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La ciudad de México en Cine-Mundial (1918)

Durante 1918 la revista Cine-Mundial publicó siete artículos sobre el cinematógrafo en la ciudad de México: febrero, abril, octubre, noviembre, diciembre y dos en septiembre. Los corresponsales que enviaron notas fueron dos: una de Miguel Saucedo y tres de Epifanio Soto (hijo); tres de ellas fueron anónimas.

La primera noticia proveniente de la ciudad capital fue publicada en febrero (Vol. III, No. 2, p. 90); es un alegato en favor del cine e incluye noticia sobre la escuela de cine que se fundó durante la presidencia de Carranza. Termina con los estrenos cinematográficos.

Cine Alcazar
Cine Alcazar

Crónica de México

En la actualidad todos los países que se llaman civilizados, mandan al mercado mundial, por el torrente de la circulación, películas impresas en sus grandes y maravillosos talleres, llevando el sello característico, la vida, la manera de sentir, de pensar, de obrar y querer de su pueblo; van reflejados todos los sentimientos y caracteres de sus hombres, la belleza de sus mujeres, y los encantos naturales de su país. Se puede decir que hacen una elección de lo que puede ser admirado en el extranjero.

Si el eminente sociólogo Gabriel Tarde, “que fué el primero en descubrir, definir y exponer la influencia de la imitación en el desarrollo de las sociedades, hubiera conocido este modernísimo invento y sus progresos en la actualidad, para demostrar su famosa teoría, entre otros ejemplos no es remoto que hubiera acudido a éste, ya que infinidad de veces por una película se socializan más y más, las impresiones que causan en el espíritu, los modales, la desenvoltura, costumbres, etc., del modelo. Cada uno y todos a la vez, de esos que han sido impresionados, intencional, utilitariamente, tienden a imitar aquello que han visto a efecto de hacer producir en los demás la misma impresión estética que a ellos les produjo tal o cual personaje, acción, ejemplo.

Además, cuando asisten los niños a los salones de cine y los llenan por completo, el ruido que hacen antes de comenzado el programa, va cesando a medida que éste da principio y de aquel ruido de algarabía infantil, clásico y conmovedor, sólo se oye el monótono zumbido y el adormecedor sonido de los engranes del aparato que manda su luz a proyectarla en la blanca pantalla, desde su escondite. Este hecho no revela sino la atención del niño, su profunda atención, curiosidad inmensa, profunda, general; esa “atención,” palanca de la educación que tanto preocupa a los catedráticos. El más sabio profesor no logrará tener en su aula aquel silencio espontáneo y manifiesto. Si algún profano en alguna función de matinée entra a esos inmensos salones obscuros y singulares donde como luciérnagas brillan lejanos los foquillos rojos, indicadores de las salidas de seguridad declararía “a priori” que no hay niños allí, y si al prenderse la luz del entreacto examina el salón quedará sorprendido del silencio que había. Por lo demás, hay que referir que en vistas ya sean de Charles Chaplin, de Mutt y Jeff, es aquello un contraste manifiesto, pues los gritos, las risas infantiles son enloquecedoras y hay que notar que esto no viene sino a corroborar lo antes dicho.

Si este hecho no revela la ventaja del cine en método educativo, creo yo que ninguno otro nos convencería mejor.

He aquí por qué el Gobierno Mexicano ha establecido en el antiguo “Conservatorio Nacional de Música y Declamación,” llamado hoy “Escuela de Arte y Declamación,” una clase especial de arte mudo, con profesores y directores competentes. El éxito en las primeras pruebas y la animación de tanto “dilettanti” es algo inequívoco de que no han sido estériles los esfuerzos que se han llevado a cabo para crear una cátedra de tal naturaleza. Principalmente se dedicarán a producir películas de temas mexicanos, con el fin de exportarlas y de que en el extranjero se formen una idea del país, de su riqueza tantas veces cantada, así como de las costumbres que llevan siempre un fondo de nobleza manifiesto.

Sin duda el Salón Rojo se lleva la palma por el continuo cambio de programa, por la elección en sus películas, así como por la magnífica idea de hacer alternar en sus exhibiciones las variedades que han llegado a Estados Unidos y que vienen a esta capital contratadas directamente por el Señor J. Granat, Gerente de esta importante Sociedad que explota los principales cines de México. Con respecto a películas hemos tenido oportunidad de ver “Marca de Fuego,” drama en 5 partes, en la que figura como protagonista el trágico japonés Sessue Hayakawa. “Amor y Riqueza,” “Batalla de Sexos” y la hermosa vista, de notable exhibición y arte fotográfica con premios en varias exposiciones “Blanca Nieves.” De risa también han llegado novedades de Charles Chaplin: “Vida en el mar,” “Charles Chaplin, Tramoyista.” Ladrón de Corazones” y todas las últimas de Mutt y Jeff.

En el Aristocrático “Cinema Olimpia,” refugio de las familias cuando el tedio hinca aguda espina en estas tardes frías de invierno, refugio encantador, indispensable para la vida, debe figurar en la lista blanca de los salones que pueden figurar en un periódico como CINE-MUNDIAL. Es digno de la Ciudad de los palacios ha venido a llenar un vacío que se hacía sentir en la sociedad buena de México. La música moderna y la bien organizada orquesta típica del popular e inteligente maestro Torreblanca, cada día deja estrenar nuevas producciones y ya los aplausos le son familiares.

Vimos varias novedades en el mes: “Fantasma Gris,” “Avatar,” “Coche núm. 13,” “Sacrificio de Amor,” “Ángelus,” etc.

Los cines y Teatros Alarcón, Alcázar, Garibaldi, San Hipólito, San Juan de Letrán, que están regados por la metrópoli, presentan por las noches un aspecto halagador por la concurrencia que acude de cada una de las colonias en las que se encuentran colocados. Todos estrenan novedades…

Miguel Saucedo.

Para abril (Vol. III, No. 4, p. 214) le toca a Epifanio Soto exponer las virtudes del cinematógrafo y su crítica al fenómeno donde justifica la importancia que reviste el argumento.

Cine Olimpia
Cine Olimpia

La Cinematografía en Méjico

El lugar del argumento

Hay en ese inmenso cuerno que se llama Méjico, una afición desmedida por el arte mudo. Todos los habitantes, desde el adulto al niño, desde la mujerzuela a la joven honrada, van sistemáticamente al templo que, por único culto, tiene las palpitantes escenas de una película y el monótono ruido de un aparato cinematográfico.

Como los concurrentes a una iglesia tienen predilección por determinado “santo,” aquellos que asisten a las representaciones sin habla adoran a ciertos artistas que, a su manera de ver, son los verdaderos campeones de la pantalla.

Las opiniones a este respecto están sumamente divididas: mientras los amantes del romanticismo aseguran que la diosa de las cintas es Pina Menichelli, los de carácter aventurero sostienen que lo son Helen Holmes y Pearl White y los adoradores de la historia no pueden menos de protestar diciendo que las únicas soberanas legítimas son Theda Bara y Geraldine Farrar.

Sin embargo, nunca podremos oir en Méjico el nombre de William Russell, entre los de artistas de genio; tampoco oiremos nombrar a Sheldon Lewis entre los mismos.

¿Por qué? Pues, sencillamente, porque estos dos grandes actores se han presentado ante nuestros ojos en unos papeles sumamente antipáticos; porque el argumento ocupa en Méjico un lugar que jamás debe tener.

¿Qué culpa tiene William Russell de que Blair Stanley sea individuo de gran cinismo en “El Brillante caído del cielo”? ¿Qué puede importar que “Perry Bennett” indigne al público con su fantástica audacia si es Sheldon Lewis el que desempeña tan importante papel en la obra de Pierre Decourcelle?

No debe importar nada, pero importa mucho.

¿Qué quieres? — me decía un amigo en días pasados—Tú estás entusiasmado con “el artista que interpreta al bandido de “Los Misterios de New York”; pero a mí no me gusta su trabajo porque es muy antipático (!).

Estas palabras, que reproduzco textualmente, pueden dar una idea de la gran influencia que tiene, sobre el público de Méjico, el argumento de las películas.

Las personas que concurren al cine en este país, van única y exclusivamente a contemplar la trama de las cintas y dejan desapercibidos tanto el arte como la interpretación.

Cuando un mejicano dice: “Ese es un gran artista,” puede decirse inmediatamente que acaba de contemplar una cinta en que trabaja el tal actor desempeñando el papel de héroe.

La prensa también cuenta con unos redactores que podían llamarse, no cinematográficos, sino argumentistas. Sea un ejemplo el párrafo publicado en “El Demócrata” con motivo del estreno de “Protea IV,” película que, si bien es bastante sensacional, cuenta con grandes faltas escénicas.

En resumen: si un actor, extranjero o del país, quiere ganar una reputación en Méjico, tiene que guardarse de las interpretaciones que el público se cree capacitado para calificar de “antipáticas.”

Epifanio Soto.

(Especial para CINE-MUNDIAL)

En el número de septiembre (Vol. III, No. 9, p. 579) bajo el título de “Crónica de México” aparecen tres artículos sobre México, pero solo dos cubren la capital; la tercera noticia es sobre Morelia. Una de ellas está firmada por Epifanio Soto, quien se convertirá en el corresponsal de planta de Cine-Mundial en la ciudad capital. El segundo artículo no tiene firma y la titulan “De la Capital”. El primer artículo está conformado por varias notas: Pearl White, Jacobo Granat, filmes policiales, los estrenos del mes y la película nacional, Santa con Elena Sánchez Valenzuela. El segundo, sin firma, también comenta la película Santa y los estrenos del mes y las bondades de cada sala cinematográfica y da una lista de los cines capitalinos de primera: Olimpia, Venecia, San Juan de Letrán, Parisiana y Salón Rojo; seguidos estos por los menos importantes: Cine Fénix, Cine Santa María de la Redonda, Cine Fausto, Cine Progreso, Cine San Felipe Neri, Cine América, Teatro Cine Alcázar, Teatro Cine Alarcón, Teatro Cine Díaz de León, Teatro Cine Granat, Teatro Cine Hidalgo, Teatro Cine Garibaldi, Cine Victoria, Cine Lux, Cine Buen Tono y otros.

Cine Parisiana en la esquina de Versalles y Liverpool
Cine Parisiana

La Cinematografía en México

Triunfo de Pearl White.—Granat y los empresarios.—Campaña de Prensa.—Movimiento cinematográfico del mes.—Una bella película hecha en México

El Triunfo de Miss Pearl White.—En el mes de Junio próximo pasado, las cintas de procedencia europea se adueñaron, casi completamente, del mercado mejicano.

Sin embargo, nuestro público demostró que prefiere las películas americanas, llenando los salones donde éstas se exhibían; corresponde este triunfo a la artista más popular y querida en los países de habla española: Miss Pearl White, con cuyas producciones, repetidas infinidad de veces y acogidas siempre con entusiasmo, se cubrió en los programas el lugar importantísimo que corresponde a las “films” producidas por el vecino país del norte.

El Señor Jacobo Granat y “La Unión de Empresarios de Cine.”—”El Pueblo,” uno de los más importantes diarios que se editan en esta ciudad, publica un párrafo, firmado por los empresarios locales de cine, en que éstos manifiestan que se han unido para defenderse contra el monopolio que el Sr. Granat, dueño de ocho importantes cinematógrafos, pretendía implantar, referente a asuntos del arte mudo.

El mencionado Sr. Granat, “pretendiendo dar carácter internacional a una simple defensa del comercio,” ha declarado que los empresarios son desafectos a la causa aliada, a lo que éstos han respondido probando que el propietario del Salón Rojo es austríaco, nacionalizado americano.

Parece que nuestros cinematografistas sostienen aún su lema: líos, líos y más líos.

Campaña Contra la Película Policial.—El diario más importante de Méjico ha iniciado una violenta campaña contra la película policíaca, asegurando que es perniciosa porque enseña a los ladrones la manera de robar con habilidad y los estimula con la increíble audacia de sus fantásticos protagonistas.

Como réplica a tan pobre argumento, podemos preguntar: ¿Por qué no se suprime en el periódico arriba mencionado la amplia sección, que da reseña detallada de todos los crímenes y robos, “instruyendo” también a los malhechores? ¿O es que los periodistas son partidarios de la ley del embudo?

Movimiento Cinematográfico.—Entre las películas que se nos presentaron últimamente, anotamos las que siguen, todas europeas “La Vida de. Cristóbal Colón y su Descubrimiento de América,” notable cinta francesa, interpretada por Georges Wagues, profesor de mímica en París y por Leontine Massart; “La Pequeña Atolondrada” y “La Trilogía de Dorina” por la incomparable Pina Menichelli, y “Fuerza y Nobleza” (que se dice fué filmada en España y que tiene la marca Royal Film), interpretada por Jack Johnson y su esposa Lucille.

De las americanas, que fueron muy escasas, la mejor fué “El Misterio de las Siete Perlas,” interpretada por Mollie King y el popular Creighton Hale. Todas las series que conocemos, interpretadas por Pearl White, fueron repetidas; a saber: “Los Misterios de Nueva York,” “Las Aventuras de Elena,” “La máscara de los Dientes Blancos” y “La Perla del Ejército.” También logró un gran éxito “El as rojo” por Marie Walcamp.

Santa.—Es, sin duda, la obra maestra de la cinematografía nacional. Está interpretada muy bien por la bella Señorita Elena Sánchez Valenzuela y por el señor Alfredo Busson. En el reparto figuran artistas competentes y, aunque hay algunos cuadros faltos de la vida que en la novela les diera Federico Gamboa (autor del argumento), “Santa” podrá alcanzar triunfos en el extranjero.

Fué editada por Germán Camus y Compañía.

Epifanio Soto.

Cine San Juan de Letrán
Cine San Juan de Letrán

De la Capital

Sólo hay series norteamericanas. Faltan películas. Causas de esta anomalía. Movimiento cinematográfico del mes. La cinta “Santa” de producción nacional. Salones que funcionan.

Al leer el siguiente resumen del movimiento cinematográfico del mes que acaba de transcurrir, notarán la redacción de CINE-MUNDIAL y los lectores la misma anomalía que el corresponsal que suscribe ha notado, y es que aquí, en la capital, se proyectan pocas películas norteamericanas, salvo las series que son las únicas que se reciben y a las que el público mejicano es muy aficionado. No es que falten admiradores de aquellas marcas y las series lo prueban; es, sin duda, que nuestros alquiladores no encuentran ahí las facilidades que les dan en otros países productores o que la producción yanqui tiene ya demasiados mercados o que estos alquiladores se dejan llevar por la rutina y dejan correr las cosas, yéndoles bien.

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Las películas que recientemente han desfilado por la pantalla y han llamado la atención fueron las siguientes: “El proceso Clemenceau,” y “Malia,” por la Bertini; “La trilogía de Dorina” y “La pequeña atolondrada,” por Pina Menichelli; “Nana” y “Mártir,” por Tilde Kassay y Gustavo Serena ; “El vuelo supremo,” “El laberinto de pasiones” y otras, por la Robine ; “Maternidad” y “Voluptuosidad de la muerte,” por Italia Almirante Manzini ; “Como las hojas…” “El artículo cuarto,” “La señorita Arlequín” y “Esfinge,” por María Jacobini, secundada por Tulio Carminad y Alberto Collo ; “Por toda la vida,” “Primero y último beso” y “Sombra que pasa,” por Matilde Di Marzio y Andrés Hbay; “Al ponerse el Sol,” “El diablillo,” “A la capital” y “El beso del Arte,” por Hesperia y Tulio Carminati; “El triángulo amarillo” y “La gran vergüenza santa,” por Emilio Chione; “Por un beso,” “La chica del sexto piso” y “Midinettes,” por la graciosa Susana Grandais; “El corazón de la otra,” por Lola Vizconti ; “Nantas,” por Lina Dax; “Amanda,” por Lina Millefleurs ; “Ultus,” marca Gaumont, por Aurelio Sidney; “El hijo del amor,” por Alda Borelli, Diomira Jacobini, E. Chione y A. Collo; “El delito de la Opera,” por Mercedes Brignone y Neysa Chiene ; “Los marinos de Francia,” y muchas otras de escasa importancia.

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Un hueco, no muy grande, desgraciadamente, para el arte nacional mejicano, es decir para las cintas producidas en tierras mejicanas y por artistas mejicanos. Pasado el primer impulso patriótico que prometía engendrar una producción castiza, amplia y de mérito, puesto que lo entregado al público obtuvo entusiasta aceptación y ello pudo ser acicate para mayores empeños, ha sobrevenido la postración en que el arte nacional se ha sumido como en su lógico estado.

Solamente, pues, se ha podido dar al público la obra “Santa,” adaptación de la popular novela del mismo nombre del ilustre literato Federico Gamboa. Actuaron en esa cinta, de cuya técnica fotográfica se habló con gran encomio, la Srita. Elena Sánchez Valenzuela y los Sres. Busson y Ricardo Beltri.

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Va a seguida la lista de los salones de cinematógrafo que con más éxito trabajan en esta capital, a saber:

Cine Olimpia, de concurrencia escogidísima; los domingos no cabe un alfiler, pero los días de trabajo no va mucha gente por los precios un poco elevados.

Cine Venecia, también de concurrencia escogida; los domingos hay enorme concurrencia. El salón, grande y cómodo.

Cine San Juan de Letrán, con bastante gente aunque menos selecta; los días de trabajo hay poco público.

Cine Parisiana, el de la aristocracia, por estar situado en la Colonia Juárez, muy elegante y cómodo.

Salón Rojo, de escaso público, pues no dan muy buenas vistas.

A estos cinemas les secundan otros menos importantes : Cine Fénix, Cine Santa María de la Redonda, Cine Fausto, Cine Progreso, Cine San Felipe Neri, Cine América, Teatro Cine Alcázar, Teatro Cine Alarcón, Teatro Cine Díaz de León, Teatro Cine Granat, Teatro Cine Hidalgo, Teatro Cine Garibaldi, Cine Victoria, Cine Lux, Cine Buen Tono y otros.

En el número de octubre (Vol. III, No. 10, p. 656) la columna, escrita por Soto, habla de la debacle del cine en México así como la admiración por el hacho en Estados Unidos seguido por las cintas exhibidas en la capital y algunas notas sueltas sobre la oferta teatral.

Cine Venecia
Cine Venecia

Crónica de México

Industria que muere: la producción de películas mexicanas.—Movimiento cinematográfico del mes.—Obra de destrucción.—Varias notas sueltas

INDUSTRIA QUE MUERE

La producción de películas es este país, parece tocar a su fin: no por falta de actores, directores y fotógrafos, sino por el poquísimo capital que en ella se ha invertido; porque aquí, viendo llenos de laureles los campos del arte mudo, nos lanzamos locamente a cortarlos, sin pensar en la gran empresa que acometíamos y, por lo tanto, sin prepararnos para ella.

Para manufacturar “films” ¿qué esfuerzo tendríamos que hacer? ¡Ninguno! México tiene una belleza especial, casi única: su vegetación es exuberante, y pintorescos sus paisajes. Luego, ¿qué nos costaría desarrollar en un escenario natural los más complicados argumentos? ¡Nada!

Y obcecados por aquella equivocación, produjimos “La luz,” una primera cinta llena de faltas que los elogios hicieron pasar desapercibidas. Vinieron más tarde las interpretaciones de Mimí Derba, promesas halagüeñas para los que amamos el espectáculo mudo; pero Mimí se fué, llevándose nuestras esperanzas.

Otras quisieron llenar el vacío dejado por ella, mas fracasaron, no por su culpa, sino por la de los productores: “Tabaré” pudo ser algo notable y lo impidieron los principios económicos, tan en pugna con los artísticos; “Santa,” lo último que se hizo, tiene un argumento inmoral, contra lo que dicen los partidarios de Federico Gamboa, tan magistralmente desarmados por Fausto González.

Y de las otras cintas no se puede hablar: exceptuando a aquellas en que figura como protagonista la hermosa Sara Uthoff, todas fueron muy malas.

Ahora que el lector conoce, reseñada con brevedad, la vida del cinematógrafo en México, diga si cree posible que, reaccionando, se libre de la muerte que parece acecharlo.

MOVIMIENTO CINEMATOGRÁFICO

Lo contrario que sucede con nuestra industria, pasa con la norteamericana: cada vez parece ser mayor, en el vecino país, la energía con que se produce y exporta. Aquí hemos notado con claridad que las cintas de más allá del Bravo, tan escasas en la primera quincena de Julio, invaden otra vez, victoriosamente, el mercado. Las series, sobre las de otros géneros, llegan en número abrumador, marcándose muchísimo la simpatía de nuestro público por las que producen Pathé, Vitagraph y Universal.

Conocimos : “El buque fantasma” por Neva Gerber, Ben Wilson y Kingsley Benedict; “La huella de la pelea” y “La nueva misión de Duncan” o “La venganza y la mujer,” ambas interpretadas por Carol Holloway y Wm. Duncan ; “El ojo del toro” por Eddie Polo (“Roleaux”) ; “El Misterio de la doble cruz,” por Mollie King; “La sortija fatal,” por Pearl White, que fué el éxito de la temporada y se estrenó en el Cinema Olimpia; algunas otras. “Ravengar” o “La sombra protectora,” de la marca Pathé, interpretada por Grace Darmond y Ralph Kellard, pasó nuevamente por los más importantes cinematógrafos, en vista del éxito alcanzado en las primeras exhibiciones.

“A la señal de la Santa Cruz,” por William Farnum; “La bella donna” y “Tosca,” por Pauline Frederick; “Tess, la heroica mujer,” por Mary Pickford; “El amor ante la ley,” por Clara Kimball Young, y otras muchas, muy celebradas.

La casa alquiladora Gonzalo Valera, S. en C, anuncia para dentro de breves días el estreno de “Camino de espinas,” por Dorothy Phillips; se ha iniciado un reclame a favor de Monroe Salisbury, lo que hace creer en la próxima llegada de las producciones de este actor.

De las películas europeas, anotamos: “El nafurgio de Oceanía,” marca Ambrosio Film, interpretada por Cecilia Tryan ; “La pasajera,” por Pina Menichelli; “El otro” y “La desertora,” por Rene Cresté (marca Gaumont) ; “Silas Marne,” por la Baronesa Dewitz y Federico Palmer; “La señorita Ciclón,” por Susane D’Armelle ; “El beso del Arte,” por Diomira Jacobini; “Voluptuosidad de muerte,” por Italia Almirante Manzini ; se anuncian para dentro de poco tiempo: “Frou-Frou,” por Francesca Bertini y “El otro ejército,” enorme espectáculo por Lyda Borelli.

Habiendo llegado al mismo tiempo la película “Tosca” de la Paramount y la italiana del mismo nombre, interpretada por la Bertini, nació una rivalidad entre ambas; pero como la artista europea es mucho más popular que Pauline Frederick, cuyos trabajos empezamos a conocer ahora, nuestro público se inclinó hacia ella.

OBRA DE DESTRUCCIÓN

Últimamente algunos comercios de poca importancia han dado en vender sueltos, a precios elevadísimos, los cuadros más bellos de algunas películas. Desde luego puede notarse que éstas no han sido deterioradas por el uso hasta el extremo de que tengan que ser vendidas por trozos, y que de “El ojo del toro,” llegado últimamente y que debería estar incólume, se venden grandes pedazos.

Considerando esto, es claro que algunos, por convenirles así, destrozan las películas. ¿Serán los operadores?

CINE-MUNDIAL dijo ya una vez que cuando “Pureza” llegó a ciertos países de la América del Sur, le faltaban muchos desnudos artísticos, cortados, “como recuerdo,” por alguno…

NOTAS SUELTAS

El Teatro Principal, abandonado por la compañía de zarzuela que en él actuaba, está dedicado a cinematógrafo y variedades. Son los empresarios los alquiladores de películas Sres. Álvarez, Arrondo y Compañía.

Esperanza Iris, la actriz mejicana que últimamente estrenó el Teatro que lleva su nombre, se va a Cuba.

Paquita Escribano, bella tonadillera española que se dice irá dentro de poco a Nueva York, continúa actuando con gran éxito en el Virginia Fábregas.

En honor de la Srta. Elena Sánchez Valenzuela (intérprete de “Santa”), se organizó una velada en el Teatro Hidalgo, asistiendo a ella las artistas que gozan de más simpatías en México. El señor Luis G. Peredo, director artístico de la cinta nacional que se menciona arriba, también fué agasajado en el Trianón Palace.

Epifanio Soto (hijo).

Para noviembre (Vol. III, No. 11, p. 734) la columna nos comparte los estrenos y reestrenos de mayor importancia.

Cine América
Cine América

Crónica de México

No ha sido fecundo en estrenos de películas el mes que acaba de terminar. No es fácil atinar con las causas de esta deficiencia en población que como la capital de la república mejicana cuenta con tantos salones y cuyo público es gran admirador del cinematógrafo.

Doy a continuación nota de los estrenos y reestrenos de mayor importancia. Entre los estrenos merecen citarse: “El Otro,” interpretada por los artistas de “Judex”; “La última hazaña,” por el trágico Emilio Chione y Kali Sambucini; “La pasajera,” por Pina Menichelli, que gustó mucho; “El otro ejército,” por Lida Borelli; “Los Anales de la guerra,” revista gráfica de la guerra europea, que alcanza a fecha bastante reciente; “Bélgica,” por Valentine Grant, secundada por notables artistas; y “Camino de espinas,” por Dorothy Phillips.

De series sólo las siguientes: “La sortija fatal,” por Pearl White; “La huella de la pelea,” “Nueva misión de Duncan o la venganza y la mujer,” por Carol Holloway y William Duncan ; “Drama ignorado,” en 9 partes, por Emilio Chione y Diana d’Amore ; “La desertóla,” por Rene Creste.

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Entre los reestrenos: “El apóstol,” “El camino del deber,” “Manuela,” “Horrores de la guerra,” “La bella dona,” “Barbarie,” “Pantea,” “Amapola,” “El asunto Argile,” “Señores, la fiesta se acabó… ,” “Barcelona y sus alrededores,” “El lobo,” “Al fin, mujer,” “La carrera de la muerte,” “El capitán Zim,” “Los misterios de un reinado,” “Alma esclava,” “La máscara del amor,” “Jocko o la bestia humana” por el mono Jack, “El amor ante la ley,” “La bailarina de la taberna negra” y “La esposa en la muerte.”

La última noticia del año sobre el cine en México se publicó en el número de diciembre (Vol. III, No. 12, p. 810) donde dan parte de la muerte de Quinito Valverde, la epidemia de influenza, la decadencia del Salón Rojo y termina con la enumeración de los filmes proyectados.

Cine Trianón Palace
Cine Trianón Palace

Crónica de México

QUINITO Valverde ha muerto. — Desde Europa ha venido hasta nosotros una enfermedad que algunos llaman “influenza española” y “peste negra” otros. Muchos han muerto; entre ellos, para duelo del arte el inimitable compositor Quinito Valverde. ¡Quinito Valverde! ¿Quién no ha oído hablar del más popular de los músicos españoles, del que logró seducir con sus alegres producciones a París entero e hizo que toda Nueva York le aplaudiera en un escenario de Broadway?

Quinito ha muerto el 4 de noviembre, cuando todo Méjico le admiraba. Estaba dirigiendo la compañía “Velasco” en el Teatro Esperanza Iris. Al mismo tiempo que la primera actriz Consuelo Mayendía, se sintió indispuesto; y esta doble enfermedad fué motivo de que la temporada se suspendiera, hasta que ellos recuperasen la salud. Esto, en lo que al músico concierne, es ya imposible.

La empresa cinematográfica Azteca Film, como prueba de cariño del país entero, ha grabado en una cinta el sepelio del hispano, así como el de Amado Paniagua, el más intrépido de los aviadores de esta nación, muerto trágicamente en Veracruz, al hacer uno de los más peligrosos ejercicios aéreos. E.P.D.

EL cine con influenza.—En vista de que la epidemia crece entre nosotros, el Consejo Superior de Salubridad ha creído conveniente poner en conocimiento del público algunos principios higiénicos, y como entre éstos está el de “no ir a ningún lugar en que haya aglomeraciones,” el cine se ha perjudicado.

Hemos podido notar que todo lo que al arte nuevo se refiere, está casi paralizado: los estrenos, antes numerosísimos, han sido muy escasos y el público, ya por miedo, ya por la falta, acentuada en los últimos días, de monedas de plata, no acude con la frecuencia acostumbrada a los salones.

Así pues, la “influenza” ha atacado también al arte.

* * * * *

MOVIMIENTO cinematográfico.—Películas americanas. “Una moderna Cenicienta” por June Caprice y “La casa de los Romanoff,” ambos fotodramas de la Fox. “Cuestión de Faldas.” (Triangle); “El robo del gran diamante de los Romanoff,” por Gail Kane y Wallace Eddinger (Playgoers) ; “El estigma de Caín” por Dorothy Phillips (Bluebird); “Lo que puede el amor” por Mina Cunard. Se anuncian para en breve “La verdad amarga” (en la que se nos presentará a Virginia Pearson) y “Mis cuatro años en Alemania.”

Cintas europeas: De la marca más estimada, Pathé París: “El culpable” por Sephora Moss y Mr. Joube; “Luz que se apaga” por Roberto Edeson; “El secreto de la condesa” por Lea Pirón, Mlle. Collinet y Mr. Treville, basada en la novela de Xavier de Montepin; “Luchas del hogar” por Gabrielle Robinne; “Fuerzas tenebrosas” por María Nash y “Eva enemiga,” interpretada excelentemente por la bellísima Stasia Napierkouska. De otras marcas: “Pobre Leda” por Leda Gys; “In hoc signo vinces” o “El emperador Constantino” por María Jacobini (Savoia); “Derecho a la vida” por la hermosa Genoveva Brabant (Eclipse); “Galatea moderna” por Soava Gallone y A. Novelli ; “Lucciola” por Fernanda Negri Pouget ; “Moulin Rouge” por Fanni Donblan ; “El Gólgota” por Antonieta Calderari (Aquila) y “Amor y castigo” por la australiana Nelly Sidney y el italiano Juan Cimarra.

DECADENCIA del Salón Rojo.—Se ha iniciado desde hace poco la caída del cinematógrafo que en un tiempo fuera el preferido por las familias y el templo principal del arte mudo en Méjico. Aunque el local es, sin duda, el mejor acondicionado de la metrópoli, el público que antes lo llenaba se aleja ahora de él.

¿A qué se debe? Quizá no sea, como dijo el señor Campero en el número de Septiembre de CINE-MUNDIAL, a que se exhiban películas malas, ya que en él hemos visto la mayor parte de las producciones extraordinarias que nos han llegado. El Cinema Olimpia, al fundarse, quitó mucha gente al cine de que tratamos ; el caso es que el dicho cine decae.

En el cine San Hipólito se dio una función en honor de Zoé Roe, exhibiéndose tres interpretaciones de la precoz artista: “Gloriana,” “La visionaria” y “El corneta de Argelia.”

Los entuertos de Tabaré (1918)

Varios entuertos, por llamarlos de alguna forma, tuvo la cinta de Luis Lezama, Tabaré, filmada en 1917 y producida por la México Film, S. A. Esta cinta que se basó en el poema de Juan Zorrilla de San Martín tuvo varias menciones en la revista Cine-Mundial. Desde la filmación en Veracruz de la obra, que por cierto fue la primera cinta de ficción hecha en aquella geografía nacional. También parece ser que hubo problemas de derechos de autor; además no fue del agrado del corresponsal en México de la revista, Epifanio Soto. Finalmente, la cinta fue llevada a Nueva York para su exhibición, sin que sepamos si al final del periplo se logró proyectar en la urbe de hierro. Hasta The Moving Picture World hizo mención de la filmación de la cinta en una escueta nota al respecto.

La película se estrenó en la ciudad de México en el Teatro Arbeu el 31 de enero de 1918, según información de María Luisa Amador y Jorge Ayala Blanco en Cartelera cinematográfica, 1912-1919.

En orden cronológico están las breves notas que sobre la cinta publicó Cine-Mundial y la nota aparecida en The Moving Picture World.

La nota del semanario norteamericano se publicó el 5 de enero de 1918 y es probable que el redactor de la noticia en español, publicada en el ejemplar correspondiente a febrero, se haya basado en la nota del mes anterior en su versión en inglés.

Motion Picture Made in Vera Cruz

The Moving Picture World (Vol. XXXV, No. 1, p. )
The Moving Picture World (Vol. XXXV, No. 1, p. 57)

The first motion picture to be taken in the State of Vera Cruz with the exception of those relating to current events, was made recently by the Mexican Film Company, of Mexico City, according to United States Consul William W. Canada, Vera Cruz, Mexico. The subject chosen were scenes between Spaniards and Indians from “Tabaré,” a work by the Uruguayan poet, Juan Zorrilla de Sammartín (sic), and the place selected was a picturesque tropical ranch at Boca del Río, a short distance south of Vera Cruz. The apparatus and supplies were purchased in New York.

Película mexicana

Por primera vez se ha impresionado en Veracruz una película dramática, según informe de nuestro corresponsal. La iniciativa se debe a la Compañía Mexicana de Películas, establecida en la capital de la República. El argumento del fotodrama está tomado de “Tabaré,” obra del poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, y las escenas entre indios y españoles se impresionaron en una hacienda pintoresca de Boca del Río, a corta distancia de Veracruz. Todos los aparatos y accesorios que se usaron en la parte técnica fueron comprados en Nueva York. (Cine-Mundial de febrero de 1918, Vol. III, No. 2, p. 94)

La segunda mención que hace Cine-Mundial es del corresponsal de la revista y es parte de su columna mensual. La crítica a la cinta comparte espacio con una entrevista a Mimí Derba y la campaña anti-americana contra las películas de ese país.

La Cinematografía en Méjico

Últimos sucesos

Tabaré — Con una cinta de este nombre, adaptación del poema de Zorrilla de San Martín, ha debutado la marca Méjico Film Co., S. A.

El cuadro de artistas que para interpretarla se reunió, fué competentísimo, si se le compara con los reunidos por otras compañías: Carmen Bonifant encarnó a Blanca de Orcaz y Manuel del Castillo a Tabaré. Aquélla tuvo momentos felices; pero su labor no fué muy buena, pues carece de mímica. Castillo hizo un Tabaré desastroso: abusó de las posturas arrogantes y su andar, exageradísimo, en vez de gallardo resultó ridículo.

Los paisajes, aunque repetidos con frecuencia, fueron muy gustados y a ellos se debe, en gran parte, el éxito de la producción.

El argumento—gran monarca de nuestro público—garantizaba el éxito; el vestuario fué tan pobre, que cada actor luce un solo traje en las 10 partes de la cinta.

Resumen: una película mala, que gustó.

Epifanio Soto (hijo). (Cine-Mundial de junio de 1918, Vol. III, No. 6, p. 339)

Tabaré (1917)
Fotograma de Tabaré (1917) de Luis Lezama

Las dos restantes notas sobre el filme se refieren a los problemas legales y el posterior viaje a Nueva York para su exhibición.

Embrollo cinematográfico

La película “Tabaré,” filmada recientemente en México, está siendo objeto de extensos comentarios en la prensa profesional de Sud América. Según se alega, el poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, autor de la obra en que se basa el fotodrama, cedió los derechos cinematográficos a la Empresa Barreiro, de la Argentina, y estaba completamente ajeno a las actividades de la casa mexicana. Estos casos suceden a diario, y continuarán sucediendo mientras no se implante un cambio radical en las leyes sobre propiedad literaria vigentes en casi todos los países de la América Latina, que por lo general sólo protegen al que usurpa derechos. (Cine-Mundial de junio de 1918, Vol. III, No. 6, p. 343)

Tabaré en Nueva York

Los Sres. Sotelo y Harrington traen un ejemplar de la película.

Hace aproximadamente dos semanas llegaron a esta metrópoli los Sres. Juan G. Sotelo y B. Harrington, procedentes de México, con un positivo de “Tabaré,” fotodrama de metraje extraordinario recientemente estrenado en la vecina república.

Según nuestras noticias, la película pronto pasará a manos, bajo contrato, de conocida empresa neoyorquina para todo lo referente a su explotación en los Estados Unidos.

Aunque todavía nada puede decirse en definitiva es muy probable que la cinta no se alquile en programa corriente, sino que se proceda a la venta por Estados de los derechos de exhibición.

Los Sres. Sotelo y Harrington permanecerán en Nueva York todo este mes. (Cine-Mundial de agosto de 1918, Vol. III, No. 8, p. 509)

El automóvil gris (1919) en Cine-Mundial, Excélsior y El Universal

De El automóvil gris se han escrito infinidad de ensayos, libros, artículos y ediciones especiales. Claudio Valdéz Kuri hizo una adaptación al teatro Benshi con su Teatro de Ciertos Habitantes ; ha sido musicalizada en dos ocasiones por la banda de jazz-rock  Troker. Sin embargo pocos tenemos la posibilidad de leer las reseñas y crónicas escritas y publicadas en el momento de su estreno. A continuación reproduzco cuatro artículos sobre el filme; tres fueron publicados sucesivamente los días 11, 12 y 13 de diciembre de 1919 mientras la películas estaba en cartelera. Dos de ellos en El Universal y el otro en Excélsior. El cuarto, una breve reseña de Cine-Mundial, revista editada en español, pero publicada en New York. La visión contemporánea al estreno del serial tiene mucha validez estética e histórica, pues recordemos que la versión que hoy podemos ver es una mutilación para convertir el serial de 12 episodios en un largometraje, cortando de tajo el lenguaje cinematográfico de la versión original. Posteriormente se le adaptó una banda sonora y se cortaron los intertítulos. Si lo vemos con ojos modernos, mutilaron sin reparación posible, la obra original.

Epifanio Soto, hijo, corresponsal para México de Cine-Mundial publicó en el número de febrero de 1920 una breve reseña, no muy positiva sobre la obra:

Es la última película mejicana, dividida en tres jornadas, que editó la empresa Enrique Rosas y Cía., basándose en el escandaloso proceso de unos bandidos que disfrazados de militares, habían, por 1915, hecho limpieza demasiado general en las colonias Roma y Juárez, faltas entonces de vigilancia.

Aunque no se hizo a un lado lo novelesco, porque todavía esta en el misterio mucho que era necesario explicar, puede decirse que la serie es histórica: aumentando su valer el que la interprete Juan Manuel Cabrera, aprehensor auténtico de la banda revivida y que ha sido muy discreto ante el objetivo.

El papel más importante lo tuvo a su cargo, desempeñándolo con acierto, Juan Canals de Homs. Anotamos también: a María Mercedes Ferríz, que hace muy bien las escenas tranquilas, sin bastante vehemencia en las dramáticas; Dora Vila; Ángel Esquivel, en su “Oviedo” y Enrique Catalauva (sic).

Cosa rara: no se han rebuscado las calles para que Méjico parezca prodigiosamente bello, manía de los productores de acá; casi todo se tomó en callejuelas desiertas y feas, que dan realismo a las persecuciones en otros lugares increíbles, y a los combates formidables, propios de la época de anarquía que fueron. En las escenas típicas, la dirección también estuvo atinadísima, y es lástima que tan bello trabajo se enlodara en los últimos rollos de la tercer jornada; atroz desbarajuste en que algunos personajes mueren dos veces, otros que estaban libres aparecen escapando de la cárcel y se ven escenas inexplicables, que hacen pensar en unas tijeras, manejadas quizá por el juez que hizo pasar ente él esta cinta, en vista de que los reos Quintero y Lara, pertenecientes al verdadero “Automóvil gris” no consentían que se les desacreditara en el lienzo.

La fotografía buena; los rótulos, muy ampulosos…

Como negocio, descomunal. Se estrenó en 18 cines llegando a proyectarse en 23 en una misma tarde.

Excélsior publica el 11 de diciembre de 1919 una sinopsis de la obra firmada por Enrique Rosas y Cía. La transcribo de Luz y sombra. Los inicios del cine en la prensa de la ciudad de México, obra de Felipe Garrido:

Primera jornada: Esta película no es una ficción calcada sobre hechos reales; es transcripción exacta de la verdad, entresacada de los incongruentes detalles de un misterio. Argumentada sobre los crímenes de la Banda del Automóvil Gris tiene detalles dramáticos y emotivos, escenas terribles y pinceladas poéticas que son rayos y piadosos relámpagos de virtud que de vez en vez rasgan la sombra del antro pavoroso donde la maldad, la impiedad y el crimen se refugian.

Segunda jornada: La vida de los malvados es intranquila, miserable, llena de sobresaltos y peligrosos.

Como el ojo implacable de la policía está siempre fijo en ellos, cada diamante que roban es brasa ardiente que les quema las manos; su injustificada prosperidad los delata, el detalla más nimio los vende y la palabra más simple los lleva al patíbulo.

Por eso los ladrones del automóvil gris recorrían sobresaltados las más extraviadas callejas, vivían en escondidos tugurios y dormían sobre colchones que por guardar en su vientre joyas y dinero robado eran a modo de quemante túnica de Neso en que no encontraban tranquilidad ni reposo.

Tercera jornada: ¡Oh! El crimen es el peor de los negocios; es la expresión máxima de la culpa; es el colapso de todas las fuerzas humanas. El culpable que huye sin castigo en busca de un refugio, va perseguido por su propia conciencia. Viendo por todas partes la amenaza del presidio o del patíbulo; por eso, cuando de pronto se encuentra con el ejemplo de los que tranquilos laboran en la santa honradez del trabajo, y se da cuenta de que el crimen es una negación, una ruina y la antesala del patíbulo, su alma se llena de arrepentimiento.

Quien delinque es siempre débil y digno de compasión. Quien trabaja y cumple con el deber, tiene siempre el derecho a la alegría de vivir.

El 12 de diciembre de 1919 se publica una inserción pagada que según artículo reproducido por Manuel González Casanova en su tesis doctoral, Por la pantalla. Génesis de la crítica cinematográfica en Mexico 1917-1919, concluye en nota alusiva que “el artículo anterior fue, evidentemente, una inserción pagada que utilizó la cabeza de Por la pantalla”. Con este título publicaba su columna sobre cine Carlos Noriega Hope, bajo el seudónimo de Silvestre Bonnard en El Universal.

Al fin en la mayoría de los cines de esta Capital, se estrenó la tan discutida película “El Automóvil Gris” pasando por la pantalla la primera jornada compuesta de cinco episodios divididos en 12 partes.

La película es interesante de grand emotividad y en efecto, como lo han anunciado los empresarios de esta cinta está calcada en el conocido proceso que aún se sigue contra los culpables de la banda del “Automóvil Gris”. Realmente puede asegurarse un éxito para la empresa productora y para el arte nacional que nos presenta una película de irreprochable corte, buena fotografía y detalles dramáticos de gran interés. En efecto por la pantalla se ven dentro de la forma teatral, la mayoría de los asaltos que cometió la fatídica banda del “Automóvil Gris” que primero en tiempos de zapatismo y después al volver el orden a esta Capital fue terror y pánico de la mayoría de sus habitantes.

Se nos asegura que en las posteriores jornadas que pasarán el día de hoy y de mañana, el interés que el público ha manifestado con un lleno completo en todos los salones acrecentará, pues hay escenas de un valor insuperable, tales como el fusilamiento tomado auténticamente por el señor Rosas, editor de esta película intercalado después en ella en el lugar oportuno.

Bajo el punto de vista moral, no es de las películas que lleven al criminal una nueva enseñanza, tales como las que diariamente se estrenan, en que el criminal siempre tiene un nuevo recurso, algunas veces científico como las cloroformizaciones, empleo de la electricidad, etc. y en las que invariablemente el malhechor burla a sus perseguidores y la policía hace un papel ridículo. En eta vista, repetimos puede verse desde el momento en que la peligrosa banda se forma hasta el epílogo en el patíbulo doloroso por cierto, pero de gran ejemplaridad.

Felicitamos cordialmente a los editores de esta película augurándoles un éxito en esta vista que ha superado a todas las anteriores producciones del arte nacional y a las artistas señoritas Dora Vila y María Mercedes Ferriz y señores Juan Canals de Homs y Enrique Cantalauba, principales intérpretes de esta sensacional película.

En la misma obra mencionada arriba de Manuel González Casanova, éste transcribe un artículo de Silvestre Bonnard quien tiene bastante bien definido qué es el análisis cinematográfico y considera que El automóvil gris merece un buen aplauso. El artículo se publicó en El Universal en diciembre 13 de 1919 bajo la columna Por la pantalla que escribe Carlos Noriega Hope con su seudónimo Silvestre Bonnard:

El caso del “Automóvil Gris” deberá llamar la atención de los alquiladores y empresarios, porque hasta ayer se ha podido medir, matemáticamente, el resultado de una gran campaña de publicidad. Ciertamente que, desde hace seis meses, la diaria comidilla de los aficionados al cine era el asunto del “Automóvil”. Las rosas oriflamas del escándalo le dieron lustre y esplendor y todas las cuestiones de curia y de papel timbrado sirvieron también para estar pinchando todos los días la curiosidad de nuestro ingenuo público. Todavía ayer los presuntos responsables del auténtico proceso se trocaron, con una infantil inconsciencia, en aliados y agentes de publicidad del señor Rosas al oponerse, desde las mazmorras de la Penitenciaría, a la exhibición sentido comercial, supo aprovecharse de todas estas circunstancias.

Me lo imagino frotándose las manos y lanzando amables miraditas a través de los espejuelos al revisar diariamente la Sección de Tribunales de los diarios de México: “No se permitirá la exhibición del “Automóvil Gris”…”Granda y socios amenazan desde la Penitenciaría a los editores de la película..” et ainsi de suite.

Naturalmente ayer fue una gran tarde de toros, Había romerías en los barrios y caravanas en las calles céntricas que se dirigían anhelantes, a contemplar el sangriento “Automóvil”; en los pórticos de los salones se hacían cola esperando la apertura, pues que muchos bien informados (¿no serían, acaso, agentes de publicidad?) deslizaron el rumor de que la mano enérgica de la policía habría de poner un interminable paréntesis en plena exhibición…

Con todo esto el resultado no se hizo esperar: diecinueve cines metropolitanos ofrecieron en sus pantallas el truculento automóvil, batiéndose un récord, naturalmente.

Siguiendo las frases de cajón necesito decir que la película tiene una espléndida fotografía. En realidad esta afirmación no debe tomarse como un elogio pues sería tanto como suponer, bochornosamente, que en México aún se producen, en las postrimerías del año, películas de buena y mala fotografía. El eficiente manejo de la cámara es ahora una necesidad natural y sencilla en el cinematógrafo. La mala fotografía es algo que pasa ya a la historia del cine, como pasaron las primeras películas de quince metros en las cuales se mostraba al mundo un caballo en movimiento. Así pues el señor Rosas, decano de los cinematografistas nacionales cumplió, simple y sencillamente, con su deber.

Fotogramas de El automóvil gris

Los intérpretes merecen, en cambio, más detenida atención. La principal figura de la trama estuvo a cargo del señor don Juan Canals de Homs, director artístico de la admirada película “Tabaré” y apreciable actor de larga práctica. Solamente que, en este caso, el señor Canals de Homs dio a su papel un tinte de distinción, de elegancia, de galantería y de finos modales que me temo no sean apegados a la verdad histórica. Yo siempre creí en la recia catadura del jefe de la tenebrosa banda; me imaginé que este engendro del mal sería un bandido tinto en sangre, cuyas pupilas relampagueasen mientras las espesas e hirsutas cejas subrayaban todo el horror de la mirada. Suponía, en fin, que ese horrible criminal no tenía idea de la existencia de Carreño y , menos aún, del amable libro sobre los buenos modales que tal señor escribiera, y confieso paladinamente que me hallaba absoluta y fundamentalmente equivocado. Porque en la película el jefe de la banda del “Automóvil Gris” nos asombra con sus ademanes amplios y bulevarderos, con su airoso contingente de sportman vestido, por diletantismo, de apache parisino. Y así, cuando la feroz bando roba y comete violencias sin nombre, en vez de tropezar mis anteojos con una figura, que, en medio de esas escenas mostrase toda la impudicia del mal, vi un amable caballero vestido irreprochablemente, que jugaba con una pistola, cuya negra cacha destacábase entre las manos, pulidas y finas. Cuando la policía pone cerco a los criminales, no puede vislumbrar un endemoniado asesino; por desgracia la imagen que vino a mi memoria fue la del señor Conde peleando heroicamente a las puertas de París. Y luego, cuando la banda retorna ahíta de sangre a su guarida, no surgieron en la pantalla las rudas barraganas de los criminales, sino que apenas pasó la silueta de la señorita de Montpensier, sosteniendo en sus brazos, torneados y blancos, la brava testa del vencedor de Rocroi.

Doy, pues, las más sinceras gracias a don Juan Canals de Homs por haber logrado, con su fino arte escénico, trocar una ruda escena de sangre, lodo y podredumbre, en un perfumado episodio, acaecido en pleno siglo XVI.

Merece citarse, además, el señor Catalauba en el papel de Rubio Navarrete. Indudablemente la mejor escena de la obra, aquella que palpita y refleja la realidad de la vida, es el momento en que Rubio Navarrete es alcanzado por una bala, cayendo al suelo moribundo. Aquí el señor Catalauba se reveló un gran actor cinematográfico. ¡Lástima que la escena del Hospital estropee la gran labor de ese joven artista! Todo lo que fue natural en la escena anterior vuélvese extraordinariamente ficticio y se nos antoja una defunción granguignolesca. ¡Lástima!

La película, en fin, merece un buen aplauso. Es un esfuerzo indudable en la cinematografía nacional y con todos sus defectos y todas sus bellezas atraerá público y gustará mucho por la misma fuerza de la trama. El señor editor debe estar orgullosos de su tenacidad, casi incomprensible en nuestro raquítico medio cinematográfico. Esperamos algo definitivo de este señor Rosas, que es un profesor de energía…