Archivo de la etiqueta: La Jornada

Breve reseña sobre Atisbo a los inicios del cine en Toluca

Breve reseña publicada en la sección de cultura del periódico La Jornada el domingo 12 de enero de 2014 en la sección Vox Libris acerca del libro sobre cine mudo en Toluca:

Toluca y el cine

 El Teatro Principal de la ciudad de Toluca es el personaje central de esta obra en la que se presenta la historia de este recinto, seguido muy a la distancia por el Teatro Edén de esta misma ciudad. La investigación revela hallazgos del Archivo Histórico Municipal de Toluca y ofrece un panorama de lo que fue el cine mudo así como la grandeza cultural de los toluqueños a finales del siglo XIX y principios del XX. Además esta publicación surge como uno de los intereses fundamentales del autor en la historiografía cinematográfica mexicana. Atisbo del cine en Toluca, 1896-1910. Luis Recillas Enecoiz. LVIII Legislatura del Estado de México. 249 pp.

Jornada. Atisbo

La Filmoteca de la UNAM llevará a Italia acervo sobre la Revolución

Noticia que publicó Arturo Cruz Bárcenas en el periódico La Jornada el martes 24 de septiembre de 2013 en su sección de espectáculos (p. 9):

La Filmoteca de la UNAM llevará a Italia acervo sobre la Revolución

Representará a México en Le Giornate del Cinema Muto en Pordenone, que abrirá el 5 de octubre.

Exhibirá cinco horas y media de escenas de ese episodio, restauradas por esa dependencia, informa Guadalupe Ferrer.

“El poder de las imágenes puede dar otra idea de personajes y hechos históricos”, asegura.

Entregarán premio a Aurelio de los Reyes, investigador de cine silente.

Arturo Cruz Bárcenas

Cartel de Le Giornate de Cine Muto 2013 en Pordenone
Cartel de Le Giornate del Cinema Muto 2013 en Pordenone, Italia

“El poder de las imágenes puede dar otra idea de personajes y hechos históricos, así como generar una emoción en torno del pasado. Tal es el caso de imágenes de Francisco I. Madero, quien ahora puede verse rodeado de la multitud, que esperaba mucho de él; o de Emiliano Zapata y Francisco Villa, en algunas escenas hasta ahora desconocidas”, expresó ayer la directora de la Filmoteca de la UNAM, Guadalupe Ferrer, en la conferencia de prensa en la que informó que la dependencia a su cargo fue invitada al festival más importante de cine silente del mundo, que se realizará del 5 al 12 de octubre, en Pordenone, Italia, donde exhibirá cinco horas y media de imágenes de la Revolución Mexicana, restauradas por dicha instancia universitaria, que incluyen material inédito.

La plática se efectuó en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario, donde la funcionaria añadió que en el festival, Aurelio de los Reyes, investigador de cine silente, recibirá el Premio Jean Mitry, el reconocimiento más importante para un historiador de cine. Para la edición 32 del Festival de Cine Silente de Pordenone, el programa oficial incluye la exhibición de uno enteramente extra-europeo, el cual estará dedicado a México, con materiales provenientes del acervo de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En 2013, subrayó, el programa mexicano presentará lo que corresponde a cinco horas y media de documental de la Revolución Mexicana, y para 2014 se planea la exhibición de las películas de ficción realizadas en México en la época del cine silente. Esta es la primera vez que un archivo fílmico de Latinoamérica es invitado a ese festival.

Dr. Aurelio de los Reyes
Dr. Aurelio de los Reyes

Apasionados, estudiosos y conocedores

Desde 1981, y durante la primera semana de octubre de cada año, se celebra Le Giornate del Cinema Muto en Pordenone. La primera jornada fue organizada y encabezada por apasionados, estudiosos y conocedores del cine mudo, como Livio Jacob, Paolo Cherchi Usai, Piero Colussi y David Robinson, con la intención inicial de reunirse para ver películas antiguas del periodo silente.

Hoy, y gracias a la colaboración de diversos archivos fílmicos, principalmente europeos y estadunidenses, Le Giornate del Cinema Muto es en su tipo el más importante del mundo, en el cual se han presentado los más valiosos materiales fílmicos de ese periodo, con un estado de restauración casi total.

A Canadá, la Filmoteca envió cerca de 16 rollos de película de 2 mil pies, marcados todos, con pietaje, de modo que exclusivamente se restaurara digitalmente lo que se iba a utilizar para el programa de Pordenone. El escaneo del material y la restauración fueron fotograma por fotograma. Se corrigió la inestabilidad, el cuadro, el contraste, la escala de grises, las rayas de proyección y algunas manchas que se ven en pantalla. Los canadienses corrigieron los puntos blancos.

En una parte de la conferencia se proyectaron unos minutos de lo que lleva la Filmoteca a Italia y se pudo comparar el antes y el después. En Pordenone se verá el México de 1900. El programa comienza con las vistas mexicanas que tomaron los enviados de los Hermanos Lumière cuando vinieron a México a mostrar el cinematógrafo en 1896 y las vistas mexicanas de Edison provenientes de la Biblioteca del Congreso. Se aprecian las primeras películas filmadas por el ingeniero Salvador Toscano, con tres vistas del Zócalo en 1898, 1900 y 1905; la inauguración del tráfico por el Istmo de Tehuantepec (1907); en las escenas de las fiestas del Centenario de la Independencia se aprecia el desfile histórico y el militar, así como las diversas inauguraciones que hizo Porfirio Díaz en esa época: la del manicomio de La Castañeda, la del Hemiciclo a Juárez, etcétera. Termina con imágenes del presidente interino Francisco León de la Barra inaugurando el Sanatorio del Doctor Aurelio Urrutia, en 1911.

En el programa 2 se observan el triunfo de Francisco I. Madero; imágenes de Madero en Ciudad Juárez, junto a Francisco Villa y Pascual Orozco, el viaje triunfal de Madero de Ciudad Juárez a la ciudad de México; imágenes de Madero a su llegada a la ciudad de México y de lo ocurrido durante el sismo de 1911; la campaña electoral de Madero y la toma de posesión como presidente de la República en 1912; imágenes de la Decena Trágica y de los funerales de Madero.

Programa 3 incluye escenas de la revolución armada; de Huerta, Carranza, Zapata y Villa; de la militarización de la preparatoria por Victoriano Huerta en 1913; de la primera vez en que se conmemoró el Día del Trabajo en México (1913); de la entrada triunfal de Carranza a la ciudad de México; de Emiliano Zapata, El Caudillo del Sur; de la entrada de los generales Villa y Zapata a la ciudad de México (1914); de la revista de tropas villistas en Chihuahua; de Villa en la Convención de Aguascalientes; de la visita de Villa a la tumba de Madero, y de cuando Villa depone las armas, así como de su asesinato en 1923.

Imagen tomada de La Jornada (Sep. 24, 2013)
Imagen: La Jornada (Sep. 24, 2013)

Más de cinco décadas

Ferrer precisó que todas las imágenes las ha preservado la Filmoteca de la UNAM por más de 50 años, y fueron identificadas y ordenadas cronológicamente por Aurelio de los Reyes, así como restauradas digitalmente en Canadá.

De los Reyes mencionó que él ha asistido 15 ocasiones seguidas al festival, que dura una semana, con sesiones que terminan en la madrugada. Cada asistente se impone su horario, acotó. “Me ha impresionado ver escenas de la Revolución China, en tiempos de Mao Tse Tung. Y lo mismo de la producción japonesa, entre otros países, que están poniendo atención en la restauración de su patrimonio fílmico. En esta caso, se ha restaurado material de los archivos de Salvador Toscano y de los hermanos Alva.

“De las películas de la época no creo que se puedan restaurar íntegramente por las condiciones del material, pero sí se han hecho esfuerzos”.

Lo restaurado es resultado de muchos años de conservación de la Filmoteca, y además de los citados más arriba fue fundamental la labor de Ángel Martínez, jefe de Catalogación, y Francisco Gaytán, titular de Restauración de la dependencia.

DF: estrenan filme mudo ‘La venganza de Pancho Villa’, hallado en 2001

Realizado entre 1930 y 1934, desde 1985 estaba en la Universidad de Texas*

Notimex
Publicado: 16/04/2011 13:08

México, DF. El filme mudo La venganza de Pancho Villa (México/Estados Unidos, 1930-1934), de Edmundo y Félix Padilla, fue proyectado por primera vez en el país, luego de haber sido descubierto en 2001.

La producción de 50 minutos cerró el ciclo de cine ocho largometrajes, en el marco de la muestra CRISISSS, América Latina, Arte y Confrontación 1910-2010, con la curaduría realizada por el investigador cinematográfico Jesse Lerner.

La proyección se efectuó la víspera en la Sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Artes, ante una mediana audiencia que escuchó los pormenores del descubrimiento a cargo de Gregorio Rocha, curador e investigador fílmico.

Rocha señaló que él encontró por casualidad La venganza de Pancho Villa, en el 2001 en el acervo de la Biblioteca de la Universidad de El Paso, Texas.

El filme fue restaurado en Estados Unidos y en una institución en Italia, dado que estaba muy dañado, por lo que hubo que someterlo a un proceso especial y copiarlo al formato digital.

Dijo que todo sucedió de manera fortuita, pues él buscaba afanosamente la película que en 1914 había rodado el Centauro del Norte. “Yo andaba de tiempo completo de un país a otro, iba por donde salían pistas y encontré fragmentos de dicha producción, pero al llegar a El Paso descubrí ‘La venganza’”.

Subrayó Gregorio Rocha que el filme original, en 35 milímetros, no tiene música y que él se la añadió de los discos que los productores tocaban durante las funciones que efectuaban en rancherías y poblados en Ciudad Juárez.

Reveló que Félix Padilla, padre de Edmundo, un empresario de la región, fue pionero de la exhibición en Estados Unidos y que La venganza de Pancho Villa era la carta fuerte de ellos en ese negocio que llevaban por los estados de Chihuahua, Coahuila y Texas.

Fue en 1985, dijo Rocha, cuando la nieta de don Félix e hija de Edmundo donó la película a la Universidad de El Paso y ahí estuvo todo el tiempo.

El investigador comentó que fue gracias al apoyo de la institución estadounidense y a una parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) que logró el descubrimiento, pues él no iba a restaurar nada, sino que estaba haciendo su documental.

Aseguró que lamentablemente el cine mudo en el mundo, pero mucho más notable en México, ha desaparecido. Que sólo hay un tres por ciento de lo que se produjo, pero advirtió que a estas alturas encontrar cualquier vestigio, por muy mal estado en que esté, es sumamente valioso.

Por otra parte, cabe señalar que en el programa de mano del ciclo llevado a cabo, se indica que las producciones “surgieron de una diáspora, entendida como la emigración de los pueblos. En contraste con los movimientos y las tecnologías cinematográficas del llamado ‘Primer mundo’, el Nuevo Cine Latinoamericano ofrecía un modelo listo para la exportación”.

El teórico Teshome Gabriel escribió que la principal característica del “Tercer cine” en realidad no es tanto dónde se hace o quién lo hace, sino la propuesta ideológica y de conciencia.

Por lo que se refiere a la Revolución Mexicana, se establece en el programa de mano que fueron numerosos los directores de cine, tanto nacionales como extranjeros, que la documentaron.

Este suceso coincidió con lo que los historiadores de cine han identificado, por un lado, como un periodo de transición entre el falso documental (actualités) y el primer cine; y por otro lado, con el surgimiento y la codificación las normas narrativas del cine clásico.

A menudo, “las miradas” de la Revolución se reunieron posteriormente en el cine de compilación, como es el caso de la Historia completa de la Revolución Mexicana (Salvador Toscano entre 1912 y 1930) o La historia de la Revolución (Julio Lamadrid, 1928).

En la explicación documentada se establece que, sin embargo, ninguna de esas recopilaciones es tan anárquicamente improvisada como lo es La venganza de Pancho Villa (1930-1934), una película ensamblada con distintos materiales.

La producción de los Padilla, fragmentos de películas de Hollywood ambientadas en la Revolución, tiene tomas sacadas de El nacimiento de una nación (DW Griffith, 1915), y tomas originales de los Padilla, en la que actúan familiares de los propios realizadores.

Los Padilla, resume el documento, trabajaban como proyeccionistas itinerantes a lo largo de la frontera México-Estados Unidos, mostrando su única película en continua evolución, puesto que integraron imágenes reales de la Primera Guerra Mundial que se reeditaron para representar la ocupación estadunidense en Veracruz. Además, utilizaron diversos actores que interpretaron a Villa, incluyendo al mismo general revolucionario.

*Artículo tomado de http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/04/16/estrenan-filme-mudo-la-venganza-de-pancho-villa-descubierto-en-2001

Cine Olimpia

Uno de los proyectos pioneros hacia lo que llegaría a ser el programa arquitectónico de los teatros-cinemas de los años veinte fue el cine Olimpia cuya construcción original data de 1916 pero que se transforma a partir de 1919, inaugurándose el nuevo recinto el 10 de diciembre de 1921. Esta sala cinematográfica era parte del “Circuito Olimpia S.A.”, empresa que administraba una cadena de teatros y cines que para principios de los años veinte eran alrededor de 18. Pese a lo que este recinto representa para la historia de México fue desaparecido. Con el permiso del diario La Jornada, reproducimos en homocinéfilus.com una reseña del 24 de julio del 2002 que da cuenta de lo que justamente se describe como “un crimen cultural”. Incluimos además el fragmento de un artículo del afamado crítico de cine Gustavo García en torno a éste asunto publicado en Letras Libres.

Fotografía tomada de Letras Letras

Desaparece el legendario cine Olimpia (La Jornada, 24/VII/2002)

Ericka Montaño Garfias

Adiós al cine Olimpia. En unos meses el inmueble que albergaba al cine-teatro en la calle 16 de septiembre, en pleno Centro Histórico, se convertirá en un pabellón con más de 300 locales comerciales dedicados exclusivamente a la venta de equipos de computación. Continúa así, la desaparición de las grandes salas cinematográficas en la ciudad de México y la proliferación de los malls. El Olimpia formó parte del paquete de 14 salas que pertenecieron a la desaparecida Compañía Operadora de Teatros, que pasaron a la Federación por adeudos fiscales y fueron subastadas por el Fondo Liquidador de Instituciones y Organizaciones Auxiliares de Crédito (Fideliq). Los otros cines son: Latino, Cosmos, Villa Coapa, Lindavista, Mitla, Ariel y Hermanos Alva (éstos dos en un solo inmueble) Jalisco, Nacional, Pecime, Tepeyac y Tlatelolco, además del México y Variedades, en Puebla y Acapulco, respectivamente. Las 14 salas representan una superficie construida de más de 53 mil metros cuadrados.

El futuro de una tradición

En un comunicado del 25 de junio de 2001, Fideliq anunció la apertura de la licitación pública para los 14 inmuebles y subrayaba que “no necesariamente deberán mantener el uso que tuvieron”.
El 19 de julio de ese año informó que sólo dos salas fueron compradas: Olimpia, en el Distrito Federal, y Variedades, en Acapulco, por 21 millones 938 mil pesos. En el comunicado de ese día se precisa que en la licitación ”se registró una amplia participación de grupos empresariales e inversionistas (…) Sin embargo, desalentados ante la incertidumbre asociada a los problemas generados en torno de la reciente enajenación del terreno donde se situaba el hotel Casino de la Selva, muchos de estos inversionistas (…) optaron por retirar temporalmente su propuesta”.
Las licencias otorgadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Delegación Cuauhtémoc, indican que se autorizan las obras en el inmueble (con 2 mil 66 metros cuadrados de terreno) para la construcción de comercios, videobar, auditorio y salas de cine. Sin embargo, fuentes de la inmobiliaria Century 21, responsable de rentar los locales, indicaron que no se construirán el videobar, el auditorio ni mucho menos las salas de cine. Lo único que se ha respetado es la fachada.
En las dos primeras plantas habrá locales comerciales de seis, ocho y 10 metros cuadrados, mientras que en el tercer piso se ubicará un café Internet, una zona de fast food y un centro de exhibición permanente en el que grandes empresas mostrarán los adelantos en materia de computación. La renta de un local de 10 metros va de 8 mil a 10 mil pesos mensuales.

Un poco de historia

El cine-teatro Olimpia fue construido en el terreno que ocupaba la huerta del primer convento franciscano fundado en la ciudad de México en 1524. Con el paso de los siglos la huerta fue dividida en lotes en los que se edificaron casas y luego el hotel Jardín, que se convirtió en el cine Olimpia. El cine-teatro Olimpia fue construido en el terreno que ocupaba la huerta del primer convento franciscano fundado en la ciudad de México en 1524. Con el paso de los siglos la huerta fue dividida en lotes en los que se edificaron casas y luego el hotel Jardín, que se convirtió en el cine Olimpia. La obra estuvo a cargo del arquitecto Carlos Crombè, quien proyectó la Arena Coliseo y construyó, además, los cines Odeón, Alameda, Colonial y Cosmos, así como otras salas en provincia, de acuerdo con datos recopilados por Francisco H. Alfaro y Alejandro Ochoa, en su libro La república de los cines (Clío). El libro señala:

A partir de una sala ubicada en la calle 16 de septiembre, la edificación del ‘gran teatro-cinema’, como lo anunciaron los medios en su momento, se inició el primero de noviembre de 1919. Enrico Caruso, el célebre tenor italiano, colocó la primera piedra.

La inauguración fue el 10 de diciembre de 1921 y su aforo era de 4 mil butacas. Tenía dos salones de baile, un fumador, dos vestíbulos y un órgano Wurlitzer. Se convirtió en importante centro cultural. En ese escenario se presentaron Ana Pavlova, quien ejecutó su coreografía El jarabe tapatío; Carlos Chávez, Agustín Lara y Manuel Esperón musicalizaron filmes de la época muda; Fernando de Fuentes fue gerente y ahí aprendió a hacer cine, recuerda el crítico Gustavo García. Algunas de las cintas estrenadas allí fueron El sheik, con Rodolfo Valentino, y El peregrino, con Charles Chaplin. Fue una de las primeras salas con sonido: se proyectó la primera película sonora: El cantante de jazz. Desde los altos del Olimpia la XEW inició transmisiones en 1930. En 1941 fue remodelado por Crombè, se mantuvo así hasta 1995, cuando fue fraccionado en varias salas y dejó de funcionar en 1999. Para Gustavo García, el Olimpia debió conservarse ”como un monumento nacional e instalarse allí el museo del cine mexicano. Su desaparición es un crimen cultural del que deben responder las autoridades de la ciudad”. Mientras, demos gracias a los filmes porno que mantienen con vida al cine Teresa.

Adiós al Olimpia (Letras Libres, octubre 2002)

Gustavo García

Y la puntilla: el Olimpia, el cine más antiguo de todo el país, que se mantenía digno en su abandono, ahora será una tienda más en un Centro Histórico que rebosa de tiendas y languidece de espacios culturales (de hecho, todo ese espacio sólo tiene dos cines: el también venerable Teresa, que se salvó gracias a la pornografía, y la minúscula Sala Fósforo de la Filmoteca de la UNAM).
Esto no lo detiene nadie: a la basura la historia, los espacios de encuentro social, la obra monumental de arquitectos como Francisco J. Serrano (los ya desaparecidos cines Isabel, Encanto, Palacio, Venus y el Teresa), Juan Sordo Madaleno (París y Ermita), Carlos Obregón Santacilia (el Prado, perdido en el terremoto de 85), Carlos Crombé (Olimpia, Odeón, Cosmos, Colonial y Alameda), entre muchos otros. Al montón de escombros la peligrosa memoria de cuando ser ciudadano era merecer esos palacios populares. ¿El futuro? La atomización del cineplex y la masa amontonada en tiendas de baratijas, para beneficio de un sistema que sabe especular con la miseria y, desde luego, salir ganando.

*Publicado por Fernando Bañuelos Medina en homocinéfilus.com