiento de la suegra de Enhart permite aprecia las ventajas que los directores hollywoodenses capitalizan: dinero, facilidades y lo más importante, una férrea competencia que repercute en elevados niveles de calidad.

Tepeyac es un tipo de película completamente diferente. Tepeyac es un esfuerzo consciente de usar el cine como una fuerza unificadora del nacionalismo similar a El nacimiento de una nación de D.W. Griffith. Para lograr este propósito, Tepeyac utiliza un recurso ajeno probablemente a la mayoría de los espectadores actuales, los tableaux vivants.

Los tableaux vivants, algunas veces llamados “películas vivientes”, presentan a los actores inmóviles recreando eventos históricos o culturales. El énfasis en los tableaux es la grandilocuencia de su composición y diseño, por lo que el movimiento de los actores es mínimo. Los tableaux vivants han sido comunes por miles de años. Las pinturas y fotografías son versiones modernas de esta forma de arte, por lo que estas encarnaciones modernas se encuentran en los cientos de carteleras, revistas y paredes de las cuales estamos rodeados a diario. Aún más, propiamente hablando los tableaux vivants utilizan personas. Los americanos son más proclives a experimentar versiones de tableaux vivants al asistir a desfiles y admirar a la gente que sobre los carros alegóricos saludan y posan mientras desfila. Otra versión moderna de los tableaux vivants se puede admirar durante las fiestas navideñas con la escenificación de las pastorelas.

Tepeyac (1917)
Tepeyac (1917)

Los tableaux han sido por largo tiempo relacionados con significativos eventos sagrados e históricos, por lo cual su utilización en Tepeyac tiene bastante sentido, tanto por razones estéticas como culturales. El filme inicia con una serie de artísticas tomas, cuidadosamente compuestas, donde los actores hacen una mínima cantidad de movimientos en escena. A continuación tenemos un intertítulo que funciona como explicación de las escenas previas y posteriores. De esta forma Tepeyac se convierte en la versión fílmica de un manuscrito iluminado, que conlleva a la tradición medieval de ilustrar un texto con pinturas.

Creo que el uso de los tableaux ha sido una de las desafortunadas pérdidas en la industria fílmica. D.W. Griffith y John Ford entendieron los momentos de gran dramatismo requieren de tiempo para que el espectador las digiera y comprenda lo que sucede y lo que está en juego. Pero supeditar la totalidad de una película en este artificio tiene un costo exorbitante, dado que los filmes se sustentan en el movimiento. En un momento del filme, los indígenas rodean a los conquistadores tratando de iniciar una pelea. Cuando este tableaux se desintegra, da entrada a la escena donde Tepeyac cobra vida y los actores comienzan a moverse y a actuar. ¡La película comienza a surgir y a cobrar vida propia! Desafortunadamente la rebelión en ciernes en ambas, la historia y la forma de contarla, no dura mucho ya que los clérigos disuaden a los indígenas de utilizar la violencia; y regresamos al formato del tableaux por el resto de la película.

Tepeyac de Juan Manuel Ramos
Tepeyac de Juan Manuel Ramos

A Tepeyac la refuerza el acompañamiento de la música, una partitura que es combinación de sonidos mexicanos y aztecas, dando la pauta para que la virgen de Guadalupe sea vista como una fuerza unificadora en la historia mexicana. Espectadores con tienen una conexión personal con el mito tienen la habilidad de integrar su conocimiento cultural a esta experiencia visual, como al entrar a una iglesia sabiendo el significado de los murales. El resto de nosotros miraremos Tepeyac desde un punto de vista mucho más distante, como una obra de arte difícil de apreciar.

(1) La ficha filmográfica, al igual que una sinopsis de este filme se encuentran en la obra de Federico Dávalos Orozco y Esperanza Vázquez Bernal, Filmografía general el cine mexicano (1906-1931), Universidad Autónoma e Puebla, Colección difusión cultural 4, serie cine, 1985, pp. 41-42. También en la página oficial del San Francisco Silent Film Festival http://www.silentera.com/PSFL/data/T/Tepeyac1917.html y la página http://hyperlab.politicas.unam.mx/ccc/proyecciones/Ciclo2003-1/cinta4.htm

(2) Para mayor información consultar la página donde se encuentra la ficha filmográfica, una sinopsis del filme así como comentarios respecto a ella. http://cinemexicano.mty.itesm.mx/peliculas/suegra.html

Traducción: Luis Recillas Enecoiz