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Cinematógrafos en Toluca a inicios del siglo XX. La Calle de abril 30, 2012

Común fue que en Toluca la mayoría de las funciones cinematográficas a finales e inicios del siglo XX se realizaran en los teatros Principal y Edén. El primero estuvo ubicado sobre la actual avenida Hidalgo casi esquina con Matamoros; el segundo en la esquina de forman hoy en día Morelos y Allende, sin embargo en aquella época no existía la avenida Morelos y la pequeña callejuela se le conocía como Mina. Durante los primeros diez años del nuevo invento, hasta 1905, las vistas que se presentaban en la ciudad de Toluca usaron para casi todas las funciones los teatros antes mencionados, con esporádicas funciones en otros locales adaptados para presentarlas. Entre ellos el hotel El León de Oro y el salón del Centro Cosmopolita.

Para la segunda década de vida del cinematógrafo los espacios dedicados a proyectar vistas se diversificaron y se comenzó a utilizar locales especialmente dedicados al cine. Sin ser espacios construidos para la proyección de películas, sí se llegaron a adaptar locales para este tipo de espectáculos.

Los portales de Toluca.

En junio de 1906, sin especificar el número de funciones y los días en que se llevarán a cabo, José B. Moyano pidió licencia para una serie de exhibiciones cinematográficas de forma gratuita para anunciar los cigarros del Buen Tono en casa de la Sra. Luisa Gyo en la plaza de los Mártires.

Eduardo Alva, representante de la Compañía de Anuncios por Cinematógrafo, solicitó en abril de 1907 licencia para dar exhibiciones gratuitas cada tercer noche en la calle de Porfirio Díaz en la fotografía que lleva su nombre para anunciar “Empresas Industriales y Comercio”.

Para junio se le extiende licencia a Mario Montesinos para dar una serie de funciones cinematográficas en el Salón de patinar sito en la calle Porfirio Díaz.

En julio de ese mismo año, Arturo Zarco del Valle, representante de la Compañía Cigarrera del “Buen Tono”, solicita licencia para establecer exhibiciones cinematográficas con el objeto de anunciar la casa que representa en la calle primera de Zavala por el término de doce días.

Para noviembre de ese año la empresa Romero Hermanos y Cía. abrió un cinematógrafo en el portal de la Paz No. 16. Para ello pidió licencia por un año con una iguala mensual de $20.00. Se pude considerar este cinematógrafo como el primer local especialmente dedicado al cine, pues los teatros Principal y Edén eran utilizados para presentar variedades, zarzuelas, ópera y actos de prestidigitación por mencionar algunos de los espectáculos que se presentaban

Para abril de 1909 en la calle de Independencia No. 10 frente al callejón del Carmen, los señores Yrusteta y Nava piden licencia para abrir el Cinematógrafo Morelos. Este mismo mes, Manuel Romero pidió que la concesión que tenía para dar funciones cinematográficas en el Salón de Patinar ubicado en la calle de Porfirio Díaz para en lo sucesivo hacer uso de ella en su nuevo establecimiento sito en la casa No. 80 de la avenida Independencia.

Para junio de 1909, los socios Alberto Isunza y Alberto Ferriz é Ibañez solicitan licencia para abrir el Salón Iris en el portal de la Paz No. 13.

Para fines de la primera década del siglo XX, la ciudad de Toluca llegó a tener varios cines. Si bien estos cinematógrafos fueron instalados en locales no construidos para ex profeso para ello, sí se puede concluir que la sociedad toluqueña le dio su aceptación tácita a esta nueva forma de entretenimiento.

Alrededor de los portales se inauguraron varios cinematógrafos: dos en el portal de la Paz, dos en la calle de Porfirio Díaz, uno en la avenida Independencia, uno en la plaza de los Mártires y uno en la calle de Zavala. Si bien no todos estos establecimientos cinematográficos fueron duraderos sí podemos concluir que la sociedad de Toluca consideró el cinematógrafo como una diversión familiar y la respuesta se puede constatar con la apertura de varios locales específicamente orientados a la proyección de vistas.

Embargan el salón de cinematógrafo en Toluca

Cuando el portal sobre la calle de Hidalgo se denominaba El Portal de la Paz, en el número 16 se localizaba el “Salón de Cinematógrafo” propiedad de los “Señores Romero hermanos”. Se puede considerar que este negocio fue el primer cine permanente que hubo en Toluca. Para julio de 1908 los hermanos Romero ya llevaban al menos seis meses con su cinematógrafo en la ciudad y para el 11 de julio de 1908 el “ejecutor que suscribe” realizó un embargo en sus instalaciones.

En el oficio número 183 de la Secretaría General con fecha de julio 6 se informa a los dueños del cinematógrafo que se les negó la posibilidad de pagar la suma de $ 243.50 “en abonos de $ 20.00 mensuales y además que se les condonen los recargos causados”. Las razones que considera el “Administrador de Rentas Municipales” para negar el recurso son que:

en respuesta, como así lo hago, que habiendo ya hecho en su favor todo lo que pudo hacer, al otorgarles una concesión en condiciones más que ventajosas para el pago del referido impuesto, y considerando que Uds. mismos son los culpables del atrazo (sic) en que han incurrido, por la morosidad que observaron dejando de pagar seis meses consecutivos, no ha lugar á concederlos el plazo que solicitan, ni procede la condonación de los recargos causados.

Esta es la respuesta al oficio presentado por los hermanos Romero el 4 de julio con la propuesta de pagar en fáciles abonos sus impuestos a “Diversiones Públicas”.

Es curioso que aún teniendo un salón de cinematógrafo establecido, éste no tuviera un nombre y continuara siendo conocido con su nombre genérico: cinematógrafo. Pero aún sin tener nombre sabemos que a partir de enero de 1908 ya se tiene un cinematógrafo en la ciudad. Es muy probable que el negocio no fuera lo redituable que se quisiera, pues al cabo de seis meses, para julio, los dueños piden se les condonen los recargos y paguen sus impuestos en cómodas mensualidades.

También existe el acta levantada por el actuario que efectuó el embargo al cinematógrafo y como se asienta al inicio, éste se efectuó el 11 de julio en las instalaciones de los hermanos Romero. Según se lee en el acta:

encontrándose presente el C. José Romero, se le hizo conocer el objeto de nuestra presencia, manifestándole que se le requería de pago por la suma de doscientos cuarenta y seis pesos cincuenta centavos que adeuda á los fondos públicos de ésta municipalidad según consta al margen del mandamiento de embargo, el cual le fue leído.

Continúa el acta de embargo escrito por el “ejecutor que subscribe” con la resolución de la visita:

Enterado de esto dijo: que no tenía de momento la cantidad que se le reclama, pero que señala para el embargo un piano automático marca ‘Sterling’, en vista de esto y estando el subscrito conforme con el señalamiento, hizo y trabó formal ejecución en el piano mencionado. Se nombró depositario del mueble embargado al mismo Señor Romero, quien acepto dicho nombramiento, habiéndosele hecho saber con tal motivo las penas en que incurren los depositarios infieles.

Embargar el “piano automático” del cinematógrafo resulta hasta cierto grado chusco. Más, si consideramos que la pianola embargada quedó bajo resguardo de los mismos embargados. Además la música resultaba básica durante las funciones de cine silente, pues mediante los acordes se lograba crear la atmósfera adecuada con las imágenes que aparecían en pantalla. También existe una diferencia de tres pesos en la cantidad a pagar por impuestos. En el oficio de respuesta a los hermanos Romero se maneja la cantidad de $243.50 mientras que en el acta de embargo se maneja la de $246.50. Tampoco se encontró documento alguno para saber en qué terminó este asunto del piano embargado en el cinematógrafo.

Desafortunadamente no existen programas de ese cinematógrafo para saber las vistas — nombre con que se conocían los filmes en esa época — que se proyectaron durante esos seis meses, los precios cobrados por función, la publicidad impresa en el cartel o programa y la reacción del público toluqueño ante ellas entre varios de los datos que enriquecerían la información.