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Nuevo edición de Cartelera del cine en México, 1904 de Juan Felipe Leal

El Dr. Juan Felipe Leal acaba de publicar la tercera edición , corregida y ampliada, de su obra Cartelera del cine en México, 1904  bajo el sello editorial de Juan Pablos Editores y Voyeur. Incluyo los comentarios de Francisco Sánchez que aparecen en la cuarta de foros.

Cartelera del cine en México, 1904 Juan Felipe Leal

Modelo ejemplar de investigación sociológica y cultural es el que construye Juan Felipe Leal, quien en este segundo tomo de la colección Cartelera del cine en México, 1903-1911 rescata para placer de los espíritus curiosos el repertorio temático del cine inicial. Haciendo propias las palabras del autor, diremos que la mayor parte de la producción del cine primerizo fue no-ficcional (escenas de clowns, boxeadores, acróbatas, contorsionistas y prestidigitadores; exhibiciones de forzudos y animales amaestrados; danzas, actos de mímica, números de ilusionismo y magia; “travelogues”, “actualidades” y corridas de toros), y la menor parte de ella fue ficcional (“noticias reconstruidas”, anuncios publicitarios, escenas eróticas, relatos cómicos, pasiones cristianas, adaptaciones de clásicos de la literatura o del teatro y melodramas).  

Según advierte Leal, a partir de 1903 tuvo lugar un ascenso de las películas ficcionales y una caída de las vistas no-ficcionales. Transformación a la que correspondió un progresivo abandono de las funciones educativas, informativas y publicitarias del medio y un reforzamiento cada vez mayor de su papel de entretenimiento. Además, las cintas fueron incrementando su longitud: de los 30 o 40 segundos de duración de los primeros años se transcurrió al minuto y medio, a los 3 minutos, a los 5 minutos, a los 12 minutos, y así sucesivamente hasta llegar a verdaderos largometrajes.

El libro que el lector tiene en sus manos nos transporta —como en un viaje por medio de la máquina del tiempo ideada por H.G. Wells— al cine de los orígenes, que se presentaba como un compendio de temas y motivos sacados de las tradiciones culturales más variadas, desde el periodismo hasta la literatura clásica e infantil, desde el circo y el teatro de variedades hasta la linterna mágica, desde el turismo hasta la narrativa religiosa. Todo esto lo recrea Juan Felipe Leal en detalle y profundidad. Mas no sólo nos ofrece sus textos, sino también una abundante recopilación de fotogramas, fotografías, estampas, grabados, dibujos, carteles, programas de mano y anuncios publicados en revistas y periódicos. Imágenes, en suma, que recogen el espíritu de una época. Cartelera del cine en México, 1904 es así un objeto de colección y la serie completa a la que pertenece —que llegará a doce volúmenes— lo es aún más. 

                            Francisco Sánchez

 

El documental nacional de la Revolución mexicana. Filmografía: 1915-1921

El Dr. Juan Felipe Leal recién publica el segundo volumen de El documental nacional de la Revolución mexicana. Filmografía: 1915-1921. La reseña de el primer volumen que corresponde a los años 1910-1914 está en Cine Silente Mexicano. Reproduzco las palabras que Esperanza Vázquez Bernal escribe en la contraportada de la obra:

Portada, contraportada y forros de la obra del Dr. Leal
Portada, contraportada y forros de la obra del Dr. Leal

El lector tiene en sus manos el segundo volumen de esta obra, que cubre los años más destructivos y dolorosos de la Revolución mexicana, época en la que se enfrentan los diversos bandos contendientes enarbolando sus respectivos proyectos políticos y sociales. La derrota del Ejército Libertador del Sur y la aniquilación de la División del Norte a manos del Ejército Constitucionalista conducen a la promulgación de una nueva Constitución y a la celebración de elecciones en toda forma en 1917, pero también al asesinato del presidente Venustiano Carranza y al afianzamiento de los caudillos sonorenses y de un militarismo apenas disimulado.

Estos acontecimientos fueron seguidos de cerca por las cámaras de atrevidos y valientes cineastas que registraron paso a paso las cruentas batallas y los sucesos políticos más relevantes del país. Desafortunadamente, la mayor parte de ese material cinematográfico se ha perdido; de ahí la importancia de esta filmografía que consiste en un eficaz agrupamiento de los fragmentos fílmicos que han llegado hasta nuestros días. En ella, el lector encontrará para cada película la información pertinente en una cuidada cédula técnica, así como apuntes varios en los que el autor refiere con todo detalle el contexto en el que se rodó la cinta cinematográfica. Además, casi todas las cédulas están ilustradas con uno o varios fotogramas.

De este modo, se accede una visión multidimensional que integra los hechos históricos con los registros cinematográficos y que se desplaza del texto a la imagen y de la imagen al texto en un sorprendente vaivén. Hay que decir que la labor de identificación, ordenamiento cronológico y restauración iconográfica realizada por Juan Felipe Leal es digna de admiración. Por último, cabe agregar que las imágenes mismas son verdaderamente asombrosas. Estoy segura que los lectores las disfrutarán.

El documental nacional de la Revolución mexicana. La calle de julio 2, 2012

Juan Felipe Leal, El documental nacional de la Revolución mexicana. Filmografía: 1910-1914, Juan Pablos Editor y Voyeur, México, mayo 2012, pp. 328 + 560 ils.

Como un ingrediente más de la de por sí colosal obra sobre el cine mudo mexicano que ha emprendido Juan Felipe Leal, ahora nos enriquece su corpus con el primer volumen de una filmografía que inicia en 1910 y llega a 1914, y cuya segunda parte iniciará 1915 y abarcará hasta 1921. Es, debe hacerse notar, una filmografía exclusivamente versada en el documental revolucionario que deja de lado las obras de ficción. Antecedente de esta filmografía es el cuadernillo La Revolución mexicana en el cine nacional. Filmografía, 1911-1917 publicado en 1991 y 1997 porla Universidad Pedagógica Nacional por el mismo autor con la colaboración de Aleksandra Jablonska.

El presente libro se suma a las varias filmografías de cine mudo mexicano que ya han sido publicadas: los tres volúmenes (1986, 1994, 2000) de Filmografía del cine mudo mexicano 1896-1931 de Aurelio de los Reyes; la Filmografía general del cine mexicano 1906-1931 de Federico Dávalos Orozco y Esperanza Vázquez Bernal (1985); y las Vistas que no se ven, que comprende una filmografía de1896 a 1910 deJuan Felipe Leal,Eduardo Barraza yAleksandra Jablonska (1993).

Este volumen va más allá de lo realizado anteriormente y como se explica en su Presentación:

La siguiente filmografía registra –de la manera más completa posible— los documentales nacionales centrados en los acontecimientos político-militares que se sucedieron en el país entre noviembre de 1910 y diciembre de 1914. (Las cursivas son mías)

Como si no fuera poco lo que ya ha aportado con sus dos grandes colecciones: Anales del cine en México, 1895-1911 (que llegará a veinticinco volúmenes) y Cartelera del cine en México, 1903-1911 (que comprenderá 14 tomos), Leal nos ofrece esta vez un texto verdaderamente cinematográfico, no sólo por la materia de la que se ocupa, sino sobre todo por la unidad visual que logra obtener. En efecto, la temática es cinematográfica, pero el libro está concebido como una interminable serie de secuencias de fotogramas agrupados en trípticos y corresponden a la casi totalidad de las 114 vistas a las que alude esta primera parte de El documental nacional de la Revolución mexicana. Filmografía: 1910-1914. Fotogramas que permiten al lector “visual” tener una idea mucho más precisa de la vista a la que se alude. Podemos imaginar aquellos fotogramas que unen a los representados e interpretar de forma más coherente la dinámica de las imágenes. También podemos brincar a nuevas escenas y de tres en tres ir contandola historia. El libro resulta un catálogo visual de los documentales cuyas cédulas se enlistan.

Concluye Juan Felipe Leal en la Presentación que:

[…] es admirable el poder visual de la imágenes que ilustran la presente filmografía por su valor estético, su propósito noticioso, su afán propagandístico, su naturaleza testimonial y explicativa de los caóticos acontecimientos que ocurrieron en México durante esos años, así como por las mentalidades que revelan de quienes las capturaron con sus aparatos cinematográficos.”

Los 114 registros están distribuidos cronológicamente de acuerdo a la fecha de producción o de su primera exhibición. La nota metodológica que emplea es la siguiente: TO: Título; LF: Lugar de filmación; PR: Productor; DI: Director; CA: Camarógrafo; SC: Sala cinematográfica o local de exhibición, con su ubicación y fecha de proyección; EC: Empresario de cine que las exhibió; NO: Notas; IM: Imágenes; CR: Comentarios; FU: Fuentes.

La primera vista registrada corresponde a Cateo en la casa de Aquiles Serdán filmada en Puebla el 18 de noviembre de 1910 por  Guillermo Becerril, hijo, y termina con la de Zapata abandona la Ciudad de México producida y fotografiada por los hermanos Alva el 9 de diciembre de 1914.

Destacan por la cantidad de imágenes que los ilustran los reportajes: Revolución orozquista (1912) de los hermanos Alva con 132 fotogramas; continúa La revolución en Veracruz (1912) de Enrique Rosas con 104; sigue Las 10 jornadas trágicas de México o Revolución felicista o La caída del gobierno de Madero (1913) de Salvador Toscano con 94 fotogramas; y Viaje del señor Madero de Ciudad Juárez a la Ciudad de México (1911) también de los hermanos Alva con 87. Recordemos que la continuidad de las secuencias está dada por tiras de tres fotogramas que dan unidad ala acción. Cada tríptico de imágenes nos muestra una escena y conforme éstos van progresando avanza la narración, que se corresponde con los “cuadros” o escenas incluidos en los programas de mano y en los carteles cinematográficos de los exhibidores de las cintas.

Por la cantidad de las vistas con una temática unitaria, éstas se pueden agrupar como sigue: la toma de Ciudad Juárez; Francisco I. Madero; la Decena Trágica; Victoriano Huerta, Pancho Villa; Emiliano Zapata; el Ejército Constitucionalista; Venustiano Carranza y Álvaro Obregón. No dejemos de lado aquellas vistas únicas como las de la campaña de Benito Juárez Maza para gobernador de Oaxaca y al poco tiempo, su sepelio; la inauguración del sanatorio Urrutia en Coyoacán; Porfirio Díaz en París; el incendio del Palacio de Hierro; la llegada de los restos de Justo Sierra en el vapor Espagne y sus funerales; inclusive las de una revista cinematográfica bimestral titulada Revista Nacional.

Merecen mención especial los programas de mano y carteles que se incluyen en el libro. La mayoría de ellos son de teatros y cines de la Ciudad de México: del teatro-circo Welton; del teatro María Guerrero; de los cines Independencia y Palatino; de los teatros Zaragoza y Guillermo Prieto; y del Cine-Club. Pero también los hay de otras poblaciones del Distrito Federal y de la provincia. Sobresalen carteles del cine Calleja de la Villa de Guadalupe en el Distrito Federal; del teatro Juárez en el Mineral de El Oro, Estado de México; de los Lyric Theatre y Mission Auditorium de Brownsville, Texas; y del Salón de Variedades de Progreso, Yucatán.

Al final del libro aparecen varios Índices: de títulos, de lugares de filmación, de productores, de directores, de camarógrafos, de salas y lugares de exhibición y, finalmente, de exhibidores. La obra finaliza con una detallada identificación de cada una de las imágenes. Tanto en los rubros de productores, directores, camarógrafos y exhibidores, sobresalen los hermanos Alva (Carlos, Eduardo, Guillermo, Salvador) sobre sus demás avezados colegas por la cantidad de actualidades y reportajes producidos, dirigidos, fotografiados y exhibidos por estos pioneros entre 1910 y 1914.

La laboriosa y detallada identificación, ordenación cronológica y restauración de las imágenes se deben enteramente a Juan Felipe Leal. La cuidada edición y buen gusto saltan a la vista con solo abrir el libro en cualquier página.

Cartelera del cine en México, 1906 de Juan Felipe Leal

Reseña bibliográfica de Eduardo de la Vega Alfaro tomada de la página de la Librería Porrúa www.porrua.com sobre Cartelera del cine en México, 1906 de Juan Felipe Leal:

Entre las recientes historias (y micro-historias) del cine mexicano, afortunadamente numerosas y significativas, debemos mencionar dos novedosas colecciones dirigidas, escritas y editadas por Juan Felipe Leal con la colaboración de Eduardo Barraza y Carlos Arturo Flores: Anales del cine en México 1895-1911 y Cartelera del cine en México, 1903-1911.

En la serie Anales del cine en México 1895-1911, que sumará más de veinte volúmenes, Leal se ha propuesto entender y explicar el primer cine que surgió en el país en su contexto histórico y social, y ofrecer una narración, temática y cronológica a la vez, que articule aparatos, productores y exhibidores, salas y espectadores, acontecimientos relevantes y obras cinematográficas, comentaristas y críticos. La colección comienza en enero de 1895 con la llegada del kinetoscopio a la capital de la república y termina en mayo de 1911 cuando el dictador Porfirio Díaz se va de México. A la fecha ha publicado ya doce tomos de esta obra.

En la serie Cartelera del cine en México, 1903-1911, que constará de una docena de libros, nuestro autor reconstruye o, mejor dicho, “construye”, año por año, la exhibición cinematográfica en el país con base en notas, artículos, reportajes y anuncios periodísticos; hojas volantes, programas de mano, carteles, cartas, fotografías, fotogramas, fragmentos de películas, catálogos comerciales de las casas productoras y archivos fílmicos. Si bien cada tomo muestra sólo una pequeña porción de la totalidad de las cintas que se proyectaron en la república mexicana cada año, esta porción no deja de ser representativa. La colección inicia en 1903, cuando, según Leal, tiene lugar un auge de las películas “de argumento” y un declive de las vistas “documentales”, y finaliza en mayo de 1911, en plena crisis político-militar. Hasta ahora ha publicado cuatro volúmenes de esta obra.

La tarea emprendida por nuestro autor se antoja titánica pero no por ello menos fascinante. Por ejemplo, los años que abarca la colección Cartelera del cine en México, 1903-1911, comprenden el paso del espectador ocasional a los primeros públicos del cine y el surgimiento de las primeras generaciones de cinéfilos. Múltiples testimonios de aquellos días revelan que fue justamente ese variopinto público de los orígenes el que comenzó a exigir más películas “de argumento” y a rechazar los “cortos” de contenido educativo, informativo y publicitario.

Si en las Carteleras elaboradas por Juan Felipe Leal para 1903, 1904 y 1905 a cada año corresponde un volumen, en la de 1906 la información es tan abundante que el autor se ha visto obligado a agruparla en tres libros: Primera parte (enero- marzo); Segunda parte (abril-junio); Tercera parte (julio-diciembre). Para concluir, quiero destacar que la investigación iconográfica en la que se apoyan tanto la “Presentación” como las cédulas técnicas de la Cartelera del cine en México, 1906. Primera parte (enero-marzo) es en sí misma digna de encomio y estudio.

Cartelera del cine en México, 1906: tercera parte de Juan Felipe Leal

Reseña bibliográfica de Gustavo García tomada de la página de la Librería Porrúa www.porrua.com sobre Cartelera del cine en México, 1906: tercera parte de Juan Felipe Leal:

La gran cantidad de películas exhibidas en México en 1906, que ha obligado a Juan Felipe Leal a elaborar una tercera parte (julio-diciembre) del cuarto volumen de esta colección, revela a las claras que el romance entre el cine y los públicos nacionales iba ya viento en popa.

En la “Presentación” de este libro el autor nos detalla la historia del primer cine danés -tan poco conocido hoy en día, dada su creciente importancia en el mercado mexicano de películas. Y así nos enteramos de que esa cinematografía, que en los años veinte tuvo en Carl Theodor Dreyer a uno de sus grandes exponentes, recorrió en las décadas previas el habitual y sabroso camino de la aventura: el secuestro y la corrupción sexual de mujeres en Occidente (La última víctima del tráfico de esclavas blancas, 1911), sobre la que Franz Kafka escribió varias frases entusiastas; la sensualidad y el erotismo, con incursiones incluso en el tema de la homosexualidad (Juventud y tolerancia, 1913); el sensacionalismo, con el robo del célebre cuadro de Leonardo Da Vinci (La Mona Lisa desaparecida, 1911) y las primeras versiones del naufragio del S.S. “Titanic” (“Titanic”- De noche y en el hielo, 1912; Un drama en el mar, 1912; y Atlantis, 1913); los mediometrajes, que permitieron profundizar en los personajes e impulsar el star system, simbolizado en la inquietante Asta Nielsen. No sería éste el cine que predominaría en México, pero su sola presencia en nuestras pantallas en los años venideros haría del cinéfilo nacional todo menos un provinciano. De hecho, la difusión de la cinematografía mundial tanto en la Ciudad de México como en las capitales de los estados fue el inicio de una universalización intelectual cuyo impulso estuvo en los orígenes de las vanguardias artísticas post-revolucionarias.
En el segundo semestre de 1906, los mexicanos ya tenían por viejo conocido a Georges Méliès, quien no dejaba de maravillarlos con cintas como El diablo gigante (1901), Un viaje a la Luna (1902), El alegre falso profeta ruso (1904), Los invitados de M. Latourte (1904) y La pesadilla del pescador (1905). Pero querría la suerte que también se familiarizaran con su mayor compañero de aventuras, el español Segundo de Chomón, gran mago del trucaje. Aunque a Chomón se le acreditan algunos trabajos rutinarios como Revista del ejército español por los reyes de España (1906) y Matrimonio del rey de España (1906), tuvo éste la oportunidad de mostrar su genio creativo en La caverna de la bruja (1906) y de asistir a Gaston Velle en la intriga El joyero del rajá (1906). Otro maestro ya habitual en las pantallas mexicanas, Ferdinand Zecca, realizador de la célebre Vida y pasión de Jesucristo (Pathé, 1902-1905) y del primer Quo Vadis? (Pathé, 1902), mostró nada menos que unas Aventuras de don Quijote (Pathé, 1903), con una duración de media hora.
Llama la atención la modestia de las producciones estadounidenses anteriores a 1915. A mucha distancia de las espectaculares y costosas películas de David W. Griffith (El nacimiento de una nación, 1915, Intolerancia, 1916), Edwin S. Porter realizó con un bajo presupuesto la muy digna Cabaña del tío Tom (1903). En México Enrique Rosas y Salvador Toscano comenzaron a rodar los primeros documentales de larga duración: La inundación de Guanajuato (1905), Las fiestas presidenciales en Mérida (1906) y Viaje a Yucatán (1906). En fin, la historia de amor entre los mexicanos y el cine ya había tomado fuerza, y en los años por venir sobreviviría a todo tipo de desventuras.