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La Filmoteca de la UNAM festeja 49 aniversario con versión restaurada del clásico Redes

Artículo de Mauricio Peña aparecido en Filmeweb No. 104 el 9 de agosto de 2009. Lo reproduzco por la importancia que tiene la Filmoteca de la UNAM en la preservación del acervo cinematográfico del país.

“De verdad que nos produce una alegría ver esta sala con muchos espectadores jóvenes, casi llena, porque significa que estamos festejando con una gran respuesta de todos, los 49 años de la Filmoteca de la UNAM, y qué mejor forma de hacerlo que proyectando una película de gran significado en la historia del cine mexicano, Redes, en su versión restaurada”, así fue  como Guadalupe Ferrer Andrade, directora de la Filmoteca de la UNAM, dio por iniciada la fiesta de aniversario de la institución que resguarda una gran parte del acervo cinematográfico de lo que ha sido y es el cine mexicano en toda su historia.

La funcionaria siguió comentando, al lado de Francisco Gaytán, subdirector de la Filmoteca de la UNAM, sobre el esfuerzo que realizan para el rescate de películas que muchas veces parecen condenadas a su desaparición y que al presentarlas a nuevas generaciones de cinéfilos, vuelven a renacer con la misma fuerza que tenían en el tiempo de su realización.

“Nos satisface que hay muchos cineastas que toman la decisión que se resguarden aquí en la Filmoteca sus películas porque saben que es la mejor forma de que llegarán siempre a la nuevas generaciones. ‘Redes’ se ha restaurado en la Cinemateca de Bolonia, a instancias del director norteamericano Martin Scorsese y la World Film Foundation, y nuestra institución le proporcionó el negativo sobre el cual trabajaron para hacer esta valiosa labor”.

Directores de varias generaciones, estudiantes de cine, críticos e historiadores, además de cinéfilos reunidos en la Sala “Julio Bracho” del Centro Cultural Universitario, presenciaron la proyección de la cinta restaurada que fuera dirigida por Emilio Gómez Muriel, director potosino quien trabajó al lado de su colega austriaco Fred Zinnemann, en la creación de “Redes” en 1934. La película cuenta la historia de un grupo de pescadores en Alvarado, Veracruz, que se rebelan contra la explotación que hacen su su trabajo y su producto. No hay en ella actores profesionales y todos los rostros que vemos en pantalla tienen la fuerza y autenticidad de la gente del mar, tal como lo deseaban su realizadores.

No hay duda que la gran protagonista de “Redes” es la música de Silvestre Revueltas que va acentuando cada uno de los pasajes dramáticos que viven los personajes del pueblo y cada imagen de la fotografía de Paul Strand, parece inspirada en la estética del filme de Eisenstein “¡Que viva México!”, y puede adivinarse que la cinta de Gómez Muriel y Zinnemann sirvió de gran influencia para el cine mexicano que se hizo en las décadas entre 30 y 50 del siglo pasado.

Francisco Gaytán resaltó la labor de los restauradores y también se congratuló de la decisión de la Filmoteca de la UNAM para elegir a Redes como una de las primeras películas mexicanas que rescatará la fundación del director Martin Scorsese. “El trabajo de restauración es muy costoso y es algo que nosotros no podríamos solventar”, dijo también Guadalupe Ferrer Andrade-; “trabajar en una película para salvarla puede costar hasta un millón 400 mil pesos, y por eso es digno de aplauso el apoyo de la fundación que ahora nos regresa una obra que todo el mundo puede y debe volver a disfrutar”.

“Assunta Spina”, nuevo rescate de la Filmoteca UNAM

Publicado en Filmeweb No. 30 por Leopoldo Villarello Cervantes el 15 de julio de 2007.

Dentro de las actividades para festejar el 47 aniversario de la Filmoteca de la UNAM, se exhibieron cuatro clásicos de la época muda y una serie de imágenes referentes a exiliados de la guerra civil española. De esas cuatro películas silentes, una ya se tenía, Sangre y arena (Blood and Sand, 1928, de Fred Niblo) y las otras tres acaban de ingresar al acervo de la Filmoteca -el cual a la fecha ya alcanza una cantidad próxima a 40 mil títulos-, y les fueron entregadas como parte de un convenio con la Cinemateca del Comune di Bologna -el lugar más especializado en el mundo para la restauración de filmes de antes del sonoro-, a la que se le habían entregado varios filmes mexicanos y la retribución fueron estas joyas: La caja de Pandora (Die Büchse Der Pandora, 1928, de Georg Wilhelm Pabst), La nueva Babilonia (Novyy Vavilón, 1929, de Grigory Kozintzev y Leonard Taurberg) y Assunta Spina (1915).

Se escogió Assunta Spina, se solicitó en particular a Bologna, porque es una de las cintas estelarizadas por Francesca Bertini con las que no se contaba en México, donde ya hace noventa años existía hasta un club de admiradores de ella; además de que sobre la cinta escribió una crítica Alfonso Reyes, con el seudónimo de Fósforo que compartía con Martín Luis Guzmán, y en la Filmoteca están tratando de obtener las películas que reseñaron.

La nueva copia de Assunta Spina fue sacada a partir de un negativo existente en Brasil que se llamaba Sangue Napolitano y complementada con otra copia existente en Milán. Suponemos que los inter títulos fueron reelaborados para que tuvieran el mismo estilo, y renumerados de acuerdo a los datos existentes.

Assunta Spina, cuya realización es atribuida a su protagonista, la Diva Francesca Bertini, en colaboración con Gustavo Serena (quien hace el papel de Michele), narra el sacrificio de una mujer, hasta por doble ocasión, en aras de su esposo. La Bertini hace gala de su histrionismo, llena la pantalla cada que aparece en ella, y está dentro la mayor parte de los cincuenta minutos que dura. Exhala sensualidad y dramatismo, con los énfasis actorales de aquellos días. Su figura y su vestuario distan de verse obsoletos. La contribución de la Bertini cala más en la secuencia en que su ex amante le tasajea el rostro y el marido toma venganza. La cicatriz permanecerá como vestigio, aunque sea poco visible. A la Bertini le creemos que sea amante esposa y comprendemos que Rafael enloqueció por ella, la persiguió y provocó el cruce de cuchillos en la fiesta de cumpleaños. De la misma manera cumple de modosa ama de casa, dedicada a coser.

Los encuadres fijos están compuestos teniéndola de centro irradiador, preludiando lo que vendrá. Primero, la insinuación de Federico por ayudarla, ella negándose, con un escribano atrás, alzando la cara, atestiguando el ofrecimiento, y cuando ella se ve en la obligación de aceptar, el tipo los mira con sorna alejarse. Después, el día de navidad para mayor fuerza, a la espera de Federico, convertido en su amante, pidiéndole que vaya a su lado; el imprevisto es la salida adelantada de prisión de Federico, quién llega a la casa. La cámara está frente a la puerta, desde ahí observamos que se van sus trabajadoras, las congojas de Assunta, la llegada de Federico a sus espaldas, el momento en que se da cuenta que la mesa está dispuesta para dos personas y la increpa. La entrada de Federico (la puerta siempre sin llave, las cortinas permiten ver hacia fuera). Casi repetición de la reyerta de dos años antes. La fuga. La policía. Francesca Bertini / Assunta Spina, sabedora de su culpa se apropia de una más para salvaguardar al marido a quien le fue infiel. Tragedia simple impregnada de amor, con elipsis efectivas para esa época y textos que tal vez fueron los que hicieron pensar a Fósforo/ Alfonso Reyes que era lenta.

Assunta Spina ha aguantado el paso del tiempo, mucho de ello debido a la interpretación porfiada de la Diva Francesca Bertini. Su argumento se ha vuelto a filmar varias veces, en 1930, 1948, y para televisión en 1992 y 2006, sin embargo, siempre se recuerda que la original era nada menos que La Bertini.