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Cine mudo en Oaxaca en el Museo del Ferrocarril Mexicano del Sur

La antigua estación de ferrocarril, hoy Museo del Ferrocarril Mexicano del Sur (MFMS) se unió a los festejos por los 120 años de su llegada a Oaxaca. Ayer por la noche inauguraron varias exposiciones y se proyectó una película de cine mudo que musicalizó Cinema Domingo Ochestra, proyecto lidereado por Steven Brown.

En una pieza que mezcla la fotografía con el video y la instalación. Recordando cómo viajaban nuestros abuelos, padres o alguno de nosotros mismos, Ricardo y Gerardo Audiffred recrean un vagón de pasajeros para lograr la sensación de ir viajando en tren, pasando por paisajes y escuchando sonidos del tren recorriendo las vías, o la máquina de vapor.

La exposiciones incluidas son Planos de Estaciones Ferrocarrileras, Accidentes de trenes y Por aquí pasó el tren.

La intervención en vagón consiste en fotografías de Alberto Ibañez cuyo título es El puente de Quiotepec.

La vista de cine mudo que se proyectó con música en vivo fue Inauguraciòn del tráfico internacional de Tehuantepec filmada por Salvador Toscano en 1907. Fue musicalizada por la Cinema Domingo Orchestra, agrupación compuesta por Steve Brown, Julio García, Bruno Varela, Steven Brown y Misael Jiménez.

Reseña de la producción de cine en Jalisco durante la época muda

Reseña de la producción de cine en Jalisco durante la época muda

Guillermo Vaidovitz

El cine empezó a desarrollarse en la confusión y la anarquía: los filmes se fabricaban, propagaban y destruían sin saber exactamente dónde ni cómo; la mayoría de las realizaciones mudas han desaparecido, y no pocas películas habladas están perdidas. La historia del cine ha constituído una primera tentativa de marcación de lo desconocido…
Pierre Sorlin

Introducción

Existen numerosos inventos, que generalmente se citan como antepasados del cine, entre los que podemos citar al lampadoscopio, el diorama, el panaquistoscopio, el viviscopio, el coreuscopio, el taumátropo, el zoótropo, el fusil fotográfico, el praxinoscopio, etc. En Guadalajara el único antecesor del que se tiene certeza de su existencia fue el kinetoscopio de Tomás Alva Edison. Este era un cajón con películas de 50 pies, que el espectador miraba a través de una vidrierita del aparato. George Argerino fue quien trajo a Guadalajara el kinetoscopio y lo exhibió en combinación con un fonógrafo, en una casa de huéspedes marcada con el número 3 en el portal Morelos el 31 de mayo de 1895. Las películas que el tapatío de aquellos años pudo apreciar fueron: La serpentina, danza ejecutada por la norteamericana Annabel Withford Moore Buchan en traje vaporoso; y otras escenas que semejaban bailes, como las de LaCarmencita, y Un baile de negros.

Asimismo existe referencia a una escena titulada La Barbería, que según, el Correo de Jalisco ocurría así:

Tres parroquianos aparecen sentados esperando sus respectivos turnos para ser rasurados: uno de ellos se levanta, va a tomar asiento en el sillón especial, el barbero le pasa alrededor del cuello una toalla, le enjabona el rostro y después de afilar la navaja, empieza la operación. Todos los movimientos del barbero y del parroquiano se ven reproducidos con exactitud sorprendente.

Para fines de julio de 1895, el empresario del kinetoscopio consideró finalizado su negocio y dejó a la ciudad en espera de que se perfeccionara el invento, “a fin de poder reflejar los fotogramas animados sobre un lienzo, con el auxilio de la linterna mágica”.

Todo el mundo va al cinematógrafo

En 1896 se presentaron en Guadalajara con unas pocas semanas de diferencia los dos aparatos que se consideran iniciadores reales de la cinematografía: el vitascopio de Edison y el Cinematógrafo Lumière. El primero era únicamente un proyector; en cambio el segundo era un mecanismo que hacía las veces de cámara, positivador y proyector y, aunque era más complejo, tenía las grandes ventajas de ser fácil de operar y de transportar.

William Finkenstein se instaló en el Hotel Humboldt, hoy Hotel Francés, e inició sus exhibiciones con un vitascopio el 27 de septiembre. A fines de octubre, Claudio Fernando Bon Bernard, representante de los Lumière inauguró el cinematógrafo en el salón de actos del Liceo de Varones (hoy Museo Regional). Gracias a su calidad, el invento francés le ganó la clientela al vitascopio e inclusive a las compañías de teatro que se encontraban en la ciudad.

Durante los años de inicio de la industria del cine, los empresarios eran generalmente productores y exhibidores. Por esta razón, las primeras películas jaliscienses proceden de la visita de Bon Bernard, quien filmó en la Hacienda de Atequiza, propiedad de Manuel Cuesta Gallardo, faenas campiranas y suertes charras. Estas películas pasaron a ser parte del repertorio de la compañía Lumière, que las distribuyó a nivel mundial con los siguientes títulos: El amansador, Baño de caballos, Danza Mexicana, Elección de yuntas, Lanzamiento de un caballo, Lanzamiento de un novillo, Un manganeo, y Pelea de gallos. Todas estas vistas se estrenaron en Guadalajara el 12 de noviembre de 1896, justamente tres días antes de finalizar la temporada del cinematógrafo. En los periódicos se lee que fueron “magníficos cuadros de costumbres campestres” y se exhibieron agrupadas con el título de Lanzadores y jineteadores de Atequiza.

El reflector mágico, una oportunidad para ganar dinero

En los años siguientes a 1896, varios exhibidores ambulantes pasaron por Guadalajara y arriesgados tapatíos se involucraron en la nueva empresa. El cine como espectáculo tuvo un éxito inmediato; apenas recién nacido ya daba muestras de ser un buen negocio. La competencia entre empresarios fue variada, unos anunciaban precios de entrada más bajos, otros, nuevo repertorio de vistas; la mayoría intercalaba entre películas, números de baile y canto, y otros presumían de poseer aparatos de proyección más sofisticados, pero de ninguno de estos exhibidores se sabe que haya filmado en la ciudad entre los años 1897 y 1904.

Durante 1897 hubo gran actividad cinematográfica y fue Belizardo Vega quien instaló una carpa junto al mercado Libertad, en la que combinó proyecciones de un vitascopio y una lotería; Vega informó al Ayuntamiento que su intención era: “que la gente pobre disfrute de una diversión que no ha estado a su alcance”. En ese mismo año, el norteamericano David B. Russell y Cipriano Gudiño también hicieron exhibiciones con un vitascopio. José A. Carranza presentó un proyectoscopio y un grafoscopio, pero el empresario más exitoso de 1897 fue el francés Henri Moulinié, que inició su temporada en octubre en el Hotel Humboldt, en noviembre cambió al Teatro Principal y para diciembre se instaló como el primer exhibidor al que se le concedió el uso del Teatro Degollado.

El Juan Panadero deI 5 de diciembre elogió sus funciones y remató su nota con los siguientes versos:

Si más no tengo fiado/procuraré ir a ver/el aparato Lumière/que se exhibe en el Degollado

Durante 1898, hubo dos empresarios, José María González representante de la casa Lumière y el tapatío Cito Ladrón de Guevara, socio de una agencia artística, que exhibió con un Veriscopio, escenas de boxeo de lapelea de Corbett vs Fitzimmons.

El único exhibidor en 1899 fue Eugenio Bret, representante y director de la compañía Great Atraction que tuvo una breve temporada con el Cronofotógrafo en el teatro Degollado; y que según la revista La Defensa: “estuvo variado en sus cuadros, pues algunos de ellos están muy lejos de tener siquiera un gramo de moralidad”.

En el año 1900 se presentaron dos empresarios; uno que anunciaba tener un repertorio de 500 vistas diferentes y que exhibió en la Plaza del Progreso y Henri Moulinié, quien se presentó en el Teatro Degollado.

En 1901, el cinematógrafo de A. Delamare exhibía las vistas de la exposición de París. En febrero, el tapatío Rafael Martínez abrió un cine en su domicilio en la calle Pedro Moreno No. 17, pero en mayo lo cerró y declaró que “el cinematógrafo es un fracaso aún cuando se le agregue zarzuela, baile u otro”. Un hecho curioso es la presentación de un cinematógrafo hablado que fue traído por G. Corrich, representante de Biofono, y ocurrió en octubre de 1901 en el Teatro Degollado. Las listas de exhibidores, continúa y se amplía a partir de 1902, pero de entre todos ellos sobresale Carlos Mongrand.

Carlos Mongrand

El francés Carlos Mongrand realizó importante difusión del cine en México. Llevó a cabo presentaciones en diversas partes de la república, en las que se caracterizó por lo vistoso en sus exhibiciones, dotadas de acompañamiento musical y de excelente calidad. Su cinematógrafo fue el único aparato que trabajó en la Gran Sala Oficial de la Gran Exposición de París y Mongrand hacía gala de ello. En la cuaresma de 1901, presentó por primera ocasión en Guadalajara una exhibición en el Teatro Degollado, en la que representó la Pasión de Cristo, tema acorde a la época y según la prensa, las funciones fueron memorables. Se trataba de vistas acompañadas de coros que mostraban extraños pasajes de la vida de Cristo y que gracias al magistral despliegue musical que fue perfectamente estudiado, logró una grata impresión en el público.

En 1903 Carlos Mongrand filmó una vista del Gobernador del estado de Jalisco, en ese entonces el coronel Miguel Ahumada, llegando en su coche al Palacio de Gobierno. Otra de sus vistas fue la titulada Charros Mexicanos. Estas filmaciones Mongrand las exhibió en distintas partes del país; como es el caso también de la presentación de: “Un paseo en coche por la plaza principal, calle de San Francisco y calle del palacio de Gobierno de Guadalajara”, cuya exhibición fue hecha en la ciudad de México en 1905.

Hermanos Stahl

Jorge Stahl inició sus actividades cinematográficas a la edad de 18 años. Su primer proyector y lote de películas de cortometraje los adquirió en la Exposición Mundial de San Luis Misouri en 1904. En ese mismo año, hizo su primera exhibición en el Teatro Apolo, hoy Cine Cuauhtémoc, el sábado 7 de diciembre de 1904.

Al año siguiente Jorge Stahl, en sociedad con sus hermanos Carlos y Alfonso, fundó la Empresa exhibidora y alquiladora de películas Stahl Hermanos. En abril de 1905 inauguraron El Salón Verde, primera sala de cine en la capital tapatía. Era un salón pequeño ubicado frente a la Catedral en el Portal Morelos, que constaba de cuatrocientas sillas y una pianola. Rápidamente se convirtió en sitio de reunión de la Sociedad Tapatía. La empresa de los Stahl ofreció, además, funciones en el Teatro Apolo, el Teatro Principal y en el Hotel Humboldt. Sus primeras películas realizadas en este mismo año fueron: Paseo en los Portales, Salida de la misa de doce, Paseo a los Colomos, Los patinadores. El escenario de esta última película era la A venida Juárez, entre las calles de Pavo y Escocia. Los protagonistas fueron jóvenes tapatíos amantes del patinaje.

En 1907, Ladrón de Bicicletas fue otra producción de los Stahl, la cual dirigieron, fotografiaron y además fueron laboratoristas. La trama se desarrollaba en varias calles por donde era seguido el “caco”, con meta final en la presa del Agua Azul, hasta donde lo perseguían los policías. Pero antes de dejarse aprehender y siguiendo veloz carrera montado en la máquina robada, se arrojaba en las aguas del lago, sepultando así el cuerpo del delito y reapareciendo en la orilla opuesta, donde reía burlonamente de sus perseguidores. La cinta concluye con la captura del ladrón.

Desgraciadamente los Stahl no tuvieron gran ayuda de las autoridades, ya que consideraban la cámara cinematográfica como “inseguridad pública” por la curiosidad que causaba en la gente, que solía aglomerarse para mirar lo que ocurría. En esta toma de Ladrón de Bicicletas el coronel España, jefe político de Guadalajara, persiguió a los culpables del desorden público hasta el Agua Azul, lugar donde culminó la acción.

Salvador Toscano

En 1898 el ingeniero Salvador Toscano hizo sus primeras filmaciones tomando vistas del Zócalo y la Alameda de la ciudad de México. Las actividades de Toscano en Guadalajara comienzan en 1906. En julio inicia exhibiciones en el salón Olimpia y el 16 de septiembre filma las fiestas patrias, que estrena el 7 de octubre.

El señor Toscano supo dar en el clavo. Las vistas cinematográficas tomadas en el combate de las flores del 16, han sido un buen filón para el salón Olimpia, pues han llevado a multitud de gente de todas clases sociales a contemplar el hermoso espectáculo, no menos que a nuestro buen amigo Antonio Pérez Verdía, que se destaca en las vistas haciendo de Roosevelt por las calles de Guadalajara.

En diciembre de 1906, renta el Teatro Apolo y comienzan las exhibiciones en ese local; además, filma diferentes lugares de la ciudad, lo que le reporta buenas entradas.

El amigo Toscano ha encontrado un magnífico recurso para hacer atractiva la temporada de invierno. Ha estado tomando películas de los principales paseos y sitios urbanos como la Plaza de Armas, Los Portales, Jardines, Salidas de Misa, etc… Hemos visto hasta San Juan de Dios, donde dialogan tres gendarmes, naturalmente feos, y donde se ven tipos singularísimos del populacho…

El cronista de La Gaceta de Guadalajara llegó a escuchar diálogos como éste, entre dos señoritas:

-Ay tú, no sabes que salí en las vistas del Olimpia.

-No, cuánto se paga por salir.

-No tú, no se paga; es tan gratis como las veladas patrióticas. Un señor que le dicen Gil, simpático y español al parecer, me dijo que me pusiera…

-¿Y te pusiste?

-Claro.

-¡Pero mujer! ¿Qué va a decir Ricardo cuando te vea?

-Que diga misa. Al cabo nada tiene de particular. ¿Quieres que! vayamos a la noche?

O éste entre dos caballeros

-Hombre, ¿No has ido al Olimpia?

-No, ¿por qué?

-¡Qué bárbaro!-Allí saliste tú junto de las Terrones, en el portal

-Hombre, ¿qué de veras? ¡No la amuelas!

-Sí, claro, llevas un periódico en la mano y te vas riendo.

-Ah, sí, ya recuerdo probablemente leía lo del Banco de Jalisco y como es tan gracioso…

-Pues anda y te verás, estás igualito.

El señor Felipe Gil que se menciona en los diálogos, era el socio de Toscano en la ciudad. Tan complacidos estaban los asistentes al Salón Olimpia con las películas que ellos protagonizaban, que inclusive los periódicos recomendaban “Los tres gendarmes excesivamente feos que charlan en San Juan de Dios, que ir a indigestarse con los 8 actos de una función monstruo”.

De los Reyes señala que Toscano exhibió en abril de 1906 en la ciudad de México Gran Corrida de Toros en Guadalajara, cinta probablemente filmada ese mismo año. En 1907, Toscano remoza el Salón Olimpia e inaugura el 4 de julio el Museo de Diversiones, que no resulta de mayor éxito y que, por las bajas ganancias que le reporta, clausura el 10 de enero de 1908 para reabrirlo únicamente el 16 de septiembre con un programa especial y gratuito para niños. Durante 1909 y 1910, Toscano continúa como propietario del Salón Olimpia, que vende en 1910 para dedicarse por completo a filmar los hechos de la Revolución.

Familia Bell

A finales de la segunda década de nuestro siglo, llega a radicar a Guadalajara la famosa troupe circense del clown Ricardo Bell. Alberto Bell, hijo de don Ricardo, era aficionado a la fotografía y se había especializado en el manejo de la iluminación durante las presentaciones teatrales. Fue Alberto Bell quien filmó Combate de las flores en 1919. La cinta se estrenó en el Teatro Degollado el 19 de octubre, en un programa doble con la película francesa Trágico dilema. Los cuadros, que representaban en tres actos, eran los siguientes:

Desfile cívico por la calle 14 del Sector Juárez, Ceremonia en el monumento de la Independencia, Aspecto de las tribunas instaladas frente al palacio de gobierno, Descubrimiento del busto del Dr. Agustín Rivera en el jardín Zaragoza, Desfile agrícola frente a Palacio, Carro alegórico representando la agricultura antigua y la moderna, Carros alegóricos de la Apicultura, el Trabajo, el Comercio y la Industria.

Pero lo notable de la participación de la familia Bell en el cine de la localidad es la producción del primer largometraje hecho en Guadalajara: El último sueño. Esta película fue producción de la familia Bell y el señor Jesús Hermenegildo Abitia Garcés, propietario de un negocio en la ciudad llamado La Casa del Fotógrafo, lo que nos hace suponer que las faenas de laboratorio también se realizaron en esta ciudad.

La cinta se filmó en la casa de los Bell, ubicada en la esquina poniente de avenida Chapultepec y avenida Vallarta. En la filmación se utilizaron los interiores de la casa, los jardines y las caballerizas. El argumento fue escrito por Celia Bell y los diferentes personajes encomendados a diversos miembros de la familia de artistas. La dirección escénica y gran parte de la fotografía estuvieron a cargo de Alberto Bell, Según Amelia Bell, sobrina de Alberto, el argumento era el siguiente:

En una familia rica, los esposos tienen dificultades personales, debidas en parte a un malvado sobrino. Al mismo tiempo, su pequeño hijo enferma y muere. Los problemas continúan, inclusive se piensa en el divorcio, pero el espíritu del niño se aparece a sus padres y les pide que se reconcilien, lo cual realizan.

Junto con El último sueño, la familia Bell produjo un cortometraje titulado Fausto y Margarita, fina comedia basada en un sketch de Oscar Bell, ya existente como parte del espectáculo de la familia. La prensa dijo de Fausto y Margarita:

En las tres partes que se compone, abundan las situaciones de fina comicidad, golpes escénicos muy bien logrados y que mantienen espontánea y franca la hilaridad del público.

El estreno de las dos únicas películas de la empresa Bell-Abitia fue en el Teatro Degollado, el 20 de febrero de 1923, y se mantuvo en exhibición por tres días. Las películas se exhibieron también en la ciudad de México y en Mérida. Sin embargo, no recupera el costo de producción, lo que seguramente fue la causa de que la empresa no continuara produciendo. Lo último que conocemos de la participación de la familia Bell en el cine es la actuación de Amelia Bell en una película filmada en Los Ángeles llamada La jaula de las fieras, junto con el cómico Romualdo Tirado y la realización de El pulpo humano (1933), un melodrama rural dirigido por Jorge Bell.

Jalisco no sólo realizó esfuerzos por tener un cine propio, sino que fue también pintoresca escenografía para el cine nacional de la época. La primera cinta donde se vio de pasadita algún lugar del estado fue Viaje a Manzanillo (1909), que filmó Gustavo Silva y que tomaba vistas del desfile y la recepción de Guadalajara a Porfirio Díaz, el 12 de diciembre de 1908, durante su trayecto en el tren al puerto de Manzanillo. Unos años después, el 8 de julio de 1914, Jesús H. Abitia filmó la entrada de los constitucionalistas a la ciudad como parte de una película más extensa titulada Marcha del Ejército Constitucionalista por diversas poblaciones de la República (1914). En las dos películas la aparición de Guadalajara fue circunstancial, debido a la concurrencia eventual de un acontecimiento político nacional.

Unos años más tarde, la necesidad de paisajes y de temas mexicanos “dignos”, que contrapesaran la imagen de los indios miserables, las casuchas de adobe y las pulquerías que figuraban en las películas extranjeras sobre México, harían salir a la provincia a los incipientes productores.

El Escándalo

Alfredo B. Cuéllar, sportsman y dueño de la zapatería ABC fue el productor, director y adaptador de la pieza teatral de Cosmo Hamilton El Escándalo, cuya versión fílmica resultó “un cuento sencillo, ingenioso, frívolo a veces, que tiene por fondos los paisajes más bellos y los sitios más notables de la república”. En los créditos iniciales se afirmaba la intención nacionalista de la película y el mismo Cuéllar declaró a El Heraldo Ilustrado que había pretendido dar a conocer la parte más bella de la vida nacional: la sociedad y los salones, los paseos y los clubes, los deportivos, los ríos y los lagos, los conventos, los monasterios y los castillos.

La filmación que se realizó en mayo de 1920 tomó en Guadalajara una escena donde aparecía la Catedral en el fondo y otras secuencias en que se veían Chapala y El Salto de Juanacatlán. El argumento fue el que referimos a continuación, con las enmiendas que creímos necesario hacer a las sinopsis que ya existen:

Ana María es bella, es rica y es hija única del matrimonio Montejo, que la mima y la consiente dando gusto a todos sus caprichos. La señora Montejo es una mujer poco frívola y bastante inconsciente de lo que pasa a su alrededor. El señor Montejo es un buen hombre, que a fuerza de complacer a su mujer y a su hija acaba por enredar sus negocios hasta que el balance le descubre un enorme déficit que sólo puede cubrir acudiendo a medios extremos.

El ingeniero Jorge Fernández Lloyd, de origen inglés y buen amigo de los Montejo, ve aumentar su fortuna por la aparición de un nuevo pozo petrolero en una propiedad suya de las costas del Golfo de México. Fernández Lloyd visita a los Montejo poco después de que el jefe de la familia se ha enterado de su bancarrota y la visita le sugiere la idea de “pescar” como yerno al millonario petrolero. El proyecto no parece difícil de realizar; Fernández Lloyd siente un gran interés por Ana María y empieza a cortejarla.

Pero Ana María, niña caprichosa, no se conforma con la personalidad un tanto flemática del presunto novio. Ansía la aventura y para excitar la pasión del inglés busca con quien darle celos. Unos días más tarde, un oficial de marina, amigo de Ana María, le ofrece presentarla con Armando Baltazar, artista y sportsman que llena las páginas de los semanarios con su fotografía y con la relación de sus hazañas.

Armando tiene un estudio de escultor en el Desierto de los Leones. Hacia allá se encamina Ana María una mañana, después de haber dado a su nuevo amigo una cita llena de misterio que Armando recibió durante una fiesta en casa de los Montejo. La cita es sorprendida por una criada infiel y Ana María es asaltada en el campo por una banda capitaneada por un jugador empedernido, frecuentador de los salones de la aristocracia y de las guaridas del hampa. Armando salva a Ana María y la lleva a su estudio del convento, donde le muestra sus obras y sus curiosidades, le cuenta una triste historia de amor y acaba por pedirle que pose para un busto. Ana María acepta encantada, pero para posar en el estudio que el artista tiene en el Hotel de la Ciudad y no en el Desierto, que es lejano y peligroso. Todas las noches, cuando sus padres duermen, Ana María escapa, acompañada por una prima suya, a posar en el estudio del escultor.

En el Hotel de la Ciudad también se juega y su secuestrador fracasado la ve salir una noche del cuarto del escultor y al día siguiente, le cuenta a Fernández Lloyd que su novia visita a Armando de noche. El inglés decide sorprender la traición.

Esa misma noche, los señores Montejo descubren que su hija no duerme en su habitación y que se ha ido al Hotel con Armando Baltazar. Cuando Ana María llega al estudio, se encuentra con su novio y a penas pasada esa sorpresa, aparecen sus padres.

Ana María comprende el escándalo de su situación, explica su presencia diciendo que sólo fue allí a buscar a su novio Jorge Fernández Lloyd, con quien se casa dentro de una semana. El inglés no se atreve a desmentirla para evitar el escándalo. Los novios se casan y en la noche de bodas Ana María corre a Jorge de su cuarto, diciéndole que vivirán casados para el mundo, pero de hecho en absoluta separación. Pero aparece el amor y después de una luna de miel fría y hostil en Guadalajara, en Juanacatlán y en el hotel Villa Niza de Chapala, regresan a la ciudad de México, donde, con una pueril estratagema, Ana María consigue que queden por fin uno en brazos del otro. Armando Baltazar obtiene un premio con el busto que le hiciera a Ana María.

El escándaio fue producida por Alfredo B. Cuéllar y la Compañía Mexicana Manufacturera de Películas, empresa pionera de los noticieros cinematográficos con la Cine Revista Semanal México, suspendida en el número 40 para financiar la filmación de este largometraje de diez rollos que se estrenó el 12 de marzo de 1921 en la ciudad de México. Sus intérpretes fueron Emilia Ruíz del Castillo, Javier Y. Sayas, Enrique Tovar Ávalos, Lidia Dorina, Alberto Miguel, Enrique Cantalaúba y Eduardo Mortarel y la fotografía fue de Luis Santamaría.

El Escándalo se exhibió en Guadalajara en junio de 1921, sin gran éxito de taquilla, pero con muchos comentarios elogiosos por parte de la prensa.

El que a hierro mata

El 19 de abril de 1921 la soprano María Cantoni dio un par de conciertos en Guadalajara y, curiosamente, entre su interpretación de arias de Verdi, Puccini y Ponchielli, y de canciones de Ponce, exhibió una película protagonizada por ella misma y filmada en Guadalajara en la Barranca de Oblatos y en la Hacienda de Oblatos. De esa cinta, titulada El que a hierro mata, sólo sabemos que fue vista como “poco brillante de argumento pero bien desarrollada y con buena fotografía”; que se reconocieron en María Cantoni “amplios conocimientos mímicos y temperamento para el teatro mudo”.

Al parecer no fue ésta la única película de la Diva, puesto que su presencia en la ocasión que referimos obedecía a la intensión de filmar “Las bellezas más notables de Guadalajara y de sus alrededores” para incluir esos paisajes en una gran cinta, cuyo argumento se desarrollaba en la época Azteca y que sería exhibida en todos los países del mundo para dar a conocer las bellezas y la riqueza arquitectónica de México.

El que a hierro mata, exhibida en el Teatro Degollado durante la segunda parte del concierto de la soprano, era un mediometraje de tres rollos. Lo más curioso de todo este asunto fue que según la prensa, las obras cinematográficas que hemos mencionado fueron realizadas por María Cantoni “sola”, hecho que la convertiría en productora, realizadora y probable argumentista de sus cintas.

La gran noticia

El 9 de febrero de 1920, El Universal publicó una nota de Carlos Noriega Hope, que decía a propósito del cine nacional: 

Lo que importa en estos momentos no es censurar las películas extranjeras, sino impulsar la industria cinematográfica nacional. El Departamento de Censura debe principiar por censurarse a sí mismo volviendo sobre sus pasos y editando e impulsando la edición de cintas mexicanas, ya sean dramáticas o panorámicas, que puedan inundar las pantallas del mundo y debe también abandonar el sistema hasta hoy seguido en la pequeña y enfermiza propaganda cinematográfica que ha intentado desarrollar, tomando metros y metros de películas para mostramos por ejemplo, el lujoso despacho del Señor Administrador de Correos…

Estas ideas, unidas a su devoción por el cine y la experiencia adquirida como argumentista en Viaje Redondo (1919) y como director de las escenas de lucha en El Zarco (1920) animaron a Carlos Noriega Hope a probar fortuna como realizador de La Gran Noticia, que se filmó en los estudios Camus y en la población de Chapala, Jalisco, durante el mes de junio de 1921. Al final del rodaje, la desilusión del director fue tal, que confesó: estoy seguro, que me he puesto en ridículo durante estas largas y laboriosas semanas llenas de películas de close-ups y de long-shots.

La cinta fue producida por Xavier Frías Beltrán; el argumento fue escrito por Noriega Hope y Marco Aurelio Galindo; la fotografía estuvo a cargo del norteamericano William J. Beckway, y los intérpretes habían sido reclutados entre los compañeros de periodismo. Sobresalieron las actuaciones de Cube Bonifant, Lauro de Prida, Hipólito Seijas y Marco Aurelio Galindo. La película cuenta las aventuras de un reportero que vacaciona en Chapala, donde conoce a la reina Mab y se enamora de ella, al mismo tiempo que sorprende y se enfrenta a un misterioso delincuente a quien acaba dando muerte. Al final, anuncia a sus compañeros del periódico su próximo matrimonio con la reina.

La Gran Noticia se estrenó el 15 de enero de 1923 en la ciudad de México y tuvo muy poco éxito. El mismo Noriega Hope renegó de su película. Su colaborador Marco Aurelio Galindo escribió: “Tarda demasiado la presentación de los personajes; tarda demasiado en llegar al asunto. Y la obra tiene dos finales: Debía tener uno”, Blas Hernán escribió en Revista de Revistas: “La idea no es mala, y, en mi concepto, podía habérsele sacado un buen partido al argumento, con sólo haber tenido la precaución de visualizarlo debidamente”. La Gran Noticia fue la única película de Carlos Noriega Hope, que prefirió continuar como crítico y escribió dos libros sobre cine: El mundo de las sombras y El cine por dentro y por fuera.

Bibliografía: 

Archivos:

Archivo del Ayuntamiento de Guadalajara. Diversiones Públicas. Expedientes de los años 1895-1925.

Hemerografía:

Director, Rafael León, El Diario de Jalisco. Guadalajara, Jal. 1895-1905.

Bibliografía complementaria:

Enrique Francisco Camarena (1981): “Guadalajara a principios del siglo XX”, en Lecturas Históricas de Jalisco, tomo II, UNED, Guadalajara, p. 321.

Aurelio de los Reyes, (1987): Filmografía del Cine Mexicano, Filmoteca UNAM, México.

Emilio García Riera, (1986): Historia del Cine Mexicano, SEP. Foro 2000, México.

Cuadernos de la Cineteca Nacional, (1975): núm. 1 (Testimonios para la historia del Cine Mexicano), México.

Cuestionan el nacionalismo y el Bicentenario en el coloquio Cine Mudo en Iberoamérica

Una revisión sobre el discurso que construyó el cine mudo respecto a lo nacional y el nacionalismo, así como aquello que puede revelar sobre nuestro tiempo será el punto de partida del Coloquio Internacional de Cine Mudo en Iberoamérica: naciones, narraciones, centenarios.

El encuentro –21 y 22 de abril en el Auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo– atenderá las primeras expresiones cinematográficas en Iberoamérica a través de una lectura contextual y contemporánea: desde una perspectiva interdisciplinaria que abarcará, entre otros acercamientos, estudios históricos y culturales, análisis textuales, y lecturas sociales y políticas.

“La mayor parte del cine mudo en Iberoamérica se ha perdido y por ello ha sido poco estudiado y subvalorado. Pero en la Iberoamérica actual –donde lo nacional está a la vez socavado (desintegrado, globalizado) y conmemorado (a través de centenarios y bicentenarios)– el estudio de la relación entre las primeras expresiones cinematográficas y los discursos nacionales y nacionalistas es más relevante que nunca”, refieren David Wood y Aurelio de los Reyes en su programa de trabajo.

Por ello, uno de los objetivos fundamentales es vincular el estudio académico del cine mudo con la experiencia de la exhibición ante los públicos contemporáneos.

Aurelio de los Reyes

Cuestionar “lo nacional”
De acuerdo con David Wood, organizador del coloquio, existe una larga tradición de estudio del cine mudo en los países iberoamericanos que generalmente se ha hecho desde un enfoque nacional. Por ello se buscó crear vínculos entre los distintos estudios y países; enlaces para salir del marco nacional, referente analítico importante pero que debe ser cuestionado.

“Nos interesa cómo se narran historias en el cine mudo pero también cómo se narra la nación como categoría, así como los aspectos trasnacionales del cine mudo como su itinerancia, el tráfico de películas, los técnicos y artistas”. Hacer una revisión de la construcción de la identidad en los bicentenarios viene por añadidura.

Entre otros temas, especialistas de nueve países debatirán el papel del cine mudo como dispositivo de memoria de las sociedades contemporáneas, la narración de historias fundacionales, la construcción de mitos, influencias estéticas, la relación del cine mudo con la fotografía y la literatura, además de la dependencia y apropiación de lo extranjero.

“A cien años de distancia de la producción y difusión de este cine, nos preguntamos qué significa ahora, por qué sigue siendo interesante, válido, por qué existen archivos fílmicos tan importantes como el de la Filmoteca de la UNAM y la Fundación Carmen Toscano que dedican mucho tiempo y dinero para mantenerlo, preservarlo y difundirlo. Y es que hay un público contemporáneo, un mercado cultural que no es sólo el académico”, explica Wood.

Por ello, al final de cada jornada se exhibirá un programa de cine musicalizado en vivo a partir de “una investigación histórico musicológica profunda que no intenta reproducir las piezas que se tocaron en tal sala o cine, sino hacer una interpretación basada en fuentes históricas y en un acto creativo”.

Acompañada por el Ensamble de cine mudo, el 21 de abril se presentará Límite (Mário Peixoto, Brasil, 1931), “película latinoamericana de vanguardia con una propuesta onírica, alternativa a la narrativa hegemónica de los años 20, donde el cine de Hollywood predominaba”. Por otra parte, el 22 se exhibirá Inauguración del tráfico internacional de Tehuantepec (Salvador Toscano, México, 1907), entre otras. Ambas fechas en la Sala José Revueltas, del Centro Cultural universitario.

Investigar el cine mudo

Hacer una investigación sobre cine mudo es muy diferente a hacer una sobre cine contemporáneo, explica Wood, quien recientemente presentó en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara su libro Fragmentos: narración cinematográfica arreglada y compilada por Salvador Toscano 1900-1930.

David Wood

“En el cine contemporáneo el tema es cómo navegar en el inmenso mar, ¿pero cómo abordar el cine que no existe? Hay que hacerlo a partir de documentos secundarios y los pocos ejemplares. Es un reto enorme, un trabajo que puede ser contradictorio: ser estudioso del cine y no poder ver las películas porque ya no existen o nadie sabe dónde están”.

Durante su ponencia, Los últimos treinta años de México, de Salvador Toscano. Revolución, conmemoración y los tres centenarios, presentará un material inédito del archivo de la Fundación Carmen Toscano. Se trata de una especie de guión o montaje de 30 años de historia, una compilación con centenares de tarjetas de índice con textos escritos a máquina y fotogramas pegados: una especie de película de casi seis horas sobre la Revolución que Toscano fue actualizando con el paso del tiempo y es pionera en su metodología.

Para Wood, “El cine es un dispositivo alrededor del cual se crean imaginarios. Es una cuestión ética, por eso es importante su estudio. Cualquier película dice algo sobre su tiempo, está cargada de significados, simbolismos, valores culturales, políticos que es importante tratar de entender a través del estudio académico”.
Organizado por el Instituto de Investigaciones Estéticas y la Filmoteca de la UNAM, en coordinación con la Fundación Carmen Toscano, Archivo Histórico Cinematográfico y la Coordinación de Difusión Cultural, el coloquio se llevará a cabo el 21 y 22 de abril en el Auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo.

*Información tomada del portal arte en la red.

Coloquio internacional Cine mudo en Iberoamérica: naciones, narraciones, centenarios

Coloquio Internacional 

Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional Autónoma de México Sede: Auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo, Ciudad Universitaria, México D.F. 

Miércoles 21 ‐ jueves 22 de abril de 2010 

 

  

Organizadores: Aurelio de los Reyes y David Wood 
 

Contacto: Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM 
Tel. 56 65 24 65 / 56 65 76 41 ext.317 

 
PROGRAMA 

Miércoles 21 de abril

9:30

Inauguración

Enrique X. de Anda Alanís (Secretario Académico del Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional Autónoma de México)
Mauricio Maillé (Director de Artes Visuales, Fundación Televisa)
David Wood (Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional Autónoma de México)

10:00

Conferencia magistral

Memoria e historia del cine en América Latina

Paulo Antonio Paranaguá

Investigador independiente, Francia / Brasil

11:30 – 14:00

Mesa 1. Vanguardias

Moderador: Lauro Zavala (Universidad Autónoma Metropolitana‐Xochimilco, México)

La pobreza vanguardista (y latina) de Carlitos

Jason Borge

University of Texas at Austin, Estados Unidos

La utopía moderna y conservadora de São Paulo, sinfonía de la metrópoli
Luis Ferla

Universidad Federal de São Paulo, Brasil

La primera vanguardia del cine latinoamericano
Paul A. Schroeder Rodríguez

Northeastern Illinois University, Chicago, Estados Unidos

Arquitectos de imágenes y constructores de la nación: modernidad, escritura “nueva” y cine mudo en el Perú
Maria Chiara D´Argenio

Birkbeck College, Universidad de Londres, Reino Unido

16:00 – 18:00

Mesa 2. Cruces disciplinarios: cine, literatura, fotografía…

Moderador: Gabriel Rodríguez (Investigador independiente, México)

Vistas del camino de La Oroya a la montaña de Chanchamayo
Violeta Núñez Gorritti

Consejo Nacional de Cinematografía del Perú

El ícono de la misión. Una construcción visual de la historia hispana de los Estados Unidos
Alejandra Gómez

Universidad Nacional Autónoma de México

Reconfiguraciones del pasado, contradicciones del presente. En torno a El último malón de Alcides Greca
Miriam Gárate

Universidad Estatal de Campinas, Brasil

19:00

Exhibición de película (Sala José Revueltas, Filmoteca UNAM)

Música en vivo por el Ensamble Cine Mudo (José María Serralde Ruiz, José Ángel Lugo

Arce y Renata Rueda Mondragón) 

Limite  (Mario Peixoto, Brasil, 1931)
Jueves 22 de abril

10:00

Conferencia magistral

El documental de la posrevolución
Aurelio de los Reyes

Universidad Nacional Autónoma de México

11:30 – 14:00

Mesa 3. Nación, estado y modernidad

Moderador: Juan Solís (Museo Nacional de Arte, México)

El contradiscurso de la nación. Los bandoleros Silvia Oroz

Universidad Federal de Rio de Janeiro, Brasil

Las formas de transición del “mudo” al “sonoro” en México: el caso de Zítari (1931) de Miguel Contreras Torres
Eduardo de la Vega Alfaro

Universidad de Guadalajara, México

La resonancia de la conquista en Tepeyac
James Ramey

Universidad Autónoma Metropolitana‐Cuajimalpa, México

José María Velasco Maidana, inicio y fin del cine mudo Alfonso Gumucio‐Dagron

Escritor, historiador del cine boliviano, México

16:00 ‐ 18:00

Mesa 4. Independencia y revolución

Moderador: Álvaro Vázquez Mantecón (Universidad Autónoma Metropolitana‐Azcapotzalco, México)

Filmar a los héroes nacionales: el homenaje al General Maceo en La última jornada del Titán de Bronce (Max Tosquella, 1930)
Emmanuel Vincenot

Universidad François Rabelais, Tours, Francia

Revolución, conmemoración y los tres centenarios: Los últimos treinta años de México de Salvador Toscano (c1935)
David Wood

Universidad Nacional Autónoma de México

Documentales de la Revolución maderista
Ángel Miquel

Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México

19:00

Exhibición de películas (Sala José Revueltas, Filmoteca UNAM)

Documental mudo mexicano: Porfiriato y posrevolución
Presentación por Aurelio de los Reyes y música en vivo por Deborah Silberer 
 Temporada de Ópera del Centenario (México, 1921)

Peregrinación a Chalma (México, 1922)

México ante los ojos del mundo (Miguel Chejade, México, 1925)

 

Salvador Toscano, pionero del cine mexicano

Salvador Toscano, pionero del cine mexicano

            Salvador Toscano, empresario cinematográfico, fotógrafo y cineasta pionero del cine nacional, documentó la vida nacional desde 1897 cuando obtuvo su primera cámara, hasta finales de los años cuarenta.

Salvador Toscano
Salvador Toscano

Nacido en 1872 en Guadalajara, Jalisco, muere en la ciudad de México en 1947. Se tituló como ingeniero topógrafo e hidrógrafo, pero fue el cine lo que le animó toda su vida. Importó de Francia un proyector y un tomador de vistas en 1896 para instalarse en la calle Jesús María en la capital del país e inaugurar en 1898 la primera sala de cine: “El Cinematógrafo Lumière”. En esa primitiva sala acompañó las vistas de los hermanos Lumière con un fonógrafo Edison. También fue el introductor y exhibidor, junto con Carlos Mongrand, de los films de George Méliès en nuestro país. El cine fantástico del genio francés no fue ignorado por este empresario. Al empezar a escasear el material filmado,Toscano se convirtió en camarógrafo y comenzó a plasmar en película la vida cotidiana, así como a los políticos, artistas, militares, gente de la buena sociedad y peladitos del mercado . Combinar el aspecto administrativo y económico del negocio aunado con la parte artística que era tomar vistas, que más parecían noticieros.

Su biógrafo, Ángel Miquel en su premiada obra sobre este cineasta nos muestra un hombre con varias facetas: ingeniero y empresario, un apasionado del cine y su trabajo como servidor público. Ahondar en cada faceta es imposible en este espacio tan limitado.

De los cientos de eventos filmados por Salvador Toscano o sus colaboradores  enumeró algunos que considero más representativos de esa época: Fiestas del centenario de la Independencia compuesta por treinta partes; La toma de Ciudad Juárez y el viaje del héroe de la Revolución  D. Francisco I. Madero, dispuesta en cinco partes; La Decena Trágica en México (o Revolución felicista, o La caída del gobierno de Madero) obra que constaba de treinta y tres partes unitarias. Es necesario comentar que cada parte podía estar integrada por una, dos, tres o hasta una docena de escenas diferentes que mantenían una unidad temática o cronológica.  La primera obra corresponde a 1910, obvio, la segunda a 1911 y la tercera a 1913.

Se debe a él la creación de una película de argumento y para ello adaptó al cine Don Juan Tenorio en 1899 con el popular actor Paco Gavilanes.

En 1917 el Secretario de Fomento instruye una comisión para explorar el territorio de Quintana Roo y Toscano filma El territorio de Quintana Roo (o Las riquezas de Quintana Roo) compuesta por cuatro partes.

Su filmografía inicia en 1898 cuando filma El Zócalo, La Alameda y Llegada del “Tlacotalpan” a Veracruz y desde 1915 comenzó a editar el material que poseía para dar paso a varias versiones de la Revolución Mexicana que terminan  en 1950, tres años después de su muerte cuando su hija Carmen Toscano de Moreno Sánchez reúne y edita Memorias de un Mexicano, película de la cual hablaré en mi siguiente columna.

la obra póstuma de Salvador Toscano, producida y editada por su hija Carmen Toscano de Moreno Sánchez: Memorias de un mexicano.

Ya desde 1912 el ingeniero Toscano tiene la idea de hacer un largometraje donde se muestrara el conflicto revolucionario en su totalidad. Para ello compila y edita su trabajo hecho hasta esa fecha y que lleva  por título Historia completa de la Revolución de 1910 a 1912. Continua con Historia completa de la Revolución (1914); Historia completa de la Revolución de 1910 a 1915; un año después Historia completa de la Revolución de 1910 a 1916; y, en la década de los veinte Historia completa de la Revolución Mexicana de 1900 a 1927 (1927) para terminar con su Historia de la Revolución Mexicana (1935). En estas diferentes ediciones de su material, el Ing. Toscano, va conformando su muy particular visión de la gesta revolucionaria y, en la versión del 1927, hace una dura crítica a los gobiernos de Obregón y Calles.

Carmen Toscano comienza a catalogar el material filmado por su padre, Salvador Toscano, en 1942 y a escribir un guión. Con la narración de Manuel Bernal en 1950 finaliza el proyecto y el 24 de agosto de ese año es proyectada por primera vez. Es el primer largometraje documental del cine mexicano.

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Memorias de un mexicano

El film inicia mostrándonos una Ciudad de México donde la “paz porfiriana” impera. Vemos una ciudad próspera, los habitantes de la ciudad asisten a corridas de toros, desfiles, kermeses y bailes. Hoy en día, esas tomas de la ciudad, nos parecen bastante provincianas si las comparamos con lo que hoy es la megalópolis del Valle de México. Hay escenas de los tranvías de burritos, los canales que en esa época eran las vías para transportar los alimentos desde Xochimilco y La Viga, los trenes, que son parte imprescindible de la lucha armada y en ocasiones el símbolo de la lucha, los carruajes de la gente bien y los burros que usa el pueblo. Las rimbombantes fiestas del centenario en 1910 dan idea de la opulencia del régimen. Pero es la filmación de la Revolución Mexicana la que, sin la carga ideológica que trataron de imprimir los realizadores posteriores, nos ubica en un contexto donde la narración es lineal y sin falsas pretensiones estéticas. Es una sucesión de hechos épicos realizada por hombres comunes y corrientes. El glamur y fotogenia que luego se le impondría a la Revolución está ausente en la obra de este pionero. Memorias de un mexicano nos permite ver a los principales personajes de la Revolución, Madero, Carranza, Villa, Zapata, Obregón, Calles en los momentos cumbres del movimiento armado. Las movilizaciones militares de federales, constitucionalistas y convencionistas dejan ver a hombres que sin ser conscientes del hito histórico en el que estaban inmersos, actúan con total naturalidad. Los asesinatos de Madero, Carranza, Zapata y Villa; la reconstrucción nacional a partir del gobierno de Obregón; el “Maximato” con sus tres presidentes, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez; el sexenio de Cárdenas y la expropiación petrolera, para terminar con el gobierno de Ávila Camacho.

Para mi gusto, la última parte del documental desmerece respecto a la primera. Por ser un documental que abarca cincuenta años, desde 1897, cuando Salvador Toscano adquiere su primera cámara, hasta 1947, año de su muerte, la parte final no tiene la misma fuerza.

Al paso de los años la monumentalidad de la obra crece. El haber sido testigo privilegiado del acontecer nacional de la primera parte del siglo XX, confiere al autor de este documental una estatura difícil de alcanzar. Sin empacho alguno considero esta obra una joya de la cinematografía nacional. No por nada fue merecedora del premio Psique Award por la Asociación de Psiquiatría de Texas en 1950 al igual que el Ariel a la película de mayor interés nacional por la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas. En 1967 el Instituto Nacional de Antropología e Historia la catalogó como monumento nacional. Utilizar el cine documental como documento historiográfico requiere de una lectura mucho más atenta. Ahora que estamos en todo el territorio nacional promoviendo las efemérides del centenario del inicio de la Revolución Mexicana no puedo dejar de recomendar a todo profesor o maestro mostrar a sus alumnos este documento cinematográfico único en su género.

Para aquel lector interesado en ver el documental lo invito a consultar la página de la Fundación Toscano donde podrán adquirirla en formatos VHS o DVD, amén de otros extraordinarios documentales o libros sobre el primer director mexicano de cine.