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Anales del cine en México: El cine y la pornografía de Juan Felipe Leal

Anales del cine en México, 1895-1911: El cine y la pornografía, volumen 7, 1901: tercera parte (Juan Pablos Editor y Voyeur, 2011) recrea los inicios del cine licencioso y las campañas de censura que los gobiernos, en especial el mexicano, instauraron para limitar las escenas subidas de tono. Bajo los cánones actuales, las imágenes eróticas que nuestros abuelos disfrutaban resultarían de una candorosa ingenuidad.

Anales del cine en México. Cine y pornografíaTuvo la gentileza Juan Felipe Leal de enviarme la tercera edición de su obra. Aunque es la tercera, ésta incluye información fresca respecto al fenómeno fílmico silente. La obra ya tuvo dos ediciones anteriores; una en 2003 y la segunda en 2005. Sin embargo es esta edición donde el sociólogo e investigador Juan Felipe Leal, ex director de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, incluye una extensa y pormenorizada filmografía correspondiente a 1901 repleta de fotogramas de los filmes listados. La iconografía merece una mención aparte: soberbia y perfectamente relacionable con los filmes que Leal analiza o crea su ficha filmográfica.

La obra está compuesta de tres partes: la primera, El cine y la pornografía, nos remite a los orígenes del vocablo y su trascendencia social. Desde los conceptos de Joan Corominas, pasando por las definiciones que manejan María Moliner, Camilo José Cela, Juan Marsé y el afamado director de cine español Luis García Berlanga, quien nos ilustra con su visión de la pornografía al manifestar que “el erotismo es la pornografía vestida de Christian Dior.”

Continúa el libro con una descripción de las postales eróticas que a finales del siglo XIX y principios del XX se comercializaban, sobre todo en Europa. Para tener una idea clara del auge que tuvieron susodichas fotos picantes basta saber que en Alemania se llegaron a imprimir más de 88 millones de ellas.

El cine erótico y la primera censura es la sección donde se explora esa dicotomía. Al comenzar la difusión del cinematógrafo todos los productores filmaron escenas subidas de tono. Charles Pathé con Ferdinand Zecca a la cabeza filmó varias vistas con esa temática. Para la casa Gaumont, Alice Guy, primera directora de cine en el mundo, también aportó su cuota de vistas eróticas y no se diga el gran genio Georges Méliès. En Alemania la empresa Saturn-Film de Johann Schwarzer popularizó filmes “que se exhibían en sesiones vespertinas sólo para hombres.” En Estados Unidos, Edison en su “Black Maria”, primer estudio de cine construido para ese fin, filmó varias vistas subidas de tono de acuerdo a los estándares de aquellos tiempos.

Es necesario hacer mención que las vistas filmadas y proyectadas resultarían de una ingenuidad infantil hoy en día. Ejemplos de ello son algunos títulos: Duelo de amor, Escenas vistas desde mi balcón, Lo que se ve desde mi sexto piso, La tentación de San Antonio, El juicio de la cortesana Phryné, El beso, El pintor y la modelo, Los efectos de la primavera, Danza del vientre, etc.

Fragmento de El confesor (1926). Está mal fechado en el video. Por desgracia me fue imposible encontrar la versión de la Filmoteca de la Generalitat Valenciana

En El cine pornográfico y su existencia clandestina, Leal nos describe los años veinte del siglo pasado cuando nace el cinéma polisson – cine licencioso – en Francia de la mano de Henry Dominique. España, con los hermanos Ricardo y Ramón de Baños, fundadores de la productora Royal Films, tuvo su cine erótico. Resulta curiosa la hipocresía de la buena sociedad, al igual que ahora, pues al parecer fue el rey Alfonso XIII, a través del conde de Romanones, quien encargó las primeras películas licenciosas a dichos hermanos. Tres obras de los hermanos de Baños fueron rescatadas y restauradas por la Filmoteca de la Generalitat Valenciana, las tres filmadas en 1926: El confesor, El ministro y Consultorio de señoras.

No podía faltar la pornografía autóctona con su muy peculiar albur mexicano incluido. La Filmoteca de la UNAM “ha acopiado por medio de donaciones y adquisiciones en los mercados de viejo 35 películas licenciosas mexicanas.” Los títulos resultan chuscos en algunos casos y en otros se les adjudicó uno de acuerdo a las imágenes: Chema y Juana, Las lesbianas calientes, Mamaíta, Rin Tin Tin mexicano, Mexican Big Dick, El monje loco y El sueño de Fray Vergazo, por mencionar algunas de ellas. Ésta última “abunda en la lujuria de los sacerdotes y en la violación de la promesa de guardar castidad.”

En la ciudad de México durante los años veinte hubo un par de lugares donde se proyectaban películas eróticas: los altos del salón-cine Venecia* situado a un par de cuadras de la Alameda y la librería La Tarjeta, ubicada en Isabel la Católica No. 14, donde el español Amadeo Pérez Mendoza estableció un pequeño local para la exhibición secreta de material pornográfico. En mayo de 1939 Pérez Mendoza y su socio José Durán terminaron en la cárcel al presentarse una denuncia en su contra.

La segunda parte, Los argumentos del porfirismo y la pornografía en México, ahonda en la forma que el gobierno y las “personas decentes” enfrentaron el fenómeno del cine erótico. Abundan las transcripciones de cartas y artículos donde se “pone el grito en el cielo” por las escenas que las buenas familias, al ir al cinematógrafo, tenían que padecer. Lo mínimo que sucedía era ruborizarse. Nos remite al debate que se suscitó entre los defensores de las “funciones para hombres solos” y sus enemigos.

Termina el libro con una extensa y detallada lista de 249 fichas filmográficas de todos aquellos filmes exhibidos en México durante 1901 de los cuales se tiene la certeza de su proyección. La mayoría de estas fichas esta ilustrada con un fotograma de la película en cuestión.  Este reseñista, al cual gentilmente dio crédito Juan Felipe Leal en esta sección de su libro, le agradece la cortesía.

*Para más detalles del cine Venecia: http://moralex-cine.blogspot.com/2010/07/cine-venecia.html

Wash Day in Mexico de Edison

Wash day in Mexico” / Thomas A. Edison, Inc.; producer, James White. February 24, 1898

En la parte superior del blog  hay tres fotogramas que dan la bienvenida al potencial lector o investigador, así como al simple curioso, y han despertado cierto interés entre los asiduos. Por ello es necesario explicar lo que son y de donde vienen. Sin embargo creo mejor transcribir la información sobre esta curiosa vista tal como aparece en el tomo 3 de los Anales del cine en México, 1895-1991 (pp. 223-224) de la autoría de Juan Felipe Leal, Carlos Arturo Flores y EduardoBarraza:

Fecha de revelado de los negativos: 24 de febrero de 1898. Lugar de filmación: Estado de Durango.

Frente a cada mujer con la cabeza sin cubrir hay una piedra plana que sirve como tablero de lavado. Hay una corriente de agua al lado. Un niño mexicano desnudo juega en el primer plano.(1) 

Una cámara fija muestra un grupo de aproximadamente 20 mujeres que lavan ropa a la vera de un riachuelo, en lo que semeja un centro comunitario para tal labor. La película se dedica en su totalidad a esas mujeres.(2)

Se observa un puente al fondo y a una mujer a la derecha, de pie, que mira a las demás.

El filme constaba de un rollo de 25 pies de longitud.

La vista no dura más de 50 segundos, sin embargo el análisis que se ha hecho de ésta y todas las vistas del cine primitivo trata de explicar el nuevo lenguaje que se va creando. Al tratar de explicar las imágenes en movimiento — motion pictures se les llama en inglés —  la nueva sintaxis que la iconográfica requería era una nueva forma de leer. A diferencia de la fotografía estática.

En 1897 se filmaron en México para el vitascopio las películas que enlistamos a continuación, y que hoy guarda en sus acervos la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica.

  • Wash Day in Mexico
  • Train Hour in Durango, Mexico
  • Las Vigas (sic) Canal, Mexico City
  • Market Scene, City of Mexico
  • Mexican Fishing Scene
  • Mexican Rurales Charge
  • Repairing Streets in Mexico
  • Sunday Morning in Mexico
  • Surface Transit in Mexico
  • Bull Fight No. 1
  • Bull Fight No. 2
  • Bull Fight No. 3
  • Mexican Street Scene
  • Cattle Leaving the Corral

Para Charles Musser, en su obra Before the Nickelodeon. Edwin S. Porter and the Edison Manufaturing Company,  (Oxford, Inglaterra, University of California Press, 1991, p. 109),  la fecha de producción de estas películas se sitúa entre mediados de octubre y mediados de diciembre de 1897. En ‘escritores invitados’ hay una liga al libro mencionado.

(1)  Complete Catalogue. Edison Films. Edison Manufacturing Company, julio de 1901.

(2)  Niver, Kemp R., Early Motion Picture. The Paper Print Collection in the Library of Congress, Washington, Library of Congress, 1985, p. 354

Anales del cine en México, 1895-1911 y Cartelera del cine en México, 1903-1911

En esta entrega y la siguiente describiré la monumental obra que Juan Felipe Leal, con la colaboración de Eduardo Barraza, ha llevado a cabo. Hoy hablaré de sus Anales del cine en México, 1895-1911, y en la próxima entrega sobre la Cartelera del cine en México, 1903-1911. Ambas obras son una coedición entre Juan Pablos editor y Voyeur. Cada volumen nos da un panorama de los acontecimientos cinematográficos vividos durante las postrimerías del siglo XIX e inicios del XX. Nos describe la evolución que tuvo el “espectador” de vistas hasta convertirse en público de cine y el desarrollo que tuvieron los camarógrafos transhumantes para devenir en empresarios cinematográficos. La obra, además de ser sumamente entretenida, nos motiva a reflexionar.

Existen obras que por la profundidad de la investigación, el detalle histórico preciso, el análisis de la información recabada y las conclusiones precisas a las que llega, el adjetivo de monumental es perfectamente adecuado. La historiografía cinematográfica mexicana posee ahora una detallada historia del cine y su influencia en la sociedad desde las postrimerías del siglo XIX hasta la caída de Porfirio Díaz.

La obra esta compuesta, hasta hoy, por diecisiete tomos; de los cuales ya están los primeros doce a la venta y cinco son de próxima aparición, faltando todavía los años 1909 a 1911 que están todavía en preparación. Los títulos, por cierto muy sugerentes, son: 1895: El cine antes del cine; 1896: El vitascopio y el cinematógrafo en México; 1897: Los primeros exhibidores y camarógrafos nacionales; 1898: Primera parte. Una guerra imperial; 1898: Segunda parte: Películas de la guerra hispano-estadounidense; 1898: Tercera parte: Un campeonato mundial; 1899: ¡A los barrios y a la provincia!; 1900: El cinematógrafo y los teatros; 1901: El cine y la pornografía; 1902: La magia del cine: Carlos Mongrand; 1903: El espacio urbano del cine; 1904: El cine y la publicidad; 1905: Las primeras salas permanentes de cine; 1906: Los cines pueblan la Ciudad de México; 1907: Primera parte. El cine y sus empresas; 1907: Segunda parte. La multiplicación de las salas de cine en provincia; 1908: El cine y los toros.

El propósito de la obra, según el autor, es “entender y explicar el primer cine que surgió en el país en su contexto histórico y social, y ofrecer un relato que articule aparatos, productores y exhibidores, salas y espectadores, acontecimientos relevantes y obras cinematográficas, comentaristas y críticos.”

Anales del cine en México

El material iconográfico es invaluable y único, ya que los fotogramas de las películas y fotografías de lugares y eventos pocas veces apreciados, se pueden admirar y estudiar, pues la calidad de la impresión y el papel son de óptima calidad. Cada volumen incluye una pormenorizada crónica del año en cuestión seguido de la cartelera anual (a partir del año 1902 se separa en volúmenes individuales la producción anual y en la siguiente entrega hablaré de ella). Incluye cada libro con una serie de índices: títulos, lugares de filmación, productores, directores, intérpretes, camarógrafos, exhibidores, salas y lugares de exhibición. Finalizan los tomos listando la bibliografía, hemerografía, archivos consultados y una singular identificación de las imágenes utilizadas.

Anécdotas y hechos poco conocidos del inicio del cine en México llenan las páginas de esta obra. Destacan detalles como el de la ubicación de las primeras salas de cine y sus propietarios, así como los permisos del ayuntamiento de la Ciudad de México para la instalación de cinematógrafos y espectáculos similares, los cinematógrafos de provincia y las películas filmadas en el país durante cada año en cuestión.

La monumentalidad de la obra tiene como antecedente lo hecho por Emilio García Riera respecto al cine parlante, sin embargo es el trabajo de Aurelio de los Reyes el cimiento donde descansa la investigación de Juan Felipe Leal. Para una visión integral de la importancia que tuvo el cine en la vida cotidiana del pueblo mexicano y su respuesta ante el nuevo medio masivo de comunicación la obra de Leal nos da las pautas para comprender la relación entre sociedad y cine durante los últimos años del Porfiriato.

Los volúmenes de la Cartelera del cine en México, 1903-1911 de la autoría de Juan Felipe Leal y Carlos Arturo Flores, editados por Juan Pablos Editor y Voyeur complementan los Anales… Esta colección consta, hasta hoy, en once volúmenes, de los cuales los correspondientes a 1903, 1904 y 1905 ya están en el mercado, mientras que los que van de 1906 a 1911 son de próxima aparición. Mientras que los primeros tres incluyen toda la filmografía del año en cuestión, el año 1906 esta desglosado en tres tomos: el primero va de enero a marzo; el segundo, de abril a junio y el tercero de julio a diciembre. De los siguientes años no tenemos noticias todavía de la forma en que serán divididos.

Por lo que respecta a las carteleras previas, 1895 a 1902, éstas se incluyen en los volúmenes de los Anales del cine en México, 1895-1911, obra sobre la cual ya escribí la semana pasada. Por la cantidad de producción cinematográfica que existe, es partir de 1903 que se editan de forma separada las carteleras. Al igual que los Anales… la edición es de primera: tipografía, papel, impresión, sin dejar de alabar el material iconográfico que incluye fotogramas de las “vistas” exhibidas, programas de mano, carteles que anunciaban las funciones, aparatos fotográficos de la época y fotografías poco conocidas de los pioneros del quehacer cinematográfico.

Las fichas filmográficas, ordenadas cronológicamente, incluyen el título original, título de exhibición, lugar de filmación, productor, director, intérpretes, camarógrafo, ubicación de las salas en que se exhibió y fecha de la misma, empresario, propietario del inmueble y otros detalles. No todas las fichas tienen toda la información anterior, ya que la mayoría de las “vistas”, sobre todo las de manufactura nacional han desaparecido. Para apreciar en toda su magnitud la trascendencia del cine en la sociedad, un dato, en el lejano 1905 se exhibieron 354 películas en el país.

Las principales casas productoras que surtían al mercado nacional de material cinematográfico eran Edison Manufacturing Company, Societé Lumière, American Mutoscope and Biograph Company, Star Film (Geo-Méliès), Pathé Frères de Paris y León Gaumont. Como se puede apreciar la industria cinematográfica nacional estaba en manos de casas productoras americanas y francesas, las cuales alimentaban al insipiente mercado nacional. De las producciones hechas en el país por los pioneros mexicanos: Becerril, Toscano, Veyre o Mongrand, sus filmaciones eran producidas por las casas extranjeras. Es loable también que los autores incluyan en su investigación la provincia mexicana y no se concentren, como es costumbre, en lo que sucede en la Ciudad de México.

Al inicio de cada volumen, en una presentación, se describen las vicisitudes y problemática que confrontaron los primeros empresarios, camarógrafos y exhibidores para dejar los cimientos de lo que, en esos tiempos, no era más que una naciente industria. La investigación se sustenta con un soporte hemerográfico impresionante que privilegia fuentes inexploradas: notas periodísticas, artículos, reportajes, anuncios, programas de mano, carteles, cartas, fotografías, fotogramas y catálogos comerciales de las casas productoras.

Igual de importante que la investigación que llevan a cabo Jorge Ayala Blanco y María Luisa Amador sobre la cartelera cinematográfica nacional desde 1930 hasta 1979 y dividida en décadas es la que reseño en esta entrega. Zambullirse en las carteleras de los periódicos se traduce en interpretar un sin fin de información que si se organiza adecuadamente permitiría confeccionar múltiples estudios, desde estrictamente sobre el fenómeno fílmico, pasando por lo sociológico para terminar en la influencia sobre la vida cotidiana de nuestros ancestros.

No dudo en catalogar ambos trabajos, Anales del cine en México, 1895-1911 y Cartelera del cine en México, 1903-1911, como titánicos y monumentales. La historiografía mexicana dedicada al estudio del cine tiene en estas dos obras sobradas razones para sentirse orgullosa por las aportaciones hechas a la historia social y cultural del país.